Capítulo 5: El Plan de Bulma.

Bulma no durmió nada en toda la noche, así que la cara que tenía no era la mejor. ¿Con esas pintas como iba a ligar? Aunque pensándolo mejor, viendo sus últimas adquisiciones, no importaba si tenía arrugas o no. La verdad es que ninguno de los chicos con los que había salido era feo, pero todo lo que tenían de bonitos lo tenían de imbéciles, incluyendo a Vegeta, que aunque no estaba mal (de hecho, nada mal) era el más imbécil de todos. "¡¿Cómo fue capaz de atreverse a besarme?! Está jugando conmigo, no lo voy a consentir. Éste no sabe con quién está hablando, me las va a pagar… JA JA JA JA…". Empezó a reírse de forma muy estridente, se le había ocurrido una idea buenísima y pronto la pondría en práctica. Pero de momento, ya no podía entretenerse más, tenía un poco de trabajo atrasado y tenía que terminarlo cuanto antes. Se fue al laboratorio a terminar un prototipo de intercomunicadores. Al medio día lo tuvo terminado, pero necesitaba probarlo.

-¿Dónde lo voy a poner ¡Ya sé! Pondré el principal en la cocina, como mi madre está siempre allí, si necesito algo, siempre la tendré localizada… ji, ji, ji, qué lista soy.

Así pues, cogió sus herramientas y los aparatos y se fue cargada a la cocina. Como era costumbre, su madre estaba allí, junto con Vegeta y su mesa llena de comida. después de saludar a su madre y sin siquiera mirar a Vegeta, tiró al suelo parte de la comida de éste y puso las herramientas en su lugar.

-¿Por qué has hecho eso? –se molestó Vegeta-. ¿Y qué te ha pasado en la cara? Estás más fea que de costumbre…

-A diferencia de otros, estoy trabajando –contestó Bulma, indiferente al comentario sobre su cara.

-¿Aquí¿no tienes otro sitio? Me estás molestando.

Bulma hizo caso omiso y se dispuso a instalarlo. Vegeta ignoró a Bulma completamente, lo que fue del agrado de ella, pues aunque quería vengarse por lo del otro día, era mejor no hablar con él mientras tanto. Cuando terminó la instalación, puso un pequeño aparato al lado del que había colocado en la pared, los miró y sonrió.

-Bien, ya he terminado. Ahora necesito ayuda, mamá. Mira ¿ves este botón? Cuando necesites hablar conmigo sólo tienes que pulsarlo ¿vale? Bien, ahora me voy a ir al salón, te voy a llamar (va a sonar un pitido) y me vas a contestar ¿de acuerdo?

-De acuerdo, bonita –contestó la señora, sonriente.

-¿Y para qué tanta tontería, si es como los que ya has fabricado? –Vegeta intentó hacer molestar a Bulma.

-Pues no, no son iguales, pero no lo ibas a entender… es complicado de explicar –Bulma contestó como si hablara a un niño, sabiendo que esto iba a irritar a Vegeta. Él había empezado…

-¿Me estás llamando estúpido? –Vegeta había caído en la pequeña trampa de Bulma, quién simplemente sonrió y se fue al salón.

Piiiiii. El pitido que indicaba la llamada sonó. Al momento, la voz de Vegeta sonó por el pequeño aparatito que tenía Bulma en la mano, en vez de la su madre.

-El chisme este funciona, ha pitado –dijo secamente.

-¡Ahhhh¿Me oyes? –preguntó pulsando otro botón del aparato.

-Sí. ¿Ya está todo?

-Sí, no necesito nada más.

Volvió a la cocina, recogió sus cosas y regresó al laboratorio, muy contenta porque al parecer no tendría que reajustar el aparato, estaba perfectamente. Ahora sólo la quedaba darle un mejor diseño al siguiente modelo. La empresa que los había pedido estaría muy contenta. Así pues, se puso a trabajar en el diseño. "Los personales los puedo hacer a modo de reloj, así no llamarán demasiado la atención y el general…"

Unas voces que salían del comunicador personal que llevaba ella en el bolsillo la distrajeron de su trabajo, había dejado abierta la comunicación con la cocina.

-Vuelve por dónde has venido, si no quieres que te aplaste, mequetrefe –era la voz de Vegeta.

-No me iré hasta que no la haya visto –¡era Yamcha!-. Tú no eres quién para echarme de aquí. ¿Dónde está?

-No tengo ni idea. Deja ya de molestarme y piérdete.

-¿De verdad no estáis juntos? –preguntó Yamcha, cautelosamente.

-¿Es que no te lo ha dicho?

-Entonces sí que estáis juntos…

-Vaya, creía que tenias confianza entre vosotros, que te diría cualquier cosa.

-Pues no… bueno si… no se…

-¿Dudas de ella?

-No… pero como ya no estamos juntos… no se, a lo mejor a podido pasar algo… y si…

-Bueno, me largo. Suerte –se despidió Vegeta, riéndose.

Bulma estaba temblando de rabia. ¿Por qué Vegeta había dicho todo eso? El pobre Yamcha… le había estado tomando el pelo. Pero por otro lado… Parecía que no tenía la suficiente confianza en ella, había dudado. Entonces¿cómo esperaba ella darle otra oportunidad, si no confiaba? Cayó en la cuenta de algo… ¿Y si Vegeta había dejado la línea abierta a propósito y esperara que Bulma oyera todo? Algo dentro de ella le decía que así era, pero ¿por qué¿Para que Yamcha se alejara de Bulma¿Para hacerle ver a Bulma que Yamcha no la quería? La actitud de Vegeta era muy rara desde un tiempo a esta parte, se metía con Yamcha por cualquier cosa aún cuando éste no le provocaba como otras veces, sembraba incertidumbre en Yamcha cuando éste preguntaba (y ya iban dos veces) si estaban juntos, luego estaba lo del beso… la frase "siempre consigo lo que quiero" era muy sospechosa y la respuesta a por qué lo había hecho ("Algo que quería hacer desde hace tiempo") hacía pensar cosas que parecían muy raras tratándose de Vegeta. Bulma tenía una ligera idea de lo que le pasaba a Vegeta, pero tenía que asegurarse. Tenía que hacer algo y cuanto antes, necesitaba resolver la situación, saber lo que realmente Vegeta pretendía. Y lo lamentaba por Yamcha, pero iba a utilizarlo un poquito para llevar a cabo su plan, quería que Vegeta se descubriera él solo. Bulma hubiera querido dejarlo para más adelante, pero no podía vivir con la incertidumbre. Lo haría esa noche. Mientras maquinaba la estrategia, llegó Yamcha al laboratorio, sacando a Bulma de sus cavilaciones.

-Hola Bulma ¿Te molesto?

-Hola Yamcha. Tú nunca molestas, además ya estaba terminando.

-Entonces me preguntaba… ¿Te gustaría salir luego a dar una vuelta?

-Lo siento, pero estoy muy cansada, no me apetece salir por ahí.

-Yo… Bulma, sabes lo que quiero pero no quiero agobiarte tampoco. Ya sabes que estoy aquí, sólo espero que te decidas… Eso si es que no estás ya con otro…

-Mira que eres pesadito, ya te dije que no. Y no te preocupes, que como sigues siendo mi mejor amigo, lo sabrás antes que nadie. Oye… Acepto tu invitación a salir, pero mejor al jardín. Realmente estoy muy cansada, pero no creo que un poco de aire fresco me siente mal.

Bulma rió para sus adentros, su plan ya estaba en marcha. Si sus cálculos no fallaban, Vegeta andaría por el jardín, meditando o haciendo ejercicios o lo que hiciera cuando la máquina de gravedad estaba estropeada como ahora. Bulma no falló con sus predicciones, en efecto, estaba cerca de la nave, meditando. Ella dirigió a Yamcha bajo un árbol, lo suficientemente lejos de Vegeta como para que pareciera que no lo habían visto pero lo suficientemente cerca como para que pudiera oírlos.

-Y bueno, Yamcha ¿cómo te van las cosas? –preguntó Bulma, iniciando la conversación de forma que no se sospechara nada.

-Bien, el entrenamiento va bien, pero no creo que pueda hacer mucho. Creo que ya he llegado a mi límite, no voy a tener ninguna posibilidad.

-No digas eso, seguro que algo puedes hacer. Eres una de las personas más fuerte de la tierra...

-Si, pero sólo puedo soñar, hasta Ten Shin Han es muchísimo más fuerte que yo. Imagínate Goku o incluso Gohan, que es sólo un niño. Creo que sólo voy a entrenar para mantenerme, porque cuando llegue el momento no creo que pueda hacer nada.

-Vamos... no seas tan pesimista. ¿Si no eres tú, quién va a protegerme de los androides? –Tras decir esto, Bulma miró de reojo a Vegeta. Éste se movió un poco.

-Los demás son muchísimo más fuertes que yo. Seguro que acabarán con ellos en un momento. Yo sólo estorbaría.

-Bueno, bueno. Cambiando de tema... ¿Y cómo llevas el que ya no estemos juntos?

-Bulma, me sorprende esa pregunta...

-Me preocupo por ti. Además, yo te he echado de menos... –Bulma no lo vio, pero Vegeta abrió los ojos de par en par.

-¿De... de verdad¿Entonces todavía tengo alguna posibilidad de que volvamos?

-No... no te estoy diciendo eso. Sólo he dicho que te he echado de menos, tendrías que cambiar mucho para que eso sucediera.

-¡¿Si?! Lo haré, te lo prometo, voy a cambiar. Voy a hacer lo que sea para estar contigo.

-¿Incluso olvidarte de las otras chicas?

-Si, no voy a volver a mirar a ninguna, te lo prometo...

-Ya has prometido eso muchas veces –interrumpió Vegeta, que se había acercado sin que ninguno se diera cuenta. Bulma se rió para sus adentros.

-¡No te metas donde no te llaman! –gritó Yamcha, Bulma se limitaba a observar.

-Me meto donde quiero. ¿Me lo vas a impedir tú?

-¡Eres un maleducado!

-Vegeta... ¿qué quieres? –dijo Bulma.

-Necesito que vengas a la cámara.

-¿Para qué¿Se ha vuelto a estropear algo?–preguntó Bulma.

-Si –dijo y se marchó hacia su cámara de gravedad.

-Espérame aquí un momento –pidió Bulma a Yamcha.

Y con esto, se marchó hacia la cámara de gravedad detrás de Vegeta.