Disclamer: Ouran Koukou Host Club es de Bisco Hatori y su staff técnico. Amén una vez más.

Notas: Tengo una duda. Durante el capítulo 14 hacen alusión a que el apellido de Tamaki es Suou, aunque yo sabía que ese era su nombre. Tamaki Suou (apellido y nombre) pero ahora pareciera ser Suou Tamaki. Por eso en la quinta parte puse una línea en donde Kyoya llamaba a Tamaki "Suou" en una muestra de intimidad y luego King se quejaba cuando Kyoya volvía a llamarlo "Tamaki" en muestra de formalidad.

(TT Quiero el separador)

Broken Mirror
+Sexta parte+


32.-

Martes.

Para su tristeza, Hikaru estaba cumpliendo con cada una de sus promesas.

Se había levantado antes que él, y le había obligado a tomar no solo el desayuno completo (y en ración casi doble) sino que a la fuerza le había encajado las dos pastillas vitamínicas que le habían recetado.

Caminaba tras él como un guardia, vigilando cada movimiento, cada pensamiento, cada palabra.

Recién era mediodía y ya estaba agobiado.

Apenas los brazos de su padre le brindaban refugio contra el desmedido sentido del deber que parecía haber despertado en su hermano. Yoshiki era el único capaz de decir una barbaridad tal como: "Deja de molestar a Kaoru y ve a hacer algo útil por el mundo" y salir vivo.

Pero lo cierto era que no le había dicho tal cosa. Simplemente había reído ante la suplicante mirada de su retoño menor, mientras enviaba en una limusina a Hikaru a comprar helado de chocolate y menta al otro lado de la ciudad.

Por ahora tenía algo de paz. Agradecía el silencio de la mansión, roto solamente por el regular latir del corazón de su padre, que canturreaba canciones viejas en inglés –de su época de estudiante –mientras le acariciaba la nuca y el cabello.

Y mientras se acomodaba en el tibio abrazo, la voz de su padre llegó a sus oídos lenta y serena, cantando una tonada que jamás había oído en su vida, pero que se le antojó digna de un ambiente oscuro y… sensual…

Se sonrojó al pensar que nuevamente su virginidad comenzaba a ser tema en su mente.

-Otra vez pensando estupideces.

-Kaoru… -levantó sus ojos dorados y se topó con la nariz de su padre junto a la suya.

-¿Eh?

-¿Cuándo vas a presentarme una novia?

Entre la pregunta, la cercanía, sus propios pensamientos y algo que rebotó bajo su estómago, el gemelo sintió que el mundo se desvanecía.

-¿Mala pregunta? –inquirió Yoshiki al ver la reacción de su hijo –Bueno, bueno, no hay apuro, después de todo, eres un niño todavía –completó estrujándolo en un abrazo –El niño de papá, no me importa si se quedan comiendo helados conmigo toda la vida.

-… Estás loco.

33.-

Las cinco diseñadoras principales se retiraron confundidas. Nunca habían visto a Yuiko-sama tan distraída.

La mujer parecía completamente ida, nerviosa, golpeteando los lápices contra la delicada superficie de su laptop, diciendo que no a todos y cada uno de los proyectos.

Retírense, no puedo pensar, lo siento. Decídanlo con Giancarlo cuando llegue de Berlín. Lo siento.

Era martes y la hora de almuerzo acababa de terminar. Yuiko no se había movido de su asiento ni había aceptado comida en su oficina. No quiso ir a casa ni partir a un restaurant.

Su puerta estaba cerrada con llave.

Las cortinas parecían hojas metálicas soldadas unas con otras.

La visión de aquella mujer le aterraba. Himura Arashi, la doctora que decía que las causas de la enfermedad de Kaoru estaban en su mente y no en su cuerpo, la que aseguraba que con algo de ayuda de todos podrían sacar adelante al gemelo en poco tiempo…

Obviamente la parte más importante la tendrá Hikaru, pero su esfuerzo es irremplazable.

Pero… ¿Y si algo tenía que ver Hikaru?... ¿Y si era el mayor y su insistente contacto con su gemelo lo que aterraba a Kaoru?... ¿Y si estaba, acaso, frente a un caso de abuso bajo su propio techo, escondido en abrazos hermanables y gestos cómplices?

Esa mujer no podía simplemente entrar en la vida de su familia y destapar todo como si fuera una olla.

¡Kaoru no sabía nada!

…¿Cómo le dirían ahora todo lo que había pasado?... Eran cosas sin importancia, ocurridas hace tanto tiempo…

-¿Kaoru lo sabe?

-No.

-¿No?

-No. No lo sabe. Y no lo sabrá tampoco.

¿Qué sentido tenía decirle lo de la operación y el accidente a estas alturas de su vida? Ya habían pasado diez años, no podía tener relación con lo ocurrido ahora.

¿Te sentirías más tranquila si te digo que lo dejaremos así hasta que Kaoru mejore y luego –si vemos algo extraño –le enviamos a París…?

34.-

Hamburguesa doble con… todo. O mejor aún. Hamburguesa casera doble con todo.

Mmmm… No, no sería capaz de comérsela sola. Mejor sería una hamburguesa casera con todo. O mejor doble sin todo. ¿O solo casera?

-Huevo frito, tomate, lechuga, palta, carne, queso, mayonesa, mostaza, pepinillo…

¿Y porqué no uno de esos tan ricos de pollo con queso y tocino? No eran dobles pero eran ricos… Si, era una buena idea…

¿Porqué la enumerada lista de sándwich y comida chatarra era tan larga? Era difícil decidirse y solo tenía una hora para comer.

-¿Te decidiste ya? –le preguntó el joven mesero, acostumbrado a la diaria indecisión de su cliente.

-Tráeme un 11 con bebida.

-Vaya, pensé que pedirías un 6 con palta.

-Ayer comí un 6 con palta. Lo repetiré el sábado. Y mañana comeré sano así que no vendré.

-Claro –dijo irónico –Te esperaré con un 15.

-¿Un hot-dog italiano gigante?

-De esos mismos.

Arashi sonrió y su camarero favorito partió a buscar su pedido.

Estaba un poco lejos del Centro Médico. De hecho, estaba en el barrio de sus padres, un suburbio de clase media tranquilo en donde los niños jugaban en plazas con pelotas de fútbol y donde las niñas jugaban a las muñecas en los pastos.

Iba a ir a la casa de sus padres, pero se arrepintió antes de llegar. No era un buen día para verlos. Seguramente su madre hablaría todo el día de Koujiro y no quería recordar mucho a su hermano ahora que tenía el caso de los Hitachiin…

¡Quieres olvidarlo completamente!

…Sí, era lo más probable. El caso de su hermano no era un buen pensamiento para un psiquiatra como ella. Aunque la verdad es que nunca fue un buen pensamiento para ella.

El churrasco con tomate, queso, lechuga, mayonesa y palta llegó en contados diez minutos. La bebida elegida fue una bilz y el asiento, uno junto a las ventanas.

Era hora de buscar detalles en la conversación que había tenido lugar en la mañana con Hitachiin Yuiko.

Supongo que está demás decirle, doctora, que Mikoto-san siempre ha sido muy discreto…

Se arriesgaba a arruinar su comida reescuchando la ilegal grabación que había hecho, pero supuso que era un riesgo que debía tomar.

35.-

Yuiko se negaba. Yoshiki decía que podía ser. Hikaru exigía que lo llevaran en el mismo instante. Kaoru no tenía idea qué pasaba.

-¡Claro que no!

-Pero Yuiko…

-¡Mamá no puedes decir que no!

-¿De qué…?

-¡Me niego!

-Mandaré llamar la limusina.

-¡No te atrevas Yoshiki!

-¡Hazlo Papá!

-¡No me desautorices Hikaru¡Soy tu madre!

-¡Es la salud de Kaoru!

El aludido se sorprendió. ¿Referente a él?

-¡Dice que está loco!

-¡No ha dicho nada aún!

-¡Es una psiquiatra!

El golpe contra la mesa los hizo callar a todos, incluyendo a Yoshiki que tenía el comunicador en la mano exigiendo una limusina en la puerta.

-Ustedes van a explicarme qué está pasando¡y van a hacerlo ahora!

Kaoru se mantuvo con los ojos fijos en su familia aunque estaban llenos de lágrimas. Algo dentro de él se quebraba a cada momento. ¿Porqué nadie le decía nada¿porqué lo trataban de esa forma¿porqué su madre no quería que lo revisaran¿porqué un psiquiatra?

-Mikoto-san no encuentra la razón de tus desmayos Kaoru –dijo el dueño de casa, aguantando la mirada mortal de su esposa –El equipo médico dice que las causas podrían estar en tu mente.

-…¿Porqué no un psicólogo entonces? –preguntó limpiando con el dorso de la mano la primera lágrima que cayó.

-No lo sabemos bien. La doctora asignada se llama…

-¡No hables de ella¡No llevaremos a Kaoru!

-Yuiko, por favor… -dijo, ya cansado, anticipándose a la furia de Hikaru –No perdemos nada…

-¿Y el escándalo! Todos dirán que está loco –agregó apuntando al menor de sus hijos. -¡Sabes como es la prensa, no lo dejarán en paz¡Será peor!

El silencio siguió durante largos segundos en el enorme salón en donde se encontraban discutiendo.

-Creo que Papá tiene razón. –dijo Kaoru. –No perdemos nada.

-Pero hijo…

-Mamá… Es desagradable estar como estoy… Solo… solo déjame hablar con esa doctora… ¿de acuerdo?

Yuiko tembló de rabia y se volvió hacia Yoshiki con una expresión terrorífica.

-Si la prensa se entera y algo pasa ¡Tú! Deberás ver como lo solucionas.

El camino hacia el Centro Médico lo hicieron los tres en absoluto mutismo y desgano.

36.-

Himura Arashi. Así se llamaba.

Japonesa con estudios en Europa y Estados Unidos. Había trabajado dos años en Canadá.

Tenía 30 años y ya coleccionaba diplomas de postgrados, maestrías y doctorados.

Era trabajólica, y desde que había comenzado la universidad –a los 17, a punto de cumplir la mayoría de edad –que no se veía mucho con su familia. Tenía mala relación con su madre, que le reclamaba su lejanía y la ausencia de matrimonio e hijos. Con su padre y hermano menor –ocho años menor que ella –las cosas eran normales.

Había otro hermano en la familia, uno cuatro años menor… En realidad, había habido otro en la familia.

Lo demás del informe era lo de siempre. Trabajos, jefes, referencias, domicilio particular, celular, marca y modelo del auto que manejaba, gustos, obvies, libros que leía, películas que veía, música que escuchaba… hasta las mascotas que tenía o había tenido.

-Kyoya siempre hace un buen trabajo de investigación…

La mujer parecía confiable y competente.

Quizás no sería necesario intervenir para asegurar la correcta atención hacia Kaoru.

37.-

Martes, medianoche.

Eso de mantenerse desvelado largas horas en la cama parecía estar convirtiéndose en costumbre.

Al día siguiente tampoco iría a clases. Era obvio que Hikaru tampoco lo haría. Desde temprano tendría que pedirle a su padre que distrajera a su gemelo para no sentirse agobiado. Detestaba sentirse presionado por él, que era su único igual en el mundo.

El mayor no dormía aunque simulaba bastante bien hacerlo. Kaoru sonrió ante eso, y acarició su espalda desnuda con la punta de los dedos. Se sonrojó nuevamente.

-Si… si muriera esta noche… habría tantas cosas que me quedaría sin hacer…

Lanzarse de un helicóptero para descender en snowboard alguna alta montaña nevada, molestar a King el día de su matrimonio con Haruhi, ver a Kyoya-senpai reír de manera espontánea, ver a Honey-senpai competir en esos duelos ceremoniales a nivel nacional, ver a Mori-senpai en acción realmente, ir a bailar a una discotec plebeya, tener un pareja, perder su virginidad…

El último pensamiento le sorprendió. Nunca había sido muy dado a pensar en sexualidad o sexo y aparte de algunos juegos –que practicaba absolutamente solo –su virginidad nunca había sido algo muy importante…

¿Porqué ahora…?

-No es la primera vez que lo pienso…

Con su hermano la primera vez que lo asaltó el temor de morir virgen. Con su padre la segunda. Nuevamente su hermano en la tercera…

-…No… esta es la cuarta…

La tercera, en Ouran, aquél primer día luego de las vacaciones, con él vestido de sensual criatura de la noche, con los ojos de colores y esa larga melena rubia…

-…King…

La tercera… con Tamaki Suou.