Un capi larguito, para compensar al anterior, y muy tormentoso.
Dedicado a: cinco fuentes de inspiración llamadas amigas.
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Capítulo 6: "De bofetadas y ojos morados"
Lily se sentía muy bien esa semana. Parecía que su vida iba recuperando un agradable ritmo en comparación con los días anteriores. Las ojeras habían desaparecido, había mejorado su promedio de Transformaciones luego de presentar un nuevo trabajo, sus amigas estaban muy agradables, incluso Caroline parecía mas animada. Su relación con Potter y el resto de los merodeadores continuaba siendo desastrosa, pero eso en su vida podía considerarse algo cotidiano.
Ella y sus amigas se encontraban en la Sala Común haciendo la tarea de Pociones. Lily intentaba memorizar los ingredientes de la poción del ingenio, Clío apuntaba datos de su libro de texto y Caroline pasaba en limpio un pergamino mientras tarareaba bajito una canción. De repente, la atmósfera de concentración en la que trabajaban las tres muchachas se vio interrumpida abruptamente: Sirius se había acercado a la mesa y depositado un pergamino enfrente de Clío.
-Explícamelo –ordenó.
Lily, Clío y Caroline levantaron al instante las cabezas, y miraron extrañadas al chico. Caroline fue la primera en recuperarse de la sorpresa y al instante se levantó, con una mirada furibunda.
-¿Quién te has creído que eres para venir y darle órdenes a mis amigas? –gritó, echando chispas.
-Caroline, cariño, el asunto no es contigo –dijo Sirius, dirigiéndole una mirada de sus ojos grises que hubiera derretido a cualquiera -¿Me lo explicas, Clío?
-¡Pídeselo a tus amigos! –volvió a gritar Caroline.
Sirius ignoró el comentario y dirigió a Clío una cara de perrito abandonado por la mudanza.
-Pídeselo a Remus –dijo la chica, tranquilamente, mientras continuaba con su trabajo.
-Ya se lo pedí y estaba ocupado. Me dijo que quizás tú me lo explicarías –dijo sencillamente, Sirius.
-¡Pues se equivocó! –exclamó Caroline- ¡Vete de aquí!
Clío, en cambio, le echó una hojeada al pergamino que le ofrecía Sirius y comentó:
-Ahora estoy ocupada, pero puedo explicártelo mas tarde.
Sirius sonrió. Caroline abrió la boca, perpleja. Lily no había intervenido y observaba la escena con expresión crítica.
-Clío... –dijo Caroline, cuando logró articular palabra- Tú... tú... ¡estás haciéndole favores al enemigo!
Lily rió.
-Además –siguió Caroline- quedamos en que más tarde me ayudarías a mí.
-¡Tienes razón! –exclamó Clío- Lo siento, Sirius, pero ya quedé con ella. Sin embargo –dijo volviendo a mirar el pergamino- éste es un tema que tú ya sabes, Caroline ¿por qué no se lo explicas tú?
Sirius sonrió aún mas. Lily abrió grandes los ojos y Caroline miró a Clío con instintos asesinos.
-Ni lo sueñes, ya tuve suficiente de él con el trabajo de transformaciones –declaró.
La sonrisa de Sirius vaciló en su cara, pero al instante la recompuso, aunque esta vez con un brillo de diversión. Se dirigió hacia Clío y le puso el pergamino en las manos.
-Yo también ya tuve suficiente de tu amiga –dijo sin dejar de sonreír- Quiero que me lo expliques tú, avísame cuando puedas, nos vemos. Chao Lily. –y se fue a tumbarse junto a James en el sofá.
Caroline le dirigió una mirada estupefacta, que cambió enseguida por una de indignación al ver a Clío.
-¡Eres una traidora! –exclamó.
-No –dijo Clío, seria- Tú eres una inmadura y además perdiste la oportunidad de estar con el chico que te gusta por tu tonto orgullo.
-¿Cuándo dices "el chico que me gusta" te refieres a Black? –preguntó sin poder creer el descaro de su amiga. Sin embargo, Clío no le contestó porque había vuelto a su trabajo. Caroline miró a Lily buscando apoyo, pero la pelirroja se limitó a encogerse de hombros.
-Hay que admitirlo: cuando tiene razón, tiene razón.
Lily también volvió a su libro y Caroline bufó y se levantó con la excusa de que quería darse una ducha. La ducha era un lindo lugar para pensar y ordenar las ideas, la morena siempre lo había creído así. "Tú no tienes nada que pensar" se corrigió a si misma "Tú tienes la ideas claras, tú no tienes dudas respecto a nada". Sin embargo, una hora mas tarde en la sala común, mientras se secaba el pelo con la varita, admitió que la cabeza mas que enredada y no era precisamente por su cabello. Dirigió una mirada distraída a la sala común y, como por una burla cruel del destino, sus ojos erraron por un sillón en el que cómodamente recostado se encontraba un muchacho de ojos grises. Sus miradas conectaron por un momento y Sirius se puso de pie y comenzó a caminar hacia ella componiendo una mirada de profunda melancolía. Cuando llegó hacia el sillón donde se encontraba Caroline se sentó a su lado y la chica lo ignoró completamente centrando cada una de sus neuronas en la varita que secaba su cabello. Luego de unos minutos mas de pantomima Sirius rompió el silencio.
-Me has herido ¿sabes? –dijo con voz falsamente afectada mientras que fingía secarse una lágrima.
-Te repondrás –dijo Caroline indiferente.
-Tengo el corazón roto... ¡Oh, destino cruel! –dramatizó Sirius.
-Sabes, Black, si te ofendí tanto quizás sería bueno que me retiraras la palabra –sugirió Caroline.
-No, he decidido perdonarte. Soy comprensivo y misericordioso. Sólo querría que a cambio me dieras un... pequeñísimo favor –dijo Sirius, de verdad creyéndose comprensivo y misericordioso.
-Clío ya te explicará ese tema que no entendías –dijo Caroline, si era posible, con más indiferencia.
-No, no tiene que ver con estudios – negó el chico- Necesito tu ayuda con un problema del corazón.
-¡No saldré contigo si eso es lo que pretendes! -exclamó Caroline, perdiendo sus cabales.
-Tranquila, tranquila... –dijo Sirius- Ya me resigné a eso. Lo que yo realmente quería es que me ayudaras a conquistar... a tu amiga Clío –le dirigió una media sonrisa inocente y se sonrojó.
Caroline lo miró como si le hubiera dado una bofetada. Abrió la boca con indignación y cuando por fin logró encontrar su voz exclamó:
-¡HASTA QUE TERMINAS DE CONSAGRARTE COMO IDIOTA, BLACK!
-Shh... No grites, que ya nos están mirando feo.
-¡No quiero verte cerca de mi amiga, ni coqueteándole a mi amiga, ni respirando el mismo oxígeno que mi amiga porque...
-¡De acuerdo, no me ayudes! –la atajó Sirius- Lo que realmente quiero es que no te metas. Ya no te molestaré pero a partir de ahora mis conquistas no te incumben a ti. Yo haré lo que me antoje y si se me antoja que tu amiga vale la pena no puedes decirme que hacer.
-Espera, espera... –dijo Caroline, exasperada, tratando de comprender la situación- ¿qué interés puedes tener tu en una chica buena, estudiosa y normal como es Clío? ¿Es que ahora se te da por corromper buenos ciudadanos?
-Mira yo solo sé que es buena, simpática, dulce... no como otras-dijo mirando significativamente a Caroline- Además, no lo puedes negar ¡está buenísima!
Caroline no daba crédito a sus oídos. Admitía que su amiga era bonita pero de ahí a gustarle al Gran Sirius Black... Además ¿desde a cuando a Black le gustaban chicas así? Clío era más el prototipo para... Remus. Caroline ya no entendía ni sus pensamientos, sólo una cosa le quedaba clara: toda esa situación sonaba a pesadilla. No encontraba ya un insulto para responder a todo aquello.
-Muérete, Black –terminó por susurrar con serenidad. Se dio vuelta y comenzó a caminar hacia la escalera, temblando ligeramente y con un nudo en la garganta.
Sirius la contempló con satisfacción. "Celos", pensó "nunca fallan". No sabía lo equivocado que estaba.
OoO
Lily y Clío estaban sentadas en la alfombra de la habitación hablando de temas sin importancia cuando se abrió la puerta y Caroline entró y se acostó en su cama tapándose la cabeza con la almohada. Luego de un breve intercambio de miradas con Clío, habló Lily:
-Hey, Car... ¿que te sucede hoy?
Caroline se sentó en la cama sobresaltada, notando por fin que sus dos amigas estaban en la pieza. Su mirada dio con Clío.
-¡Tú! –gritó señalándola –Óyeme bien: ¡NI SE TE OCURRA SALIR CON BLACK PORQUE TE JURO QUE NO TE QUEDARÁ EN LA CABEZA NI UNO DE TUS PRECIOSOS PELOS CASTAÑOS!
Lily y Clío la miraron sorprendidas. ¿A que venía todo eso?
-Caroline... –dijo Clío, cuidadosamente- disculpa pero ¿qué te hace pensar que voy a ser novia de Black?
-¡Ay, Dios! ¡Como si no supieras que está enamorado de ti! –exclamó Caroline, rodando los ojos.
-¿Perdón? –dijo Lily, que tampoco entendía.
-¡Lo que oíste, Lily!
-Espera un segundo Caroline –dijo Clío, intentando asimilar lo que decía su amiga – ¿cómo es eso de que Black gusta de mí?
-¡Son sus palabras! ¡Me lo dijo!
-¡Es imposible! –dijo Clío. Luego pareció pensarlo mejor- Igual en el caso que fuera cierto ¿qué te preocupa? –preguntó.
-Me preocupa... –dijo Caroline- Me preocupa porque eres mi amiga y no quiero que te haga daño.
-¡Vamos! –dijo Lily- Black no le hace daño a nadie.
-Es cierto –dijo Clío, ya enfadándose- Black gusta de ti desde tercer año y nunca resultaste lastimada. Además, a Black le gusta medio colegio... No entiendo por qué te enojas. Es problema mío.
Caroline se quedó inmóvil un momento, mirando a Clío fijamente, sorprendida. Lentamente fue hacia su cama, tomó un almohadón y luego de retorcerlo lo arrojó con violencia al piso.
-¡No es justo! –le dijo a Clío- ¡Sabías que Black me gustaba a mí!
-¿De que me perdí? –preguntó Lily.
Caroline no la escuchó. Estaba mirando a Clío con deseos de freírla en aceite.
-¡Sabes, yo no tengo la culpa! –exclamó Clío, enojada.
-¿Cómo sé que no le has... seducido? –preguntó Caroline. La idea acababa de cruzársele por la cabeza y la dijo en voz alta sin pensarlo.
Clío abrió la boca indignada. Esto ya era demasiado. ¿Quién se creía que era esta... descarada, (por no decir nada peor), para pensar algo así?
-¡Sabes, Caroline, tengo mejores cosas que hacer que seducir a tus pretendientes! ¡Además, en todo caso la culpa es tuya por ser una niñita tonta que no sabe lo que quiere hasta que de repente lo pierde! ¡Me tienes cansada, Ballantyne! ¿Lo entiendes? ¡CAN-SA-DA!
Agarró a Lily del brazo y la arrastró con ella fuera de la habitación, dando un portazo.
-¡ERES UNA IDIOTA, DIMITROU! –le gritó Caroline a la puerta cerrada. Después se largó a llorar.
-OoO-
-...y eso fue todo lo que hablamos. Pero ahora que lo pienso ella nunca dijo que le gustaba Sirius, yo solo lo intuí –Clío acababa de contarle a Lily las charlas que había tenido con Caroline respecto a Black.
-Además –acotó Lily- tú no lo sedujiste ¿verdad?
-¡Lily!
-Sí, entiendo –dijo la pelirroja- De veras te regalo un romance con Black.
-Aunque visto de otro modo... –dijo Clío pensativa.
-¡¿Cómo! A ti no te gustará Black...
-No, Lily, pero si yo tuviera... digamos, un pequeño e inocente encuentro... Caroline se enfurecería. –sonrió con satisfacción.
-¡Clío! –Lily se escandalizó- ¡Ahora debes pensar en reconciliación, no en venganza!
-Lily, acaso no escuchaste lo que me dijo? Me trato como si yo fuera una... una zorra. Tengo derecho a hacerla sufrir.
-Nadie tiene derecho a generar dolor –declaró Lily, con su vena de diosa de la justicia.
-Yo sólo sé que Caroline siempre dijo ser mi amiga y ahora, por esa tontería que oyó, ni siquiera le dio algo de crédito a lo que dije. Por mí, que se muera. –y dicho esto se levantó y luego de alisar su túnica, salió por el agujero del retrato con la cabeza alta.
Lily suspiró. Definitivamente tendría que tomar cartas en el asunto. Ya se le ocurría cómo, aunque la idea no terminaba de convencerla. En fin, situaciones desesperadas requieren medidas desesperadas.
OoO
Sirius entró a su habitación con petulancia, tirando besos al aire y agradeciendo con la cabeza, saludos inexistentes.
-Soy tan irresistible, tan inteligente, tan increíble... –se decía a sí mismo.
-¿Cuál es tu última hazaña, oh! Gran y Omnipotente Sirius? –preguntó James, mientras Remus, que estaba leyendo, meneaba la cabeza.
-Ballantyne –dijo mientras tomaba un puñado de caramelos de un tarro que había en la mesa de luz de Peter. Se llevó un par a la boca y aclaró- Cayó rendida a mis pies.
-¿Ya la besaste? –preguntó James, abriendo grandes sus ojos avellana.
-Bueno... –carraspeó Sirius- no sé si cayó tan rendida... ¡pero lo hará de un momento a otro! –agregó con optimismo.
-¿Y que hiciste? Tal vez funcione con Evans. –preguntó James, entusiasmado.
-Simple y efectivo: celos.
-Canuto, Ballantyne no tiene celos de esas mononeuronales admiradoras tuyas –comentó James.
-Espera, espera, aún no has oído lo mejor: le hice creer que me gustaba su amiga Clío.-dijo Sirius estallando en carcajadas.
¡PLAF!
El libro de Remus había caído al piso y el chico se encontraba de pie mirando fijamente a Sirius.
-¿Hiciste qué? –preguntó, esperando haber oído mal.
-Que le di celos con Clío, Remus ¿la conoces? –preguntó despreocupadamente Sirius- Clío Dimitrou... no está mal, eh? Linda delantera, pero no tiene las piernas de mi Caroline.
Remus lo miraba, inmóvil, con ojos cargados de desprecio.
-Yo te mato –murmuró.
-Hey... ¿por qué? –Sirius rió, tomándolo a broma y todavía sin entender lo que todos, incluso los sapos flotando en formol en la mazmorra de Slugohrn, ya habían notado. Remus apretó los puños. James ya percibía la tensión e intentó cambiar de tema.
-Creo que la Selección de Quidditch de Inglaterra tiene mas posibilidades este año porque...
No pudo seguir. Remus se había abalanzado contra Sirius, dándole un golpe en el ojo. El moreno, sorprendido no atinó a nada y James corrió a separarlos desesperadamente.
-Lo mato... yo lo mato –decía Remus al tiempo que intentaba zafarse de los brazos de James.
-Tranquilo –dijo James. Sirius tenía cara de no entender.
-¿Qué te pasa a ti? –dijo mientras se frotaba el ojo que comenzaba a hincharse.
-¡Pasa que si vuelves a meter a Clío en esas artimañas tuyas te dejo sin ser padre, Black! –por fin logró soltarse de James y bufando, se dirigió hacia la puerta, dándole un empujón a Sirius al pasarle por al lado, que lo hizo caer sentado. Abandonó la habitación maldiciendo por lo bajo.
Sirius se levantó, con cara de estupefacción.
-Cornamenta, ¿qué le sucede a este? –preguntó.
-Ay, Canuto, cada día estás mas cortito de mente! A ver, une factores: Remus pone cara de bobo cada vez que Dimitriou aparece, tú usas a Dimitrou para tus conquistas, Remus se pone como un poseso y te deja un ojo morado, ¿qué te da como resultado?
Sirius meditó un segundo. Su expresión cambió.
-¡Mierda! –exclamó golpeándose en la frente.
OoO
Lily entró al comedor y encontró un panorama desagradable: Sirius con un ojo morado, Clío junto a él con cara de maniática, Remus un poco mas alejado mirándolos con amargura, Peter intentando limpiar un desastre que había causado al tirar su comida y James... que sorprendentemente era el mas normal de todos. Analizó por un momento sentarse junto a Clío, pero su amiga parecía mas interesada en el chico que tenía al lado "¡lo que es una mujer enojada!", pensó Lily. Sirius intentaba decirle algo a Remus con los labios y cara de disculpas pero el chico lo ignoraba. Al final, decidió que la compañía de James, comparada con la de los demás, no podía ser tan mala y fue a sentarse junto a él.
-¿Qué tal, James? –preguntó mientras se servía pasta en su plato.
James, que en ese momento se encontraba comiendo, la miró sorprendido con medio spaghetti colgando de su boca. Lily puso cara de asco y el chico se apresuró a tragar.
-¿Estás enferma, Evans, o te pusieron narcóticos en la bebida? –preguntó. –Acabas de llamarme James –aclaró al ver que la chica no entendía.
-¿Y qué? Así te llamas ¿no? –contestó Lily de mal modo, sonrojada.
Comieron en silencio. James buscaba algo ocurrente que decir, pero todo se le tornaba tonto, aburrido u obsceno. Por fin, Lily corrió su plato y dijo gravemente:
-Potter, necesito hablar contigo. ¿Vienes?
Intentando no hacerse ilusiones, James siguió dócilmente a Lily hasta salir del comedor y llegar a un pasillo perdido. Lily abrió la puerta de un armario de escobas se metió dentro y le pidió que entrara.
-Pelirroja, ¿te dieron un afrodisíaco? –preguntó James, mirándola con media sonrisa.
Lily bufó, lo tomó por el cuello de la camisa y lo arrastró dentro del armario, cerrando la puerta. Luego dio luz con su varita y pegó un pequeño salto al notar lo cerca que estaba el chico de ella, debido a lo estrecho del recoveco. James deslizó su mano por su cintura y la chica se estremeció, rechazando el contacto como si la hubiera quemado. Se alejó lo mas que pudo del muchacho aunque no fue mucha la diferencia.
-Cálmate Potter, no te traje aquí para hacer realidad tus fantasías eróticas conmigo –dijo recuperando el aplomo y el malhumor.
-Me lo imaginaba... –dijo James- ¡Oye! ¿Cómo sabes de mis fantasías? –preguntó
Lily rodó los ojos.
-Necesito hablar de tu amigo Black –le dijo.
-¡No me digas que tú también estas detrás de él porque le dejaré morado el otro ojo! –amenazó James.
-¡Por supuesto que no, estúpido! A propósito ¿por qué tiene el ojo así? –preguntó Lily, curiosa.
-Eh... es una larga historia.
-Bien, da igual –dijo Lily- Lo que yo quería saber es otra cosa. Dime ¿es cierto que a Black le gusta Clío?
James sintió que los ojos esmeraldas de la chica tenían la facultad de descubrir los mas íntimos secretos de aquel a quien miraran. Estuvo casi a punto de confesar la verdad ante la chica, pero se acordó de Sirius: no iba a arruinarle la conquista.
-Si, le gusta –mintió.
-¡No puede ser! Yo esperaba que fuera un malentendido de Caroline –dijo Lily retorciéndose un mechón de cabello con el dedo.
-Pues parece que no.
Lily miró a James un segundo. Luego volvió a sujetarlo por el cuello de la camisa y mirándolo fijamente le dijo con claridad:
-Dile a Black que ni se le ocurra pervertir a mi amiga y transformarla en una desquiciada mononeuronal como las que les gustan a ustedes porque...
-Hey, espera un poquito... –la atajó James- ¿por qué piensas que Canuto va a hacerle todo eso a Dimitrou?
-¡Los conozco, Potter! –se irritó Lily- Sé lo que hacen ustedes con las chicas. Así que dile que deje en paz a mis amigas ¿sí? –lo soltó. Se disponía a abrir el armario cuando James la tomó de un brazo y la hizo girar hacia él.
-Tú no entiendes –le dijo James mirándola intensamente-. No entiendes nada. Parece que pese a todo tu sigues viendo a los merodeadores como los malos de la historia. ¿Pero que tal si lo piensas un poquito? Yo llevo años enamorado de ti y no has hecho mas que humillarme. Sirius se enamora de tu amiga y piensas que es un degenerado. ¿Quién es peor aquí? –preguntó.
-Ustedes no se enamoran –dijo Lily, con voz temblorosa-. Ustedes juegan con nosotras.
-Ese es tu principal error –dijo James. Luego la tomó por la cintura y la acercó hacia él, antes que la pelirroja pudiera reaccionar, la besó en los labios.
James durmió esa noche con la mejilla ardiendo por la bofetada de Lily.
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Aquí el sexto capi. ¡¡¡Uy, cada vez falta menos para el final! Sólo tres capis más y un epílogo... Bueno, parece que pelear con mis amigas toda la semana sirvió para algo, ya que me inspiré en nuestras discusiones para escribir todo esto, je...
Bueno, les cuento que estuve increíblemente inspirada y terminé con el fic... ¡Ay, me muero por que lean los últimos capis! No quiero subir todo junto, porque con los review de un capítulo yo me entero de todas las dudas que debo aclarar en el capítulo siguiente y además las críticas hacen que no repita el mismo error capi tras capi ¿entienden?
Ah, ahora que me enteré de que fanfiction no deja responder los revis en el capi, así que esperen mis replys o e-mails (en el caso de los anónimos) con las debidas respuestas (si, es una lata pero que vamos a hacerle...) Bueno, aprovechando las vacaciones de invierno me voy a hacer un viajecito este fin de semana y vuelvo el domingo. Si para ese entonces recibí mas de diez revis subo el siguiente, sino sólo Dios sabe cuando lo haré.
Besitos
Estel.
