Creo que vale la pena aclarar que este es un fanfiction Yaoi y que como tal se describiran relaciones amorosas, sexo y demás entre hombres. Así que si no te gusta, vete y no molestes.


Ángeles y Demonios

by Emiko Mihara

Capitulo tres - "Cambio de Planes"

Dios aguardaba en el gran salón. Por alguna extraña razón y después de siglos de no experimentarlo, se sentía nervioso, pero aún así, no dejaba de pensar en que algo bueno resultaría de todo esto.

Las puertas de cristal se abrieron de par en par y caminando por la alfombra color cielo, Gabriel y Liebe se acercaron a él.

- Señor... – saludaron con respeto – Aquí estamos como lo pidió. – siguieron hablando como uno.

- Bien. Gracias por venir. – miró a la puerta, ahora cerrada – Debemos esperar a dos personas más antes de comenzar... -

Así, esperaron durante casi diez minutos, hasta que las puertas volvieron a abrirse, mostrando al demonio y a alguien más caminando detrás de él.

- Perdón por el retraso. – se disculpo el Demonio – Este chico es difícil de encontrar¿sabes? – dijo señalando a sus espaldas.

- Veo que lo elegiste a él. – confirmó Dios desde lo alto de su asiento, invitando con una mirada al Demonio para que se sentara junto a él. Y así lo hizo, dejando al descubierto al ángel elegido.

- ¿Matías! – exclamó Gabriel al encontrarse con los ojos verdes.

- Hola hermano... Liebe¿tú fuiste el elegido por el señor, no? – pregunto clavando las esmeraldas en los zafiros del demonio, que asintió sin mirarlo.

- Bien... Como parece que ya se conocen, nos ahorraremos presentaciones. – dijo el Demonio tratando de apurar tramites.

- Ya todos saben por que están aquí¿verdad? – preguntó Dios a lo que los ángeles y el demonio asintieron – Bien... Entonces los enviaremos al mundo humano ahora... a menos que tengas algo más que decirles tú. – agregó viendo a su contraparte.

El Demonio pareció dudar unos segundos, pero luego de verlos una y otra vez, recordó un detalle importante.

- Serán vigilados en todo momento... Matías... – llamó al ángel que se acercó – Toma. – le dio un sobre de papel madera – No lo abran hasta estar en el mundo humano¿entendieron? – los tres asintieron.

- A los ángeles debo decirles... Tengan cuidado en el mundo humano. Sé muy bien que no es la primera vez que van, pero deben recordar que son mucho más sensibles a las tentaciones cuando están allí. – advirtió Dios. Gabriel no pudo evitar ver a Liebe durante un segundo.

Se elevaron unos centímetros en el aire y sus alas se disiparon como arena en el viento. Se les cambiaron sus ropajes sagrados por simples atuendos de humano. Matías vestía un pantalón color negro y una remera del mismo color con un chaleco carmín y zapatillas negras. Gabriel tenía una remera color celeste agua y un pantalón color crema, con zapatillas azules. Liebe tenía un pantalón gris plata, con botas negras, una remera azul oscura y un sobretodo gris plata con detalles en negro y azul.

Se les repitieron las advertencias una última vez y luego de desearles buena suerte, los tres elegidos desaparecieron en un remolino de luces y sombras.

- ¿Qué había en el sobre que le diste a Matías? – preguntó Dios y el Demonio sonrió.

- ¿No lo sabes acaso? -

- Lo sé, pero quiero que tú me lo digas. – respondió con una sonrisa algo burlona. El Demonio solo bufó.

»»»«««

Noche en Dominoes City, o más exactamente, en el bosque en las afueras de esta ciudad. Un haz de luz desciende desde el cielo hasta un claro en el medio del bosque. Al fin extinto el extraño fenómeno, tres figuras se revelan entre las sombras.

- Bien... Ya estamos aquí... – aviso Matías a lo que los otros dos respondieron abriendo los ojos.

El bosque estaba bastante oscuro, solo eran iluminados levemente por la luz de la luna y las estrellas. Matías, que tenía el sobre bajo el brazo, se sentó en el pasto, con la espalda apoyada en el tronco de un gran cerezo.

- Oigan... Creo que esto es para todos. – advirtió enseñándoles el sobre.

- Sí... – asintió Gabriel y tomó a Liebe de la mano, para sentarse juntos, frente a Matías.

- Muy bien... Veamos que tenemos aquí... -

Matías desabrochó el hilo que ataba el sobre y sacó de dentro de él una carpeta color azul. La abrió y lo primero que vio fue una foto...

- ¿Liebe? – exclamó Matías tomando la foto en sus manos.

- ¿Qué queres? – respondió el demonio creyendo que le hablaba a él.

- No, no... Él... Vos... – parecía que Matías no encontraba las palabras - ¡Mira Gabriel! – terminó, pasándole la foto al otro ángel.

Gabriel miró la foto unos segundos, luego al demonio, luego la foto...

- Liebe... ¡Sos vos! – y le pasó la foto.

Mientras el demonio la estudiaba, Matías y Gabriel revisaban el resto de las hojas en la carpeta para tratar de encontrar una explicación.

- ¡Acá está! – exclamó Matías y comenzó a leer – "OBJETIVO Nombre: Kaiba, Seto. Edad: 16 años. Sexo: Masculino..." -

- ¿Era necesario que aclararan eso? – interrumpió Liebe en tono escéptico, recibiendo una mirada preocupada de Gabriel y una enojada de Matías.

- ¿No entendés nada? – casi le gritó Matías – Si él es el objetivo y es casi un calco tuyo... ¡Arghh! – terminó gritando casi histérico.

- Pero... – trato de alegar Liebe, aunque no supo que contestar. Como era la primera vez que le asignaban una misión con los humanos, no sabía como funcionaban las cosas.

- Liebe... Cuando bajamos a interrumpir y cambiar el destino de alguien, nos hacemos pasar por humanos, pero nuestra apariencia física no cambia... – le explicó Gabriel.

- O sea... No servís. – terminó de aclarar Matías, revolviendo los papeles, hasta que encontró algo.

- ¿Matías? – lo llamó Gabriel, viendo como el otro ángel se quedaba en silencio, mirando una de las tantas páginas dentro de la carpeta.

- Lo tenían planeado así desde el principio... – susurró Matías y levantó la mirada hacía Liebe. Sin aviso (ni nada), Matías se arrojó hacia el demonio y lo beso.

- ¿Qué crees que haces? – le gritó Liebe, empujando a Matías para alejarlo de él.

El ángel pelinegro se mantuvo en el suelo, con el rostro tapado por sus brazos. No dijo nada. Ni siquiera se movió.

- ¡Matías! – gritó Gabriel, pero no pudo hacer nada.

Un haz de luz blanca muy brillante, descendió del cielo y cubrió al ángel. Envuelto por la extraña luz, Matías se elevó en el aire. Su espalda se arqueó hacía atrás. Sus ojos verdes se abrieron al máximo, al igual que su boca, para proferir el grito más agudo y lúgubre que se hubiera dejado oír hasta entonces. Sus alas blancas reaparecieron para perder su pureza y volverse negras como el cielo de esa misma noche y desaparecieron al casi mismo tiempo que la columna de luz blanca. Matías descendió lentamente, casi como si flotara en el aire, hasta quedar tendido sobre la hierba verde, al parecer inconsciente.

Justo frente a él, Gabriel y Liebe estaban abrumados. El demonio sabía lo que había pasado, pero no entendía las razones del ángel. Él sabía lo que pasaba cuando se besaba a alguien con quien no se compartía ningún sentimiento o recuerdo. ¿Porqué lo había hecho¿Porqué?

- Matías... Matías... -

El ángel de cabello dorado se había arrodillado junto a su hermano y lo tomaba entre sus brazos. Delicadas lágrimas recorrían su rostro, mientras murmuraba su nombre, intentando que recuperara la conciencia.

A sus espaldas, Liebe se acercó a las páginas de la carpeta y encontró la que Matías había leído:

"Como el demonio Liebe se encuentra incapacitado para llevar a cabo la misión, el arcángel Matías deberá abandonar su posición en el cielo, por orden del todopoderoso y llevar a cabo la misión, como demonio. Así se ha decidido. Que así sea."

Todo estuvo claro en ese momento. Era por eso que Matías lo había besado. No podía ignorar una orden directa...

- ¡Ah¡Matías! – exclamó Gabriel cuando el nuevo demonio comenzó a murmurar.

- Mmhh... ¡Nh! – el pelinegro se agarró el estomago y encorvó la espalda - ¡Duele! – dijo entre dientes.

- Dejáme verlo, Gabriel. – dijo Liebe tomando a Matías en sus brazos.

- ¿Está bien¿Qué tiene¡Matías! – comenzó a inquirir Gabriel ya que no sabía lo que pasaba.

Liebe le explicó al ángel que no había por que preocuparse. Después de la transformación, se sentía un dolor muy agudo en diferentes partes del cuerpo, pero no era nada grave o que pusiera en peligro a Matías. También aprovecho para decirle al rubio lo que había leído en la hoja de papel.

- Pero... ¿Porqué le harían eso a Matías? Yo también soy un ángel... ¿Porqué no a mí? -

- No lo sé... – musitó Liebe, apoyando una de sus manos sobre el estomago de Matías y por fin este se tranquilizó y dejó de moverse tanto.

Después de unos minutos, el dolor comenzó a aminorar hasta por fin desaparecer y Matías abrió sus ojos esmeralda, como si hubiera dormido durante siglos. Lo primero que vio para su sorpresa, fueron los zafiros de Liebe.

- ¿Estas mejor? – preguntó el demonio con una sonrisa amable.

- ¡Matías¿Te sentís bien¿Podes pararte? – le preguntó Gabriel.

- Estoy... bien... creo. -

Matías se tocó la cabeza y trató de recordar lo que había pasado, solo viendo una intensa luz blanca, luego nada.

- Yo... Caí¿verdad? - el demonio y el arcángel frente a él asintieron tristemente.

- ¿Sabías que tenías que hacerlo? – preguntó su nuevo hermano, Liebe.

- No tenía idea... Hasta que lo leí. -

Matías se puso de pie con ayuda del otro demonio y haciendo un gran esfuerzo, comenzó a caminar en dirección al árbol, en donde volvió a sentarse.

- ¿Tenemos que seguir con esto? -

Gabriel se abrazaba a si mismo y Liebe se puso detrás de él y lo abrazó para susurrarle:

- Tenemos que hacerlo. Vamos. – y juntos se sentaron.

- Bueno... Según estás instrucciones, Gabriel y yo tendremos que tomar el lugar de dos compañeros de clase de Kaiba. Sus nombres... ¿nh? Estaban aquí... ¿dónde? – empezó Matías a revolver entre las páginas sobre el césped.

- "Nombre: Katsuya Jounouchi. Edad: 16 años. Padre (fallecido) Madre (fallecida) Hermana: Shizuka Jounouchi. Edad: 14 años..." ... ese eres tú, Gabriel. – leyó Liebe entregándole una foto al ángel.

- Soy... ¿yo? – el ángel miró con detalle la foto. Definitivamente ese humano se veía como él, pero... algo le molestaba...

- "Nombre: Ryuji Otogi. Edad: 16 años. Padres (fallecidos)..." ... Matías, tú eres este. – e igual que con el ángel, le entregó la foto a su nuevo hermano.

- Así que este soy yo... Mmhh... -

- ¿Hay más instrucciones, Matías? – preguntó Liebe sacando a los dos del ensimismamiento fotográfico...

- ¿Eh¿Qué¡Ah, sí! Etoo... – revolviendo papeles de nuevo – Toma Gabriel... Acá describe la personalidad de Katsuya. – le entrega unas cuantas hojas al ángel que se pone a leer de inmediato – Y en cuanto a mí... ¡Acá estoy! – y también comienza a leer.

Pasan algunos cuantos minutos en silencio. Gabriel y Matías totalmente abstraídos en su lectura no habían notado un detalle importante... ¿Y Liebe qué hacía?

- No es que quiera molestarlos, ni distraerlos pero... ¿Y yo? – preguntó el demonio con cara de fastidio.

- ¿Nh? Bueno... – musitó Gabriel medio sonrojado. Se había olvidado del demonio.

- Gabriel tiene que vivir con la hermana de Katsuya... Pero según esto yo vivo solo. Creo que vas a tener que vivir conmigo, Liebe. -

- ¿Porqué¿No puedo volver al Edén¡No tengo nada que hacer acá! -

- Según la instrucciones, tenes que vigilar que lo hagamos bien... – se escudo Matías.

Liebe gruñó un rato hasta que al final accedió, aunque de mala gana. Comenzaba a amanecer cuando terminaron de ponerse de acuerdo con todo.

Gabriel y Matías se dieron las manos y pronunciaron las palabras "Que así sea." Marcando el comienzo de la misión.


"Yu-Gi-Oh!" © Takahashi Kazuki, 1996

"Ángeles y Demonios" © Emiko Mihara, 2006