Disclamer: Ouran Koukou Host Club (en cualquiera de sus nombres alternativos) no me pertenece. Toooodo el mérito (menos el de hacerlos sufrir aquí) es de Bisco Hatori (en el manga) y del staff técnico del animé. Amén.

Notas: Estaba leyendo otros fics, en otras secciones y me surgió una pregunta... ¿Cuál será el gusto de decir "Dedicado a mi puta..." o "tu perra vil..." Sé que cada loco con su tema pero no deja de llamarme la atención.

(O.O... ¿y el separador? .¿Porqué no aparece?)

Broken Mirror
+Quinta parte+

23.-

Arashi le escuchó sin mucho interés y con una evidente expresión de fastidio esculpida en la cara. Yoshiki ladraba cual perro mientras gesticulaba y apoyaba la impecable trayectoria de Mikoto-san como único médico de sus hijos.

-¿Terminó ya? –gruñó la psiquiatra cuando el empresario dejó de gritar. El médico perdió los colores cuando vio la desdeñosa manera de la mujer para referirse al multimillonario.

-¡Claro que no he terminado!

-Entonces siga –dijo ella, acomodándose sobre su pomposo sillón –Y hágame el favor de avisarme cuando acabe de ladrar para comenzar a hablar de la salud de su hijo.

24.-

Cuando los gemelos llegaron a casa, su padre tenía un enorme helado de chirimoya con crema y galletas frente a él, pero aún no comenzaba a probarla.

-Hola Papá –saludaron a coro. Pero él no les contestó. -¿Papá?

La torre de helado empezaba ya a derretirse cuando el adulto les miró con los ojos neutros.

-Vengan niños –les dijo, ayudado por un gesto de su mano. Los tres fueron al sillón y él se sentó con un gemelo a cada lado. Yoshiki pasó un brazo por los hombros de cada uno y los acercó a él en un abrazo. –Los quiero mucho ¿saben?

Los hermanos miraron a su padre confundidos, y en un instante fugaz, Hikaru pudo ver como ese temor oculto se apoderaba de los ojos de Kaoru, al tiempo que se escondía en el pecho de su padre.

25.-

Kaoru se revolvía nervioso entre las sábanas. A pesar de llevar dos horas en la cama era incapaz de conciliar el sueño y no paraba de moverse, buscando una posición que le acomodara.

Hikaru, medio cansado, medio comprensivo, simplemente le abrazó por la espalda juntando sus manos sobre su pecho, dándole suaves besos sobre el hombro.

-Tranquilo –le susurró, recordando la simple palabra que King le había dicho a él en el hospital. –Tranquilo.

El menor se sonrojó ante el roce de su piel con la de su hermano. A pesar de haber dormido juntos casi toda la vida y de conocer de memoria la textura de la dermis de Hikaru, este contacto se le hacía más íntimo y, de cierta forma, muy anhelado.

-Qué tonterías estoy pensando… ¿Qué importa tener quince y… ser virgen?

Sin embargo nada pudo evitar un gemido de su parte cuando Hikaru respiró suavemente sobre su oreja izquierda.

26.-

Recordar la vida de sus hijos le había puesto nostálgico.

Sabía que ahora ellos debían estar haciendo conjeturas sobre el porqué de su comportamiento.

-…Estúpido… Sencilla y llanamente estúpido…

Entonces la imagen de la psiquiatra llegó a su mente. Usando todo su autocontrol evitó sonrojarse de la vergüenza una vez más.

Creí que al ser una persona altamente letrada y educada en el extranjero sería menos prejuicioso con respecto a mi labor… Lástima que la ignorancia humana persista incluso en ambientes en donde el hambre de conocimiento llega a ser gula…

Había llegado al Centro Médico convertido en un huracán de furia, había irrumpido en la oficina de la tal Himura Arashi y le había gritado hasta cansarse, sin lograr inmutar a la mujer.

Solo quiero aclararle algo antes de comenzar, Hitachiin-san –había dicho ella, omitiendo a propósito el 'sama' que todos le otorgaban –Estamos hablando de su hijo y de causas NO físicas. El día que uno de sus televisores solucione este tipo de problemas, le aseguro que podrá prescindir de mis servicios y comenzar su campaña para abolir las carreras psico-psiquiátricas del mundo tal como acaba de ladrarme, pero hasta ese momento… creo que tendremos que vernos las caras.

Antes que su médico de cabecera se deshiciera en disculpas –y mientras lo hacía –Yoshiki ya había entendido que esa mujer era su igual y que no podría doblegarla.

Su rudeza de carácter le agradó. Su cinismo a flor de piel le sorprendió en una dama letrada.

-¿Y qué quiere que hagamos por Kaoru?

-Necesito una entrevista con usted y su mujer. Además otra a solas con Hikaru. Pero para no hacerle perder el viaje, quiero que me cuente cosas que recuerde con respecto a la operación y el accidente.

La sensación que lo llenaba en ese momento era absolutamente contradictoria. Por un lado estaba furioso por esa altanera mujercita que lo había tratado de perro y por otro estaba agradecido que la doctora que parecía tener alguna pista sobre lo que pasaba con Kaoru fuera de carácter firme y no fuera a dejarse llevar por la influencia de otros profesionales o de la dirección del Centro Médico.

-Para colmo de males tiene un cuerpo de infarto. ¿Cómo un ratón de biblioteca como ella puede tener un cuerpo así?

Sacudió la cabeza y llamó a algún sirviente ordenando algo dulce para comer. Al día siguiente Yuiko llegaría de París y no sería nada agradable si descubría que estaba pensando en otra mujer.

27.-

-Así que una entrevista.

-La tuvieron durante la mañana, mientras estábamos en clases.

-¿Y de qué hablaron?

-Al parecer Himura-san le pidió detalles sobre la operación y sobre un accidente del que no tenía noticia.

-¿Un accidente?

-Hace unos diez años los Hitachiin fueron invitados a la inauguración de un Parque Acuático y Kaoru cayó de un trampolín de ocho metros de altura a una piscina de tres metros de hondo.

-¿Y Hikaru?

-No sufrió daño alguno. No alcanzó a caer, aunque estuvo con terapia psicológica después de eso.

-¿Secuelas en Kaoru?

-…Pérdida parcial de la memoria…

Tamaki se levantó rápidamente, dejando caer la sábana que le cubría.

-¿Amnesia?

-…Hay cosas que no encajan Suou… Podría jurar que Kaoru no tiene idea de todo lo que le ocurrió.

-Pero… ¿porqué esconderlo? Además, Hikaru debería saberlo… y dudo que no le haya dicho algo como eso…

-Hikaru es tremendamente sobreprotector con Kaoru…

King posó una mano sobre su frente y se dejó caer sobre la cama, dando la espalda a Kyoya para pensar un poco. El moreno solo lo miró y acarició algunas marcas recientes con la punta de los dedos.

-Hay grandes posibilidades de que sea un problema psicológico.

-…¿Entonces no habría peligro de que Kaoru… muriera?

-Eso aún no está descartado. Mikoto-san es tremendamente cuidadoso con respecto a eso.

-¿Porqué tanto Kyoya? –preguntó el rubio, volteando nuevamente, atrapando la mano del otro en la suya.

-Porque es su carrera la que está en juego. Si es culpa de la operación o el accidente, la responsabilidad caerá sobre él y quedará desprestigiado.

-Que egoísta motivo.

-Al contrario, Himura-san es una médico talentosa educada en el extranjero que no tiene las trabas de la educación japonesa. Ella vela por su paciente y no por su reputación. No tiene mayores problemas en renunciar o ser despedida si cree que es lo mejor para la rehabilitación de un enfermo. Es por eso que la contrataron. El Centro Médico está teniendo demasiados problemas con médicos tradicionalistas que prefieren salvar su pellejo antes que decirle a un millonario que está enfermo de muerte o que es incurable…

-…Eso es horrible Kyoya…

El de lentes le abrazó acariciándole la espalda, susurrando palabras para tranquilizarlo.

-Tranquilo Príncipe… nada le pasará a Kaoru…

28.-

Lunes.

Hora del abrir el Host. Las clientas se agolpaban en las puertas de la tercera sala de música a la espera de su turno para ser halagadas y amadas.

Los rumores de que uno de los gemelos estaría gravemente enfermo se habían esparcido rápidamente, e incluso el grupo de periodismo estaba esperando para poder hacer una entrevista y llevar la información a todo Ouran.

Tamaki frunció el ceño cuando se dio cuenta que –a una semana de la caída de Kaoru –todavía no se convencieran que estaba (al menos en apariencia) recuperado.

Kyoya por su parte ya estaba sacando las cuentas de cuánto ganarían con los derechos de la historia. Incluso la dirección de la Academia le había informado que había revistas de moda y farándulas interesadas en la "delicada salud" del hijo menor de la famosa diseñadora Hitachiin Yuiko, y que habían acudido al centro de estudios antes que a los manager de los padres para intentar conseguir información más rápidamente. Las enfermedades de los hijos de famosos siempre eran noticias faranduleras de las más codiciadas.

Toosan, Kaasan, Honey-senpai y Mori-senpai apenas pudieron entrar en la tercera sala y evitar que todos los demás lo hicieran con ellos.

-¿Y Haruhi?

-Aún no llega Tama-chan. Hika-chan y Kao-chan tampoco han llegado.

-Creo que lo mejor será no ambientar nada. Dudo mucho que las clientas hoy se interesen en los disfraces. Mantengamos la fachada como está.

-Como digas Tamaki.

Suou lanzó un puchero. No le gustaba que Kyoya le llamara 'Tamaki'…

29.-

-Kaoru…

-…Lo siento Hikaru… no me siento bien…

El mayor se arrodilló con la cara llena de preocupación. Su gemelo se había sentado en una banca del jardín y había dicho de repente que no iría al Host ese día.

-¿Qué tienes Kaoru? –preguntó Haruhi, que los acompañaba.

-Estoy un poco mareado, es todo…

-No has comido casi nada –regañó el otro, sintiendo que las manos comenzaban a temblarle –Y has estado decaído todo el día.

-Debe haber sido la falta de desayuno…

-Me dijiste que habías desayunado cuando me levanté… -Kaoru desvió la mirada con una gesto culpable -¿Me mentiste?

-No quería que te preocuparas…

Haruhi suspiró tomando su celular y marcando el número de Ootori.

-Senpai, llegaremos tarde. Kaoru no se siente bien.

El gemelo menor quiso hacer un gesto hacia su compañera pero la llamada ya estaba hecha.

-Ahora tendré que darle explicaciones también a King… -se lamentó con la cabeza entre las manos.

-¿Qué pasa Kaoru…? –volvió a preguntar su hermano, sentándose junto a él y atrayéndole hacia su pecho -¿Qué tienes…?

Un triste suspiro salió de sus labios. Al comenzar a hablar no despegó los ojos del suelo.

-Solo estoy fatigado… Lo siento Hikaru…

-¿Quieres que vaya a comprar algo para que comas? –preguntó la niña, acercándose a ambos.

-Hazlo –ordenó el mayor, sabiendo que el otro se negaría. Rápidamente buscó en su billetera algo de dinero y lo extendió a Fujioka –Trae alguna bebida deportiva y algo que tenga proteínas. Y una barra grande de chocolate. Si quieres compra algo para ti también.

Antes que Haruhi alcanzara a volver, el club de periodismo, decenas de chicas y el Host en pleno rodeaban a Kaoru y Hikaru en un barullo ensordecedor que terminó con la intervención de los guardias de la Academia.

30.-

No necesitaba que le dijeran que habían llamado. La cara de Mikoto-san lo indicaba claramente.

-Una recaída. –pensó con algo de macabra satisfacción. Ahora la madre de los gemelos no tendría excusa para no ir a la entrevista que había solicitado el sábado.

Aunque dejando el orgullo y la perversidad de lado, le preocupaba el muchacho. El informe hecho luego del desmayo en Ouran había indicado principios de anemia y cuatro kilos menos en una semana.

Su invisible enemigo seguía acechando desde una sombra que aún no era capaz de dilucidar.

Odiaba que la psiquiatría no fuera tan instantánea como la kinesiología o la cirugía.

-Un detalle… eso es lo que me falta… un detalle…

Tenía la historia clínica y personal de Kaoru sobre su escritorio. El informe de la Academia había llegado a primera hora. Las vidas de Yuiko y Yoshiki al ser públicas no habían sido difíciles de rastrear. El folio sobre Hikaru era idéntico al de su gemelo –o quizás al revés –y eso no ayudaba en nada.

-Algo se me escapa…

Suspiró al darse cuenta que no hallaría nada revisando por millonésima vez los archivos de los Hitachiin. Fuera lo que fuera que estaba causando lo que afectaba a Kaoru, estaba tan metido en su mente o en sus tradiciones familiares que no tenía informe alguno que lo avisara.

-Podría ser terrible o simple…

Se quitó los lentes y decidió guardar todo. Eran ya las nueve y media y la luna había salido hacía rato atrás. Al día siguiente tenía la agenda llena y era saludable dormir.

31.-

Acunó a su hermano mientras dormía, sabiendo que su padre estaba inquieto sobre la cama y que su madre dormía con sedantes.

Kaoru tenía licencia por dos días.

Obvio era que él no iría tampoco a clases. Aunque no tuviera licencia. Se ocuparía de que comiera como era debido y que no se saltara nada de lo que le ponían en la mesa.

Le mantendría alejado del Host si era necesario.

Se lo llevaría a una cueva perdida si eso le daba la tranquilidad que había huido ese último día de vacaciones.

Quizás haber expandido su mundo no había sido tan buena idea. Seguramente alguien le había dicho o hecho algo a su gemelo. No había otra explicación.

Mordiéndose el labio abrazó más fuerte a Kaoru y enterró su nariz en sus alborotados cabellos.

Jamás había sentido algo que los distanciara tanto como esa tristeza que consumía el oro derretido de los ojos de su hermano menor.

Continuará…

No contestaré ahora los reviews. Sorry por eso, prometo hacerlo pronto. Rio (echando de menos el separador que no puede ver)