Aún tenemos tiempo. Concretamente unos tres años.

Aún no entiendo muy bien que fue lo que impulsó a Anna a levantarse de tan buen humor aquel día. Cierto es que su brusquedad había quedado inalterada, pues zarandeó a Lyserg hasta que éste, somnoliento, abrió los ojos.

-¿Podemos ir allí? -preguntó Anna.

-¿Eh?

-A Midgard. A la tierra de los Dioses germanos.

-¿A Asgard? -Lyserg aún no regía del todo bien.

-Me da absolutamente igual como se llame.

-No... no creo. Nadie ha querido ir nunca. ¿Por qué tú...¡Anna!

Ella ya estaba bajando las escaleras. Yo corrí detrás.

-¿Qué pasa¡Espéreme, por favor!

Cogió el abrigo y sacó de un cajón el horario de los trenes.

-Señorita Anna...

-Te he dicho que me llames Anna simplemente. -pero ni siquiera levantó la cabeza para mirarme.

-Anna... ¿dónde va?

Se calzó y salió a la calle, caminando con paso firme en dirección a la estación.

-A buscar a mi prometido, desde luego. No me puedo casar con un muerto.

Y así marchó a Izumo, en busca de la única persona que sabíamos que sabía algo más de lo estrictamente teórico acerca del Ragnarök. Francamente, no creo que a Anna le hiciera demasiada gracia. No creo que en ningún momento Gwen le llegara a caer bien del todo, pero de algún modo, tenía la certeza de que ella la ayudaría.

Su objetivo era llegar a dónde Yoh estaba, y allí ya se vería. Pero, aunque al principio se veía fácil... resultó que no lo era. No lo fue en absoluto.

Gwen no residía en Japón. No teníamos una manera fiable de encontrarla, porque lo único que Kino y Yomhel consiguieron decirnos fue que aparecía de vez en cuando para adquirir conocimientos sobre diversas habilidades, y que era muy buena. Debía de ser una shaman, desde luego, pero no se veía su espíritu acompañante.

Anna no se rindió, ni mucho menos. Hizo a Lyserg volver a Inglaterra y ponerse a buscar como un loco ("¿no querías ser detective o algo así? Pues encuéntrala" le dijo cuando él trató de convencerla de que era inútil, una pérdida de tiempo pues, lo que tuviera que pasar sucedería y punto, que en ese aspecto no tenían modo de hacer nada).; a Chocolove a EE UU, y a Ryu por todo el sureste asiático.

Cuando Fausto regresó de sus vacaciones con Eliza, le puso un billete de avión para Alemania en la mano y le dijo muy seriamente:

-Es realmente importante para mí.

De dónde sacó el dinero, no lo sé. Posiblemente sus padres le hubieran dejado un buen pellizco en algún banco del centro de Tokio, aunque teniendo en cuenta lo poco que se sabe de ellos, quién sabe.

Además, está el problema de que ninguno de ellos conocía a Gwen. Sin embargo, Anna afirmó que con ese nombre no habría muchas chicas jóvenes que respondieran a su descripción, a su pelo, sus ojos y su voz medio rota. Y muchas menos que tuvieran ese aura inconfundible de misterio, una bruma que les nublara la mirada tal y como a nuestra Gwen le pasaba.

Pero claro, no apareció. Hubiera sido bastante casualidad entre todo el mundo. Anna se subía por las paredes. No lo demostraba, pero se había quedado sin uñas de tanto morderlas y su estado de ánimo variaba entre la depresión y la furia.

Lyserg llamaba, Fausto también, Ryu venía a visitarnos de vez en cuando, Cholove mandaba cartas... pero ninguno de ellos llegó a decir jamás nunca: "la he encontrado". Porque simplemente Gwen era demasiado especial como para hallarla tan fácilmente.

Jun movilizó todo su poderío en busca de Ren. O más bien, su familia la completo. Aunque en realidad, toda esa influencia y todos esos medios servirían de bien poco en este caso. Ellos lo sabían, nosotros lo sabíamos. No había una razón, pero a pesar de estar seguros de fracasar desde el inicio, lo intentaron. Normal. Era lo único que podían hacer.

Y yo, de algún modo, estaba relativamente tranquila. Una vez muerto, ves las cosas de otro modo. Eliminas el estrés y las preocupaciones, porque, después de todo¿qué es lo peor que te puede pasar? El tiempo ya no importa. Y, poco a poco... no sé. Es cómo si dejaras de sentir cosas sin importancia.

Un par de veces intenté... "contactar" con Amidamaru. O con Bason. Pero me fue imposible. Era como si hubieran desaparecido. Bueno... puede que simplemente no lo hiciera bien.

A pesar de todo esto, el tiempo pasó. Un mes, otro. Un año. Dos.

Lyserg volvió a Funbari cuando se cumplía el mes 33 de la desaparición de Yoh. Dios mío. ¡Eran 33 meses ya!

Intentó convencer a Anna por mil tres vez que era inútil. Que una simple mortal no podría cambiar nada. Que lo que tendría que pasar pasaría. Que no conseguiría encontrar a Gwen. Y que, aunque lo hiciera, las cosas seguirían igual. "Esto no es un torneo de shamanes" dijo. "Esto es muchísimo más grave."

Obviamente, Anna no le hizo el más mínimo caso.

Y un día, como salida de la nada, como riéndose de todos, apareció Gwen, sonriendo en la puerta de casa.

-¿Me buscábais?

-¡Tú eres Gwen! Pero… ¿Cómo lo has sabido! –exclamó Pilika.

-Me lo dijeron Kino y Yohmel en Izumo.

Por algún motivo, Gwen parecía hacer cosas increíbles, pero siempre encontraba una explicación lógica a todas ellas que a ninguno se nos había ocurrido por lo obvio.

-¿Qué tal, Tamao?

Le sonreí cálidamente, asintiendo.

-Muy bien, gracias.

-Estupendo. Ahora¿alguien quería ir a Midgard?

-¿Dónde te has metido estos años? –Anna la desafió con una voz cargada de odio y una mirada aún peor (si es que eso era posible). Había salido de la nada y estaba de pie con los brazos cubiertos, en la semi-penumbra.

-Hola Anna. –Gwen no le dio importancia. Sabía que comportarse así era lo que más le molestaría a Anna.

-Responde.

-No eres nadie para darme órdenes. –Los ojos violeta de la extranjera desprendieron un brillo de furia contenida y orgullo, sin embargo, su sonrisa no despareció. -¿Quieres ir o no?

El ambiente era más que tenso. Todos lo notábamos, y por eso no dijimos nada.

-Sí, por favor.

Nos quedamos con la boca abierta.

Anna había bajado el tono de voz, y le había quitado dureza. Estaba prácticamente rogando. Era lo más que la había visto arrastrarse.

-¡Genial¿Dónde duermo esta noche?

Pilika reaccionó y la llevó escaleras arriba. Gwen no llevaba equipaje, pero subió a paso lento, echándole una disimulada mirada triunfadora a Anna. Y por último, me guiñó el ojo, como diciéndome que todo eso no era más que un juego, que no me preocupara.

Esa chica me fascinaba. Su mirada hipnótica y a la vez compasiva; su voz medio rota, la misma voz que tendría alguien que no hablara apenas. Y ese libertinaje capaz de desafiar a la mismísima Anna, la misma Anna que le daba órdenes a todo aquel que se pudiera en su camino.

Cuando oí el golpe en la pared, salí de mis pensamientos y miré a Anna. Había golpeado la pared de rabia. Yo sabía lo que pensaba, por eso me acerqué a ella, con cuidado.

-Ahora todo irá bien. –murmuré.

Ella levantó la vista, y, lejos de lo que pudiera esperar, una expresión amable me recibió.

-Lo sé.


Después de cenar, cada uno se fue a la cama, salvo Lyserg, que se quedó en el jardín, acompañado por Morphine.

Durante el tiempo que pasamos juntos en esos tres años habíamos establecido un vínculo muy estrecho, a pesar de ser yo un espíritu, así que me quedé con él, hablando un rato.

-No lo entiendo. –musitó. –Las profecías decían…

-¿Sabes? –dije. –Creo que Gwen es ese tipo de personas que destrozan cualquier profecía.

Lyserg me miró y sonrió.

-Tienes razón. Es una chica increíble. Tengo ganas de hablar con ella para preguntarle mil cosas.

Sentí una punzada de celos. No sé porqué. ¿O sí lo sabía?

-Ya… -mi voz debió de sonar decepcionada, porque enseguida pareció corregir su error.

-Me refiero a… a que debe de saber mucho de mitos germánicos. Es solo curiosidad.

-No te preocupes. No es nada… solo que… a veces recuerdo que solo soy un espíritu y… bueno… aún siento vértigo.

-No, Tamao. No eres solo un espíritu. –miré a mi alrededor. Morphine ya no estaba. –Yo… eres muy especial. Siempre lo has sido, pero te has dejado avasallar por Anna, y por eso te has vuelto tímida e introvertida. Pero los que te conocemos sabemos que en el fondo… tú también eres una chica genial. –alargó la mano a dónde estaría mi mejilla se fuera de carne y hueso y sentí un escalofrío. –Todos hemos cambiado en este tiempo. Más nos vale, nos vamos a enfrentar a algo muy duro. –se levantó y se sacudió la ropa un poco. –Voy a dormir.

-Que descanses. –susurré, aún roja, pero mirándole a los ojos.

-Buenas noches.

Y entonces supe que tenía razón. Que había cambiado.


Esta vez no tardé mucho¿verdad? Bueno, al final Gwen ha vuelto a aparecer! Es que tenía que meterla, me encanta ese personaje n.n

Gracias a todos los que me han leido, sobre todo a los que me dejaron review:

krmn sk: no creas que es tan difícil. En realidad, es el fic el que encaja en la mitología, pero sí que hay partes que resultan complicadas :S ¿Que te parece lo que está pasando en Japón¿Suponías que sería algo así?

Loconexion: Sí! el fin del mundo se acerca! Pero la pregunta es¿llegará, o lo dentendrán a tiempo? Con respecto a Tamao... no me he parado a pensarlo... de todos modos, no creo que lo necesite. Aunque, como ya he dicho, en este fic no tengo nada claro, porque al final sale de todo menos lo que tengo planeado.

Eli: Muchas gracias por la información. Trataré de ver la serie pero me fío de ti ;)

Akima-Dehmel: como ya me han dicho en más de una ocasión, mejor tarde que nunca. Me alegro de que te haya gustado, y admiro tu fuerza de voluntad para leer todos los capítulos que llevaba escritos. De todos modos, no estoy muy satisfecha con los primeros... prefiero estos últimos. En cuanto a lo de Ren... vaya, lo siento. En realidad lo poco que sale, lo veo así: sarcástico e impaciente. Pero bueno... quizá deberías leer mi otro fic, se llama "Enfrentándose a la realidad" Puede que te guste más. Si lo lees, ya me contarás.

Espero que os guste