Holitas!
Anoche soñé que era Remus ¿saben? Creo que fue porque tenía algo de fiebre y entonces me imaginé que era Remus y me estaba recuperando de una transformación y me dolía todo (aunque eso era enserio...) Pero el sueño estuvo lindo, porque además tenía al resto de los Merodeadores alrededor cuidándome y, en un momento dado, entraba McGonagall a la habitación y se llevaba a Peter para castigarlo, je...
Sí, ya sé, no tiene nada que ver pero se me antojó contarlo y a ustedes no les quedó mas que leerlo, quizás creyendo que era algo importante, pero como soy buena les dejo el capítulo ¿sí?
Sé que deben querer matarme porque hace mil que no actualizo, pero es que estuve en una etapa de desintoxicación y hasta llegué a tomarle odio a este fic... Pero no se preocupen, está terminadito y voy a subir hasta el último capítulo para no dejarlo inconcluso...
Aquí viene...
Capítulo 8: "Soluciones"
-...por eso te digo que es una completa ingrata ¿o no?
-¿Eh?
-¡Lily! ¿Acaso no me estabas escuchando? –exclamó Caroline enfadada. -¿Qué te sucede hoy? ¡Estás en la luna!
Lily estaba distraída, muy distraída. Se encontraba pensando en James y en el beso que le había dado. Le molestaba pensar en ello, pero no lograba sacarlo de su cabeza ¡quién se creía el muy descarado para ir y... besarla como si nada! Pensó también en la bofetada que le había dado. Eso se había sentido bien, aunque... si eso no hubiese estado en contra de todos sus principios se hubiera animado a decir que el beso había estado un poquito mejor. Sin embargo, Lily intentaba convencerse de que había sido una experiencia desagradable ¡Sí, muy desagradable y punto final!
-¡Lily! –Caroline la sacó de sus pensamientos una vez mas -¡Por merlín! ¿Qué es eso que requiere tanto análisis?
-Nada –dijo Lily.
-Bueno –Caroline se encontraba feliz de poder volver a hablar de sus propios problemas - ¿Tu que opinas? ¿No le dirijo mas la palabra a ninguno de los dos?
-Pues posterga esa decisión un rato mas porque aquí se acerca Black corriendo y, según parece, con ganas de hablar contigo –dijo Lily y rápidamente se esfumó.
Sirius llegó corriendo y se arrojó a los pies de Caroline. Se arrodilló, jadeando por la carrera, y le sujetó las manos entre las suyas.
-Caroline –dijo cuando por fin pudo recuperar el aliento- ¿Quieres ser mi novia?
La morena lo miró como si de pronto le hubieran salido antenas. ¿A qué venía todo aquello? Desasió sus manos rápidamente y dijo con sequedad:
-A ti te gusta Clío –y se dio vuelta dispuesta a irse.
Sirius la tomó del brazo y la dio vuelta, mirándola a los ojos.
-No me gusta Clío. Sólo fue para que te pusieras celosa –le confesó, como si se tratara de una travesura.
Por un momento un atisbo de ternura cruzó por el rostro de Caroline, pero enseguida desapareció. Miró al chico con desprecio.
-¡Eres un imbécil, Black! –exclamó furiosa- Yo... me he peleado con mi mejor amiga y todo... ¡todo por tu culpa!
-Lo... lo siento – tartamudeó Sirius- Fue una estupidez. No lo pensé, yo... yo sólo quería que te fijaras en mi por lo menos una vez. Te quiero mucho ¿sabes?
-¡Tienes a todo el colegio fijándose en ti! No se si lo habías notado, pero no eres de los que pasan desapercibidos...
-Pero yo solo quiero que tú te fijes en mí –dijo el chico, con una mirada de sincera tristeza.
Cruzaron miradas y fue como si las palabras brotaran inconscientemente de la garganta de la morena.
-Sabes que yo sí me fijo en ti –murmuró quedamente.
-¿De... verdad? –preguntó Sirius, ilusionado.
Caroline respiró hondo y miró hacia el techo, como si en él estuvieran escritas las palabras adecuadas para ese momento. Cuando habló, lo hizo pausadamente y sin mirarlo a los ojos.
-Si me fijo en ti, Black. Siempre me fijé en ti. Quizás te suene extraño, pero siempre me resultaste ¿cómo decirlo?... atractivo. Aunque también un tonto arrogante –agregó al ver que la sonrisa de Sirius era demasiado radiante- Como sea, terminé algo... algo enamorada de ti –terminó muy sonrojada.
Sirius la miraba como si en ella se realizaran todos sus sueños. Podría haberla besado en ese mismo instante pero se hallaba en tal conmoción que solo pudo seguir hablando.
-¿Por qué nunca, de las innumerables veces que te lo pedí, aceptaste salir conmigo? –preguntó, curioso.
Caroline sonrió y por fin se atrevió a mirarlo a los ojos.
-¿Quien te crees que soy? –exclamó con falso enojo- ¿una regalada? ¡No iba a hacértela tan sencilla!
Sirius rió y deslizó su mano por la cintura de la chica atrayéndola hacia sí. Luego de acariciarle la mejilla con suavidad se acercó mas y la besó en lo labios. Caroline correspondió al beso y cuando se separaron ambos sonreían.
-Le debo una disculpa a Clío -dijo la morena con un suspiro.
-Bueno, pero no vayas ahora –rogó Sirius.
-Tengo que hacerlo –dijo Caroline.
-¡Caroline! ¡Sólo hace veinte segundos que somos novios y ya me abandonas por tu amiga! –reclamó el muchacho. Luego agregó, inseguro- Porque somos novios ¿verdad?
Caroline asintió con la cabeza. Luego se acercó y besó a su reciente novio.
-Lo de Clío puede esperar –le susurró.
-Además –acotó Sirius- quizás Lunático pueda entretenerla un rato. Y ahora que lo pienso, yo le debo una disculpa a él.
-Parece que tuvimos que complicarle la existencia a todo el mundo para poder ser novios en paz –dijo Caroline, con una media sonrisa.
-Sí, somos complicados –concordó Sirius. Acercó a Caroline mas hacia él y volvió a besarla. Eran novios.
-OoO-
Remus estaba en la biblioteca, pensando. Tenía muchas cosas en las cuales pensar ese día. Que se acercara la luna llena tampoco ayudaba y menos si a eso le agregaba que en la Casa de los Gritos probablemente faltaría un merodeador. Esbozó una sonrisa amarga. Ni siquiera sabía de donde había sacado el ímpetu para golpear así a su amigo. Sí, Remus tenía mucho en que pensar. De pronto percibió un aroma frutal que le resultaba familiar y se dio vuelta justo cuando una chica se sentaba junto a él.
-¿Cómo va, Remus? –preguntó Clío.
-Bien... –respondió él en un tono que claramente expresaba lo contrario.
-Hey, ¿qué te sucede? –interrogó la chica, mirándolo preocupada.
-No es nada, sólo... me peleé con Sirius –dijo Remus, disgustado.
-Sí... yo me peleé con Caroline –acotó Clío.
-¿Por qué? –preguntó Remus.
-¿Puedes creer que pensó que me gustaba Sirius? –dijo la chica con indignación.
-Pero... ¿a ti no te gustaba Sirius? –preguntó Remus, confundido.
-¿Qué? ¡No! –contestó Clío.
-Vaya... –murmuró Remus. Clío hubiera jurado que por un segundo había esbozado una sonrisa.
-¿Por qué te peleaste con él? Tú le dejaste así el ojo ¿verdad? –le preguntó.
Remus se tomó un tiempo para elegir las palabras de su respuesta.
-Me... molesta que crea que puede llevarse al mundo por delante... No lo sé, creo que utilizarte para darle celos a tu amiga fue ir demasiado lejos. Eso es bajo.
-¿Lo golpeaste para... defender mi dignidad? –preguntó Clío, incrédula.
-¡Oye! –dijo Remus- ¡Tu dignidad bien vale ser defendida! Eres muy buena... y muy linda –agregó sonrojándose un tanto- Me enojó lo que hizo.
Clío sonrió. ¡Por Merlín, como quería a este chico! Sin ser demasiado conscientes de lo que hacían, ambos se inclinaron hacia adelante y se besaron. Fue sólo un tímido roce que duró escasos segundos, pero manifestaba millones de sentimientos. Al separarse se miraron sorprendidos, como si ninguno de los dos creyera que lo que acababan de hacer era real.
-Te... quiero –dijo Remus cuando logró encontrar su voz.
-Yo también –respondió ella, sonriendo- ¿Qué... se supone que hacemos ahora? –preguntó, insegura.
-Pues... no sé ¿tú... tienes ganas de estar de novia? –preguntó él a su vez.
-Bueno... a decir verdad, no –confesó Clío.
-Yo tampoco –coincidió Remus- Aunque tú no estás mal para una mejor amiga –agregó.
-Eso me gusta –declaró Clío. –Mejores amigos.
-¿Volvemos a la Sala Común? –invitó Remus.
Ambos se levantaron y salieron de la biblioteca. Mientras caminaban, sonrieron para sí. ¡Entre mejores amigos podían pasar tantas cosas!
-OoO-
Esa noche, en la habitación de la chicas, Lily y Clío acomodaban los libros para el día siguiente, cuando entró Caroline. Clío estaba demasiado contenta como para ofenderse y ni bien terminó de ordenar se sentó en la alfombra a hojear una revista. Sin embargo, aunque Caroline también estaba contenta, no estaba dispuesta a una tregua. No, señor. Ese asunto merecía... darse por terminado de una buena vez.
-Clío –la llamó. La castaña la miró interrogante -¿me disculpas por ser una estúpida? –preguntó suplicante.
-¿Una estúpida? –Clío fingió inocencia- ¿por qué crees que fuiste una estúpida?
Caroline bufó.
-¡Si serás malvada! ¡Harás que recalque todo lo que he hecho mal! –dijo, fingiendo enfado- Bueno, primero que nada fui una estúpida por pensar esas cosas tan horribles de ti y por comportarme tan abominablemente.
-Ya... Sí, estás disculpada –aceptó Clío, para luego agregar –Tú disculpa la tortura psicológica a la que te sometí ¿sí?
-¡Claro! –exclamó alegremente Caroline- ¿amigas de nuevo?
-Como si nada hubiera pasado –coincidió Clío. Luego se arrojó sobre su amiga y cayeron al piso en un aplastante abrazo.
-¡Hey Lily, únete a la demostración de afecto! –invitó Caroline a la pelirroja que las miraba con una sonrisa. Sin pensarlo dos veces, Lily se lanzó encima de sus dos amigas. Cuando las tres se recuperaron de la risa y se sentaron en el piso, fue Lily la que tomó la palabra.
-Chicas, ahora que somos amigas de nuevo tengo que contarles algo –anunció solemnemente- Me besé con Potter.
-Y yo con Sirius.
-Y yo con Remus.
De vuelta estallaron en carcajadas.
-Sirius besa muy bien –declaró Caroline, estirándose en la alfombra –me gusta que sea mi novio.
-¿Son novios? –preguntó Clío, aunque no le sorprendía- Remus y yo sólo somos amigos. Aunque no niego que estuvo lindo besarlo... – reconsideró.
-¿Y que tal besa Potter? –preguntó Caroline, al ver que Lily no pretendía participar en la exposición de besos.
-No lo sé –dijo Lily con malhumor- El beso no llegó a durar medio segundo.
Clío y Caroline la miraron sin entender.
-Lo abofeteé antes de que terminara –aclaró la pelirroja.
-¡Lily! –exclamaron los dos chicas al unísono.
-¿Qué? Lo mío no fue una apasionante aventura romántica como las suyas, ¡sino el acoso de un perturbado! –exclamó enfadada.
-¡Vamos! No vas a decirme que nada se te movió adentro –reclamó Caroline- Yo manifesté millones de veces que Black era un imbécil y aún lo creía cuando nos pusimos de novios, pero no pude negar que cuando me besó casi me da un infarto.
-Y a mí me gustaría aún más ser la mejor amiga de Lupin si eso implicara besarlo de nuevo –acotó Clío.
-Y además...
-¡De acuerdo! –Lily interrumpió la perorata de sus dos amigas, irritada- ¡De acuerdo! Supongo que estuvo... bien.
-¿Sólo bien? –preguntó Caroline con desilusión.
-Bueno, bueno... ¡sí, estuvo genial e iría ahora mismo y lo besaría de nuevo si no lo odiase demasiado! –exclamó Lily. Luego rompió a llorar.
Caroline y Clío se miraron estupefactas ¿y ahora que le pasaba?
-¿Por qué lloras, Lily? –preguntó Clío con cautela.
-Es terrible –dijo Lily, sollozando –Creo... que me gusta Potter.
-Pero Lils, no es para que llores –la consoló Caroline – Él esta muerto por ti, será fácil.
-Pero es que lo odio –dijo Lily, sin dejar de llorar.
-No lo odias –dijo Clío- Sólo te da rabia que pese a todas las murallas que levantaste para que no se te acercara terminaste sucumbiendo. ¡Pero eso no tiene nada de malo! –se apresuró a agregar.
Lily soltaba hipidos con la cara entre los brazos.
-¡Vamos, Lils, no llores! –la animó Caroline- Si te sirve de consuelo yo sucumbí ante Sirius y salí ganando.
-¡Eso, Lily, tienes que estar contenta! –aprobó Clío.
-Tengo sueño –murmuró Lily con voz nasal.
Acto seguido se puso de pie y se acostó dejando a sus dos amigas con la palabra en la boca.
Continuará
No olviden los reviews... Muchos besos!
