Aquí el cuarto capi. Gran parte de este capítulo no entraba en los bosquejos originales del fic, por ejemplo todo lo del cambio de parejas, pero se me ocurrió cuando me acababa el tercer capítulo y yo no soy de las que desperdician las ideas cuando éstas por fin se dignan a aparecer.

Dedicado a Micaela, quien sabe como soportar mi histeria pre-estreno en las obras de teatro... ¡Mentira, estabas tan histérica como yo! Igual, prometamos no hacer otro duelo de perchas que ya parecemos clones de Marcos y el Efi...

Capítulo 4:"Un zoo ambulante"

"Reprobado" La simple mención de esa palabra hacía que a Lily se le erizara el vello de la nuca. "Reprobado". Había leído tres veces esa palabra, en grandes letras rojas, esa misma mañana: en el ensayo de Peter y Snape, en el de Sirius y Caroline y en el suyo con James. Remus y Clío habían aprobado con una nota aceptable. No le extrañaba, eran las dos personas con el mejor promedio del curso y después, les seguía ella. Como imaginarán, Lily no toleraba las notas poco satisfactorias y era por eso que estaba teniendo un día tan malo. ¡Ella, justamente ella, había reprobado Transformaciones!

Ni siquiera sabía con certeza como había terminado trabajando con Potter. Lo único que tenía claro era que luego de que Madame Pince los echara de la biblioteca se había dirigido con sus tres compañeros a la sala común, donde pasaron un largo rato gruñéndose unos a otros. Media hora después se había abierto el agujero del retrato, dando paso a Remus y a Clío. Lily se levantó rápidamente, con intenciones de disculparse y coordinar un horario para continuar (o mejor dicho empezar) el trabajo.

-¿El trabajo de Transformaciones? –preguntó Remus. De repente parecía contrariado- Verás, Lily... Yo no creí que... –suspiró- Lo he hecho con Clío.

-¡¿Qué? –exclamó Lily, perpleja.

-¡Lunático, te robaste mi pareja! –protestó Sirius que había oído la conversación.

-Yo no era tu pareja, ¡era tu esclava! -reprochó Clío, indignada.

-Da igual –interrumpió Lily, al ver que Sirius abría la boca para contestar- De todos modos no creo que McGonagall permita el cambio. Ella misma nos asignó las parejas como castigo –agregó, sabihonda.

-Pues no –explicó Remus-. Pasamos por su despacho al volver de la biblioteca y nos dijo que no había problema.

-De acuerdo –dijo Lily- Caroline, lo harás conmigo.

-Es que ahí sí hay un problema –intervino Clío, nerviosa.

-¿Cuál? –preguntó Caroline.

Clío respiró hondo antes de hablar.

-McGonagall aceptó el cambio sólo porque no implicaba una alteración a su... ¿cómo era?

-Su plan de integración estudiantil –ayudó Remus.

-¡Eso! –concordó Clío- El punto es que su trabajo será aprobado sólo si lo realizan con un miembro del grupo opuesto para así aprender a trabajar juntos y aceptar al otro.

-A veces creo que McGonagall nos trata como niños de jardín de infantes –comentó James.

-Bueno, Cornamenta, si no quieres reprobar jardín de infantes será mejor que escojamos a una de estas bellas damas y nos pongamos a trabajar –dijo Sirius.

-¡De ningún modo haré el trabajo con uno de ustedes! –exclamó Caroline- Y punto final.

Pero si había tenido que hacerlo. Y con el mononeuronal de Black ¡pobrecita! Bueno, no es que a ella le hubiera ido mucho mejor... El trabajo con Potter resultó un verdadero fiasco en todos los sentidos. Bien claro lo decía la hoja que tenía entre sus manos: "Reprobado". De todos modos ella se lo esperaba...

-¡Reprobaremos Transformaciones, estúpido! –le había gritado la tarde en la que se habían sentado a trabajar.

-"James" suena mas bonito que "estúpido" ¿no crees?

-Si, pero "estúpido" va mejor contigo.

-¡Si yo no estoy haciendo nada malo! –se quejó James.

-Ese es el problema –dijo Lily- No haces nada malo pero tampoco nada bueno ¡No haces nada!

-Es que estoy esperando que dejes de gritar como histérica y podamos organizarnos –replicó el chico.

-Yo no puedo organizarme contigo.

-Ni siquiera lo intentas.

-¡Si lo intento! –se defendió Lily.

James alzó una ceja, irónico.

-Mira –dijo Lily- yo estoy tan descontenta como tú de que hagamos este proyecto juntos, pero será mejor que...

-¿Y quién dijo que yo estaba descontento de hacer esto contigo? –la interrumpió James, mirándola interrogante.

Lily lo miró perpleja. James continuó:

-De veras estoy muy, muy feliz de trabajar contigo, Lily.

-Por supuesto –dijo la chica- Porque sabes que lo haré todo por ti y que obtendrás una buena nota.

-¡No Lily! –protestó James, exasperado- ¡Porque de verdad me gusta estar contigo!

-Eso no es cierto –afirmó Lily.

-Sí lo es –dijo James- Y espero que algún día te des cuenta de que de veras te quiero.

Con esas pocas palabras la situación se tornó demasiado incómoda para el juicio de Lily. Al no ocurrírsele que contestar salió del apuro haciendo lo único que sabía hacer en esos casos:

-¡No digas tonterías, grandísimo idiota, deficiente mental, carente de neuronas, engendro, prepotente, desubicado, ESTÚPIDO!

-¡Me cansé! –gritó James, enfadado- ¡Me cansé de que cada vez que intento hablar contigo o decirte algo bonito o acercarme a ti te pongas a la defensiva! ¡Me tienes HARTO!

Luego de eso, James había abandonado la Sala Común bufando y la había evitado hasta entonces. Esa mañana, Lily había tenido que explicarle a McGonagall que no habían podido terminar el trabajo y James sólo se había limitado a asentir con la cabeza ante todas sus justificaciones con una mirada de enfado. Lily lo odió aún mas pero en lugar de enojarse, mas bien se deprimió. Reprobar y pelearse con James no parecían el resumen de un día agradable. Casi con incomodidad se dio cuenta que lo segundo la entristecía mas. Era completamente absurdo, es decir, se había peleado con James millones de veces ¿por qué de repente le importaba? "Porque esta vez está enojado de verdad" respondió un vocecilla en su cabeza. "Bueno, ahora dejará de molestarte ¿no era eso lo que querías?" replicó otra voz. "¿De verdad era lo que quería?" habló la primera voz. "No" afirmó la segunda "Lo que tú querías –y quieres- es a James Potter." Lily sacudió la cabeza para alejar semejantes tonterías de su cerebro.

Minutos después había llegado a un rellano en la escalera de las habitaciones de las chicas donde estaba su dormitorio. Abrió la puerta y se encontró con la situación mas desconcertante del día. Caroline se encontraba junto a su cama en medio de un creciente desorden que al parecer intentaba organizar sin mucho éxito, revolviendo todo como un pulpo, haciendo mucho ruido y golpeando los almohadones con mas fuerza de la necesaria, todo acompañado con gruñidos y el enfado reflejado en su rostro. Clío, en cambio, estaba despatarrada en su cama hojeando una revista con una gran sonrisa, mientras tarareaba en voz muy alta una estúpida canción, haciendo gala de un inglés pésimo y desafinando ostensiblemente. De vez en cuando, cuando se emocionaba demasiado, acompañaba el ritmo con palmas o revoleaba las piernas por el aire.

Lily decidió ignorar ese zoo ambulante y se recostó en su cama hundiéndose poco a poco en una inmensa apatía. Quería pensar, realmente se sentía estresada. Decidió separar sus problemas y resolverlos de a uno. "Primer problema –pensó-: reprobé el trabajo de Transformaciones. Bueno, no dudo que sacaré una nota mejor en los que siguen para compensarlo. Aunque también podría hacer este de nuevo. ¡Lo tengo! Haré un trajo extra para obtener mas notas y así conservaré mi promedio este trimestre. Sigamos. Segundo problema: Potter está enfadado y no me habla. En realidad, ni siquiera sé por qué esto es un problema, es mas ¡debería ser un beneficio!" Lily suspiró. Resultaba interesante que le afectara tanto una pelea con un chico al que consideraba su peor enemigo. ¿Eso significaba que Potter había dejado de parecerle un enemigo para convertirse en... algo mas? No, no era eso. Lily sabía muy bien por que le afectaba. Era esa odiosa parte del cerebro llamada conciencia. Se sentía culpable por que ella había ocasionado la pelea y su actitud había sido abominable ¿qué acaso ya no tenía corazón? "Él me lo robó" pensó Lily. Sin embargo este pensamiento se había deslizado justo en el preciso momento en él que un ruido de vidrios rotos sacaba a Lily de su foso de apatía, por lo tanto nunca terminó de formarse y la pelirroja no llegó a ser consciente de esa idea que se había aparecido, como un flash, en su cabeza.

Lily se sentó en la cama algo sobresaltada. Lentamente fue volviendo a la realidad para encontrarse nuevamente en medio de esa especie de circo de fenómenos que formaban sus dos amigas. Caroline, bufando y maldiciendo, limpiaba con un hechizo el desastre causado por un frasco de huevos de sapo que había estrellado contra el piso en un ataque de furia desmedida. Clío había encendido una radio mágica y estaba danzando por toda la habitación a la vez que cantaba fragmentos del tema, que sonaba a todo volumen. Lily suspiró.

-¿En que pensabas, Lily? –preguntó despreocupadamente Clío sin dejar de bailar.

-Potter –contestó Lily desganada. No tenía ánimos para inventarse una mentira y de todas maneras sus amigas se hubieran dado cuenta si lo hacía, de modo que optó por la verdad.

Clío dejó de bailar automáticamente y a Caroline volvió a escapársele el frasco de las manos.

-¡¿Estabas pensando en Potter! –preguntó la morena sorprendida -¡Auxilio, está delirando!

-Estaba pensando en la pelea que tuve con Potter –aclaró Lily, ignorando el comentario.

Sus amigas suspiraron aliviadas. Caroline se dispuso a reparar por segunda vez el frasco de huevos de sapo y Clío continuó con su baile.

-Está muy enojado contigo –comentó Clío- Creo que se te fue la mano.

-Si lo sé... Oye ¿cómo sabes tú todo eso? –preguntó Lily, atónita.

-Remus –dijo la muchacha por toda respuesta y siguió bailando.

-¿Es por él que estás tan... eufórica? –preguntó Caroline, maliciosa.

-¡Qué cosas dices! –exclamó Clío con una risita –Estoy feliz porque aprobé Transformaciones.

-Si, claro y yo soy una señorita inglesa –murmuró Caroline, mientras seguía revolviendo entre sus cosas.

-Me voy a cenar –anunció Lily. Necesitaba despejarse y además tenía hambre.

-Yo también –dijo Clío y se lanzó hacia la puerta para bajar los escalones de dos en dos.

-Vigílala o acabará herida –musitó Caroline, malhumorada. Se puso a estrujar un almohadón mientras caminaba a grandes zancadas por la habitación como un gato enjaulado.

-¿Son imaginaciones mías o estás un poquito... tensa hoy? –preguntó Lily, suspicaz.

-Es que reprobé –se excusó Caroline evitando los ojos de la pelirroja.

-¡Vamos! No es la primera vez que repruebas y nunca le das mucha importancia –dijo Lily, mirándola con desconfianza.

-¡No me pasa nada, Lily, vete a cenar de una vez! –exclamó Caroline.

Lily se apresuró a salir antes de que su amiga le arrojase algo. Caroline bufó y siguió caminando por la habitación. Realmente le pasaba algo, pero no sabía con exactitud qué. No estaba así por el trabajo de transformaciones, de eso estaba segura, sin embargo sabía que lo que sea que le sucediera no le había pasado antes de hacer ese trabajo con Sirius. ¿Sería Sirius el problema? Bueno, el muchacho siempre la había inquietado, era por de más de creído, mujeriego, egocéntrico, unineuronal, guapo, divertido, ideal... ¡no! Caroline sacudió la cabeza. "Debo estar muy cansada". Se apresuró a desvestirse, acostarse en la cama y cerrar los ojos con fuerza para dejar de pensar tonterías. Lo logró, a medias: ya no pensó en Sirius, sino que soñó con él.

Escaleras debajo de donde se encontraba Caroline, una joven bajaba los escalones de dos en dos. Cuando ya llegaba a la sala común y estaba dando el último salto tuvo tan penosa suerte que pisó mal y aterrizó sobre un muchacho que justo se encontraba abajo. Abrió los ojos y se encontró encima de unos ya familiares ojos color miel. Apresuradamente se levantó y le tendió la mano para ayudarlo a ponerse de pie.

-¡Lo siento Remus! –se disculpó con efusividad –Iba bajando las escaleras a los saltos, vaya ridiculez la mía...

-No hay problema, Clío –dijo el chico para luego preguntar -¿Vas al comedor?

-Sí –respondió Clío-, aún no he cenado.

-Yo tampoco ¿quieres... –Remus dejó la pregunta en el aire, como si se hubiera arrepentido de formularla.

-¿Qué ibas a decir? –inquirió Clío.

Remus soltó una carcajada.

-Iba a pedirte que me acompañaras pero supongo que...

-Claro que te acompaño –aceptó Clío.

-¿De veras? –se sorprendió Remus.

-¿Por qué te asombras tanto? –preguntó la muchacha entre risas, mientras comenzaba a caminar hacia la puerta.

-No sé, nosotros siempre fuimos rivales, por así decirlo –explicó Remus caminando a la par de Clío –Supongo que no deberíamos hablarnos.

-No, supongo que no deberíamos –reflexionó Clío –Sin embargo, yo mas bien creo que, como Lily es rival de James y Caroline, de Sirius, a nosotros no nos quedó otra que ser enemigos.

-Si, tienes razón –coincidió Remus. Llegaron al Gran Comedor y se sentaron en la mesa correspondiente, uno junto al otro.

-A mi me parece –comentó Clío mientras se servía pollo de una gran fuente –que es una completa tontería, es decir, tú no me caes mal y...

-Si, entiendo lo que quieres decir –dijo Remus, llenando su vaso y el de la chica con jugo de naranja -. Es absurdo fingir que nos odiamos cuando en realidad la pasamos bien juntos.

-No lo volvamos a hacer ¿quieres? –pidió Clío con una sonrisa.

-De acuerdo –ambos levantaron los vasos y brindaron en símbolo de unión.

Al instante, una pelirroja con aire extraviado entró a comedor y tomo asiento, al tiempo que un muchacho de pelo revuelto color azabache se levantaba y abandonaba el lugar tras dirigirle a la recién llegada una amarga mirada.

-Prometamos que jamás seremos como ellos –susurró Clío posando su mano sobre la del compañero que tenía al lado. Remus se limitó a apretársela con fuerza.

pqbdpqbdpqbdpqbdpqbdpqbdpqbdpqbdpqbdpqbdpqbdpqbdpqbdpqbdpqbdpqbdpqbdpqbdpq

Santas, diosas, milagrosas... yo debería construirles un santuario, encenderles velas y orarles todas las noches! Sí, estoy hablando de ustedes, sagradas lectoras que dejan reviews. ¿Les cuento un secreto, que a la vez es una anécdota y una linda noticia? ¡Sus reviews hacen milagros! No, no me volví loca, esto es enserio. Fíjense que al día siguiente de publicar el capítulo tres me tomaron examen de geografía y yo había estudiado muy poco porque había estado subiéndoles el capi. Ya me veía reprobar cuando, hace tres días la profe depositó sobre mi banco mi evaluación ¡con un increíble diez en color rojo y luces de neón!... Yo lo atribuyo a la magia de los reviews, así que aquí se los respondo ¡Las amo, niñas mágicas:

Marta Evans: Fiel lectora ¿eh? Me encanta ver que seguiste dejando revis... Bueno sí, mis niños (por "niños" se entiende "Lily y James") son bastante exageradillos ¡Mira este capi sino!... Ah! Y hermosa la metáfora del pastel, jamás lo había pensado. Quizás podrías prestársela a Remus para que deje de inventar metáforas sin sentido ja ja ja ¡Besos nena!

LEYLA: ¡Gracias por leer y dejarme tu opinión! Sé que siempre contesto lo mismo, es que no se me ocurre mas que decir ¡Gracias otra vez!

Raven Yaxley: ¡Hermoso tu review! Gracias, muchas gracias (sí, nunca me voy a cansar de agradecer) Continúa con los revis que tu opinión me interesa muchísimo ¡No te imaginas cuanto!... ¡Te quiero mucho, nena!

blankis black: Amo, repito, amo los revis donde me cuentan que partes del fic les gustaron (y las que no también) Ja ja ¡Yo también adoro a Sirius! ¡Todos lo adoramos! ¡Viva Sirius! ¡Y muerte a los traidores! Gracias, nena, nos estamos leyendo!

Karola: ¿Creíste que a Sirius le gustaba Caroline? ¿Y ahora qué? ¿Ya no lo crees? Es que a Sirius le gustan tantas nenas, Caroline, Clío, su brigada de mononeuronales anoréxicas... ¡Hay que ver cual de todas va a ser la afortunada de tenerlo como novio! Seguí leyendo, que ya veremos como termina este niño ¿solito, quizás? No, ni yo soy tan mala... ¡Besos, nena!

Kannabi-no-mikoto: ¡Ay, si fuera por Remus todo sería Remus/Clío desde el primer capítulo del fic! Pero no será tan fácil porque Clío, Caroline y Sirius tienen otras ideas... Oops, ya hablé demasiado... ¡Nos vemos nena!

Tati Jane Potter: Sip, por suerte aprobé todos los exámenes ¡Gracias por la preocupación, nena! Que bueno que te gustó el capi, ojalá sigas leyendo...

Luchy Black: Amo a las lectoras tan constantes! Noté que te paseaste por algunos de mis otros fics, pero como no se si podré contestarte los revis que me dejaste, te doy las gracias aquí. Muchas de esas historias están ya cubiertas de una espesa capa de polvo y no creo poder seguirlas salvo que suceda un milagro de veras milagroso que me haga inspirarme de nuevo con ellas, además este fic me absorbió por completo y no tengo ganas de escribir nada mas que esto. ¡Muchas gracias por tu apoyo y por opinar en todas mis historias!