TITULO: A Time to Change
AUTOR: Sansa
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Harry desea no ser nunca el Niño que Vivió y su deseo es concedido. Ahora tiene que afrontar las consecuencias, sacrificando todo lo que ha ganado para salvar su mundo. Encuentra el amor a lo largo del camino pero, ¿le será arrebatado como todo lo demás? HPSS - Slash
WARNINGS: Lenguaje gráfico, Slash, Violencia.
DISCLAIMER: Nada me pertenece. Todo pertenece a JKR.
TIME TO CHANGE
Capítulo 3
Severus,
Va a ser imposible para mí describir fielmente cómo fueron esas primeras semanas. Nunca en mi vida, e indudablemente nunca más, he sentido tanta felicidad y plenitud. A veces lo veo como si fuera un regalo maravilloso, ser capaz de tener lo que me fue tan cruelmente negado antes. Pero a veces, como ahora, desearía no haberlos conocido nunca. No conocer a Mamá y Papá. No conocer nunca a un Sirius que no fue corrompido por Azkaban. No conocerte nunca, Severus, cuando no habías sido marcado por la maldad y todavía podías encontrar alegría en cosas sencillas. Como estar conmigo.
Si nuestro plan tiene éxito, puede que nunca tenga tu amistad otra vez. Sé con seguridad que nunca tendré tu amor otra vez. A pesar de eso, atesoraré todos los recuerdos. No creía que fuese capaz de tanta felicidad.
1 de Marzo, 1997, nueva línea temporal.
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Harry estaba sentado en el borde de la cama del hospital y balanceaba las piernas con impaciencia. Todavía se sentía confundido y conmocionado, pero la presencia de sus padres había aplastado sumariamente cualquier duda con respecto a sus recuerdos contradictorios. Todo lo que quería ahora era el visto bueno de Madame Pomfrey para poder dejar la enfermería y verlos otra vez.
Harry oyó abrirse la puerta de la habitación y se levantó de la cama para saludar a la Medimaga. Demasiado tarde, se dio cuenta de que se había levantado con demasiada rapidez. Mientras sentía que la habitación daba vueltas a su alrededor, un brazo fuerte le cogió y le llevaba con cuidado a la cama otra vez.
- ¡Guau, chico maravilla! Ésa no es forma de comportarse como si quisieras fugarte pronto – Harry recobró el aliento y levantó la mirada hacia los ojos oscuros de su padrino.
- ¡Oh Merlín! – Jadeó - ¡Sirius! – Sin importarle las consecuencias, Harry se lanzó hacia este padrino, envolviendo sus brazos alrededor del hombre y agarrándose a su ropa. Un gran peso en su corazón se disipó y no podía controlar sus lágrimas de alegría.
- Tranquilo, Harry – Susurró Sirius - ¿Qué pasa? – Se separó del joven lo suficiente para mirarle directamente a los ojos. Harry estaba absorto con la imagen delante suyo. Su padrino tenía un aspecto maravilloso. Resplandecía de salud y vitalidad, su pelo negro brillaba mientras se balanceaba suelto alrededor de su cara. Sus ojos brillaban, a pesar de la preocupación reflejada en ellos ahora mismo.
- ¿Ésas son lágrimas por tu nota en mi examen? Porque tengo que decírtelo, que Hermione te gane por dos puntos es totalmente embarazoso – Harry no podía hablar y Siriius se dirigió a la cama y se sentó al lado de Harry.
- No sé bien cómo lo hizo – Continuó – Encantamientos, Aritmancia, Pociones incluso ¿Pero Defensa? Nunca fue su asignatura más fuerte. Pensé que la superarías.
Harry levantó la mirada sorprendido - ¿Estás enseñando Defensa? – Preguntó débilmente.
La expresión de Sirius pasó rápidamente de bromista a preocupada – ¿Harry? ¿De verdad estás bien?
Harry se apartó de su padrino y, suspirando, pasó sus manos por el pelo – No lo sé – Susurró – Realmente no lo sé – Consideró brevemente el abrirse a Sirius, explicarle cómo se sentía, pero igual de rápido descartó la idea. Con toda franqueza, no quería examinar sus motivos para descartar la situación con tanta facilidad. Sólo quería disfrutar del regalo que le habían dado.
Harry levantó la mirada mientras notaba movimiento al otro lado de la cortina que rodeaba su cama. De repente fue descorrida para dejar ver a sus padres – No le agotes ahora, Siri, todavía parece un poco débil y desorientado – Le regañó Lily. Se movió para quedarse al lado de Harry, sonriéndole.
Sirius le dio unas palmaditas a Harry en la rodilla y se levantó para encarar a sus amigos – Lo parece – Estuvo de acuerdo – Y creo que debería irse del colegio ahora en vez de esperar al tren mañana – Sirius miró de forma significativa a James y deslizó su brazo alrededor del hombro de Lily – No veo qué daño hará, ¡y no le queremos enfermo en vacaciones! ¿Quién entretendría a Rose? – Los tres viejos amigos se rieron a la vez y Harry se sintió de repente como si se sintiera excluido del chiste.
- ¿Rose? – Empezó vacilante, empujando con nerviosismo sus gafas por su nariz.
Lily apartó la mano de Sirius de su hombro y se movió para sentarse al lado de Harry – No le hagas caso, querido – Le abrazó con suavidad y se rió otra vez en voz baja sobre su pelo – Todavía cree que eres el único que puede controlar a tu hermana.
- Quiere decir que yo sé que tú eres la única que puede controlar a esa… er… tu hermana.
- Oh, no sé, viejo – Le interrumpió James, palmeándole a Sirius en el hombro – Remus parece tener bastante compenetración con ella.
Sirius gruñó y arrastró los pies avergonzado – Restriégamelo, ¿por qué no? – Masculló.
- De acuerdo – James sonrió ampliamente – Vaya, ayer se la llevó a…
- ¡Basta! – Gritó Sirius – Puedo ver que tengo un desafío delante de mí. Harry, levántate. Necesito comprar más regalos de Navidad para tu hermana- Dio un paso adelante, haciendo gestos a Harry para que se levantara – Te vienes a comprar conmigo. Tú sabes mejor que nadie qué le gusta a ella.
Harry observó las bromas con una sonrisa enorme. La más maravillosa euforia se había asentado sobre él. Estoy en casa, pensó. Tengo una familia, una hermana. Sin embargo, tan pronto como empezó, la felicidad se disipó mientras recordaba las precauciones que la Orden le obligaba a tomar este curso.
- Yo… no puedo ir contigo, Sirius – Harry se detuvo. Sabía que estaba siendo sincero y aún así, al mismo tiempo, era consciente de la incorrección de su declaración. Intentó conciliar sus dos conjuntos de recuerdos, pero todos estaban revueltos y volviéndose más confusos a cada minuto.
- El profesor Dumbledore dijo que debía evitar los lugares públicos ahora, a causa del peligro… - Dejó de hablar mientras tres pares de miradas de asombro se volvían hacia él.
- ¿De qué estás hablando, hijo? – Preguntó James.
Harry tropezó con sus palabras, poniéndose más nervioso e inquieto por segundos – Creo… él pensaba… con Volde… quiero decir con Tú-sabes-quién… cerca… debería… - Su voz se apagó finalmente hasta quedarse callado mientras James, Lily y Sirius seguían mirándole con el asombro coloreando sus facciones.
Sirius aligeró el ambiente con una risa ligeramente incómoda. Palmeando a Harry en el hombro, dijo bromista – Bueno, Harry. No veo la necesidad de tanta seguridad. Quiero decir, no eres el Niño que vivió o algo así, así que no puedo ver por qué deberías usar más prudencia que nadie más en esos días y tiempos – Se movió para adelantarse a los padres de Harry, apretando brevemente el hombro de James y dándole a Lily un beso rápido en la mejilla – Sin embargo – Harry notó que a pesar de su tono ligero, Sirius compartía una mirada rápida de preocupación con su padre – Quizá deberíamos dejar las compras para otro día. Descansa un poco y te mandaré una lechuza mañana en el Valle.
- Adiós Siri – Le gritó Lily mientras dejaba la habitación. Harry no podía resistir el incómodo silencio así que, a pesar de su inquietud por las palabras de Sirius, pegó una sonrisa en su cara y alargó una mano a cada uno de sus padres.
- Bueno, ¿nos vamos ahora a casa? – Preguntó.
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Las Navidades en el Valle de Godric fueron mágicas en todo el sentido de la palabra. Harry se encontraba batallando constantemente contra las contradicciones y agujeros en su memoria. Tardó una hora la primera tarde en su hogar en recordar la distribución exacta de la casa. Harry había estado muy frustrado por su confusión al principio. Pero notó que mientras pasaban los días, los recuerdos de su vida previa se volvían fugaces e insustanciales, mientras que su nueva vida se volvía más vívida y real para él.
Compró en el Callejón Diagon con Sirius y Remus. Por separado, claro, ya que los dos estaban profundamente involucrados en su competición anual por el cariño de Rose, y se negaban a compartir con el otro sus ideas para sus regalos.
- ¿Por qué no tenéis esta clase de apuesta por mí cada año? – Les preguntó Harry una noche, en la cena. Por lo visto, los dos eran residentes semi-permanentes de la casa.
- Solíamos hacerlo – Respondió Sirius. Sonrió ampliamente, estirándose las manos por encima de su cabeza antes de enlazarlas detrás de su cabeza y apoyarse de forma precaria en su silla – Ya no hizo falta. Gané yo.
- ¡Sirius! – Le amonestó Lily.
- ¡Eso no es verdad! – Gritó Harry – Os quiero a ti y a Remus a partes iguales de todas las maneras – Protestó.
- Claro que sí, Harry – Dijo Sirius con indulgencia, y alargó la mano para despeinarle el pelo. Sonrió ampliamente sobre la mesa hacia Remus.
- No seas un perdedor resentido, Padfoot – Le advirtió Remus.
James solo sonrió a sus amigos, sacudiendo su cabeza ante sus payasadas mientras pasaba la comida a través de la mesa.
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Mientras pasaban los días, Harry descubrió que el origen de parte de su mayor alegría era Rose, la hermana que nunca había tenido antes. Había estado Dudley, pero no contaba en opinión de Harry. Así que éste era realmente su primer intento en ser un hermano. Más tarde admitió para sí mismo que inicialmente había estado un poco inseguro de cómo manejar a esa precoz de seis años. Rose hablaba sin parar, lo cual no era fastidioso si podías escapar de su presencia por períodos de tiempo. Desafortunadamente, seguía a Harry como un cachorro, regalándole con sus hazañas.
En su primer día en casa después del colegio, pasó exactamente cinco minutos en su compañía antes de proclamar en voz bastante alta - ¿Estás seguro de que eres mi hermano? Estás actuando terriblemente raro – Harry sabía que no era él mismo, o al menos el mismo que Rose conocía, y se rió con nerviosismo ante la perspicacia de la niña.
Harry sonrió lo mejor que pudo a pesar de su dolor de cabeza, que le aumentaba siempre que sus recuerdos estaban en conflicto – Lo siento – Dijo – A veces me duele cuando pienso demasiado.
Rose inclinó su cabeza y dijo a su hermano de forma práctica – Entonces no pienses tanto.
Un agudo ladrido de risa salió de la cocina – Ah, mi lema Gryffindor no oficial.
La respuesta flotó, igual de clara – No Sirius, creo que estás pensando en 'A la Porra las Consecuencias'.
- Mira quién habla Moony – Harry podía distinguir la voz de su padre.
- Siempre soy consciente de las consecuencias de mis acciones, caballeros.
- Claro que lo eres, Remus.
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Nochebuena fue perfecta. Harry flotaba durante el día como en un sueño, todavía sorprendido de vez en cuando por lo completa y satisfactoria que era su vida. Se daba cuenta de que sus padres notaban su introspección pero, ya que no parecía triste, dejaron que lo resolviera por sí mismo.
En la última tarde, James, Sirius y Remus le rescataron de las atenciones de Rose y organizaron un juego improvisado para 'coger la snitch' en el terreno detrás de la casa. Harry se sentía en la cima del mundo mientras bajaba en picado y se lanzaba sobre la pequeña pelota alada. Volar con su padre y los demás merodeadores era la mejor diversión que jamás había podido recordar. Estaba tan inmerso en el juego que no notó a su padrino dar un salto para alcanzar la snitch y dirigirse de cabeza contra un montón de nieve.
Harry estaba en el suelo y fuera de la escoba una fracción de segundo antes de los demás y se precipitó al lado de Sirius - ¡Oh Merlín, Sirius! ¿Estás bien? ¿Puedes oírme? – Preguntó sin aliento.
Sirius se obligó a abrir los ojos y se sacudió la nieve de sus ojos, gimiendo. Miró con los ojos entornados a las tres figuras que se cernían sobre él – Remus, amigo mío – Dijo jovialmente – Estás del revés.
- No, Padfoot, lo estás tú.
- ¡Ya basta! – Llamó Lily desde la ventana de la cocina, sonriendo ante el espectáculo que estaban dando sus 'niños' – Entrad y limpiaos para la cena vosotros cuatro.
- Te estás haciendo Viejo, Padfoot. Hace un año habrías tenido la snitch – Remus escondió su sonrisa detrás de una mano enguantada mientras continuaba – Sin decorar el jardín como un adorno del césped.
Sirius gimió otra vez mientras conseguía salir de la nieve – James, haz que el hombre malo pare.
Lily suspiró con exasperación mientras carcajadas resonaban en la nieve.
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Después de una cena de Navidad que rivalizaba con el banquete de bienvenida de Hogwarts, Lily se llevó a Rose escaleras arriba para prepararla para la cama y Harry se unió a los merodeadores en el despacho. Sirius se quitó su túnica formal antes de convocar cuatro vasos de cristal del armario y empezó a llenarlos de brandy.
James le miró con intención, pero Sirius le ignoró hasta que James se vio obligado a hablar para conseguir su atención.
- Tienes un vaso de más aquí, Sirius – Dijo su padre mientras se quitaba también su túnica formal y tomaba asiento al lado de la chimenea.
Sirius sólo siguió llenándolos con el líquido ambarino – Oh, aligérate, James. El chico casi tiene dieciocho años. Ciertamente debería ser capaz de disfrutar de un brandy – Dijo.
Viendo a James a punto de abrir la boca, obviamente en protesta, Remus le guiñó el ojo a Harry y habló en voz alta – Bueno, ¿Qué os ha conseguido Sev este año?
Harry escondió su sonrisa detrás del vaso que le había entregado Sirius mientras la atención de su padre fue capturada por la pregunta.
- Un libro de pociones oscuras – Contestó Sirius mientras se sentaba en el sofá. Puso una pierna sobre la otra, la personificación de despreocupación relajada – Oh sí, y una botella de escocés – Una mirada de perplejidad cruzó su cara mientras consideraba los regalos por primera vez.
- Ahhh – Dijo Remus – Como siempre, un mensaje ambivalente.
- A nuestro Sev le gusta mantenernos en alerta – Se rió James.
Harry miró entre los hombres, perplejo por el intercambio. Buscó en sus recuerdos alguna pista sobre la naturaleza de la relación entre Snape y los merodeadores, pero todo lo que podía recordar era la animosidad mutua de su antigua vida.
- Er… ¿Cómo os volvisteis amigos todos otra vez? – Preguntó, esperando contra toda esperanza que no lo vieran como una pregunta disparatada.
- Oh, bueno, estaba seguro de que sabías esto, Harry – Dijo su padre – Pero, de hecho, éramos enemigos más bien encarnizados hasta nuestro séptimo curso. Hubo un incidente – Ante esto James levantó la mirada brevemente a sus amigos, pero los dos parecían fascinados por el fondo de sus vasos de brandy – Un incidente – Continuó – En nuestro quinto curso que hizo que nos despreciáramos el uno al otro.
James hizo una pausa para tomar un gran trago de su licor – Bueno, pues. Casi al comienzo de nuestro séptimo curso, Sev empezó a salir con este chico que se había trasladado recientemente a Hogwarts, y tal como resultó, nos hicimos amigos suyos también. Era un jugador de Quidditch excelente y… - Otra pausa – Sabía cómo guardar un secreto.
Harry ladeó su cabeza inquisitivo - ¿De dónde venía?
- Nunca lo dijo – Le interrumpió Remus, reclinándose en su asiento y retomando el hilo de la historia – La verdad, fue por medio de sus esfuerzos que todos fuimos capaces de enterrar el hacha con Severus, por así decirlo, y forjar una amistad.
Harry conocía bastante bien a Remus para darse cuenta de cuánto había dejado sin decir, pero decidió dejar el asunto.
- ¿Qué le pasó? – Preguntó mientras apuraba su brandy.
- Se fue más o menos a mediados de curso – Continuó James – Se suponía que nos mantendríamos en contacto, pero nunca supimos de él otra vez – Agitó un dedo hacia Sirius quien estaba intentando volver a llenar el vaso de Harry – No me presiones, Padfoot – Le previno.
Lily escogió ese momento para entrar en la habitación – Ah James – Dijo con dulzura - ¿Veo que por fin permitiste que Harry tenga algo de brandy?
Sirius y Remus se disolvieron entre accesos de risa y James tuvo la gracia de parecer avergonzado.
Sonriendo ante su diversión y la obvia vergüenza de su marido, se giró hacia Remus – Rose está en la cama, pero quiere una historia del tío Remus antes de quedarse dormida – Dijo.
Sirius levantó la mano que estaba sosteniendo su vaso de brandy y señaló a su amigo – Te das cuenta de lo mal que suena eso, ¿verdad?
- Sólo estás celoso, Siri – Dijo Remus mientras colocaba su vaso sobre la mesa y se levantaba para dejar la habitación.
- Ella también te quiere a ti, Harry, claro – Sonrió su madre.
- ¿Qué pasa conmigo? – Preguntó James enfurruñado.
Lily sólo sonrió y fue a unirse a Sirius en el sofá delante del fuego – Bébete tu brandy, querido – Le dijo, besándole con suavidad en la mejilla.
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Especiales agradecimientos a: Paddly y Bollito Malfoy ¡Muchísimas gracias por vuestros maravillosos reviews! ¡Sois los mejores!
Sin ánimo de ofender pero por culpa de he ido editando los capítulos anteriores antes de subir la actualización para su mejor lectura. Con tantos saltos durante la narración y sin líneas divisorias la historia resulta complicadísima de seguir ¡Lo siento mucho!
Si alguien con experiencia me pudiera aconsejar al respecto, me encontrará con los brazos abiertos ¿Qué signo (guiones, asteriscos, celdillas…)s aparecen y cuáles "desaparecen"?
