TITULO: A Time to Change
AUTOR: Sansa
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Harry desea no ser nunca el Niño que Vivió y su deseo es concedido. Ahora tiene que afrontar las consecuencias, sacrificando todo lo que ha ganado para salvar su mundo. Encuentra el amor a lo largo del camino pero, ¿le será arrebatado como todo lo demás? HPSS - Slash
WARNINGS: Lenguaje gráfico, Slash, Violencia.
DISCLAIMER: Nada me pertenece. Todo pertenece a JKR.
TIME TO CHANGE
Capítulo 2
Severus,
Gracias a Merlín por esos diarios. Tenías razón, como siempre. En días como éste, son lo único que me mantiene cuerdo. Sé que querías que anotara de mi "antigua vida" tanto como pueda recordar aún pero, francamente, no le veo sentido. En su mayor parte era horrible y triste, con pérdidas atroces y dolor casi constante. Ron y Hermione me ayudaron tanto como pudieron, ya que eran más cercanos conmigo que casi nadie más, pero nunca pudieron entender cómo era, cuántas veces soñé en huir, e incluso terminar con todo.
Tengo varios recuerdos de ti. La primera clase de pociones de sexto año, Malfoy saboteó mi poción Crecehuesos. Se volvió verde, del tono más horrible que he visto nunca, y explotó espectacularmente. Toda la clase contuvo el aliento, los Gryffindors en horror y los Slytherin en anticipación. Todos estaban seguros de que pasaría el próximo mes en detención y perdería una cantidad obscena de puntos de la Casa. Recuerdo mirar el desorden y darme cuenta de que me importaba un comino lo que hicieras. Te acercaste, asimilaste la situación con ese terrible ceño desdeñoso tuyo, y procediste a sorprender por completo a todos.
- Detención esta noche, Potter. Limpiarás este desorden y prepararás la poción otra vez para la nota de hoy - ¡Eso es! Casi aullé de risa ante la mirada de Malfoy. Indudablemente estaba esperando puntos negativos para la Casa Gryffindor el primer día del curso. Después, esa noche fregué y restregué y elaboré la poción, me despediste con un aprobado por ese día y una simple frase.
- No fue culpa tuya, Harry.
Nosotros dos sabíamos que no estabas hablando de la poción. Con esas breves palabras me diste más paz de lo que nunca esperé tener otra vez. Porque sabía que, a pesar de lo que había pasado, nunca me mentirías.
23 de Febrero, 1997, nueva línea temporal.
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Harry se despertó con las reyertas y conversaciones en voz baja de su dormitorio en Hogwarts. Podía oír a Dean hablando en voz baja y a Seamos contestando. Oyó un golpe fuerte y una palabrota amortiguada. Hogar dulce hogar, pensó aturdido.
De pronto Harry se sentó derecho en su cama y miró con los ojos abiertos las cortinas cerradas de su cama ¡¿Qué demonios!
¡No debería estar aquí! Debería estar en Grimmauld Place esperando a que Remus se reuniera conmigo para las Navidades. Antes de que el pánico pudiera inundarle, Harry cerró los ojos, extendió la mano y se pellizcó sin piedad el brazo, aullando en voz alta cuando su cerebro registró el dolor. Inmediatamente, todo sonido a su alrededor disminuyó y Harry dio un suspiro de alivio. Había estado soñando. Y ahora estaba despierto. Era hora de afrontar otro día deprimente, incluso si era Navidad.
Los ojos de Harry se abrieron y gritó embarazosamente fuerte cuando las cortinas de su cama fueron descorridas y la brillante luz inundó la zona de sombras. Agarró las mantas a su alrededor, alargando la mano a ciegas hacia su varita encima de la mesita de noche.
- Vaya, Buenos días, dormilón – Canturreó su mejor amigo. Harry sólo miraba atónito a Ron, quien dio un paso adelante y alborotó el pelo de su amigo como si acariciara un cachorro. Aturdido, aceptó sus gafas cuando se las entregaron.
- Por fin despertaste, ¿eh? – Dijo Ron con voz cantarina. Harry todavía estaba intentando procesar la situación cuando una almohada vino de ninguna parte y le golpeó la cabeza – ¡Te dormiste durante el entrenamiento de Quidditch, idiota! – Le gritó su amigo al oído.
Harry, la almohada no le hizo daño realmente, sólo podía mirar con asombro a sus compañeros de dormitorio de séptimo año mientras prorrumpían en risas a su alrededor.
Ron, todavía riéndose, se dejó caer en la cama de Harry y le dio un puñetazo ligero a su amigo en el brazo – Aw, supongo que te lo merecías, fue una semana dura con exámenes y todo eso. Pero, de verdad Harry, tu padre hizo todo ese camino desde el Valle para verte esta mañana, y tuve que ser yo el que le dijera que todavía estabas roncando en la cama. No estaba contento.
- ¿Qué? – Vocalizó Harry. Era un sueño. Obvio, tenía que serlo. Ron acababa de decir que su padre estaba aquí. O era una broma, una broma malsana, y Harry sentía que se enfadaba, su confusión al estar en Hogwarts olvidada. Sus manos se apretaron en puños, estrujando las sábanas a su lado.
- ¿De qué estás hablando, Ron? – Dijo Harry, con una voz mortalmente baja.
Pero su amigo sólo se rió y saltó de la cama de Harry para trotar por la habitación donde empezó a meter cosas dentro de su baúl - ¡Vamos, Harry! Date prisa. Tienes que hacer el equipaje. No puedo esperar a ver cuando te pille tu padre en el desayuno ¡Quizá Colin coja su cámara! – Aulló Ron divertido, obviamente demasiado ensimismado en su regocijo para notar el desasosiego de Harry.
Abrió su boca, listo para exigir una explicación, cuando Dean le interrumpió.
- Oh, y Harry – Llamó mientras él y Seamus caminaban hacia la puerta de la habitación – Tu madre te envió esas riquísimas galletas otra vez.
- Eso hizo – Continuó Seamus mientras seguía a Dean hacia la puerta – ¡Y estaban deeeeeliciosas! – Los dos chicos estallaron en risas mientras salían corriendo de la habitación y bajaron por las escaleras de la torre.
- ¡Oh! Vosotros ignorantes… - Gritó Ron detrás de ellos mientras huían – No te preocupes, Harry. Te guardé un puñado antes de que esos gilipollas las cogieran – Ron todavía estaba lanzando cosas furiosamente dentro del baúl mientras hablaba. No obstante, como el momento se hacía interminable y Harry todavía no conseguía responderle, Ron levantó la mirada.
- ¿Harry? ¿Estás con nosotros, amigo? – Preguntó Ron, frunciendo el ceño con preocupación.
- Está bien, Ron – Intervino una voz – Sólo considerando cómo evitar la ira de su padre por perderse el entrenamiento esta mañana.
Ron dio un resoplido y lanzó otra mirada a Harry – Considera la posibilidad de mudarte. Digamos, a otro planeta – Ron se rió de su propio chiste y la voz misteriosa se le unió. Harry gateó sobre las sábanas arrugadas para mirar al final de las cortinas de su cama. Lo que vio hizo caer su mandíbula. La voz desconocida pertenecía a Neville. Sólo que no parecía el Neville con el que Harry había pasado los últimos siete años.
Este Neville era alto y en forma y se movía por la habitación con una confianza en sí mismo que Harry no pudo evitar admirar. Irradiaba un aura de mando que Harry encontró bordeando la arrogancia. Asombrado, Harry se dio cuenta de que este Neville le recordaba a Draco.
Una vez más, Harry abrió la boca para hablar. Sin embargo, esta vez sus preguntas fueron silenciadas mientras una oleada de conmoción cayó sobre él. Harry observó con la boca abierta por la sorpresa mientras Neville se acercaba a su cama y apoyaba un pie en el baúl de Harry. Despreocupadamente, alargó la mano y apartó el pelo de su frente.
Harry se sentía como si su viaje por el agujero del conejo le hubiera llevado oficialmente al País de las Maravillas. Neville tenía una cicatriz en forma de relámpago en el centro de su frente ¡Se parecía exactamente a la suya! Harry sintió que la sangre se le iba de la cara y empezó a jadear buscando aire ¿Qué estaba pasando?
Ron levantó la mirada ante el sonido del jadeo aterrorizado de su amigo. Harry estaba blanco como una sábana y Ron podía ver que estaba temblando.
- ¡Oh, Dios mío! ¡Harry! ¿Qué pasa?
Harry no sabía qué estaba pasando. Excepto que de repente le palpitaba la cabeza, le pitaban los oídos y sentía que su cerebro era dos veces demasiado grande para su cabeza. Se llevó las manos a las orejas con fuerza esperando ahogar el clamor, pero todo lo que consiguió fue amplificar el sonido enloquecedor y perder las gafas. De forma distante, oyó que Ron y Neville le gritaban, preguntándole qué estaba pasando. Mientras el dolor alcanzaba un crescendo increíble, Harry perdió el conocimiento misericordiosamente.
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Harry estaba en la fiesta de su décimo cumpleaños. Su tarta era enorme con velas ardiendo mágicamente. Enanitos corrían alrededor de la cima intentando apagar las llamas con mantas en miniatura y pequeños cubos de agua. La gente se apiñaba a su alrededor mientras él observaba el espectáculo, riéndose alegremente ante el espectáculo antes de que un coro de voces empezara a cantarle Cumpleaños Feliz.
Era el décimo cumpleaños de Harry. Para la ocasión, se le había dado un libro en rústica viejo que Dudley había terminado el mes anterior. Lo leyó hecho un ovillo sobre el colchón en la alacena debajo de las escaleras hasta que las pilas de su linterna se agotaron.
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Harry estrujaba su carta de Hogwarts en su mano. Corrió por la casa gritando a sus padres quienes estaban en el patio trasero. Mientras volaba prácticamente a través de las puertas hacia el patio, su padre le cogió en brazos y le abrazó con fuerza contra su pecho – Estoy tan orgulloso de ti – Oyó decir a su padre.
Harry miró mientras otra carta dirigida a él era quemada en la chimenea de su tío Vernon. Apenas se estremeció mientras era agarrado bruscamente del brazo y arrojado dentro de la alacena, la puerta cerrándose de golpe detrás suyo, corriéndose el cerrojo.
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Mil recuerdos semejantes se precipitaron por su cabeza, cada uno compitiendo por la supremacía en su mente. Harry miraba cada uno, incapaz de librarse de la experiencia, hasta que la cordura se atenuó y sentía la locura arrastrándose con paso seguro sobre su alma torturada. Justo mientras sucumbía a la llamada de la sirena de la locura, la tormenta dentro de su cabeza se calmó.
Harry se despertó, aturdido y confuso, intentando recordar desesperadamente cómo había llegado a estar tumbado en la enfermería. La cabeza le dolía terriblemente, y un pequeño gemido ronco se deslizó por su garganta seca mientras buscaba en vano sus gafas en la mesa de al lado. Una vez las encontró y se las puso, su dolor de cabeza parecía desvanecerse y Harry se aplicó inmediatamente a la tarea de aclarar sus pensamientos dispersos.
Harry alzó las manos, colocándose los dedos de ambas manos en sus sienes en un intento casi físico de poner en orden sus recuerdos ¿Qué diablos había pasado? Pensó. ¿Era todo un sueño, despertar aquí, o era la vida anterior un sueño? ¡Merlín, la vida anterior era como una pesadilla! Harry sentía que sus pulsaciones aumentaban mientras el pánico le inundaba. Dejó escapar un gemido suave e inmediatamente notó movimiento junto a su cama y una mano reconfortante fue a descansar sobre su hombro.
- ¿Harry? ¿Hijo? ¿Estás bien?
Harry levantó la mirada hacia la voz extrañamente familiar y mientras sus ojos cansados enfocaron al interlocutor, su corazón le dio un bandazo en su pecho. Lágrimas velaron sus ojos y podía sentir que se le cerraba su garganta de emoción. Oh, merlín, pensó, por favor no permitas que esto sea un sueño. Por favor, por una vez, déjame tener sólo esto. Harry cerró sus ojos brevemente otra vez, dándole al destino una oportunidad para arrebatarle la visión. Pero cuando la mano reconfortante sobre su hombro se tensó, Harry abrió sus ojos otra vez y enfocó al deseo de su corazón.
- ¿Papá? – Dijo con voz estrangulada.
James Potter sonrió a su hijo y movió su mano para alisar el pelo rebelde de la frente de Harry – Sí, Harry, soy yo ¿Cómo te sientes?
Harry abrió la boca para hablar, pero no podía encontrar su voz al principio. Su mente estaba tambaleándose con la presencia repentina del padre amado que había creído que estaba muerto. Y aún así… parte del subconsciente de Harry estaba diciéndole que su padre debería estar aquí, vivo y bien - ¿Qué diablos? – Susurró en exasperación confusa.
James sonrió ante la declaración de Harry – Nos hemos estado preguntando lo mismo, jovencito.
- ¿Lo hiciste? – Preguntó Harry. Así que no era el único que estaba confuso buscando una explicación. El pensamiento era reconfortante en cierto modo y desconcertante en otro. Medio había esperado que su padre tuviera una explicación para todo eso.
- Sí, lo hicimos – Respondió James, moviéndose para contener a Harry cuando se movió con dificultad para sentarse – Te perdiste el entrenamiento, y cuando Ron, Dean y Seamus fueron a terminar de hacer el equipaje, Ron dijo que todavía estabas durmiendo. Dijo que parecías estar bien cuando despertaste y entonces, te pusiste blanco de repente y empezaste a gritar y a sujetarte la cabeza como si sufrieras mucho. Has estado en la enfermería desde esta mañana.
James se cambió de sitio para sentarse con cautela en el borde de la cama de hospital de Harry y tomó las manos de su hijo en las suyas – Tu madre y yo hemos estado muy preocupados ¿Recuerdas qué pasó? ¿Cómo te sientes ahora?
Harry cerró los ojos con fuerza intentando decidir qué pregunta contestar primero ¿Recordaba qué había pasado? Era una pregunta bastante difícil. Y francamente, no estaba exactamente seguro sobre cómo contestarla. Los acontecimientos de las últimas horas tenían una cualidad onírica inequívoca. Harry todavía estaba inseguro sobre cómo era de estable esta nueva "realidad". Aunque la sentía real. Las sábanas de hospital estaban frescas y ásperas, el aire era fresco con olor de pociones, e incluso notó que la lente izquierda de sus gafas tenía una marca molesta de un dedo en ella, haciendo que su padre apareciera un poco borroso. Demasiado detallado para un sueño, esperaba con todo su corazón.
Harry abrió la boca para abordar la pregunta más fácil, cómo se sentía, cuando algo que su padre había dicho cayó en su sitio. Otra vez sintió que su respiración se volvía inestable y su voz tembló mientras preguntaba en voz baja - ¿Madre?
- Está aquí, Harry ¿Quieres verla? – Respondió su padre suavemente, notando su repentina angustia.
- Oh, sí – Respondió Harry en voz baja – De verdad quiero.
Su hombro fue estrujado otra vez mientras su padre se levantaba del borde de la cama – De acuerdo, Harry. Sólo un minuto, está esperando fuera – James puso en orden sus ropas oscuras a su alrededor, dirigiéndose hacia la puerta.
Mientras su padre desaparecía detrás de la cortina blanca que separaba su cama de la de al lado, Harry sofocó el impulso irracional de llamarle, aterrorizado de que, una vez James saliera de su campo de visión, Harry nunca le viera otra vez.
Esperó, con los puños apretados a sus lados, sobre la sábana, su miedo creciendo con cada segundo que pasaba. Mientras pensaba que sin duda se volvería loco con la espera, la cortina fue descorrida, y la madre de Harry, como siempre la había imaginado, se deslizó con gracia hacia su cama. Anonadado por su aparición, descubrió que esta vez no podía controlar los sollozos suaves que escapaban de él. Lily se sentó en el borde de la cama exactamente como lo hizo su padre, y sin vacilar en absoluto, tiró de Harry hacia sus brazos y canturreó suavemente en su oído.
- Está bien, querido. Todo estará bien – Harry dejó que la oleada de emociones le arrastrara, y lloró abiertamente contra su cuello mientras pasaba sus brazos alrededor de su madre y aceptaba su consuelo como había soñado en hacerlo tantas veces.
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Especiales agradecimientos a: Bollito Malfoy, Larintrin y Shinigami Slytherin ¡Muchísimas gracias por vuestros maravillosos reviews! ¡Os quiero!
