Holas!

Es increíble lo bien que le hacen al alma los reviews, estoy tan feliz! Creo que hasta tengo ganas de cantar...

Lectores y personajes: ¡Nooo!

Ok, ustedes se lo pierden ¬¬ Bueno, lo cierto es que sí levantan mucho el ánimo y eso es muy necesario, sobre todo en esta época en la que los exámenes parecen ser la última moda de las profes, por eso niños y niñas que se toman la molestia de dejarme su opinión, aquí se los retribuyo con mi humilde respuesta y el capi por supuesto... ¡Los amo mucho mucho!

Marta Evans: ¡Gracias por tu opinión! Espero que en los próximos capis también te animes a dejarme reviews XD Respondo tu pregunta: teóricamente deberían ponerse de novios en séptimo año, yo inicié la historia en sexto porque pensaba hacer un fic largo, pero como nunca los termino decidí dejarlo en un mini-fic de ocho capítulos y hacerlos salir en sexto, ya que le he tomado mucho cariño a esta historia y me daría pena dejarla inconclusa. ¡Gracias por el revi, niña! ¡Nos estamos leyendo!

Kannabi-no-mikoto: ¡Que bueno que te gustaron las amigas de Lily! Me llena de orgullo que, además de los de Rowling, también gusten mis personajes XD ¡Besos y cuidate mucho!

Alma-del-Alma: Espero que me sigas leyendo y que el resto de los capis te sean de agrado, así sigo disfrutando de geniales lectoras como vos!

Luchy Black: ¡Gracias por tu hermosísimo review, nena! Veo que han tenido éxito las amigas de Lily... No entiendo muy bien que a que te referís con "mensajes privados" ¿querés decir los reply? Esos te llegan por mail, aunque según tengo entendido hubo unos problemitas de la página y muchos no llegaron, así que yo decidí responder los revis acá y no enviar mas reply. ¡Espero haber aclarado tus dudas y muchos besitos!

Zoath Black: Te agradezco muchísimo todas esas cosas bellas que decís de mi pequeño fic. Espero que sigas leyendo, yo actualizaré lo mas pronto posible!

Aquí el tercer capi, ¡los veo al final!

Capítulo 3: "De cómo hablar de especies bípedas con los chicos que no soportas"

Habían pasado dos semanas del pequeño incidente en el tren. Las lluvias habían pasado y un sol cálido brillaba en el cielo dando alegría a la atmósfera colegial. Sin embargo, la situación entre Lily y sus amigas y los Merodeadores no podía resultar más tormentosa. Clío había albergado esperanzas de que su sermón hubiera surtido efecto entre sus compañeros y dejaran de comportarse como niños, pero había sucedido todo lo contrario. Al principio, la chica se había propuesto no involucrarse en las peleas de sus compañeros, pero fue inútil. Toda su vida había sido una de las declaradas enemigas de los Merodeadores y no engañaba a nadie con su faceta de chica madura, por lo tanto terminó peleando igual que sus amigas pero manteniéndose a raya para que no la castigaran.

Caroline no tuvo tanta suerte. Era demasiado impulsiva y en las discusiones se le iba la mano muy seguido. Ya llevaba tres castigos en la última semana y lo único que había conseguido con ellos era que incentivaran sus ganas de pelear. Competitiva e intimidante, Caroline sólo era superada por Sirius y ambos eran quienes comenzaban la mayoría de los pleitos.

James seguía con su engreída actitud de llevarse al mundo por delante. Igual que años anteriores, tenía la costumbre de buscar rivalidad con los Slytherins, a quienes también les gustaba competir, por lo tanto no era nada raro encontrar al chico colgando de los tobillos a Snape en algún corredor. Todo esto provocaba la furia de Lily quién, con su vena de defensora de pobres y ausentes, no soportaba ese tipo de discordias y terminaba a los insultos con todo el mundo.

Pese a todo esto, el tiempo corría y ya en la tercera semana de clases los profesores empezaron a necesitar notas evaluativas. Algunos aburridos, como el profesor Binns, les pedían largos pergaminos sobre rebeliones de duendes y magos chiflados. Otros más dinámicos, como el profesor Flitwick, organizaban entretenidas clases prácticas. Sin embargo, el broche de oro lo puso la profesora McGonagall, al exigir un complicado trabajo sobre transformaciones de especies bípedas que debía de realizarse en parejas.

-Por una cuestión de carácter evaluativo –había explicado McGonagall- dejaré que ustedes mismos escojan a sus compañeros, según la afinidad y la complementación para el estudio que tengan.

Caroline, que estaba sentada con Lily, volteó la cabeza hacia atrás, donde estaba Clío y la miró suplicante: no aprobaría el trabajo sin su ayuda. Clío asintió con la cabeza, fingiendo resignación y se inclinó hacia delante para comenzar a planear el informe con su amiga. Cuando Lily, que hasta ese momento había estado copiando de la pizarra las consignas para la investigación, levanto la cabeza y vio a sus dos amigas ya asociadas, casi le da un vuelco el corazón.

-¡Gracias por tenerme en cuanta! –exclamó enojada.

-L-Lo siento, Lily –tartamudeó Clío, algo inquieta- pero como somos sólo tres... Bueno, pues... nosotras... yo...

-Una sí o sí iba a quedar sin pareja –Caroline concluyó lo que Clío intentaba decir.

-¿¡Y por qué tengo que ser justo yo! –preguntó Lily, alzando más la voz.

-Nosotras no dijimos "¡Oh! Vamos a dejar a Lily afuera porque no la queremos" –cortó fríamente Clío, quién no soportaba los reclamos absurdos- Simplemente se dio así.

-¡Debimos haberlo decidido por sorteo! –reprochó Lily.

-Vamos, Lily –suplicó Caroline- sabes que no aprobaré sin Clío, y como tú sí eres buena en transformaciones...

-¿Qué pasa Evans? ¿Ya ni tus amigas te quieren cerca? –James había hecho su entrada estelar.

-¡Prefiero no tener amigas a tener cerca al pánfilo de Black! –respondió Lily mordazmente.

-¡Oye! ¡No hables como si no tuvieras amigas! – replicó Clío.

-Pssst... Remus –chistó Sirius- ¿qué quiere decir "pánfilo"?

-Creo que es un sinónimo de estúpido –respondió Remus.

-Hey Evans, ¿a quién le dices pánfilo? –provocó Sirius.

Pero ahora Lily estaba discutiendo con Clío, por lo que la encargada de responderle fue Caroline:

-¿Ves otro pánfilo aquí, además de ti?

-Sí, tú –se metió Peter.

-Tú no te metas –replicó Caroline.

-No le hables así a nuestro amigo –Remus también había entrado en la discusión.

-¿Creen que no puedo defenderme solo? –preguntó Sirius, enfadándose con sus dos amigos.

-No te pongas igual que Evans –intervino James.

-¿Qué dices de mí, Potter? –preguntó Lily, quien había oído pronunciar su nombre.

-Eso –apoyó Caroline- No digas nada de mi amiga.

-¿¡Así que ahora soy tu amiga! –exclamó Lily- ¿¡Donde estaba nuestra amistad a la hora de elegir pareja!

La acalorada discusión se estaba sucediendo en medio del aula de transformaciones, pero ninguno de los chicos parecía notarlo. Sin embargo, McGonagall no lo pasó por alto.

-¿Qué está pasando aquí? –preguntó autoritariamente- ¿Todo este lío es porque aún no saben escoger una pareja? Si es por eso quizás deba armar yo misma los grupos...

-Pero profesora...

-¡Silencio, Petigrew! –exclamó la profesora- Como decía, yo misma armaré las parejas. Veamos... Dimitrou, Black...

Clío miró a Sirius con cara de "¡Esto no puede pasarme a mí!"

-...Potter, Ballantyne...

James le guiñó un ojo y Caroline fingió vomitar.

-...Lupin y Evans...

Ninguno de los dos se inmutó.

-Y tú, Petigrew, irás con Snape que también está solo.

De mas está describir la reacción de ambos personajes.

-Y como castigo –prosiguió McGonagall- Los quiero a todos en la biblioteca después de clase. Comenzarán hoy mismo el trabajo.

OoO

-Lily, si no hubieras hecho tanto escándalo no estaríamos en esto –reprochó Caroline. Ya habían salido del aula de transformaciones y las tres chicas iban camino a la biblioteca, seguidas por los Merodeadores y por Snape, que se sentía mas fuera de lugar que cualquiera.

-¿Y qué se supone que debía hacer? –se defendió Lily- ¡Ustedes me hicieron a un lado!

-No te hicimos a un lado, Lily –protestó Clío- Además, en la cuestión de las parejas podría decirse que saliste ganando... En cambio, ¡a mí me toca con Black!

-Oye Dimitrou, muchas darían todo por estar en tu lugar –comentó Sirius, abriéndose paso entre las chicas para abrazar a Clío por los hombros.

-¡Déjame! –chilló Clío zafándose de Sirius.

Con mas gritos y discusiones, los ocho personajes llegaron a la puerta de la biblioteca. Caroline tomó aire fingiendo darse valor y anunció:

-Queridas amigas, estamos frente a una de las situaciones mas duras que soportaremos en nuestra adolescencia: una tarde de estudio con los merodeadores. –miró su reloj y añadió- Hora de la tortura: quince y cuarenta. Si no llegara a salir viva de aquí mi última voluntad es que mi compañero de estudio Potter muera freído en una olla de aceite hirviendo y...

-¡Deja ya de dramatizar! –interrumpió Clío, molesta - ¡Y tú, ven aquí! ¡Quiero obtener por lo menos un siete en este trabajo! –agregó tomando a Sirius por la parte de atrás de la camisa y arrastrándolo con ella hasta el interior de la biblioteca.

Quince minutos mas tarde, la atmósfera en la biblioteca no podía estar mas tensa. En una mesa apartada estaban Snape y Peter. El último se encontraba rodeado de gruesos volúmenes cuyas hojas pasaba nerviosamente. Sudaba un poco, balbuceaba incoherencias y evitaba por todos los medios mirar a su compañero. Snape, por su parte se limitaba a observarlo con una mezcla de superioridad y repugnancia reflejadas en el rostro.

En otra mesa, todos apretados, se encontraban los demás. Caroline y James escribían tres renglones y se paraban a discutir. Remus intentaba, en vano, que Lily pusiera atención a su trabajo, pero la pelirroja estaba muy ocupada escuchando lo que decía James y metiéndose en todas las discusiones. "Es imposible tratar con ella cuando está a la defensiva", pensó el licántropo. Junto a él estaba sentada Clío quién, bufando, intentaba comenzar con su trabajo y a la vez mantener alejado a Sirius que le tocaba el pelo y le decía cursilerías. Para colmo de males, todas las peleas se daban en voz baja, por a ya conocida política de hacer silencio en las bibliotecas. En resumen, McGonagall se encontraba muy lejos de poner una nota de aprobado a esos tres trabajos.

-¡Ya, Black! Déjame de una vez, intento trabajar –protestó Clío por novena vez en esa misma tarde.

-Deberías hacerle caso, Black, y dejarla terminar con su trabajo –intervino Caroline, que había oído la conversación- Sería la única manera de que tú aprobaras esto.

-Oye, no trates de estúpido a mi amigo –esta vez se metió James.

-¿Sabes que pasa, Cornamenta? –comentó Sirius- Que se muere de ganas de hacer el reporte conmigo y no puede.

-No, yo creo que sólo te considera estúpido, al igual que yo –Lily salió en rescate de Caroline que se había quedado muda por un momento.

-Sí, Evans –dijo James- Es una pena que un cerebro prodigioso como tú deba compartir una mesa de estudio con un doblete de infradotados como Canuto y yo.

-No dramatices, Potter –cortó Lily- Y en todo caso, lo que dices es verdad. Ni mis amigas ni yo deberíamos estar aquí.

-Te recuerdo que esto es por tu culpa –dijo Caroline, fría.

-No empieces –Lily ya se la veía venir.

Pero Caroline sí empezó. Y Lily le contestó. Y Sirius y James no tardaron en sumarse. Clío, por su parte, agradecía que su pareja de estudio estuviera tan entretenida porque así podía continuar el trabajo en paz. Remus, en cambio, decidió intervenir:

-Lily, no me gusta interrumpirte cuando manifiestas tu singular manera de querer a mis amigos, pero hay que seguir con esto o reprobaremos.

Completamente inútil. La pelirroja no escuchaba a nadie. Parecía que la pelea estaba en todo su apogeo y no tardaría en quebrar los límites del "silencio bibliotecario". Remus se la vio venir y cerró los ojos con fuerza. Al fin sucedió.

-¡POTTER, ERES UN DEFICIENTE MENTAL, NO TE SOPORTO Y SI DE VERAS QUIERES HACERLE UN FAVOR A LA HUMANIDAD DEBERÍAS MORIRTE!

-¿AH, SI? ¡PUES TU NO ERES MAS QUE UNA ARROGANTE NIÑA TONTA CON DELIRIOS DE GENIO Y UNA TOTAL PERDEDORA!

En cuestión de segundos todo era un griterío. Madame Pince corrió hacia donde se encontraban ellos, escandalizada.

-¿Dónde se creen que están? ¿En un concierto? –exclamó- ¡Quiero a ustedes cuatro fuera de mi biblioteca! ¡Vayan a hacer escándalo a otra parte! ¡FUERA!

Lily, James, Caroline y Sirius se apresuraron a recoger sus cosas y marcharse antes de que Madame Pince, que se hallaba fuera de sí, les arrojara algún libro pesado. En la mesa sólo quedó Clío que, concentrada, escribía su pergamino y Remus quien, sin saber como, había terminado en el extremo opuesto de la mesa. Miró a su compañera. El flequillo le cubría el ceño fruncido y tamborileaba los dedos. Al fin levantó la cabeza y se topó con la divertida mirada del chico. Sonrió y poniéndose de pie rodeó la mesa hasta lograr ubicarse junto a Remus.

-Sabes, de veras quiero aprobar este trabajo –dijo la chica- Y visto y considerando que Black se fue y Lily también...

-No digas más –la cortó Remus- Puedes hacer los dibujos y yo me encargaré de las preguntas. Soy terrible dibujando –aclaró.

Sin más se pusieron a trabajar. En determinado momento, Clío levantó la cabeza y preguntó, divertida:

-¿Lily llamó a James "deficiente mental insoportable"?

-Y le deseó la muerte –afirmó Remus.

-James a veces se comporta como deficiente mental –reflexionó Clío- Pero no puede ser así siempre ¿verdad? Después de todo es tu amigo.

-¿Y eso que tiene que ver? –preguntó Remus, riéndose por la extraña asociación.

-No lo sé, es sólo que... ¡Deja de reírte! –protestó la chica riendo también- Bueno, que si es tu amigo no pede ser tan malo ¿no? Después de todo, yo creía que eras como él y no es así...

-Me llenas de alivio –dijo Remus.

-Aunque hace un par de años eras como él –retrucó Clío.

-Sí, era bastante tonto –admitió el chico.

Se quedaron en silencio un momento. Luego Remus comentó:

-James es un buen chico, sólo que cuando aparece Lily termina haciendo el ridículo –Clío asintió y Remus continuó- Pero creo que llamarla "arrogante niña tonta con delirios de genio", francamente...

-Sí, se le fue la mano –admitió Clío- A Lily también.

-Sabes, -reflexionó sabiamente Remus- James y Lily son la forma de amor más indescriptible que he tenido el gusto de conocer. Son como el agua y el aceite, completamente diferentes y aparentemente imposibles de unir; sin embargo, tan iguales como dos gotas de agua... o de aceite.

Clío estalló en carcajadas.

-¡Eres un espantoso poeta! –explicó entre risas.

Remus coincidió con ella.

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Bueno, el tercer capi aquí... Si les parece flojo o tonto háganmelo saber en sus revis, pasa que lo escribí en una semana de exámenes y tenía la cabeza mas ocupada en memorizar las fases de la Revolución Industrial que en el fic, así que sepan disculpar si leen una que otra tontería :P

Tampoco hay mucho acercamiento L/J (creo que básicamente el capi es pura pelea), pero en el próximo capítulo, ya que Remus hizo el trabajo con Clío y Peter con Snape, solo les quedan tres opciones a nuestros amigos: LilyxSirius y JamesxCaroline, SiriusxCaroline y LilyxJames o ¡Reprobar!

Ya saben: capítulos x reviews.

Besitos a todos los que me leen, a Remus y a Sirius.

Estelmagika