Capitulo 7: Una Muerte

-Por supuesto que si, pero eso lo puede haber visto usted mientras ha estado aquí abajo.

- Y esa caja de música toca una melodía: Carnaval, Mascarada artificial... - Dijo señalando el Mono vestido con túnica persa.

- Bueno, puede ser...

-¿Que puede ser Monsieur?

- Que usted venga de futuro, pero dígame... ¿Porque seré tan conocido?

- Por la traición... de...

- Déjelo

- Pero podría cambiar la Historia, aun esta a tiempo...

- No lo creo... ya todo esta hecho

Isis se acerco a el temerosa, y se arrodillo delante de el que estaba sentado en el taburete del órgano.

- ¿Ya esta todo hecho, No yo creo que no, cada uno se labra su propio destino, usted aun puede cambiar el suyo.

- Las cartas están echadas, si es mi destino, créame mademoiselle que así sucederá

- ¿Esta dispuesto a matar gente inocente por una persona que le miente y que sabe que le va a traicionar?

- No entiende que no voy a matar por ella, yo matare para hacerme oír

- Pero hay otros modos.

- Dígame cuales

-No se...

Ella se levanto y se encamino al cuarto donde había despertado, no debía seguir allí mas tiempo, debía huir, esta noche cuando el durmiese.

Por fin llego la noche. Espero a que el estuviese en el cuarto de alado, con mucho sigilo abrió la puerta de su cuarto, y salio. No sabía por donde tenía que ir, pues se había desmayado.

Pero encontró el camino de vuelta, llego a su cuarto, entro y cerró con llave

Durante la mañana siguiente Isis se movió por la Opera con mucho sigilo. Sabía que no le podría evitar eternamente, pero aun no estaba lista.

Si no se encontraban antes, esta noche volvería al palco.

Estuve recogiendo los palcos, empecé por el de los Gerentes, pues quería retrasar al máximo entrar en el palco 5, pero era inevitable tener que entrar. Casi habían dado las 11 y solamente me quedaba el 5, me arme de valor, baje a la 1º planta de los palcos de platea, abrí la puerta separe las cortina, respire hondo y entre, aguante la respiración asta estar dentro y comprobar que no estaba allí.

Pero mi felicidad no duro demasiado... Por que unos brazos me cogieron por la espalda, me aprisiono las manos contra mi pecho y me pregunto:

- ¿Usted es una loca suicida?

- Si, eso parece...

- Se acabo mi paciencia

-Bueno, asumiré con gusto y resignación lo que venga.

- Como quiera... el destino ha elegido por usted

- ¿Y que a elegido el destino?

- Su final

Isis cerró los ojos y suspiro.

-Bien, pues que así sea - dijo resignada.

En ese instante, antes de que el me pudiese contestar nada, se oyeron pasos por el pasillo, el desapareció enseguida. Eran los gerentes, pero pasaron de largo.

Isis estaba desconcertada, era la 2 vez que abrazaba la muerte, a la tercera. ¿Iría la vencida?

Durante el resto del día Isis estuvo un poco nerviosa, mirando seguido por encima de su hombro por si el aparecía de nuevo, deseaba verlo, ese velo de misterio que le rodeaba la atraía, pero sabía que su próximo encuentro seria el final. Esa noche cuando se fue a su cuarto, estaba apunto de meterse en la cama cuando vio algo en ella que llamo su atención he izo que separase las mantas, dio un grito de terror al descubrir debajo de ellas cuatro escorpiones y una nota escrita en tinta roja que decía:

Tenga cuidado de como los quita, son altamente susceptibles y venenosos.

Isis no se lo creía, le había puesto escorpiones, en la cama eso quería decir que la amenaza iba enserio.
"Debería de tener mas cuidado, el próximo encuentro correrá la sangre" - pensó

El resto de la semana estuvo muy alterada, un día Meg le toco un hombro por la espalda y ella se asusto y echo a correr. Cada noche antes de irse para la cama la revisaba y en un par de ocasiones mas se encontró: una vez 2 tarántulas y otra vez mas una serpiente enorme, todas acompañadas de una nota similar a la de los escorpiones.

Una mañana...

- Chiquilla, ¿Te encuentras bien? – le pregunto Madame Giry

- Si Madame, perfectamente – contesto, pues supuso que nadie más debía saber que era lo que le preocupaba, ni siquiera Meg.

Madame Giry se fue pero no demasiado convencida...

Por varias veces cuando se iba para su cuarto le pareció ver una sombra que se deslizaba por el pasillo...

Estaba a punto de cumplirse una semana de su llegada, debía ir a hablar con Madame Giry...

Se dirigía al cuarto de la maestra de Ballet, era ya de noche, no quedaba nadie en el teatro, excepto las que vivían allí, las bailarinas y ellas dormían... Iba por un pasillo, sola, eso le asustaba, miro varias veces por encima de su hombro y no vio a nadie, de pronto alguien la agarro por la espalda, le puso un afilado cuchillo en el cuello... y dijo con voz fiera:

- Me ha mentido
- ¿En que Monsieur?- dijo Isis con voz ronca, pues le estaba apretando demasiado el cuchillo
- Mademoiselle Daaé no esta casada con el Vizconde... La matare por ello.

Isis iba a decir algo pero no le dio tiempo