Ouran host no me pertenece, ya saben. Bisco-san, Bones y demases...


Broken Mirror
+Tercera Parte+

13.-

Yuiko había insistido que debían ir personalmente a buscar los resultados de cada examen hecho a Kaoru antes que permitir que su médico de cabecera los guardara y analizara para conjeturar, como había sido durante toda la vida de los gemelos.

Hikaru la acompañaba. Si bien temía dejar a su hermano solo, la presencia fuerte de su padre le tranquilizaba un poco. Cierto era que él se ausentaba durante largos períodos a lo largo de su niñez, pero la empresa iba tan bien que ya no era necesaria su constante vigilancia, permitiendo que la Mesa Directiva que presidía se encargara de los asuntos y le informara de tanto en tanto.

Ahora podía decir –después de mucho tiempo –que Kaoru estaba a cargo de su padre.

-Mamá…

-¿Qué pasa cariño? –le preguntó ella, enfocando sus ojos claros al otro lado de la limusina, en donde su hijo mayor estaba sentado.

-Tu empresa va muy bien… igual que la de Papá…

-Es cierto –respondió sonriente y orgullosa –Hemos crecido mucho el último semestre…

-¿Porqué no te quedas en casa un tiempo? Cómo Papá… A veces la mansión es muy grande… y… y a veces nos sentimos un poco solos…

Yuiko apretó los dientes intentando aguantar las lágrimas. Estaba tan alterada que lloraba por todo. Sin embargo las palabras de Hikaru le calaban el alma, hiriéndola y amándola al mismo tiempo.

Nunca se había sentido muy identificada con su hijo mayor. Kaoru era más sensible y menos impulsivo, aunque imitaba a la perfección el comportamiento –a veces –absurdo de su gemelo. El insufrible gusto por los números y las ciencias –heredado ciertamente de su padre –no ayudaban mucho a un acercamiento entre ambos.

Nunca le había dado mayor importancia a eso… hasta ese mismo instante, en que sintió que el metro y medio que la separaba de su hijo era una distancia eterna imposible de romper.

14.-

Era extraño pero se sentía bien en compañía de su padre. Sus brazos rodeándole y su risa fuerte le daban una sensación de seguridad muy distinta a la de Hikaru, una sensación familiar que no podía recordar cuando la había sentido.

-¿Y qué pasa con ese Host club del que siempre habla tu madre? –preguntó, tendiendo otro helado a su hijo menor. Sabía de sobra que las situaciones tensas le causaban una ansiedad difícil de controlar. Él mismo le había enseñado a saciar con dulces sus nervios.

-Pues… como dice King, es un lugar en donde chicos con tiempo se dedican a entretener a señoritas hermosas.

-Vaya, vaya. Así que rodeados de mujeres ¿eh? Qué envidia que me dan.

-Pero tienes unas secretarias muy bonitas…

-Pero son las secretarias y créeme que si hay algo en el mundo que debes saber de las secretarias es que se creen dignas de ser alabadas y seducidas por sus jefes. En cambio, ustedes en el club son los reverenciados. ¿Y qué clase de cosas hacen en el host?

-Em…

Con la cuchara colgando de los labios, Kaoru miró a su padre con los ojos bajos. ¿Cómo decirle que vendían el incesto?

-Bueno… vendemos distintos tipos de amor…

-¿Vender amor? –Yoshiki dejó la cuchara a un lado por un momento y se dedicó a escuchar. Como buen empresario una de las grandes preguntas que había atormentado su vida era cómo demonios vender sentimientos.

-Claro… King es el prototipo principesco, su amor es galante y lleno de metáforas. Honey-senpai y Mori-senpai son el prototipo loli-shota y salvaje. Kyoya-senpai tiene el estilo elegante, Haruhi el estilo natural…

-¿Haruhi?

-Una chica nueva que tiene una deuda con el Host y trabaja con nosotros… Es la estudiante especial de Ouran…

-Ya veo… ¿y ustedes?

-Nosotros vendemos el tipo diabólico…

-¿Diabólico?

-Claro… travesuras, bromas, chistes… Nos reímos a costa de King.

-Entonces a Suou-kun lo aman por su facha de príncipe. A Mitsukuni-kun lo miman. A Takashi-kun lo idolatran en secreto. A Kyoya-kun intentan seducirlo, a esa chica la aman sin saber y a ustedes…

-…Nosotros las amamos juntos.

-¿Cómo gemelos?

-…Si…

-Vaya, sí que es interesante. Un uso de prototipos de imagen muy inteligente. Lo tierno, lo distante, lo admirable, lo ideal, lo onírico y lo prohibido.

Kaoru se sintió sonrojar ante la mención del "tipo prohibido". Sabía que su padre era lo suficientemente inteligente como para deducir el verdadero tipo de amor que vendían.

-Pero veo que se divierten. Eso es bueno. ¿Has ido estos días?

-Si… pero la verdad es que no he participado mucho. Hikaru se dedica a mimarme, así que las chicas se conforman de todas maneras.

Yoshiki carcajea diciendo algo como "Esos son mis hijos" y le ofrece nuevamente más helado a Kaoru.

-Terminaré enfermo del estómago con tanto helado –le dice mientras saca otra porción.

-Enfermo que come no muere.

-…Hace mucho que no hacíamos algo como esto Papá…

-Es cierto. Ya era hora. Lamento no haber estado contigo más tiempo.

-No te disculpes. La gente suele hacerlo cuando otros van a morir. Es una mala señal.

El adulto forzó la garganta para tragar el helado que llevaba, sintiendo un súbito temblor en los dedos.

La idea de perder a Kaoru le aterraba tanto como a Hikaru, o quizás más.

15.-

Tercer día desde el alta del hospital.

Las clases habían acabado y se dirigían al Host para terminar la jornada con las actividades del club.

-Has comido muy poco Kaoru… ¿te sientes bien?

-Jeje, no hay problema. Es que ayer Papá y yo comimos demasiado helado. Aún no tengo demasiada hambre.

-Aún así debes comer bien o los tranquilizantes podrían hacerte mal.

-Lo sé…

Los gemelos entraron juntos a la tercera sala de música y se prepararon como los demás para la rutina de ese día.

King había preparado un ambiente absolutamente diferente a los demás. Una atmósfera vampírica y moderna, prohibida y oscura, como si fueran una secta o grupo clandestino, reemplazando los dorados cortinajes por telas marrones y bermellón, entregando a todos ropajes elegantes y sensuales, que dejaban mucha piel al aire.

Tamaki vistió de negro reluciente y se colocó extensiones que le otorgaron una larga melena rubia sedosa y brillante y unos lentes de contacto de color que llevó suelta durante todo el tiempo que duró. Los gemelos vistieron a la usanza gótica con sus maquillajes y algunos accesorios, pintando sus cabellos negros y rojos. Kyoya y Haruhi vistieron de cuero y Mori junto a Honey se lanzaron por el estilo vampírico.

El aire de ambigüedad y secretos desconcertó y fascinó a las clientas, quienes se sintieron como en sus fantasías más escondidas, visitando lugares que les estaban prohibidos por orden y moral.

Felices y ahogadas por el ilusorio quiebre de tabúes, incluso una se dio el lujo de dar un largo y sabroso beso a Hikaru, ante los sorprendidos ojos de su gemelo en los instantes que el club cerraba.

-¡Asco¡Su boca apestaba a alcohol! Reportaré a esa chica mañana –reclamó molesto el mayor mientras iba hacia el baño, quitándose el abrigo que lucía y haciendo gestos de desagrado.

Por su lado, Kaoru se apoyó en una pared con un suspiro cansado. Solo había abierto la chaqueta que llevaba encima, cerrando los ojos un instante, antes de ir a cambiarse.

-¿Te sientes bien? –la voz de su Rey sonó pareja y un poco parca, fuera de su personalidad típica y alegre. Kaoru sabía que todos estaban preocupados por él y que de una u otra forma, no le quitaban los ojos de encima. –Quizás fue mucho hoy… mañana haremos algo más liviano…

-No importa Tono… estoy bien.

Un instante fugaz dio la impresión al pelirrojo que su señor estaba demasiado cerca y que su presencia era demasiado sensual.

-..Estoy bien…

Esa persona de larga melena, ojos de colores y ropa seductora no era alguien conocido, y el encanto que emanaba le asustaba.

-Si te sientes mal recuerda decirnos –sonrió. Y esa sonrisa era la de King, con los ojos cerrados en un gesto cariñoso y tierno, protector y cálido.

Kaoru sonrió pensando que estaba volviéndose loco.

16.-

-Este chico no tiene nada.-dijo un médico.

-Coincido. Todo salió bien hace nueve años. No hay signos de que algo de la operación esté fallando. –apoyó otro.

Un hombre mayor, en la cabecera de la mesa, se tomó la cabeza a dos manos e hizo un gesto nervioso.

-Pero necesito saber qué tiene… ¡Es un Hitachiin! Esto podría arruinar mi carrera.

-Pues llama a Arashi y derívale al muchacho.

-¿A…¡Esa mocosa no sabe nada!

-No puedes pasar por alto sus conocimientos.

-Todos hablan últimamente de ella. Solo entrégale los resultados para que los analice. Quizás tampoco tenga respuesta.

El anciano miró a sus compañeros y asintió de manera grave. Aceptaría enviar los datos de Hitachiin Kaoru a la nueva doctora del área psiquiátrica, pero no estaba seguro de cómo tomarían eso los padres del muchacho.

Es nuestro médico de cabecera, Mikoto-san. No le confiaré a nadie más a mis hijos.


Notas: Bien, espero que les haya gustado.

Reviews:
Lilychan: Me alegra que te guste. Espero que esto también te guste, aunque no hayan salido muy juntos Kaoru y Hikaru.
Tsukichan: Gracias nuevamente. Hikaru será heroe asi que sigue leyendo jajaja.

Rio