-Debemos cruzar la frontera. –apuntó Svava.
-Pero¿cómo esperas llegar a Japón? –preguntó Skogull.
-¡Primero sacadnos de aquí!
Las dos valkirias se detuvieron en seco y miraron a Horo, quien al instante se arrepintió de su súplica.
-Tú debes quedarte aquí. Ya has perdido bastante tiempo.
-La batalla está demasiado cerca; ya es hora de que te reúnas con los demás generales. –confirmó Svava.
Yoh observó como la cara de Horo pasó del temor al enfado.
-¿Por qué yo !
-¡No pienso volver a repetirlo! –Skogull y su mal genio hicieron enmudecer al ainu.-Zria y Pino aguardan tu llegada. Ellos no protestan tanto y tienen mayor predisposición a la hora de prepararse para la batalla. Te lo tomas demasiado a la ligera.
-¡Qué esperabas¡¡Yo…!
-Horo… -Yoh puso la mano en el hombro de su amigo. –Hazles caso.
Él pareció calmarse, y se resignó.
-Yo te acompañaré hasta la frontera. –dijo Svava, conciliadora. -¿Puedes llevarle tú hasta Asgard?
-Claro.
Skogull empezó a caminar a paso firme. Horo Horo no tuvo más remedio que seguirla a toda prisa.
-No te preocupes. Aún queda un poco de tiempo.
-No estoy preocupado por eso.-repuso Yoh, caminando al lado de la Valkiria lentamente.
-¿Es ella la que te inquieta?
-Un poco. No sé como podrá reaccionar.
-Si te quiere, reaccionará bien. –Svava se encogió de hombros. No veía la importancia del asunto.
-¿Alguna vez has querido a alguien?
-No. En realidad no. Los humanos sois muy complicados. Se supone que el amor es bonito, pero os pasáis media vida llorando por él. Nadie es feliz a causa del amor. Es una historia que siempre acaba mal.
Yoh sonrió.
-Ya lo sé.
-Y aún así, siempre lo buscáis concienzudamente. Y una vez que lo tenéis, os desilusionáis.
-Puede ser.
-De todos modos, uno de los dos acabará muriendo tarde o temprano. Eso es triste.
-Pero preferimos no pensar en ello.
-Vuestra vida es demasiado corta-resolvió la Valkiria.
Loki giró la cabeza. Ren detuvo su mano, a diez centímetros del hocico del lobo, que le miraba muy fijamente desde sus pupilas rojas.
-Hao… -murmuró el Dios, repentinamente serio. –Ve hasta Yggdrasil. Llama a Hela, ella te llevará más rápido. Alguien quiere vernos. Te alegrarás, ya verás. –recuperó su mueca burlona. Su eterna sonrisa de superioridad. Una carcajada hizo que Fenrir aullara, inquieto. –Ingenuos… ella se ha vuelto una ingenua… -rió de nuevo. –Las Valkirias no lo están haciendo bien. ¡Ve! Llama a Hela, no lo olvides. Ella también estará contenta.
Hao asintió, y salió sin media palabra. Skoll, el lobo rojizo, lo siguió.
Ren dudó.
-¿Quién es¿Tan importante resulta?
-Sí, claro que sí. En ese lugar, esa generación, nació guerrera.
-¿A qué te refieres?
-Me refiero a que Odín sabe escoger; pero también es orgulloso, por suerte para nosotros. Os dejó a ti y a Hao¿no? Craso error. Loki no es alguien que se equivoque.
Se acercó a Fenrir con Hati a sus talones.
-Mi pobre hijo… pronto serás liberado. Angerbotha, tu madre, estará contenta de verte. –le acarició la cabeza con una delicadeza inusitada. No parecía propio de él. -¿A que esperas?
-¿Por qué tienes miedo?
-Un Dios no tiene miedo.
-No. Eso creía antes. Pero vosotros, Dioses nórdicos, sois diferentes. Sentís mucho más que cualquier otro. En el fondo, tú quieres a tu hijo. Puedes morir, la profecía lo dice. Seguro que también temes.
-¿Eso crees? Puede que seas más perspicaz de lo que parece. Eres orgullo. Si vencemos, te convertiré en un héroe. Vivirás en Asgard, tendrás a tu disposición la mejor caza, el mejor vino, las mejores mujeres… pero debemos vencer. Mi fiel vasallo; vencer o dejar al Ragnarok seguir su curso, no es una opción. Porque si eso ocurre, todos, Dioses, humanos y gigantes, todos pereceremos…
-¿Me buscabas?
Hela era hermosa. Tenía un largísimo pelo negro adornado con suaves mechones blanquecinos, y los ojos violetas penetrantes. Su apariencia, por lo general, era la de una muchacha esbelta, ataviada con un vestido de fina piel y largas mangas que ocultaban sus delicadas manos. Su rostro alargado no tenía ni una sola arruga, era perfecto en más de un sentido, tranquilo, sereno y oscuro… a pesar de la blanca piel, contra la que resaltaban unos labios de un rojo amoratado, casi negro.
Era definitivamente, muy hermosa, y su voz poseía una cadencia suave y un deje roto y melodioso.
-¿Me llevas a Yggdrasil?
-Cómo no.
Hela sonrió maliciosamente, con la misma mueca burlona, exactamente la misma, que su padre; y rodeó a Hao con los brazos. Era tan alta como él, y olía a nieve, a pesar de pasarse el día entre muertos. Después de todo era la Diosa de gobernante de Niflheim. Loki le había regalado un reino entero, pero tuvo que ser uno donde los largos dedos de Odín no llegaran, para que no la apresaran al igual que a sus hermanos Fenrir y Jormundgar.
Y Hela creció bella y llena de ansias de venganza. Despiadada y cruel.
-De haber sido las cosas diferentes –murmuró Hao mirándola a los ojos–te habría hecho mi reina.
-Si caminamos un poco más rápido estaremos entre las raíces de Yggdrasil antes de que en Suecia vuelva a ser de día.
-Estamos cansados, Gwen. –murmuró Lyserg.
Tamao agachó la cabeza, lamentando no poder sentir ella esa misma fatiga.
-¿Dónde vamos concretamente? –inquirió Anna.
-A Asgarsd. Supongo que Yoh estará en el Valahalla. Pero prefiero pasar por el fresno porque así es menos fácil perderse. Una llanura tan vasta como Midgard puede ser confusa como un desierto, pero mil veces más frío. –Saltó un riachuelo.
-Gwen… -intervino el inglés de nuevo.
-¿Si?
-¿Y qué hacemos cuando encontremos a Yoh y a Ren?
-Eso ya no lo sé. Es problema vuestro.
Horo y Skogull trataban de esquivar las raíces más altas cuando un cuervo negro como el carbón cayó en picado sobre ellos. El ainu saltó hacia otro lado, sobresaltado, pero la valkiria simplemente tendió el brazo y el ave se posó dócilmente sobre él. Graznó suave y cortamente durante un instante, y luego emprendió el vuelo de nuevo. Skogull parecía paralizada.
-¿Qué… que pasa?
-Coge tu tabla, guerrero. –emitió un penetrante silbido. Una yegua blanca apareció enseguida, saltando ágilmente. Ella se subió de un salto.
-¿Dónde vamos? –clamó Horo, siguiendo a duras penas a la valkiria.
-El Raganarok se ha adelantado. Loki lo ha precipitado.
Horo no necesitó más para saber que lo que se avecinaba era grave.
Valeeee... me he retrasado más de lo que pensaba, gomen, gomen... pero bueno¿qué os parece? Ya ha empezado la acción más o menos n.n. A partir de aquí, supongo que las cosas que tengo pensadas irán una detrás de otra, y supongo también que tendrán el mismo ritmo que este capítulo, es decir, fragmentos cortos unos detrás de otros hasta que más o menos se vayan uniendo. Ya veremos...
Gracias a los que me han leído, y mil gracias más a Senokis, Iskra revoir y Loconexion, que me animean con sus reviews.
Espero que os guste!
