Disclaimer: Los personajes no son míos y bla, bla, bla... El Disclaimer del primer capi es válido para todo el fic, solo quería agregar que incluí personajes de mi creación y que detallaré mas abajo.
Capítulo 2: "De cómo sobrevivir bajo el paraguas del chico que detestas"
-¡Potter! –exclamó Lily- ¡¿Que haces aquí!
-Hoy empezamos el colegio, Evans, ¿no te llegó ese memorándum?
Lily bufó.
-Por otra parte –siguió James- he oído tu llamada de auxilio y he acudido como el fiel y protector novio que soy.
-¡Ya quisieras, Potter! –se burló Lily.
-Sí, quiero –dijo James- ¿Este año aceptarás?
-Ni que me mataran. ¡Te odio!
-De todas maneras –dijo James- veo que te gusta estar cerca de mí. No pareces tener intención de apartarte.
Al percatarse de eso, Lily puso distancia entre ella y James tan apresuradamente como pudo y la lluvia volvió a golpearla de nuevo. "¡Maldición!". Había olvidado que James tenía el paraguas.
-No tienes que disimular –dijo James- Ya sé que me deseas.
-Potter, ¡¿por qué no aprovechas esta lluvia y ves si se te lava un poco el ego! –gritó Lily.
-No gracias. No veo que tú te la estés pasando muy bien bajo el agua –se burló James.
Lily estaba empapada y muerta de frío, pero intentaba actuar de lo mas normal. No iba a demostrar debilidad así como así y menos delante de James Potter. Su dignidad debía seguir a flote.
Sin embargo, de la cara de James desapareció la burlona sonrisa que lucía desde el instante en el que se había encontrado con Lily.
-Vamos, Lily. Deja de hacerte la orgullosa y ponte debajo del paraguas o pescarás un resfriado. –determinó poniéndose repentinamente serio.
De mala gana, Lily tuvo que aceptar que tenía razón y se ubicó junto a él siendo consciente de que por el simple hecho de compartir un paraguas Potter ya tenía un argumento para molestarla todo el año. ¿Por qué había llegado justo él primero?
-¿Qué haces aquí solita? –preguntó James para romper el silencio.
-Mis padres llegaron temprano y yo no tenía ganas de ver tiendas –explicó Lily a medias. Realmente no estaba en condiciones de discutir, ya que se estaba desatando un temporal y James era el que tenía el resguardo. La estrechez del paraguas los obligaba a mantenerse muy juntos para no mojarse, lo que incomodaba un tanto a la chica, ya que sentía la respiración de James muy cerca de ella.
-¿Y que hay de ti? –preguntó al notar que el chico también estaba solo.- ¿Dónde están tus padres?
-No pudieron venir –contó James- Tuve que tomarme el autobús noctámbulo y llegué antes de lo previsto. No iba muy lleno.
Otra vez se extendió el incómodo silencio que se producía al estar tan juntos. "¡Demonios!" pensó Lily "Por lo visto, la única manera con la que me puedo comunicar con Potter es peleando".
Un silbido a lo lejos y el ruido de las vías llegaron en rescate de los dos adolescentes, ya que minutos después el imponente vapor escarlata estaba echando humo frente a ellos.
-¡Gracias al cielo! –exclamó Lily saliendo del trance en el que se encontraba. Tomo su baúl y lo arrastró hacia el tren lo mas rápido posible para no mojarse.
James, a quién el tren lo había tomado por sorpresa, recuperó la compostura de inmediato y corrió tras ella para cubrirla con el paraguas y ayudarla a subir el equipaje.
-Mira Evans, tenemos todo el tren para nosotros solitos ¿eso no te da ideas? –preguntó James, recuperando su actitud engreída de siempre.
-La verdad es que sí –respondió Lily- Podría asesinarte sin testigos.
Se dio vuelta y entró en el compartimiento mas cercano y James la siguió. Cuando Lily se percató de esto se puso a gritar rabiosa.
-¡Ni creas que voy a establecer ningún tipo de relación social contigo, Potter! ¡Aléjate de mí!
-Podríamos bajar un poquito el tono, ¿no te parece? –dijo James- Yo fui lo suficientemente generoso como para compartir un paraguas ¿y tú no me dejarás ni entrar en tu compartimiento?
-¡Tienes todo un tren para ti solito, así que déjame en paz! –dijo Lily empujándolo fuera.
Cuando consiguió sacar a James de su compartimiento, selló la puerta con magia. "Por las dudas"
Colocó su baúl en una esquina, tomó asiento y apoyó la cabeza contra la ventanilla. Tenía sueño, se había levantado muy temprano. La lluvia bañaba el vidrio sobre el cual se apoyaba dándole cierta sensación refrescante y tenía algunos rojizos mechones húmedos sobre su frente. Quizás estaría chorreando agua si Potter no hubiera llegado con el paraguas... Miró hacia fuera y vio que los primeros grupos de alumnos estaban llegando. Corriendo apresuradamente, algunos con paraguas iban subiendo al tren. Suspiró aliviada. Ya no estaba a solas en el tren con Potter. No sabía por qué, pero realmente el chico podía incomodarla al extremo. "¿Será porque es un imbécil mujeriego?" -se preguntó a sí misma. No, había algo más. Lily lo sabía, aunque ese terreno en sus pensamientos era aún desconocido para ella y no quería aventurarse en él justo en ese momento. "¿Qué habría sucedido si le hubiese dejado quedarse aquí?" Se imaginó a sí misma besando a Potter en ese compartimiento... "No, definitivamente no". Sacudió la cabeza para alejar esos pensamientos que ya la estaban asustando, pero la imagen reaparecía una y otra vez...
Unos golpes en la puerta del compartimiento la sobresaltaron. Lily, quién ya intuía quién estaba del otro lado, recuperó la compostura en un instante y con la voz más furiosa que tenía gritó:
-¡He dicho que me dejes en paz de una buena vez, Potter! –no sabía si se lo decía al Potter de la puerta o al de su cabeza, pero la amenaza no surgió efecto en ninguno de los dos. Los golpes volvieron a sonar, pero esta vez acompañados de una voz femenina:
-¿Lily, estás ahí? ¡Déjame entrar, soy yo!
Lily se apresuró a quitar el conjuro que mantenía cerrada la puerta y la abrió, para dar paso a una impaciente joven de su misma edad.
-¡Caroline! Lamento haberte gritado, creí que eras Potter... –se disculpó Lily, mientras abrazaba a su compañera.
-Fue él quien me dijo que estabas aquí. –explicó Caroline mientras se acomodaba- Al principio creí que era una de sus bromas, pero estaba muy serio. Si no lo conociera hubiera pensado que estaba triste...
Lily fingió no oír el comentario y volvió a sentarse frente a Caroline. Caroline Ballantyne había sido, junto con Clío, su mejor amiga desde primero. Alta, blanca, de cabello lacio muy negro y ojos marrones verdosos frecuentemente enmarcados con delineador, tenía una belleza especial que sólo un ojo muy agudo podía descubrir. Era algo tosca en sus movimientos y un carácter fuerte y poco femenino, pero muy buena amiga y con un gran sentido del humor. Era comentarista en los partidos de Quidditch, frecuentemente ayudada por Sirius Black, que era el merodeador que le resultaba mas insoportable a la chica y a quién le hacía la vida imposible.
-Y... ¿qué cuentas de nuevo? –preguntó Caroline distraída, mientras hurgaba una de las roturas de su pantalón con el dedo y dejaba que su pelo, recogido en dos desordenadas coletas le cubriera un poco la cara.
-Nada nuevo ¿y tú? –preguntó Lily.
-Me fui una semana a Notre Dame con mi papá –respondió Caroline, irguiéndose un poco mas para contarle- ¡Es genial! Si supieras la cantidad de museos de arte que hay ahí... Luego te mostraré unas fotografías que saqué, además, quiero que las vea Clío. –dijo Caroline.
-¿Has tenido noticias de ella? –preguntó Lily.
-Algunas cartas. Nada importante.
La puerta del compartimiento se abrió, haciendo que ambas amigas se levantaran y saludaran a una recién llegada jovencita. Luego de los abrazos y unos pocos comentarios sobre las vacaciones, Clío tomó asiento junto con sus amigas.
Clío Dimitriou era la otra mejor amiga de las chicas. Totalmente opuesta a Caroline, Clío era una chica tímida y delicada. Bonita por naturaleza, tenía ojos color avellana, cabello lacio de un castaño muy claro y un flequillo hasta los ojos. Increíblemente inteligente y muy amante de los libros, Clío era quién se ocupaba de salvar a sus amigas, especialmente a Caroline, de los castigos, debido a la afinidad que tenía con sus profesores. Era un poco callada y con las únicas con quienes se desenvolvía con total seguridad eran sus amigas, no obstante, en momentos críticos, podía demostrar ser la mas confiada de las tres y cuando se enojaba, podía ser bravísima ¡Si lo sabían de sobra los merodeadores!
Las tres amigas comenzaron a charlar sobre las vacaciones, las clases, los exámenes y los compañeros, mientras el tren se ponía en marcha. El viaje transcurría agradablemente y las chicas solo se vieron interrumpidas por uno que otro compañero que las quería saludar y por el carrito de la comida. Faltaba poco para llegar a Hogwarts y ya se habían devorado montones de Ranas de Chocolate, cuando la puerta se abrió por enésima vez ese día, dando lugar a una visita mucho menos agradable que las anteriores.
-¿Qué hacen ustedes aquí? –preguntó Caroline, de muy mal modo.
-¿Acaso no podemos venir a ver a nuestras chicas? –preguntó un atractivo chico de pelo negro y ojos azul grisáceo.
-No somos sus chicas, Black –se metió Lily- ¡Fuera de aquí!
-Vamos, Evans –intervino James- vinimos en son de paz. ¿No es así Merodeadores?
Peter, un chico petizo y regordete se apresuró a asentir enérgicamente con la cabeza. Sirius se acomodó junto a Caroline e intentaba acariciarle un mechón de cabello, mientras que la chica se resistía dando grandes manotazos. Nadie se fijó en Remus Lupin, que se mantenía ajeno a la situación y sólo le dedicó una pequeña sonrisita de disculpas a Clío cuando se cruzaron sus miradas, que fue respondida tímidamente por parte de la chica.
-¡Váyanse! –volvió a gritar Lily.
-¡Déjame tranquila, Black! –exclamó Caroline intentando zafarse de Sirius.
-Yo sé que me quieres, Ballantyne...
De un momento a otro el compartimiento se transformó en un alboroto. James y Lily se gritaban insultos, Caroline había conseguido abofetear a Sirius y Peter maldecía y gruñía a todo el mundo. Clío, que hasta ese momento había permanecido sentada observando la situación con expresión crítica, decidió que era momento de intervenir. Se paró sobre su asiento y anunció con voz clara:
-Si no se van ahora mismo, le contaré a McGonagall cuando lleguemos. No creo que quieras pasar otro año ayudando a Filch, Black... Ni tú, Caroline –añadió al ver que su amiga esbozaba una sonrisita de satisfacción- Dejen de portarse como niños, por favor, que estamos en sexto año y desde primero que estamos así.
Todos se quedaron callados mirando a Clío con resentimiento. La chica les hacía sentir que estaban hablando con un profesor y no con una compañera.
-Pueden irse –terminó Clío, observando evaluadoramente a sus compañeros.
Los Merodeadores se retiraron sin decir palabra. Sabían que la chica era obstinada y si discutían con ella salían perdiendo. Cerraron la puerta del compartimiento y decidieron ir a molestar a otro sitio. Mientras caminaban por el tren repleto de alumnos Peter comentó:
-Esa Clío es una soplona... ¡Auch!
Remus lo había golpeado detrás de la cabeza.
Hasta aquí el segundo capi. ¿Vieron que actualicé rápido? Y puedo dejarles el tercero si recibo mas reviews, porque ya lo tengo listo. Así que ya saben, de ustedes depende...
Aquí se los respondo (a los miembros de la página les envié un reply)
la-bruja-yo: Gracias por leerlo y opinar. Yo sigo escribiendo y vos me seguís dejando revis ¿sí?
Nona: Ejem... sí, me di el gusto de exigir reviews ¡pero sólo era para el primer capi! Porque si nadie lo leía ¿para qué iba a seguir subiendo? Como sea, cumplieron con la cuota, así que yo cumplo con el capi :P Lo de las espinillas ni yo sé lo que es... creo que ese día me había salido una, no recuerdo :S en fin ¡gracias por el revi!
-41TZ1- : ¡Gracias por leer! Yo seguiré escribiendo si ustedes siguen leyendo, el trato es simple... ¡Gracias otra vez!
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Bueno, para empezar este capítulo me inspiré en mi pijama que tiene dibujada a una parejita compartiendo un paraguas... sólo que nuestros personajes no estaban tan felices como en ese dibujo ¿verdad?. Además, en este capi, quise presentar a las amigas de Lily (inventadas por mí, por supuesto).
La primera es Caroline, que es un nombre que proviene del germánico y significa "viril". Tomando eso como referencia le inventé un carácter masculino. Su apellido, Ballantyne, lo saque de un libro donde la chica con ese apellido había estudiado medicina disfrazada de hombre XD. La segunda, Clío, tiene un nombre muy bonito, el de la musa griega de la historia y por eso la hice tan estudiosa. Su apellido, Dimitriou, también es griego y lo saqué de mi libro de inglés.
En este capítulo también quise presentar la relación de cada una con los Merodeadores e incluirle algunas pequeñas discusiones... En fin, hasta ahora mi fic marcha como cualquiera de los tradicionales. Espero que les guste y me dejen reviews.
Besitos encantados
Estelmagika
