Dedicado a mis Polakas: Estefi, Meli, Flo, Ara y Mika, para que sepan que aunque nos peleemos hasta las lágrimas siempre van a ser mis mejores amigas y que tienen todo mi apoyo. Probemos esa terapia grupal mas seguido, chicas. Seguro que la única en leer esto va a ser Mika, pero igual el mensaje es para todas. Y rubia, perdón por la escenita pseudo-dramática, fue un brote del momento! ;)
Capítulo 5: "De ojeras, calcetines y minifaldas"Lily se observó en el espejo esa mañana y corroboró que, tal como lo había sospechado, se encontraba hecha un asco. No conseguía peinar su cabello que había amanecido indomable y unas oscuras ojeras contorneaban sus ojos color esmeralda, por supuesto que no esperaba otra cosa ya que había pasado la noche en vela, dándoles miles de vueltas a sus problemas. Sin embargo había valido la pena: ya tenía tomada su decisión. Dedujo que su conciencia no dejaría de incomodarle hasta que se disculpase con el chico Potter, por lo tanto se propuso hacer las paces lo mas pronto posible. Volvió a dirigirle una mirada a su mustio aspecto y se odió a sí misma por haber dormido tan poco. Le echó una ojeada a la habitación y notó que en dos de las camas aún había bultos que emitían suaves ronquidos, lo que le indicó que sus amigas continuaban durmiendo. Era sábado y podían darse el lujo de descansar cuanto quisieran, pero Lily no había conseguido dormir mas que cuatro horas y ya cerca de las siete de la mañana había renunciado a cualquier posibilidad de reanudar su sueño y se había levantado. Decidió que ya no tenía nada que hacer en esa habitación y luego de vestirse, salió de allí dispuesta a ir a desayunar.
Llegó a la sala común esperando no encontrar a nadie despierto pero se equivocó. Sí había alguien y era justo la persona que le había impedido descansar la noche anterior. James estaba apoyado en la mesa, de espaldas a ella, interesado en un libro. "Quien lo creería de James Potter", pensó Lily, divertida. No estaba segura de que las siete de la mañana de un sábado fuera el mejor momento para una disculpa, sobre todo si tenía en cuenta que sus ojeras le llegaban al piso, pero se convenció de que cuanto mas rápido se sacara el peso de la culpa de encima, mejor. Tras arreglarse algunos cabellos desordenados, caminó con naturalidad hacia la mesa donde él se encontraba y se sentó a su lado. James levantó la cabeza para ver quien se le había acercado y al ver a Lily volvió a bajarla automáticamente.
-¿Qué quieres? –murmuró, fingiendo indiferencia.
-Pues... Veras, Potter... yo... –balbuceó incoherentemente.
James esbozó una sonrisa que la pelirroja no pudo ver porque el chico seguía cabizbajo. Lily se aclaró la garganta.
-Bueno, te decía que... Lo que yo quería decirte es...
James se reía por lo bajo. Lily no imaginaba que pedir disculpas fuera tan difícil.
-Quería decirte que... que... –"ahora o nunca", pensó la pelirroja- ¡Que lamento haberte tratado como lo hice y espero que me perdones! –soltó todo de golpe sin anestesia- ¡Y deja de reírte de una vez, imbécil! –agregó al notar que James hacía esfuerzos descomunales para contener la risa.
Por fin, James estalló abiertamente en sonoras carcajadas.
-Eres muy graciosa cuando intentas ser buena –explicó mirándola a los ojos y con una radiante sonrisa –Eres mas natural cuando estás enojada... y mas bonita, también –añadió mirando de reojo las ojeras de la chica.
-No dormí muy bien anoche –se excusó Lily ruborizada. Había estado a punto de decir "Tú no me dejaste dormir", pero se contuvo a tiempo.
-No importa, las ojeras te hacen lucir tierna. A ti todo te luce bien –dijo la última frase con un suspiro, mas para sí que para la chica, mientras la miraba embobado.
Lily se sintió tentada a inclinarse hacia delante y besarlo. O a abrazarlo con mucha fuerza. O a decirle que a él también todo le lucía bien. Porque en ese momento se dio cuenta de que el chico que tenía enfrente portaba los ojos mas hermosos de todo el colegio y el rostro mas expresivo que había tenido el lujo de conocer. Pero, por supuesto, todo esto hubiera sido demasiado difícil de admitir para nuestra pelirroja, por lo tanto solo se limitó a poner los ojos en blanco y menear la cabeza.
-Me voy, Potter –dijo Lily, rompiendo el momento – Alguien debe despertar a aquellas dos –dijo, refiriéndose a sus amigas.
-Tenles algo de piedad –dijo James- Es sábado ¡fíjate que ni Remus se ha levantado!
-Cierto. Y a propósito ¿qué haces tú despierto tan temprano? –preguntó Lily.
-Nada, leía –dijo James señalando el libro- No tenía mucho sueño y es peligroso andar dando vueltas en mi habitación cuando Sirius intenta dormir.
Lily rió. Caroline era igual. De repente se le ocurrió una idea.
-Caroline y Black harían una gran pareja –murmuró Lily, sin ser consciente de que lo decía en voz alta.
-Bueno, eso depende de tu amiga. Créeme que Sirius no opondría resistencia –comentó James.
-¿Perdón? –dijo Lily, saliendo de su ensimismamiento y mirándolo con curiosidad.
-Eso que dijiste... –explicó James- De que Ballantyne y Canuto harían una gran pareja...
-¡Yo no dejaría nunca a mi amiga en las manos del mujeriego de Black, Potter! –exclamó Lily.
-Pero... –dijo James confundido.
-Pero nada –cortó Lily, con el ceño fruncido. Sin embargo, ante la cara de confusión de James esbozó una sonrisa, que el chico le devolvió. –Mejor me voy- dijo Lily y acto seguido se dio vuelta y comenzó a caminar.
-¡Evans! –llamó James.
Lily se dio vuelta y lo miró con una ceja alzada.
-¿Quieres ser mi novia? –preguntó James con una sonrisa.
-¡No! –exclamó Lily con rotundidad- ¡Termina con eso de una vez!
-Bueno, no puedes culparme por intentar... –dijo James- Además, como hoy estabas de buen humor...
Lily le sacó la lengua y se encaminó con dirección a las escaleras. James la siguió con la mirada hasta que la melena color fuego se perdió en un recodo de la escalera. Suspiró. Ni él entendía como podía gustarle tanto...
-OoO-
Caroline bajó las escaleras de malhumor esa mañana. Odiaba que la despertaran temprano los fines de semana, días que podía darse el lujo de dormir cuanto se le antojara y por eso casi estuvo a punto de asesinar a Lily cuando entró en la habitación a apremiarlas para que se levantasen, aludiendo que el día estaba hermoso. Caroline se había sentido tentada a arrojarle un almohadón y seguir durmiendo, pero Clío también se había levantado y trinaba feliz mientras se vestía. Incapaz de soportar a sus dos amigas un segundo mas, Caroline se había cambiado lo mas rápido posible y se encontraba bajando a la sala común, perdida en sus pensamientos. Tenía ganas de escaparse a una isla desierta, lejos del colegio, los deberes, los profesores, Lily, Clío, los merodeadores, Sirius Black... Estaba inquieta, todo la irritaba y no le encontraba explicación. Sus amigas no ayudaban: Lily era una fuente inagotable de apatía y Clío vivía una felicidad casi enfermiza. Caroline sólo encontró una palabra que las definiera: "locas". Y estaba Sirius Black... Parecía que su odio hacia le muchacho aumentaba cada hora y esto carecía de sentido alguno, ya que él no había hecho nada fuera de lo común para incrementar su desagrado.
En todo esto pensaba Caroline cuando en medio de la Sala Común prácticamente se estrelló contra un par de ojos grises.
-¡Ballantyne! –exclamó Sirius sonriente- ¡Ya sé que me deseas pero no hace falta que te tires encima mío para demostrarlo!
-Soñar es gratis ¿verdad Black? –comentó desdeñosamente Caroline.
-Bonitos calcetines –dijo Sirius señalando las piernas de su compañera.
La chica llevaba una falda a cuadros corta y por lo tanto saltaba a la vista que se había puesto medias de diferente color. Caroline bufó, enfadada consigo misma por haberse vestido tan rápido y prestando tan poca atención. Pese a todo, no iba a darle a Black el gusto de humillarla.
-No veo que te moleste la minifalda –contestó Caroline, rápida y maliciosa.
-Para nada, es mas, me encanta –dijo Sirius, sonriendo. A unos metros de distancia un grupito de chicas le lanzaban besos y se alborotaron cuando el chico las saludó con un gesto de la mano.
-Tus chicas parecen modelos anoréxicas –observó Caroline, con desdén, pensando en la poca dignidad que tenían.
-Sí ¿verdad? Es más creo que un par de ellas lo son –comentó Sirius, divertido, mirando al grupito. Una chica de cabello rubio artificial intentó una pose sensual levantándose un poco la falda y llevándose un dedo a la boca-. Raquítica –murmuró Sirius meneando la cabeza- ¡Las tuyas si son piernas que vale la pena mostrar con faldas! –exclamó señalando a Caroline.
-¡Otro comentario como ese y te obligaré a ti a desfilar en minifalda por la sala común! –amenazó Caroline y antes de que el chico pudiera contestarle se encaminó a su habitación a cambiarse los calcetines. No fue consciente de que al subir las escaleras en falda estaba dejando vulnerable una parte muy agraciada de su cuerpo hasta que oyó la voz de Sirius.
-¡Gracias, Ballantyne! ¡Ya me alegraste el día!
-Idiota –murmuró Caroline.
-OoO –
Clío se encontraba frente al espejo decidiendo si debía usar la camiseta azul o la verde cuando escuchó que la puerta se abría precipitadamente. Se dio vuelta y vio a Caroline derrumbarse en la cama con expresión de enfado.
-Me gusta la azul –comentó la morena minutos después de sentirse observada, refiriéndose a las camisetas de su amiga.
-Que sea la azul entonces –dijo Clío terminando de vestirse. Se sentó en la cama en la que estaba recostada su amiga y se preguntó qué problema de hormonas tendría que escuchar ahora. Sabía que cuando se trataba de Caroline había que tratarla con cuidado y dejar que se desembuchara sola. -¿Algo nuevo que contar? –preguntó de manera casual.
-A Black le gustan mis piernas –dijo Caroline indiferente.
-Que afortunada –comentó Clío.
-¿Perdón? -Caroline se irguió, mirando sorprendida a su amiga -. ¿A ti... a ti te gusta Black?
"Listo" pensó Clío "ya mordió el anzuelo".
-No, no me gusta, pero como hay tantas chicas detrás de él... No sé, yo me sentiría afortunada.
Caroline volvió a recostarse, recuperando su expresión de antes.
-¿Y qué si me gustara? –preguntó Clío con timidez.
Caroline se sentó en la cama de nuevo. Sujetó las manos de su amiga y la miró a los ojos intensamente.
-Black es una mala persona, Clío –le dijo con seriedad-. No puede gustarte.
-Yo no creo que sea tan malo –dijo Clío- Es simpático, gracioso ¡y lindo!
-Clío, él usa a las chicas como nosotras como... ¡como monedas!
-Pues nunca lo he visto pagar chocolates con chicas... ¿No será que mas bien te preocupa que me guste porque estás... enamorada de él? –preguntó Clío maliciosamente, mirando a su amiga con una ceja alzada.
-¿Enamorada de Black? ¡No me hagas reír! –exclamó Caroline con un tono que no podía resultar mas falso. Clío la miró con incredulidad. -Escúchame Clío, yo no quiero que Black te haga daño, él es...
Clío sonrió radiante. Se levantó de la cama cortando a su amiga el discurso de "Mil y un defectos que pueden descubrirse en un Black" y se dirigió hacia la puerta para bajar a desayunar. Ya estaba a punto de salir cuando se dio vuelta y mirando a Caroline le dijo:
-No te preocupes, Car, mis ojos están puestos en otro merodeador –y sin mas abandonó la habitación pensando en lo fácil que era dejar que Caroline se delatara.
Caroline se levantó bufando y abrió el cajón de sus calcetines. Se aseguró de ponerse un par del mismo color y se levantó para irse. Cuando pasó frente al espejo se detuvo y se observó por un instante. Decidió que usaría minifaldas mas seguido.
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Bueno, este capítulo no existía en los bosquejos originales, pero si lo omitía resultarían muy bruscos y apresurados los hechos del siguiente capítulo. En fin, es un capi cortito ya que sólo es un puente entre el anterior y el siguiente, pero me tomó mucho trabajo escribirlo ¡me estanqué terriblemente luego de la disculpa de Lily! No sabía muy bien como encarar el encuentro Caroline/ Sirius, pero lo sentí necesario ya que estos dos personajes estaban muy distanciados. Notarán que la mayor parte del capi se la dediqué a ellos dos, ojalá no se les haya hecho muy pesado. A mí me causó gracia el título del capítulo al igual que la charla entre Sirius y Caroline. En cambio, creo que la conversación final con Clío es algo... no sé ¿confusa? Sin embargo, me gustó así. Ustedes opinen.
¿Les adelanto algo del próximo capi? Discordia, mucha discordia. Además, lo escribí un día en que sentía mucha frustración, así que es el doble de desastroso de lo planeado.
Ya saben: críticas, aplausos, tomatazos, chocolates... sólo denle a la tecla que dice "Go".
Besitos encantados.
Estel
CONTESTACIONES:
Como siempre mi humilde respuesta a esas pequeñas maravillas llamadas reviews.
Blankis black: ¡Que lindo review, largo como me gusta! También me hiciste feliz a mí. ¿Te gustó la reconciliación? Ya sé que no da caries, pero yo la encontré dulce (¿.?) Y sí, faltó nuestro amado Sirius, es que hice el cuarto capítulo junto con este y después lo separé y toda la parte de Sirius quedó acá :S ¡Espero haberte consolado!
Kannabi-no-mikoto: Bueno, espero que aquí se aclaren un poquito tus dudas... ¿o acaso te las incrementé? Ja ja ja... ¡Cuidate mucho nena y gracias por el revi!
-41TZ1-: ¡Bueno, muchas gracias, nena! ¿o acaso es nene? Como que con los números de nick no me queda muy claro... Ja ja ¡Besos!
Raven Yaxley: ¡Gracias! Y como no, acá te dejo mi msn: pauli (guión bajo) 75 (guión bajo) 15 (arroba) hotmail (punto) com... Capaz que la página lo borra (no acepta las direcciones de correo ¬¬), si es así, buscalo en mi bío... ¡Tkm, nena!
Marta Evans: Bueno, creo que sólo va a tener 10 capis (snif... chiquito!) es que si los hago mas largos no los termino... Tal vez haga después una continuación, no sé... Y sobre las parejas, no vas mal encaminada, eh? ;) Igual, falta que mi amado Sirius la complique (oops, hablé de mas...) ¿Te gustó la reconciliación de Lily y James? Tenés razón, va lenta mi pelirroja...¡Besos y gracias por tus revis!
Caataa: ¡Gracias por el review! Nos vemos en el próximo capi.
Luchy Black: ¡Nena! ¡Que cosas hermosas me decís! Haces que me den ganas de escribir mucho, subir rápido y dejarte los capítulos solo para leer tus revis ¡Tkm, hermosa!
