El enorme jabalí pasó gimiendo, herido de muerte, entre la maleza rota, resquebrajada por el paso de los inviernos, pero aún viva, Dios sabía cómo. Aún trotó un buen rato, metro tras metro hacia su guarida, pero antes de llegar soltó un estertor que anunciaba que el aire escapaba sin remedio de sus pulmones.

El eco del gran golpe contra el duro suelo, a pesar de estar amortiguado por la capa de nieve, retumbó e hizo que las ramas de los abetos cercanos tiritaran y se sacudieran el peso de la escarcha.

Yoh se acercó a la masa que yacía inerte. En la piel del jabalí limpió la sangre fresca en Harusame, y la guardó en la vaina. Para despellejar el animal bastaría el puñal que Freya le había regalado.

Se quitó el sudor de la frente, que comenzaba a congelarse, y se apretó aún más el abrigo de pieles con el que había amanecido aquella vez junto a Manta.

¿Cuánto había pasado desde eso¿Dos años¿Más?

Incluso él mismo se asombraba de lo poco que le importaba estar alejado de Funbari. De Anna y Fausto y Ryu y todos los demás.

Al menos se había encontrado con Horo, y eso era algo.

Al menos, había comprendido todo.

No era tan complicado; estaba ahí para luchar contra Loki. El Finbulwinter no tardaría en llegar a su fin y entonces estallaría la gran batalla.

Pero hasta entonces, debía luchar cada día por sobrevivir.

Una vez listo, ató las patas del jabalí con una fuerte cuerda y se dispuso a arrastrarlo hasta Valhalla. Allí le haría una ofrenda a Freya, al fin y al cabo, ella había sido quien le había echado una mano cuando llegó. La que consiguió que Manta se quedara…

Le debía muchas cosas, y, ahora que el cielo cambiaba, pues las luces del Norte se volvían más efímeras, más transparentes y apagadas; ahora que sabía que el Finbulwinter estaba entrando en su última etapa y que todas las predicciones estaban a punto de cumplirse… era hora de empezar a pagar deudas.

Cuando llegó se cruzó con muchos de los guerreros que iban y venían de la batalla que se libraba más abajo. Todos los días igual, nadie moría allí; solo era una especie de cruel calentamiento para estar preparados para defender a Odín llegado el momento.

-¿Otra herida, Horo?

El ainu levantó la vista de la muñeca que se estaba vendando; sus ojos no tenían ni de lejos esa especie de brillo atolondrado que poseían antes, sino que parecía que un velo muy denso se había posado sobre sus cejas, oscureciendo aquella mirada azul. Una cicatriz brillaba en el lado derecho de la cara, rozando el ojo. Solo se la había hecho hacía mes y medio, pero las heridas allí sanaban pronto, y bien fuera por el frío, que actuaba como anestesia natural, bien por cualquier otra cosa relacionada con las propiedades mágicas de ese lugar; apenas dolían.

Era normal que hubiera heridos, al fin y al cabo, se pasaban horas luchando cada día. Y Svava, la valkiria, le había dejado bien claro a Horo que él debía estar allí para guiarlos. Porque la nieve y el frío eran sus elementos. Y tenía ventaja sobre el resto.

Claro que Horo protestaba una y otra vez que sin Kororo no era nada… pero cada día se revelaba más y más que esto no era cierto.

-Apenas es un rasguño. No tiene importancia.

Incluso su voz había cambiado. Ahora tenía un matiz inflexivo, hastiado. Como si estuviera deseando que el condenado Ragnarök llegara de una vez para poder morir o seguir con su vida anterior.


432.000 voces se entrelazaban esa noche en el comedor. Como todas las noches desde hacía meses, y meses y meses…

432.000 voces de Einherjar, los héroes caídos que las Valkirias habían "recolectado" tras años de esfuerzo. Solo que no todos eran "caídos".

Manta había hecho preguntas sin parar, hasta quedar satisfecho. Lo cierto es que las Valkirias debieron apresurarse debido al inminente inicio del Gran Invierno. Por ello trajeron al Valhalla también a héroes no muertos, porque en la batalla que se iba a librar necesitaban toda la ayuda posible.

Lo que no habían revelado ni ellas ni los Dioses que a veces se dejaban ver como imponentes sombras entre las altas columnas de piedra del comedor era qué pasaría con ellos tras el Ragnarök.

Y ninguno estaba muy seguro de querer saberlo.

Svava se acercó a ellos. Los miró tranquilamente ý expuso la situación como si fuera algo rutinario.

-Es posible que aún haya una pequeña posibilidad de evitar el Gotterdammerung (N/A: es lo mismo que el Ragnarök)

A su espalda, otra de las 21 valkirias, Skogul, destapaba el cuerno donde guardaba el hidromiel del que se alimentaban todas y echó un largo trago.

Yoh, Manta y Horo Horo no dijeron nada.

-Los augurios anuncian ciertas señales. Si esas señales no se producen… bueno.

Solo el ruido de fondo le impedía a la valkiria seguir hablando.

-No quiero decir que podamos parar el destino. Solo que existe una posibilidad.

-¿Es fiable?

-No podemos saberlo. Pero debemos intentarlo. Odín lo ha decidido así… Mimir no ha dicho nada, no ha asentido, con lo cual, no podemos estar seguros de nada… de nada. Pero Odín ha ordenado, y nosotras nos limitamos a obedecer, sin cuestionar.

-¿Porqué nos lo cuentas? –inquirió Manta.

Svava le dirigió una de sus desgastadas miradas, con ese azul casi blanco, descolorido.

-Porque confío en vosotros para llevarlo a cabo.

-Pero… apenas sabemos algo. Solo por encima, no conocemos las costumbres ni lo que podemos encontrar, y no sabemos movernos lejos de aquí, pues no conocemos estas tierras. –Yoh trataba de ser diplomático. No es que tuviera miedo, simplemente no pensaba que fuera el más indicado para la tarea.

-No importa. –murmuró Skogul con la voz algo ronca. El pelo rubio le tapaba la mitad de la cara, pero dejaba entrever unos ojos de azul verdoso. –Tú…-se dirigió a Horo Horo- tú puedes orientarte entre el hielo al igual que nosotras, sin necesidad de conocer. Y, aún así… os ofreceremos una puerta que nadie antes, aparte de nosotras y los Dioses, ha cruzado.

-Mimir os recibirá. A él podréis consultarle. –Svava retomó la palabra con su voz cantarina, a la que prosiguió un incómodo silencio oculto tras las voces y los cánticos que se elevaban hacia el alto techo alentados por el vino y el hidromiel.

-¿Bien? –Skogul comenzaba a impacientarse.

-¿A Mimir?

Mimir era la gran giganta, esposa de Honir, guardiana de la fuente de la sabiduría que reposaba bajo las raíces de Yggdrasil, el enorme fresno que une todos los mundos.

-Nadie más que ella puede otorgaros el conocimiento.

-Y para eso debemos viajar hasta donde habita¿no es así? –apuntó Manta.

-De momento no tenemos prisa. Partiremos mañana después del alba, cuando la batalla ya haya comenzado.

-¿Vais a guiarnos?

Svava pareció pensarlo un instante, hasta al final asentir.

-Solo hasta la entrada.

-Será mejor que os vayáis a descansar ya. –intervino Skogul con algo de impaciencia. -Son casi dos días de marcha hasta Yggdrasil.

Y acto seguido, ambas Valkirias se dieron medio vuelta y se marcharon, dejando tras de sí una estela de luces que, a veces parecía imaginaria, y otras, en esas ocasiones en las que se enredaba en sus melenas rubias, asemejaba cintas semitransparentes.

Yoh, Manta y Horo Horo se miraron durante un instante, sin saber qué decir, y luego se levantaron para dirigirse a sus habitaciones, descansar bien durante la noche, y prepararse para lo que quiera que los esperara al día siguiente.


Por fin! debo decir que me está costando mucho. Las Navidades no me inspiraron demasiado, y no es que me haya sobrado el tiempo. A todo eso se une que soy bastante vaga... u.u

Bueno, lo tenéis aquí. Ya sabéis que ha pasado con Yoh, con Mantay con Horo después de casi tres años desaparecidos para el resto del mundo. Repito que todo lo que se dice aquí de Mitología es real, es decir, los pueblos germanos crearon todas estas historias. Yo solo intruduzco a los personajes (y les doy un papel más importante que al resto de las "almas").

krmn sk: Espero que ya te hayas desperdido (o encontrado, como prefieras xD). Aquí aclaro ciertas cosas, y se dejan abiertas algunas puertas. Me alegro de que te haya gustado el capítulo de Horo, también me gustó mucho a mí, escribirlo fue fácil porque ya tenía el pie.

Loconexion: es posible que haya Tamao Lyserg, así lo tengo planeado, pero en este fic nada sale como yo pretendo, no sé porqué ¬¬ Gracias una vez más por seguirme y por tus comentarios críticos. Y, de nuevo, LO SIENTO POR LA MUERTE DE TAMAO. Pero sigue en la historia, no? y como protagonista, además. No te preocupes, que tengo pensado algo bueno para ella.

Saphir Neyraud: pues espero que te hayas aclarado, a partir de ahora, supongo que no habrá nada con lo que te puedas liar (fic dedicado a mentes simples... como la mía) era coña xD vale, no ha tenido gracia. Gracias por leerme, y a ver si actualizas tus fics ñ.ñ

Por cierto, a partir de ahora, va a haber una serie de capítulos dedicados por entero a la mitología. Si los seguís, podéis llegar a conocer muchas cosas sobre ella pero más que nada lo hago para retrasar lo inevitable: qué hago con Anna, Lyserg, Tamao y los demás. Sí, lo reconozco, en ese punto estoy totalmente atascada. Algo encontraré, pero hasta entonces, seguiré por esta otra linea, que me dará bastante juego.

Gracias también a todos los demás que han llegado hasta aquí, aunque no me hayan dejado review.