Capitulo 13: Celos

- ¡ISIS, Ya iba siendo hora de que aparecieses, llevo toda la noche buscándote... Nadie sabía donde estabas...

- ¡FRANK! ¿Que narices haces en mi habitación?

- Vaya veo que no has estado perdiendo el tiempo – Dijo mirando a Erik

- Frank, lárgate ahora.

La miro confundido, pero entendió lo que le pedía... Así que sin decir nada mas se marcho.

Erik se disponía a marcharse tras Frank, pero Isis le retuvo.

- No te marches, tenemos que hablar.

- ¿Hablar, ¿Sobre que, Queda todo muy claro. No viniste por mi carta, si no que has venido a enseñarle todo esto a tu amante. Y yo de tonto te creí, creí que habías vuelto por mí, por que me querías... Pero Nadie puede amar a un monstruo como yo.

- Déjame que te explique, las cosas no son lo que parecen.

-Si lo son... Y no me quieras hacer más tonto de lo que fui, quise creer en ti, en que podías ser diferente a todas, pero todas sois iguales.

- ¡ESO NO ES CIERTO! – Dijo Isis gritando mientras las lagrimas corrían por su rostro – TE DIJE LA VERDAD, TE QUIERO... pero eres tu el que piensa que nadie puede querer a semejante monstruo, pues te equivocas.

- Durante toda mi vida nadie ha hecho nada para hacer que crea lo contrario- cada vez gritaba mas irritado – Al contrario, todo el mundo me ha humillado y me ha echo sentir como una atracción de Feria.

Isis retrocedió unos pasos, pero enseguida se armo de valor y dijo:

- ¿Y por que tengo que ser como ellos?

El no contesto

- ¡Marchate! – le dijo Isis a Erik ofendida mientras le abría la puerta.

No izo falta que se lo repitiese, se marcho, Erik estaba demasiado enfadado como para reconocer que lo que Isis decía podía cierto.

Estaba confundido, Isis había sido clara, pero el tenia sus dudas... ¿Quien era ese tal Frank, ¿Por que no le había dicho que había venido con ella?

Por otro lado Isis estaba muy dolida, por que el no había creído nada de lo que ella le había dicho

Pasaron los días siguientes evitándose, aunque se cruzasen por un pasillo en mitad de la noche ni siquiera se miraban.

Unos días mas tarde Meg le dio a Isis una terrible noticia.

- Isis, Christine ha escrito su padre ha fallecido.

- Vaya... – dijo Isis algo apenada aun que casi no conocía a Christine

Pero en ese mismo instante tubo un extraño presentimiento, así que se puso una capa, salio de la Opera y alquilo un coche de caballos que la llevase al cementerio donde hacía unos días habían enterrado a Gustave Daaé.

Llego, el cementerio parecía desierto pero de lejos se oían unas notas de una melodía conocida para Isis, se la ponía su padre todas las noches cuando era pequeña, además le había tocado interpretarla en el instituto, La Resurrección de Lázaro.

Pronto oyó voces.

- Déjala, no la engañes más

- Bravo Monsieur, demasiado audaz para su estatus.

- Eres un farsante.

Isis sabía de buena tinta que eso no le sentaba demasiado bien a Erik.

- Vamos Monsieur, venga y pelee como un hombre – dijo Erik

Tan pronto se oyeron esas palabras el sonido de dos espadas entre chocándose comenzó a oírse, una voz femenina gritaba.

-¡Parad, ¡Dejadlo!

Pero el sonido de las espadas cada vez se oía con más ferocidad y más próximo, eso indicaba que se estaba acercando al lugar donde se estaba ocurriendo todo esto.

Una vez estuvo próxima al lugar, pudo ver a Erik y al vizconde enzarzados en una pelea a muerte.

De pronto Erik dio un traspié y se cayó, el vizconde le puso la espada en el cuello, estaba en el suelo indefenso, entonces Isis corrió todo lo que le dieron sus pequeñas piernas, de un golpe seco quito la espada del cuello de Erik y con su cuerpo le protegió.

- ¡Marchaos! – Dijo Isis – Iros ¡¡Ya!

Los dos jóvenes no se lo pensaron dos veces antes de hacer lo que la joven loca les ordenaba.

- No necesitaba tu ayuda – dijo Erik

Isis no dijo nada, simplemente le miro, el se toco la cara cayendo en la cuenta de que no tenía la mascara, le dio la espalda a Isis.

- Ahora ya sabes por que fui un monstruo de feria

Le agarro por un hombro y le obligo a darse la vuelta y a no esconder su rostro.

- ¿Acaso crees que me molesta?

- A todo el mundo le repugno por mi deformidad, mi madre me obligaba a llevar mascara, asta a ella le repugnaba.

- A mi no.

Sin decir nada mas, se acerco a el, puso la mano en la parte que habitualmente llevaba cubierta, poco a poco le fue acercando asta besarle.

-Te quiero y tu rostro no me va a hacer cambiar de opinión.

El cogio la mano de ella con suavidad y la quito de su cara. Se levanto, se disponía a marcharse, avanzo unos pasos, se agacho a recoger la mascara de la nieve y se la coloco de nuevo.

Ella seguía en el suelo perpleja por el gesto. El le tendió la mano, ofreciéndole ayuda para levantarse, que ella acepto.

- Gracias

Isis comenzó a caminar por la nieve, salio del cementerio donde le había dicho al cochero que la esperase, pero no estaba, seguramente El Vizconde y Christine lo habían cogido para llegar a París, así que comenzó a caminar, oyó los cascos de un caballo, ni siquiera se digno a mirar, estaba muy concentrada en intentar seguir el camino que estaba borrado por la nieve... el jinete puso a su montura al paso y le dijo:

- Sube... Si regresas a pie puedes coger un resfriado.

Ella alzo la vista y vio a Erik, que le tendió la mano para ayudarla a subir, se sentó en la parte de atrás y se aferro con fuerza a la cintura de el.

No tardaron demasiado en llegar a la Opera, se bajo del caballo y ayudo a Isis a Bajarse, en ese instante llego Frank (N/a: Siempre tan oportuno).

-Frank, ocúpate de Cesar, por favor – dijo Isis mientras se marchaba, Erik la cogio por el brazo y dijo:

-Ven conmigo tenemos que hablar.

Ella le siguió sin decir nada, sabia de sobra cual iba a ser e tema de la conversación.

Una vez en la Mansión del Lago, las cosas se sucedieron así.