"Eterno Resplandor de una Mente sin Recuerdos"
Capítulo 4: Un Lugar al que no Pertenezco
- ¡Shampoo! ¡¿Me oyes! Te… ¡Te haré una señal! – Gritaba Ranma en medio de la nada. Cerró los ojos y pensó. Pensó en una señal mental, algo para advertir que no quería seguir. Pero no lo consiguió. Miró a todas partes, y nada era diferente.
- Mierda… - susurró en voz alta. Volvió a mirar a su alrededor – Mierda, mierda, mierda… - Realmente la primera reacción que tuvo es pedir que lo detuvieran de fuera, pero no podía. Era evidente. Tendría que pensar en otra cosa.
- ¡Ranma! – Se oyó una voz. Ranma se giró para ver a Akane. Pero todo había cambiado. Estaban en una estación de trenes.
- Akane – volvió a mirarse. Llevaban maletas – ¿Que cojones…? -
- Nos vamos a vivir juntos Ranma, hemos dejado la casa de mi padre – Respondió Akane. Era verdad, el día en que se confesó a Akane se habían ido a vivir solos.
- ¡Akane vamos! – gritó Ranma mientras le agarraba el brazo – ¡Tenemos que salir de aquí! –
- ¡¿Pero que pasa! –
- ¡Voy a detener esto! – grito mientras jalaba de Akane. Iban corriendo rumbo ala salida de la estación, pero Ranma se detuvo. La gente empezaba a desaparecer.
- ¡Mierda! ¡Por aquí no! – giró rápidamente y se dirigió a otra salida. Akane intentaba correr tan rápido como él, mientras la gente desaparecía. Ranma bajó las escaleras al segundo piso de la estación de trenes.
Pero al bajar, llegaron al instituto Furikan. Estaban en las escaleras principales. Ranma miró a su alrededor. Era el día de graduación. Akane, aún de su mano, llevaba el uniforme de gala. Al igual que él. Tenían diplomas en las manos.
- ¡No! ¡Aquí tampoco es! – masculló Ranma mientras salía corriendo sin soltar a Akane.
- ¿Me vas a explicar que pasa? - Pregunto Akane. En el patio todos sus amigos vestían de forma idéntica y reían, mostrando sus diplomas y hablando.
- Te están borrando Akane, y no pienso dejar que lo hagan… - Murmuró Ranma mientras salía del instituto corriendo.
Nada más salir, llegaron a un banquete. Un banquete donde todos se peleaban. Era la boda fallida.
- ¡Mira, mira Ranma! – Grito Akane. Ranma no había soltado su mano aún – Llevamos trajes de novios – Dijo. Y era verdad. Akane lucía su traje de novia blanco, mientras el vestía el esmoquin. La sala era un revuelo enorme, mientras prometidas y pretendientes se peleaban entre sí. Pero no era el momento. No había tiempo para eso. Solo era un recuerdo.
- ¡Por aquí! – Y Ranma volvió a emprender la marcha, hacia los vestíbulos. Akane se subía su vestido como podía para no pisárselo. La pareja esquivaron ataques y golpearon a mas de uno que se lanzaba contra ellos. Todo para llegar a la puerta de salida.
Ranma se desesperó, porque volvieron a encontrarse en otro recuerdo. Una cascada y una montaña. Akane en sus brazos y él con lágrimas en los ojos. Era el Monte Fenix, en China. Estaban al final de la batalla de Jusenkyo.
- ¡Mierda! – gritó Ranma. Akane abrió los ojos.
- Ranma… estoy bien… -
- ¡No es eso! –
- ¡¿Cómo que no es eso! – Akane se enfado mientras se separaba de él.
- No… digo… me alegro de que estés bien. ¡Pero este no es el recuerdo al que quiero llegar! –
- ¡¿Pero de qué hablas! – preguntó Akane, mientras Ranma le ayudaba a ponerse de pie.
- Mierda… - Sin contestar a Akane, Ranma se agachó y susurró, con los ojos cerrados – Era una sala, una consulta. Estaba el aparato ese grande, y Shampoo, y el otro médico… -Ranma seguía arrastrándose por el suelo, con los ojos cerrados mientras susurraba - Me dijeron que debía recordar según los objetos… me dijeron… –
- No te preocupes en decir nada Ranma. Tú únicamente ten en mente los recuerdos que te traen los objetos – se oyó la voz de Shampoo. Ranma abrió los ojos rápidamente, para darse cuenta de que estaba de nuevo en la consulta. La consulta de Shampoo, en la sala donde creaban el mapa mental a base de sus recuerdos.
- ¡Akane! ¡Ya lo…! – Pero Akane ya no estaba. Solo él, y las personas que en su recuerdo de esa situación estaban.
- ¡Shampoo! – Ranma tomó de los hombros a la chica – ¡Tienes que detener esto! – Shampoo, que hasta ese entonces miraba como se creaba el mapa en l pantalla del ordenador, miró a Ranma.
- No puedo Ranma. Soy un recuerdo. No puedo hacer nada. Soy un producto de tu mente, ¿verdad Matsui? – Preguntó Shampoo a su ayudante.
- Claro, señora… - Respondió este. Ranma miró de nuevo la escena. Estaban Shampoo y el tal Matsui trabajando, mientras el estaba mirando objetos en la extraña silla. Pero entonces se dio cuenta de una cosa.
- ¿Espera, como has dicho que te llamabas? – preguntó al chico.
- Matsui… -
- Reconozco tu voz… ¡Eres tú! – gritó Ranma mientras se lanzaba hacia él. Shampoo le detuvo.
- ¡¿Qué pasa! – pregunto la doctora china.
- ¡Es él! ¡Es él el que ha engañado a Akane! ¡Se la ha ligado usando mis recuerdos y los de Akane! ¡Está robándome a mi novia usando mi identidad! – gritaba Ranma, mientras era agarrado por Shampoo. Y así el recuerdo empezó a desaparecer.
En ese momento, Akane y Matsui se encontraban en la parte más alta de la escuela Furikan. Encima del reloj. Akane seguía algo nerviosa, pero al estar ahí, se sentía algo más tranquila. No sabía porqué. Le gustaba ese sitio.
- Te amo Akane. Al fin te lo he dicho. Al fin, después de tanto tiempo, se que aquí es donde quiero estar… - Dijo Matsui, en un elenco de valor y falta de originalidad. Akane se sorprendió de esa frase. Había algo muy extraño. Algo le dolía por esa frase. Algo que no podía recordar. Y no lo soportaba
- ¡Vámonos de aquí! – Grito Akane, mientras se ponía de pié. Matsui se sobresaltó.
- ¿Que pasa? –
- ¡Vámonos! – Gritó Akane mientras bajaba del tejado.
Ranma, en su mente, y no sabía que hacer. Paseaba con Akane, de vuelta a casa. Fue cuando la fue a buscar a Ryukenzawa. Habían terminado de ayudar a Shinozuke, y volvían caminando, de la mano. Fue la primera vez, que iban de la mano.
- Esto no puede estar pasando – se quejó Ranma. Akane le miró.
- ¿El qué? –
- Esto… lo de la memoria…-
- No entiendo lo que dices Ranma… -
- ¡Joder! – Ranma soltó a Akane y se giró hacia ella - ¡Te están borrando de mi mente! ¡Hay unos tipos en mi habitación que te borran de mis recuerdos! ¡¿Por qué crees que estamos recorriendo mis recuerdos! –
- ¡¿Pero por qué! – Al oír la pregunta, Ranma se rasco la cabeza.
- Bueno… verás…. contraté a Shampoo para que te hicieran borrar de mi cerebro…. –
- ¡¿Y por qué hiciste eso! – Gritó Akane desesperada.
- No sé… ¡No se! ¡Pero tu lo hiciste primero! ¡Tú no te acuerdas de mí! ¡Fue culpa tuya! –
- ¡¿Y no hay nada que puedas hacer! –
- ¡¿Qué quieres que haga! – Ranma estaba algo desesperado, ante la imposibilidad de hacer nada - ¡Estoy durmiendo! ¡Se supone que te borran cuando duermo, y por la mañana ya no te recuerdo! –
- Entonces despiértate… - sugirió Akane. El sol empezaba a ponerse en el sendero que llevaba hasta la aldea.
- ¡Claro! ¡¿Cómo no se me había ocurrido! – Dijo Ranma con evidente ironía – Me he drogado para no poder despertarme ¡Pero da igual! ¡Simplemente lo hago y se acabó! No te fastidia… -
- ¡Si vas a quejarte de todas mis ideas, pues ya no te ayudo! – gritó Akane, mientras se enfadaba y aligeraba el paso, alejándose de Ranma. El chico miró como se alejaba, e hizo un gesto de enfado, mientras se tumbaba en el suelo.
- ¡¿Quieres que lo intente! ¡Lo intentaré! – Y usando sus dedos, Ranma forzó sus párpados, para mantener los ojos abiertos todo el rato - ¡Mira Akane, me estoy despertando! ¡Me despierto! La, la, la… - Pero en ese momento, la imagen de Akane mirándolo enfadada junto al atardecer de Ryuzekawa cambió, por la imagen de su habitación. Miró un momento, y vio a Mousse y a Shinobu en ella, jugando.
- ¡¿Pero qué…! – Ranma apartó sus manos de sus ojos y los cerró con fuerza.
- ¿Qué a pasado? – preguntó Akane. Ranma la miró y comprobó que estaba de nuevo en el recuerdo.
- Me… me he despertado – Ranma se levantó lentamente – No, bueno, he abierto los ojos. Estaban Mousse y la secretaria de la consulta de Shampoo en mi habitación… -
- ¡Vez que tenían razón! –
- Si, pero… no podía moverme, mi cuerpo esta dormido… - Contestó Ranma a la alegría de Akane. Finalmente, la chica bajó la cabeza.
- Siento que por algo que hice tengas que pasar por esto… Siento ser tan impulsiva… - Al oír esto, Ranma sonrió.
- No te preocupes… eso también me gusta de ti – dijo, mientras la besaba.
Ranma volvió a otro recuerdo anterior junto Akane. Esta vez estaban en la competición de "Los baños termales".
- Mierda… - Se quejó Ranma. Y es que ciertamente, habían acabado en la parte del recuerdo que más detestaba. Cuando tanto él como Akane estaban sumergidos en las arenas movedizas. Recordó que habían empezado la competición separados, pero acabaron juntos. Juntos y atrapados.
- ¡Auch! – Se quejó, al sentir como Ryoga y Ukyo le pisaban la cabeza para pasar la prueba.
- ¿No hemos pisado algo? - Preguntó Ryoga a Ukyo mientras se alejaban.
- ¡Insensatos! ¡Que sepáis que acabareis juntos! – le grito Ranma, mientras ideaba algo para salir de ahí.
-Espera Ranma…- Dijo Akane deteniéndolo – Intentemos analizar esto –
- ¿El qué? –
- Esto es un recuerdo de mí. El recuerdo de cómo por tu culpa acabamos perdiendo tiempo en unas arenas movedizas en la competición de "Los baños termales" –
- ¿Cómo que por mi culpa? – Se quejo el chico de la trenza.
- Los tipos que borran los recuerdos acabaran viniendo aquí, para borrarlo, porque es un recuerdo de mí. Así que… ¡Debemos salir de los recuerdos que tienen que ver conmigo! –
- ¿Qué? –
- Tienes que llevarme a un recuerdo que no tenga que ver conmigo. Y allí escondernos hasta que amanezcas y te despiertes – Sugirió Akane. Ranma se rascó el mentón y suspiró.
- Es que… no recuerdo nada en el que no salgas… - Dijo el chico sonrojado.
- Eso es muy bonito… – respondió Akane sonriendo – Pero esfuérzate…. – finalizó. Ranma cerró los ojos y meditó en sus pensamientos. Debía haber algo, algún atisbo de algo que no tenga que ver con Akane, pero no lo tenía muy en mente.
- Crash, crosh, crash, crosh… - Susurraba Ranma en medio de sus pensamientos. Akane, para ayudarle también lo hizo. El "crash, crosh", se repetía en la soledad de las arenas movedizas, como una canción cantada por los dos. Y poco a poco estas, fueron desapareciendo las arenas, y empezaba a tocar tierra húmeda. Comenzaron a brotar árboles de todas partes, hasta que se comieron toda la decoración. La lluvia empezó a caer sin sentido alguno, y Akane, sin dejar de repetir los sonidos que emitía Ranma usó su chaqueta para taparse. En el cielo había nubes oscuras, de las cuales la lluvia caía.
- ¡Lo conseguimos Ranma! – Dijo Akane al ver como el lugar cambiaba a un frondoso bosque. Ranma seguía con sus sonidos, mientras visualizaba poco a poco, una imagen. La imagen de dos hombres. Y de él, que saltaba de charco en charco, mientras les seguía. "Crash, Crosh" decía, imitando el sonido de sus pies al romper las tranquilas agua. Si, ya se acordaba, era un juego de niños.
Y en la habitación, mientras Mousse y Shinobu se divertían, el ordenador dejó de borrar. Esto sobresaltó a los dos chicos.
- ¿Qué ha pasado? – pregunto Shinobu, al ver que Mousse se iba de su lado rápidamente.
- ¡Joder! ¡Ha dejado de borrar! – grito al ver la pantalla. Shinobu se acercó a él.
- ¿Pero que ha pasado? –
- No lo se… Parece que se ha salido del mapa – Mousse se rascó la cabeza – Mierda… ¿Qué se supone que hago ahora? –
- Tendremos que arreglarlo ¿no? – Shinobu se asustaba un poco, al ver la situación, y su clara culpa de que esto hubiese acabado así - Imagina que se despierta… ¡Estaría a "medio cocinar"! ¡Sería peligroso! –
- ¡Ya lo sé! No me agobies…. – Mousse empezó a revisar los datos del proceso.
- ¡¿Qué hacemos! – Shinobu estaba histérica.
- Tendré que llamar a la doctora –
- ¿A la señorita Shampoo? ¿Estás loco? – Shinobu, al ver que Mousse tomaba el teléfono, intentó detenerlo – Nos matará como se entere de lo que a pasado –
- ¿Y que quieres que haga? –
- ¡Nos despedirá! ¡No quiero que la llames! –
- ¡Tú misma lo has dicho! ¡Está a "medio cocer"! ¡No podemos dejar que se despierte así! –
- ¡No quiero que llames a Shampoo! –
- ¡¿Y que cojones se supone que hacemos! – Gritó Mousse ante su histérica compañera.
Ranma y Akane, finalmente cambiaron de recuerdo. Estaban en un bosque, en medio de la lluvia. Las nubes negras tapaban el sol, y el olor a tierra mojaba inundaban de aromas a la pareja.
- ¿Qué es esto? ¿Donde? – Ranma miró a Akane. Llevaba un traje verde militar, con una gorra con la estrella roja. Igual que una de las vestimentas de Ranma. Por su parte Ranma, llevaba un traje blanco de entrenamiento. Y al verse, sonrió.
- Mira Akane – dijo acercando a la chica hacia él. Juntos se dirigieron a un pequeño acantilado que había más adelante. Y pudieron ver más allá de los árboles. Akane miró ilusionada el paisaje. Las montañas verdes se alzaban, y un valle verdoso, con algunas cabañas y terreno cultivado de arroz estaban por debajo de ellas.
- Estamos en China – Explico el chico de la trenza a su prometida – Estamos en mi entrenamiento, cuando tenía 10 años… -
Fin del Capítulo 4
Terminado a las 3:07 de la noche, horario de Greenwich
Cigarros en el cenicero: 7
Tazas de Café servidos: 3
Frases de ayer y hoy dichas por personas conocidas, en claro estado etílico: "Todos sabemos que Cutie Honey era muy puta"
NdA: Bueno otro capítulo, y más que contar. Como recomendé en el capítulo anterior, es más fácil seguir el ritmo se pegáis un pequeño repaso al capítulo anterior antes de seguir con el siguiente. Además, quiero aclarar, para mayor comprensión (aunque es evidente) que la Akane real no es la misma que la Akane del recuerdo de Ranma. Quizás el cambio de comportamiento a confundido a algunos, pero he intentado explicar lo mejor posible el cambio entre realidad-mente de Ranma. Lo que pasa fuera de la mente de Ranma es importante también, así que intentad leer el fic prestando atención a cada detalle (como por ejemplo, el comportamiento de Akane al no sospechar que Matsui esta copiando a Ranma)
Gracias por leer, y hasta el próximo capítulo
H.Battosai
