Capitulo 8: Aceptando La Verdad
Se oyeron unos pasos por el pasillo y unas voces.
- Debo ir, no saben donde estoy, espérame Raoul.
- Christine te amo
- Llama a tus caballos, espérame al salir.
El fantasma arrastro a Isis hacia una esquina donde se ocultaron tras una cortina.
- Me mintió – pensó el en voz alta
- Monsieur, me puede quitar el cuchillo – dijo en tono suave, tratando de convencer al Fantasma
El se lo quito, muy despacio, parecía absorto en sus pensamientos, echo a andar por el pasillo, sin importarle nada. Isis le siguió, estaba preocupada, pues el parecía dolido con la verdad que acababa de descubrir
Le siguió por toda la opera, hasta un camerino, se me metió por un espejo, bajaron escaleras, en un punto el dio un salto, Isis piso lo que el había saltado, se abrió una trampilla y cayo al agua, una reja comenzó a bajar... Isis estaba desesperada, no sabia que hacer así que comenzó a gritar.
-¡¡MONSIEUR AYUDEME!
Pero nadie acudía en su ayuda. Sintió como poco a poco le empezaba a faltar el oxigeno, nadie la iba a ayudar allí abajo, ese era el precio que pagaría por meterse donde nadie la llamaba.
La luz se extinguía, se estaba quedando inconsciente, antes de que la luz se apagase del todo, vislumbro una sombra, eso fue lo último que vio.
Estuvo horas inconsciente...
Poco a poco fue abriendo los ojos, distinguió la luz de una vela alado de la cama y una sombra de pie, comenzó a distinguir... la silueta de un hombre, miro a su alrededor y vio lo que ya conocía de la vez anterior, volvió a mirar la silueta, esta comenzaba a tener rostro, era el misterioso fantasma.
Isis se asusto, dio un salto y salio de la cama, alejándose de el lo mas que pudo, pero todavía estaba muy débil, las piernas le fallaron y se cayó al suelo.
El se acerco a ella, le tendió una mano en guantada en cuero negro para ayudarla a levantarse.
-Tranquila no te haré nada, deberías descansar mas- dijo el.
Isis cogio le cogio la mano y se puso de pie, tuvo un impulso y lo llevo acabo, le abrazo.
El la ayudo a llegar asta la cama.
-Gracias.
-¿Por que me seguias? – le pregunto en tono suave, sin molestarse ni alzar la voz
- Yo... Bueno... solo... al oír eso... pensé... pensé
- Nadie se preocupa por mi, creen que no tengo sentimientos, pero si que los tengo... y me duelen las cosas...
-¿La amas? – Pregunto Isis tímidamente
El se limito a callar, cuando estaba apunto de salir por la puerta dijo:
-Deberías descansar.
Y se marcho.
Isis siguió el
consejo e intento dormir, pero estuvo horas sin lograrlo, por fin
cayó presa del sueño, soñó algo extraño,
relacionado con Miss Daaé y el vizconde...
Se despertó
algo sobresaltada... miro a su alrededor, estaba sola, se puso en
pie, vio a los pies de la cama un vestido verde oscuro, con un corsé,
unos zapatos y una nota:
Deberías cambiarte
Se puso el vestido y salio en silencio de la habitación el estaba sentado en el piano absorto en sus pensamientos, así que no la oyó acercarse.
- ¿amarla, estaba seguro antes de conocerte, me confundes... Ya no se lo que siento por ella... – pensó el en voz alta
Isis se sorprendió al oír eso.
-Antes de conocer ¿A quien? A mi... créame Monsieur estoy tan confundida como usted- Pensó Ella para si.
El todavía no
había notado su presencia, lentamente ella alargo el brazo y
le toco el hombro suavemente, el se levanto de un salto, lo que
provoco que ella gritase, el grito le asusto más y el se puso
a gritar con ella (a dúo) cuando ambos dejaron de gritar el
dijo:
- Debes regresar Madame Giry te echara en falta.
El fantasma acompaño a Isis hasta la puerta de su habitación, eran las 3 de la mañana, no había nadie, estaba todo desierto, ella abrió la puerta, sintió la necesidad de agradecerle todo lo que había echo por ella, pero no tenia ni idea de como hacerlo. Se quedo en la puerta pensando, el seguía allí...
Se giro hacía el le miro a los ojos y sin pensárselo dos veces le planto un beso en la mejilla que tenia al descubierto, sin darle tiempo a reaccionar entro en su cuarto y cerró la puerta.
Isis se acostó, pero su intento de dormir fue en vano, no habían pasado ni 15 min. cuando la puerta se abrió ella dio una vuelta esperanzada de que fuese el, pero en su lugar vio a Meg.
-¿Donde has estado? – pregunto esta de manera inquisitiva
- He ido a visitar a mi tía Juanita, que se esta muriendo – dijo con falsa tristeza.
- Oh! Vaya lo siento... ¿Es ese el motivo de tu estancia en Paris?
- Si, pero me reclaman unos asuntos en el pueblo, así que debo irme.
- ¿Volverás?
- Es muy posible pero no lo se.
- Bueno – dijo la rubia con tristeza – ahora descansa que esta noche estrenamos Il Muto.
Se acercaba la noche, Isis no tenia trabajo asignado pues Madame Giry le había dado la noche libre, así que decidió ver la función entre bambalinas.
El papel de la condesa era interpretado por la señorita Daaé, y el del paje que era mudo por La Carlotta, papel ideal para ella, por su estridente voz.
Comenzó la función durante la 1º parte todo fue genial, después de la 1º salida a escena de Piangi, las cosas comenzaron a torcerse.
Se cayó unos de los cortinones, Piangi, se le cayó la peluca impulsada por una extraña fuerza. Lo que remato e izo que se suspendiese la función fue que la Señorita Daaé perdió la voz, cuando Bouquet cayó desde la tramoya, no se levantaba la gente se estaba empezando a poner nerviosa.
