Las huellas que dejaba tras de él ardían un instante y se volvían a congelar, para, finalmente, derretirse y desaparecer. Y de nuevo, nieve virgen cubría el camino.
Ren le seguía con los hombros caídos, hastiado de ir de un lado para otro haciendo de mensajero de Loki; estaba ya harto de esperar, mes tras mes, a que llegara la maldita batalla para poder… bueno. Hacer algo más que recorrerse todos aquellos parajes desolados entre Neifhleim, el helado reino de la Diosa Hela, y Jötunheimr, el abrasador paraje donde gobernaba Surt; haciendo de mediadores entre los muertos y los gigantes de fuego.
Él no parecía tener mucho problema. De algún modo se había ganado el favor de Loki y gozaba de más privilegios de los que cualquier alma caída sin gloria, como había sido su caso, hubiera podido aspirar. Su larga cabellera no lucía copos de nieve, pues esta desaparecía en cuanto rozaba cualquier parte de su cuerpo.
-Date más prisa. –le gritó Hao.
Ren trotó hasta llegar a su altura.
-¿Cuánto crees que queda para el Rägnarok?
-¿Otra vez? No sé. Quizá un par de meses. Puede que menos. –Hao tenía una paciencia infinita en este aspecto. Se lo había preguntado por lo menos diez veces desde hacía tres semanas.
-Estoy harto.
-No te impacientes, Tao. Es posible que cuando dé comienzo estés deseando no haber venido jamás.
-No rechazaré una batalla. Venceré al igual que he vencido siempre.
-¿Siempre? –rió con esa risa clara, alegre y despreocupada que lo caracterizaba. –No es fácil matar a un Dios. –su voz se volvió más dura, sin embargo en su rostro no se desdibujó aquella sonrisa burlona.
El viento se hizo más fuerte, y más frío. Se llenó de pedacitos de escarcha que arañaban el rostro. Los árboles se estremecieron y las luces del Norte desaparecieron un instante en el que el cielo se volvió prácticamente negro. Y allí apareció él, Loki, el gran Dios Loki Laufeyjarson, maestro del engaño, astuto y ruín, patrón del Mal, y antiguo gigante de fuego divinizado. Su fino rostro cincelado con unas facciones nórdicas perfectas y el pelo rubio nazi, casi blanco, le daban un aspecto angelical. Sin embargo, había algo en la dureza de sus ojos azules, en la expresión cruel y sarcástica de su mirada, ese mismo deje que destilaba Hao sin quererlo, esa caricia para cualquiera que se convertía en bofetada; que desmentía cualquier alusión a la bondad.
Para qué engañarnos; Loki estaba loco. Pero era un loco convencido. Sabía lo que se traía entre manos, por algo su inteligencia y su perspicacia le habían dado esa fama de taimado e infalible embaucador.
Sonrió ladeando un poco la cabeza y se acercó a ellos. Su tamaño solo era algo mayor que ellos. Podía pasar perfectamente por un alemán alto y fuerte. No le gustaba destacar demasiado.
-Bien, bien, fieles vasallos. –utilizaba ese término desde hacía poco, pero en realidad lo hacía con tono jocoso. –Ha llegado el momento. –su sonrisa se hizo más ancha aún, y su tono cantarín entrelazó las últimas sílabas como una melodía.
-¡La batalla! –exclamó Ren, complacido.
-¡Sí!
-Al fin. –Ren sacó la espada de la vaina y pasó el dedo por el filo para comprobar que seguía tan cortante como siempre.
-No… solo bromeaba. Aún queda un poco. –soltó una carcajada.
Hao lo secundó por lo bajo y le dio una palmada a su compañero en la espalda.
-Pero para que empiece, primero debemos cumplir los augurios. Se supone que no deberían empezar hasta un mes antes del Ragnarok… pero me dije¿para qué dejar a Odín prevenido y encima retrasar lo inevitable? No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy, dicen en Midgard.
-¿Y bien?
Loki ladeó la cabeza una vez más, y cantó las siguientes palabras:
-Pues que vamos a despertar los augurios.
Dio un brinco hacia un lado, y antes de que se dieran cuenta, estaba a su espalda, con la cabeza entre sus hombros. Se sobresaltaron.
-Mi hijo. Debéis liberar a mis vástagos. A Jormungard. Y a Fenrir. ¡Fenrir liderará a los lobos que arrasarán a los hijos de Odín! Fenrir devorará a Odín mismo. Está escrito. Debéis liberar a Fenrir para que Jormungard huela a su hermano y salga de su guarida en el centro de la tierra, y libere su saliva venenosa que calcinará la tierra de los vivos, dejando paso a los grandes Jotuns. ¡Dejándonos paso a nosotros!
Soltó una risa maquiavélica, no malvada, sino loca, insana.
-¿Dónde está Fenrir? –gritó Ren para hacer se oír. -¡Eh¡Gigante loco¿Me oyes¿Dónde está…? –Hao puso una mano sobre su hombro, negando lentamente con la cabeza, indicándole que mirara en silencio. En ese momento, Loki había detenido su danza macabra a su alrededor y les miraba fijamente a los ojos. Muy fijamente.
-Odín lo encadenó con Gleipnir a una enorme roca, y mi hijito gime, y gime… oigo sus aullidos desde aquí, oigo las gotas de sus babas caer al suelo porque sabe que el Rägnarok se aproxima… y tiene hambre… mucha hambre.
-¿Pero dónde lo encontramos!
Sin casi apreciarlo, la niebla se hizo más densa y Loki comenzó a perderse entre ella.
-Al final del río Van, allí os aguarda Fenrir. Yo voy a detener a Skoll antes de que devore el sol… y a Hati, antes deque alcance a la luna. –su voz era ahora solo un eco. –Lleva años persiguiéndola… pobres lobitos… están hambrientos. Sin embargo… no queremos alertar a Odín demasiado pronto. Ya tendrán tiempo de saciarse de cadáveres en la batalla… sí… la gran batalla…
Hao miró a Ren y se encogió de hombros.
-Parece que no podremos descansar. De todos modos, no creo que Hela esté de buen humor.
-Hela nunca está de buen humor.
-Normal, todo el día rodeada de muertos…
-Me estoy empezando a cansar.
-Paciencia, Tao. Ya tendrás tiempo para descansar. Pronto, muy pronto.
El frío de Nifhleim era diferente al frío de Midgard, y al de Asgard. No había nieve, solo un terreno árido y duro, reseco, congelado, lleno de grietas por donde se colaba una escarcha mezclada con barro. La tierra de los muertos, los dominios de la Diosa Hela. El inframundo de la hija de Loki. Nifhleim, también conocido como Hel… el infierno.
Era un lugar oscuro y tétrico. Veías, pero no sabías de donde salía la luz. Simplemente, había. Estaba. Como flotando en el aire, solo que el fuego no ardía allí, y no había nubes de vapor de agua al hablar como debería pasar debido al ambiente gélido.
Ren había tardado bastante tiempo en acostumbrarse a ello. Y aún así, prefería pasar el mayor tiempo posible en la superficie. Las almas que vagaban, los que habían muerto sin gloria, en definitiva, los despreciados por Odín, eran condenados a permanecer allí, sin nada que hacer, solo a la espera de que el Rägnarok llegara y pudieran montar en Naglfar, el barco de las uñas, para llegar a la batalla y poder vengarse de todos los Dioses de Asgard. Caminaban, casi flotaban con miradas vacías, cuencas ensombrecidas, y aire ido. Solo los más fuertes habían logrado conservar una porción de su alma al ser llevados allí. En el caso de Hao, la había conservado por completo.
-¿Dónde están el río van? –inquirió Ren, malhumorado.
-Recorre los dominios de Hela desde Yggdrasil hacia el Este, serpenteando como una culebra.
-¿Queda mucho para llegar?
-Nunca se sabe. Las distancias aquí cambian con la niebla.
-Genial. ¿Y cómo se supone que vamos a llegar si ni siquiera sabes exactamente dónde está?
-El inframundo es muy vasto, pero no es infinito para aquel que desea cruzarlo. Si hubieras aprovechado el tiempo recorriéndolo cuando tuviste la ocasión habrías aprendido mucho. Ahora ya es tarde, y tenemos una tarea que cumplir.
-¿Y porqué obedecer a Loki?
-Porque él ha sido quien te ha traído aquí.
-Claro, por eso debo darle las gracias.
-Vas a contemplar el hecho más glorioso y más importante de la historia de la humanidad. Conocerás a los grandes hombres que fallecieron antes incluso de que tus abuelos nacieran. Lucharás por el destino del mundo, y vivirás las horas más transcendentales que acontecerán jamás. Esto no será un hecho que se repetirá cada 500 años. Y él vencedor se lo queda todo por siempre.
Una vez más, todos los datos sobre mitología son reales. Me ha costado un poco encajar todo pero¡al fin lo tengo!
La descripción de Loki es inventada. Si bien hay fuentes que hablan de él como un gigante hermoso, no hay datos precisos, y el río Van es un desconocido, por lo que me tuve que inventar su situación.
Agradecer que me sigan leyendo sobretodo a Loconexion. Zria, y Krmn sk.
Sin más, espero que os guste.
