Capitulo 9: La despedida

Los gerentes y Raoul bajaron del palco

-Que no cunda el pánico – dijeron los gerentes desde el escenario

Raoul se llevo a Christine, que se dirigieron a al azotea del teatro. Entre tanta confusión nadie se entero, así que los seguí desde lejos.

Una vez en la Lira de Apolo...

-Sus ojos nos verán, los siento arder – dijo Christine

-¿De que huimos, no hay nadie?

- Tú serás su próxima victima

-¿Victima, ¿De quien?

- Del Fantasma de la opera

- No existe tal Fantasma de la Opera

- Raoul debemos huir, esta noche- dijo Christine – Vayamos a pasar una temporada a Perros- Guirec con mi padre.

- Esta bien. Ahora vamos no saben donde estamos

Isis que estaba escuchando tras la puerta, estaba alucinando, pero en cuanto oyó pasos en dirección a la puerta, se apresuro a buscar un sitio donde esconderse, no la vieron, siguieron su camino.
Se disponía a marcharse cuando oyó una voz proveniente de la terraza:

A tu voz di alas

Con mi gran amor

Y así me lo devuelves

Me engañas y traicionas.

El tenia que amarte

Al oír tu voz Christine

Isis entro en la terraza, y le vio agachado con una hermosa rosa roja en la mano, de pronto la estrujo, estaba llorando, los pétalos, caían al suelo. De pronto se levanto y hecho a correr hacia la estatua de Apolo, Isis tenía una corazonada. Corrió tras el se iba a subir ala Lira, estaba segura de que se iba a tirar y acabar con todo, no debía, no podía permitirlo, corrió mas rápido, cuando el acababa de poner un pie en la lira para subirse ella le agarro de un brazo y le impidió que siguiese subiendo.

- Déjeme en paz- dijo entre dientes

- El error mas grave que tiene el hombre es el de amar lo inalcanzable

- Su mayor error ha sido el de impedir la acción de un demonio

-¿Pensaba acabar así, ¿Que esa es la solución?

- ¿De que demonios está hablando?

- ¿Acaso no pensaba tirarse?

- No sea estupida, mi venganza aun no se cumplió.

De repente una densa niebla apareció, cuando se disipo el ya no estaba.

Isis se marcho a su cuarto, solo le quedaban dos noches en 1870... Le daba pena tener que separse de las amistades que había echo y en especial de el.

Por la mañana...

Isis se encamino al salón donde ensayaban las bailarinas, debía de hablar con Madame Giry.

- Buenos días Madame.

- Buenos días Isis.

- Madame debo partir mañana en la madrugada.

- ¿Y eso?

- Unos asuntos me reclaman y debo ir a atenderlos.

- Entiendo – dijo seria – Si algún día vuelves por Paris, tendrás las puertas de la Opera abiertas, pequeña.

- Gracias Madame.

- Espero volverte a ver pronto.

Hizo su trabajo como era habitual y se paso el resto del día en su cuarto, arreglando las poquitas cosas que tenia, que era un bolsito con el dinero y unos anillos.

Esa noche no había función así que decidió ir a despedirse de Meg.

Iba de vuelta a su cuarto, de lejos le vio, una simple mirada vasto para que comprendiese que ella se marchaba.

Isis tuvo una extraña sensación y decidió visitar por ultima vez el palco donde tantas cosas le habían pasado, entro, estaba vacío como de costumbre.

Pero una voz le susurro al oído:

-¿Te Marchas? – esta vez no estaba escondido, si no detrás de ella.

Ella no contesto, lentamente se giro y quedo mirando hacía el, poco a poco se fue acercando mas, ya respiraban el mismo aire, le beso, suave y dulcemente, el le correspondió, cosa que ella no esperaba.

Lentamente se fueron separando, ella le miraba a los ojos, en ese momento sobraban las palabras, sin pensárselo, se marcho dejándolo allí, sabía que si tarda un poco mas, no seria capaz de irse, unas lagrimas rodaban por su rostro. Debía calcular el próximo agujero, debía volver.

Esa noche durmió poco, un poco antes de las 7 de la mañana estaba en el puente, no pasaba nadie por allí, todo estaba desierto, a las 7 el resplandor plateado brillo sobre la superficie del río y ella salto, unos minutos mas tarde estaba de vuelta en el 2006.

-"Debo ir a casa de Frank, tengo que hablar con el"

Y así lo hizo, una vez cerca de su casa paro en una cabina y le llamo al móvil.

-Si – dijo medio dormido

- Frank, Soy Isis, baja al portal rápido

El muchacho salto de la cama, se vistió en un santiamén y bajo, vio lo que no estaba seguro de volver a ver, a Isis vestida con un traje de época.

-¡¡Vaya! Cuanto te alegras de volver a verme – dijo Isis

- Hola – dijo abrazándola - ¿Has ido, ¿Que tal ha sido todo?

- Si, pero luego te cuento en mi casa a las 4. Siento haberte despertado tan temprano pero necesito saber que excusa le diste a mi madre, para no meter la pata.

- Le dije... Que habías ido a Oxford a hacer un estudio.

- ¿Un estudio en Oxford?

-Si fue lo mejor que se me ocurrió. Y a JoseMari le dije que tenías que atender un asunto familia en la costa.

-Gracias, me voy a casa, estoy cansada... Esta tarde ven a las 4 y hablamos.

Isis se subió a su coche, antes de salir se cambio la ropa, pues no debía llegar a casa con un vestido de época y emprendió el camino.

-¡Hola! ¿Que tal el estudio en Oxford? – le pregunto su madre cuando entro por la puerta

-Bien, te cuento esta noche... que estoy cansada, me voy a dormir.

Subió a su cuarto y se llevo una gran sorpresa al ver alguien de espaldas revolviendo en sus cajones.