Acotaciones:

"..." - diálogos

'...' - pensamientos

(...) - mis burdos comentarios

cursiva - flash back

КxЯ КxЯ КxЯ - cambio de escena

Datos del fic:

Titulo: "Recordando al Olvido"

Autor: Celen Marinaiden.

Genero: Yaoi, Shonen-ai, medio AU y quien sabe cuantas cosas mas.

Parejas: KaixRei.

Disclaimer: Beyblade no es mío, si lo fuese no me vería en la "penosa" necesidad de hacer esto, ya que directamente lo mandaría a hacer en el manga o en el anime ¿Conclusión? Beyblade es de Aoki Takao, por lo tanto a mi no me pagan ni un quinto por escribir esto, es solo un pasatiempo y demandarme no servirá de nada. Solo uso a los personajes (y secuestro) para mi enferma diversión, gracias por su comprensión XD

¸,ø¤º°°º¤ø,¸¸,ø¤º°°º¤ø,¸¸, ReCorDaNdO aL OlViDo ¸,ø¤º°°º¤ø,¸¸,ø¤º°°º¤ø,¸¸,

Capitulo III: Adiós, White Tigers...

Kai resoplo con molestia. Desde su posición observaba como los integrantes de su equipo, prácticamente acosaban al joven pelinegro con preguntas respectivas a los White Tigers. Después del encuentro de los Bladebreakers con su primer rival en el torneo asiático, los Tall-Boys (juro por Merlín que así tengo que se llaman O.o) habían tenido la desagradable oportunidad de encontrarse con el famoso equipo campeón de los White Tigers, y no había sido nada grato presenciar el confrontamiento que habían tenido con Rei, esta demás decir que salvo Kai, ninguno de los otros entendió que era lo que estaba pasando y el porque se había dado aquella inesperada animadversión con unos sujetos que ni conocían, pero que obviamente si conocían a Rei y de mucho tiempo por lo que habían alcanzado a deducir. Y ahora, en los aparcados en los que descansaría el equipo, parecían querer comerse al pobre oriental a preguntas que con cierta incomodidad Rei había comenzado a responder.

"Basta" -rugió Kai, sin poderlo soportar mas, abandonando su posición de brazos cruzados y aparente indiferencia- "Si a alguien debe explicaciones Rei, es a mi, soy el capitán de este equipo, las preguntas corren por mi cuenta... Rei" -volteo a mirar hacia el donde estaba el chino, de manera seria- "Ven conmigo" -no era una petición, era una orden-.

"¡Pero Kai!" -chillo Takao- "¡Eso no es justo! Rei también es nuestro compañero y tenemos tanto derecho como tu a saber lo que querían esos sujetos con el".

"Takao tiene razón, Kai" -secundo el rubiecito-.

Sin embargo el bicolor ignoro a ambos y salio de la habitación. Sin mas remedio, Rei se vio obligado a seguirle, sabiendo que si le exigía de esa manera tan directa respuesta a las preguntas que le haría, debía de contestar... después de todo Kai tenia razón, era el jefe de equipo y estaba en su derecho de saber que relación le unía a el con los White Tigers.

"Kai..." -mascullo Rei, dispuesto a comenzar a hablar-.

"Déjalo... solamente lo dije para sacarte de ahí, realmente no tenemos derecho a inmiscuirnos en tu vida de esa manera" -explico de manera retórica, mientras que caminaba seguido del otro blader-.

Rei se sintió agradecido y admirado por el gesto tan altruista del ruso. Si bien era cierto que Kai era todo un borde con el equipo, con el se comportaba de una manera mucho mas accesible y amable, como si la antipatía que mostraba hacia el mundo no fuese aplicable a su persona, era por ello que se sentía a gusto con su compañía. El chino se mordió ligeramente el labio antes de decidir que hacer, así que opto por lo que le pareció mejor en aquel momento.

"No... creo que lo mejor es que te explique... no quiero que halla malentendidos" -y se detuvo, encaminándose hacia el barandal que estaba cercano a el-.

"No es una obligación el decírmelo" -quiso aclarar de nuevo, colocándose distraídamente al lado del oriental, al tiempo que recargaba sus brazos sobre el frió metal-.

"Quiero hacerlo... bien... ¿Recuerdas que te dije que venia de una aldea?" -Kai asintió muy ligeramente- "Bien, crecí en la aldea de los White Tigers".

"Y debo de suponer que existe cierta relación entre el equipo de los White Tigers y ese lugar".

"Exacto... crecí con ellos... con los White Tigers, nos conocemos desde muy pequeños y hemos sido amigos desde que tengo memoria" -una sonrisa algo triste se cruzo por sus labios- "Bien... hasta hace poco se necesitaba un guardián para Driger... Driger es el símbolo de nuestra aldea, es un poder muy antiguo que ha pasado de generación en generación hasta que llego a mis manos. En realidad... Rai y yo éramos los candidatos para que se nos entregase el bit chip, al final he sido yo quien ha sido escogido..." -frunció ligeramente el ceño, esperando que estuviese dando a entenderse con claridad- "Me eligieron para ser el capitán del equipo... sin embargo yo... me marche del pueblo, quería conocer lugares, aprender nuevas técnicas, buscar nuevos conocimientos... fue así como conocí al Señor Dickenson y después me uní a este equipo... pero los White Tigers no se han tomado nada bien eso... dicen que soy un traidor y me detestan por haberme ido, quizás hubiese ayudado en algo el que no me marchase sin avisar siquiera, y el haber intentado hablar con ellos... pero supuse que no lo entenderían y que no me dejarían irme... ese es mi problema con ellos, me creen un traidor y desean hacerme pagar esa traición" -termino al fin, cerrando sus dorados ojos en espera de que el otro le dijese algo-.

Kai sonrió interiormente, Rei le había dicho únicamente la verdad y se reconforto al saber que el chino le había tenido la suficiente confianza como para confesar cual era el problema, eso era lo mas que esperaba ya que creyó que le diría un par de evasivas como lo estaba haciendo con Takao y el resto del equipo.

"Irse de un lugar no es un crimen" -dijo sencillamente el ojicarmín, sin voltear hacia otro lado que no fuese al frente, donde un hermoso paisaje de montañas chinas se observaba-.

Rei le miro con un atisbo de admiración brillando en los ojos, Kai había entendido con toda la simpleza del mundo lo que el había estado intentando que sus ex-compañeros de equipo comprendiesen. Por eso precisamente se sentía mas inclinado hacia el bicolor que al resto de los Bladebreakers, Kai era maduro y el estaba harto de lidiar con niños... niños necios como los White Tigers que no comprendían algo tan sencillo como lo que el ruso acababa de decir.

"No eres un traidor y no serás considerado como tal en este equipo... los Bladebreakers no seremos reconocidos aun, pero llegaremos a serlo... siempre y cuando cada uno de nosotros este dispuesto a darlo todo por el mismo objetivo... conozco los sentimientos y se que pueden hacerte fallar, dime Rei... ¿Estas con nosotros?... porque esos sentimientos hacia tus viejos amigos podrían ser un obstáculo".

Kai se sintió hasta orgulloso de si mismo, nunca en su vida (hasta aquel momento en que volvía a vivirla, claro esta) había dicho algo que pareciese tan profundo, ni hablado tanto a una persona. Su discurso sin embargo le parecía patéticamente conmovedor y cursi, pero sabia que era necesario... sabia que Rei podría encontrarse confundido aun con sus lealtades y que necesitaba un pequeño empujón de su parte para que el chino se olvidase de las dudas.

Y era cierto, Rei no podría olvidar tan fácilmente a los que había considerado como sus hermanos durante tanto tiempo. No podría olvidar ninguno de los momentos que había pasado con ellos ni sus sentimientos por esas personas. Pero era cierto, ahora sus caminos se habían separado y aunque los quería con el alma, debía de hacer a un lado todos esos recuerdos hasta que al fin las cosas que les separaban ya no fuesen un obstáculo. Dejar esos sentimientos guardados hasta que fuese el momento oportuno de sacarlos de nuevo, mientras tanto debía de entender dos cosas: Que estaban tras el mismo objetivo. Y que Rei debía de hacer todo lo posible para ganarlo, para el y para su nuevo equipo.

Y aunque doliera un poco, se olvidaría de los buenos tiempos que había pasado con los White Tigers, y se dedicaría a vivir en aquel presente donde se presentaban nuevos amigos y nuevas oportunidades.

"Puedes estar tranquilo" -dijo al fin- "He decido formar parte de este equipo porque confió en que llegaremos lejos... no pienso defraudarlos a ninguno de ustedes ni a la confianza que me han dado" -su voz se escucho solemne-.

Con aquella respuesta Kai pareció satisfecho, la plática obviamente había llegado a su fin, y no quedaba nada que decir, al menos por ese tema. Sin embargo sintiéndose extrovertido, el bicolor se arriesgo a preguntar algo que estaba seguro en otro tiempo, jamás se atrevería.

"Pero te será difícil" -mascullo- "Tendrías que luchar en contra de tu novia" -y escondió perfectamente el recelo en su voz-.

"¿Mao?" -Rei parpadeo incrédulo- "¿Ella?. ¡Que va!... la considero como mi hermana menor... mi molesta y chillona hermana menor" -sonrió de manera tierna- "Es linda y la quiero mucho, no puedo negar eso... pero... me he comprometido a este equipo y si yo no fuese a ser capaz de enfrentarme a los White Tigers, no los hubiese dejado en primer lugar" -y ahora su voz sonaba firme y segura, justo como el se sentía en aquel instante de sus palabras-.

Kai se limito a asentir con ligereza, estaba seguro de que en algo había ayudado aquella conversación que habían tenido, e interiormente se sentía mas relajado al saber lo que en realidad significaba Mao para Rei. No iba a negarlo porque seria ridículo estando tan consiente de sus sentimientos, pero la pequeña sabandija rosa (de cariño xD) siempre había despertado en el una molestia que en un principio no comprendió. Cuando la vio por primera vez, en aquel callejón de las calles de Hong Kong le desagrado por completo, al principio había creído que era por la arrogancia que la china mostraba... y tardo casi dos años en entender que había sido por la confianza y despectividad con la que le había hablado a Rei. Ahora, volviendo a vivir la historia, entendía que lo que le movía a tenerle aquella aversión se trataba solo por el simple hecho de que ella demostraba un peligro entre lo que trataba de lograr que se diera con Rei y con el.

"Anda, regresemos".

"Kai... la verdad es que no tengo ni la mas mínima intención de decirle a los chicos lo que acabo de decirte a ti... me seria muy incomodo... no se como vayan a tomárselo" -y lo que se temía era que reaccionasen mal y creyesen que no podrían confiar en el-.

"Bah... les diré un par de cosas y con eso se callaran".

"Eres alguien extraño" -mascullo el pelinegro con una sonrisa en los labios- "Cualquiera diría que eres insoportable... pero a mi me eres muy agradable ¿Los demás no te caen bien?".

Antes de responder, Kai torció un poco la boca, preguntándose si su cambio de actitud también debería de ser aplicado para la relación que mantenía con Takao, Max y Kyouju. Dragoon podría haberle dicho que tratase mejor a Takao, pero eso no quería decir que fuese a hacerlo así se lo haya pedido una bestia mística y sagrada.

"Digamos que no suelo llevarme muy bien con personas así".

"Entonces... ¿Yo si te agrado?".

Ugh... Rei no tenía porque haber sido tan directo. Para un Kai que era reticente a aceptar ese tipo de cuestiones no le era fácil responder. Respondería esa pregunta a un Rei de diecisiete años con el que había convivido mucho tiempo, pero a un Rei de trece años... no parecía lo mismo.

"Si, Rei... me agradas" -dijo al fin, sintiendo un extraño vació en el estomago-.

"Que bien... porque tu me encantas" -respondió con toda la inocencia del mundo-.

Ante aquellas palabras, Kai volteo a mirarlo con sus rojizos ojos bien abiertos, como si no se creyese lo que acaba de salir de boca del oriental. Rei que se percato de la reacción del otro, tuvo la decencia de ruborizarse ligeramente y sonreír de forma distraída al comprender como habían sido interpretadas sus palabras.

"Me refiero a que me agradas mucho, que me gusta la forma tan extraña que tienes de ser... en fin..." -se encogió de hombros- "Me caes bien".

Kai se sintió morir al ver la forma en que el otro estaba sonriéndole. Luchando contra sus propios deseos de tomar aquel rostro en manos y acariciar esos labios con los suyos, labios que parecían estar invitándole de una manera tan generosa. Sin embargo haciendo uso del control que desde niño había aprendido se negó a sus deseos, tenia que ir lento pero seguro... al menos ahora sabia que tenia la completa estima del ojidorado y eso lo consideraba como una batalla ganada.

КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ

Hacia muy poco que había regresado a Rusia. Su abuelo, huraño y ajeno a todo el mundo, se dedicaba a administrar su nefasta compañía desde las paredes de piedra de aquella abadía que Kai consideraba como maldita. Solo por mera obligación había ido a ese lugar en vez de quedarse en la mansión de los Hiwatari que se localizaba en una de las mejores zonas de Moscú. El último torneo había sido funesto, sin nuevos talentos ni nuevos adversarios. Todo se había reducido a una batalla entre los Blitzkrieg Boys y BEGA... era obvio que los BEGA habían ganado en buena ley... y la batalla que los hasta ese momento G-Revolutions no había sido nada comparada a la del año anterior. Nuevamente Kai y su equipo resultaban los campeones, para satisfacción de un Señor Dickenson muy ocupado en reconstruir a plenitud una BBA que seguía en procesos de regresar al máximo de su capacidad.

Sin embargo para Kai aquello no había sido mas que una absurda falacia, los retos obviamente se habían acabado, y con ellos, la emoción del juego y las posibilidades de poder ser aun mejor. La única meta que quedaba era derrotar a Takao y a su burdo Dragoon.

Aquella noche en especial, caminando entre los pasillos fríos y lúgubres, con la seguridad de que si Voltaire no estaba dormido se encontraba al menos trabajando, no tendría porque molestarse en la pequeña salida nocturna que estaba por hacer. Yuriy y los demás hacían un par de horas que se habían retirado hacia sus habitaciones y por el entrenamiento que habían tenido en el transcurso del día, Kai podría asegurar que no saldrían hasta el día siguiente. Tenia el camino libre.

Subiéndose la capucha de la gabardina negra que portaba, salio en medio de la intemperie del clima, el frió calaba hasta lo mas profundo sin embargo al estar tan acostumbrado, ni siquiera sintió molestia alguna. Camino por las solitarias calles alumbradas apenas por faroles y luces nocturnas. Sin titubear siquiera ni temerle a lo que en las sombras podría encontrar, llego a paso firme a un desértico parque que de noche lucia completamente abandonado y sin chiste alguno, se detuvo justo cuando llego al centro del mismo y únicamente se dedico a esperar, esperar por el motivo que le había llevado hasta ahí en primer lugar. Y, como si de un fantasma se tratase pisadas claras se escucharon y de la nada una efigie se acerco a el. Se detuvo quedando ambos frente a frente y por unos instantes solamente se escucho el soplar del viento.

"Habla de una vez" -ordeno Kai, perdiendo la paciencia repentinamente-.

"¿Qué diría tu abuelo si sabe que estas aquí?" -le respondió el extraño, que también estaba encapuchado-.

"Ese no es tu asunto" -entrecerró peligrosamente sus orbes rojizas- "Dime para que querías verme".

"¿Tenemos prisa, he?".

"Suficiente, no tengo porque soportar estas tonterías" -y se dio media vuelta dispuesto a marcharse-.

"Si no te importase escucharme, no habrías venido".

Ante aquellas palabras Kai se quedo estático, bajo la capucha y nuevamente se dio la vuelta encarando a su interlocutor.

"Habla de una maldita buena vez" -siseo el ruso, de manera peligrosa-.

"Kai, Kai, Kai" -canturreo el hombre, a manera de burla- "¿Siempre tan desesperado?... como sea, solo he venido a darte lo que creo que es tuyo" -y de manera hábil arrojo lo que en manos traía-.

Kai atrapo el objeto que habían lanzado hacia el, percatándose de que se trataba de una llave plateada de extraño diseño, mas no reparo mucho en ella pues estaba mas interesado en lo que la extraña figura tenia que decirle.

"Esa llave abre una caja muy especial... lo que hay dentro te pertenece... ve al despacho de tu abuelo y si tienes suerte encontraras esa caja" -instruyo-.

"¿Qué puede tener el, que me interese a mi?" -dijo de manera desconfiada-.

"Ya lo veras" -y aunque no podía ver su rostro, Kai sabia que el estaba sonriendo-.

"¿Esto es todo?".

"Así es".

El bicolor observo nuevamente la llave que descansaba en su mano con desconfianza y preguntándose que era lo que realmente debía de hacer con ella.

"¿Por qué haces esto?" -esa era la pregunta que el hombre había estado esperando-.

"Tu abuelo me debe una... me hizo a un lado justo cuando mis investigaciones estaban en su apogeo e hizo que todo por lo que había estado trabajando se perdiese... creo que es justo que le pague con la misma moneda y que yo te de a ti... lo que el ha negado los últimos tres años" -explico de manera solemne-.

Durante unos instantes más permanecieron en silencio, con los ruidos nocturnos como única compañía. Sin mas, Kai se dio la vuelta haciendo que la fricción de su gabardina se escuchase con claridad y después comenzó a caminar pretendiendo alejarse y regresar por donde había venido, sin embargo sin razón aparente se detuvo, entrecerrando los ojos, haciendo que su rostro adquiriese un gesto frió y calculador.

"No se cual sea tu juego... Boris... pero si esto es solo una absurda venganza porque tus ridículos planes siempre son frustrados por mi equipo... te advierto que no vas a conseguirlo" -su tono era letal, inquisitivo-.

El extraño al fin decidió bajarse la capucha que le cubría, lo hizo de manera lenta revelando un cabello morado y una sonrisa burlona en los labios, como alguien que sabe que ha cometido un crimen y no será descubierto.

"Oh no, Kai... esto es entre tu abuelo y yo... considéralo como un pequeño regalo de mi parte para ti" -le hablo, de aquella forma que tanto detestaba el bicolor-.

Sin querer escuchar nada más, Kai emprendió nuevamente su camino. Si hubiese volteado se hubiese dado cuenta de la mueca victoriosa que se formaba en el rostro de aquel hombre, satisfecho por lo que había logrado. Voltaire Hiwatari se había vuelto su enemigo en el mismo instante en que le había dado la espalda... y el odioso equipo de Takao era aun peor, habían arruinado sus planes en dos ocasiones... todo aquello merecía venganza. Y estaba más que seguro que cuando Kai encontrase lo que guardaba aquella caja esa venganza seria cumplida... Kai seguía siendo aquel niñato caprichoso cuyo único objetivo en la vida era ser el mejor, sin más mentalidad para lograr la perfección... pues bien, esa sed de poder suya seria lo que llevaría a su equipo a la ruina. Boris nunca recuperaría sus planes frustrados ni obtendría cosa alguna que no fuese la satisfacción de saber que sus enemigos, habían caído por la necedad de uno de ellos. Si, todo aquello valía más que querer conquistar el mundo, ver a sus enemigos vencidos era lo único que ahora importaba.

Y mientras mas se alejaba, regresando sus pasos y encaminándose había aquella despreciable abadía que tenia toda la estima de su abuelo, Kai se preguntaba que era aquello que el hombre guardaba en su despacho con recelo y mas aun, como era posible que el inepto de Boris hubiese obtenido una llave para dar con dicho secreto. Aquello era una trampa, hasta el más idiota podría verlo... y Kai seria muy estúpido si le seguía la corriente al desequilibrado hombre... sin embargo, tenia curiosidad, no podía evitarlo. Había algo que su abuelo había estado negándole con insistencia durante tres años y tenía que averiguar si esa llave abría la caja donde se encontraba ese "algo".

Así, apretando en su puño aquel objeto metálico y frió, y apresurando el paso se perdió entre las oscuras calles mientras que del cielo, un solitario copo de nieve caía.

КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ

Kai despertó, con una extraña sensación recorriéndole. Mientras sus ojos se aclaraban en la oscuridad reinante, escucho el golpeteo constante y exterior que delataba que estaba lloviendo con constancia. Comenzó a desperezarse un poco, y al mirar hacia a un lado se dio cuenta de que el lugar que Rei debería de estar ocupando se encontraba vació, frunció el ceño mientras analizaba la situación y casi al instante un recuerdo le golpeo la mente. Sin esperar nada mas, se puso de pie cogiendo su bufanda. A pesar de que sus movimientos habían sido bruscos y que había salido de manera muy apresurada, el sueño del simpático rubio y del hiperactivo de Takao no fue perturbado en lo mas mínimo. Avanzo por los pasillos con inquietud y salio hacia el exterior, donde se encontraban platos de Beyblade tallados sobre el suelo y dispuestos para el uso de los jugadores que participaban en aquel torneo. Lo que encontró fue justo lo que esperaba. Un Rei Kon discutiendo con un Kiki (lo pensé mejor, y desde ahora también llamare a Kevin por su nombre original aunque lo deteste xD) de los White Tigers que en ese momento comenzaba a huir justo en su dirección. Kai no tuvo que moverse mucho para que el peliverde se diese cuenta de que por donde el estaba no había salida posible.

"¡Rei!" -le grito al chino- "¿Qué esta pasando aquí?" -aunque el ya lo sabia a la perfección-.

"¡Mis datos!" -chillo Kyouju que había llegado corriendo desde la dirección contraria- "¡El robo nuestros datos!".

Eso le basto al bicolor para comprobar lo que de ante mano ya sabia, y sus rojizas orbes se entrecerraron con desagrado enmascarado de odio, la mirada escarlata era tan penetrante que Kiki sintió que debía alejarse de aquel chico lo antes posible.

"Regrésalos" -ordeno el bicolor-.

-...- mas el ojidorado de los White Tigers solamente gruño por lo bajo alejándose-.

"Kiki" -hablo con voz firme el pelinegro- "Regresa ese disco" -ordeno con firmeza- "No me hagas quitártelo por la fuerza".

"¿Serias capaz, Rei?" -el peliverde volteo hacia un lado- "¡Claro que lo serias! Si después de todo nos has traicionado sin remordimiento alguno ¿Eh? Raymond".

Los ojos dorados del chino se entrecerraron con molestia, si había algo que detestaba era que Kiki le llamase de esa forma. Y mientras ellos discutían, Kyouju había salido corriendo en busca de los demás miembros de su equipo.

"Por ultima vez, Kiki, yo no los traicione" -replico, intentando conservar la calma-.

"¡Mientes!... ¿Sabes, Rei? Yo te admiraba, te admiraba mucho, pero te fuiste sin que te importara nada ¡Tampoco te importaron los sentimientos de Mao!".

Kai entrecerró los ojos, confiaba en que Rei le había dicho la verdad sobre su relación con la pelirosada, y sin embargo, si Rei la consideraba solamente una hermana, aparentemente la pulga rosa sentía algo mas por este que simple cariño de "hermanos".

"Ya basta, Kiki, no discutiré esto contigo, regresa el disco" -ordeno, manteniéndose impasible-.

"¡No lo haré!" -replico tercamente- "Te propongo algo... si me ganas en una batalla lo regresare" -y confiaba plenamente en que sucedería lo contrario-.

"Si así lo quieres" -los dorados ojos de Rei se tornaron mas felinos-.

Para cuando un apenas despierto Max, un alarmado Kyouju y un Takao cayéndose de sueño llegaron, se encontraron con la misma escena que Kai miraba desde hacia unos instantes. Bajo la lluvia como si esta no existiese, Rei peleaba contra uno de los miembros de los White Tigers, las chispas volaban mientras el metal de los blade chocaba. Era demasiado obvio quien era el que iba a ganar aquel encuentro.

"¡Detente, Rei!" -pido el peliverde, repentinamente- "No sigas, por favor... ya has ganado... no me hagas esto".

Ese era el momento justo que Kai esperaba, aquel momento donde seguramente Driger se marcharía ante la duda del pelinegro. Rei sin embargo pareció ser tomado por sorpresa ante la petición de su contrincante... Kiki parecía sin duda alguna estarlo pidiendo con desespero, los ojos dorados del miembro de los White Tigers suplicaba que realmente se detuviese. Y por un instante el pelinegro no supo que es lo que debía de hacer. Más, pareció que en medio de su indecisión una luz brillaba.

'No puedo fallar" -pensó para si mismo- 'Ya lo dije antes... me comprometí a este equipo, no puedo fallarles también a ellos'.

Un suspiro escapo de los labios de Rei, mientras que cerraba los ojos con aparente resignación ante que lo que había decidido.

"Lo siento mucho, Kiki" -mascullo de manera apenas audible-.

Instantes después los ojos dorados del pelinegro se abrieron con fiereza, mostrando en todo su esplendor los rasgos felinos y mordaces que tenia. Levanto su mano derecha con decisión y fue toda la indicación que la bestia sagrada dentro de su Beyblade necesito.

"¡Vamos, Driger!. ¡Ataque Garra de Tigre!" -su grito resonó como un trueno en la lluvia-.

Y de un solo y certero golpe, el blade donde se encontraba Galmon (o Galman, realmente no recuerdo como se escribe el nombre de esa bestia bit ¬¬Uu) salio fuera del plato, simple y sencillo, Rei había ganado.

"¡Bien hecho, Rei!" -festejo Takao, dando un salto y corriendo hacia el-.

"¡Eso fue fantástico!" -celebro el rubio, siguiendo la misma dirección del nipones-.

Ambos chicos abrazaron efusivamente a su compañero, pero Rei no parecía compartir su felicidad, en realidad sus ojos dorados parecían un tanto afligidos. Pesadamente, Kiki tomo su Beyblade mirándolo con cierta aprensión, para dirigir después aquella mirada rencorosa hacia su antiguo ex-compañero de equipo. Cuando ambas orbes oro chocaron, parecieron mantener una plática muda.

"Siento que haya sido de esta manera" -murmuro Rei, con un tono serio e impasible-.

"No me equivoque al decir que eras un traidor... y ahora compruebo que ya no te importamos" -entrecerró los ojos con odio-.

El comentario hirió mas a Rei de lo que a simple vista se observo. Sin mas, Kiki se dispuso a irse lo mas rápido posible de aquel lugar y olvidándose siquiera de su trato, salio corriendo hacia un lado.

"¡Mis datos!" -grito Kyouju consternado (¿se nota que no tiene nada mejor que hacer en la vida?)-.

Y como si lo hubiese estado esperando, Kai salio a su encuentro impidiéndole la marcha nuevamente. Acorralado, Kiki saco el disco de entre sus ropas y se lo arrojo hacia el ruso que lo tomo hábilmente. El peliverde se giro hacia un lado y clavo su vista directamente en Rei.

"¡Esto no se ha terminado!" -grito fuertemente- "Y ustedes" -señalo fugazmente a Takao, Kyouju y a Max- "Han hecho mal, el los traicionara como nos traiciono a nosotros ¡Fracasaran por su culpa!".

Y después de aquella advertencia, salio corriendo alejándose de la vista de los Bladebreakers. Kai apretó el puño partiendo en dos el disco y lo dejo caer sin mas sobre el suelo. Takao y Max aparentemente aun parecían confundidos por lo que acababa de suceder, Kyouju respiro tranquilo sabiendo que los secretos de su equipo estaban resguardados nuevamente, y Rei, el miraba hacia el suelo con sus hermosas orbes doradas entrecerradas con aflicción.

КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ

La mañana ya despuntaba, como siempre, el primero en levantarse había sido el pequeño geniecillo de los anteojos, la noche anterior había sido muy agitada mas afortunadamente aquel día no tenían ningún encuentro pendiente, por lo cual podrían descansar un poco. Kyouju se llevo una sorpresa al no encontrarse ni con Rei, y tampoco con Kai, tan solo encontró una nota que explicaba brevemente que ambos habían ido a dar un paseo de practica, sin embargo no avisaban siquiera a donde habían ido o a que hora regresarían.

Alejados del lugar en el que se encontraban sus compañeros, Kai y Rei se encontraban practicando con sus beyblades en una de las altas montañas de extraños relieves que adornaban el paisaje alrededor de la imponente Torre de China. Habían salido mucho antes de que el sol siquiera hiciese su aparición, y ahora luego de aquella ligera practica decidieron tomar un ligero descanso. Caminaron hacia la orilla que había en aquella superficie plana en la que se encontraban y se sentaron. Rei dejo caer libremente sus pies hacia abajo acción que imito Kai, sin embargo el chino se permitió moverlos de atrás hacia delante como un niño pequeño. Permanecieron callados durante algunos instantes mas, sin intención alguna de romper el silencio que les envolvía.

Rei había sido el primero en despertar y dispuesto a irse había comenzando a escribir una vaga nota, para su sorpresa Kai había despertado y al interrogarle sobre lo que haría, fácilmente le saco que pensaba salir a despejar su mente pues se sentía algo abrumado después de lo que había sucedido. Kai se mostró bastante dispuesto a acompañarle a pesar de que sabia que el oriental necesitaba estar solo. Rei no pudo negarse y ahora ahí se encontraban ellos dos, sin tocar el tema del antiguo compañero de equipo del chino.

"Dude" -la voz de Rei pareció un repentino estruendo en medio de aquel silencio-.

"¿Disculpa?" -mascullo el bicolor, pensando que había escuchado mal-.

"Dude al momento de pelear con Kiki... por un momento no me sentí capaz de poder terminar el encuentro... en ese momento, fue algo extraño..." -frunció ligeramente el ceño- "En ese momento sentí como si la energía de Driger comenzara a alejarse, pero después... todo volvió a la normalidad" -termino de explicar-.

Kai comprendía, en ese momento seguramente Driger había pensando en irse como otrora lo había hecho. Sin embargo gracias a la acción de ultima hora de Rei aquello no había sucedido, sobraba decir que el mismo bicolor se encontraba satisfecho al ver que los sucesos que el recordaba hubiesen cambiado. Sin duda debía ser una señal, si aquello había cambiado eso quería decir que el futuro también, el terrible futuro que tuvo que ver con sus propios ojos no tenia porque repetirse, no iba a hacerlo.

"Es normal" -dijo al fin Kai- "Debes de saber que una de las reglas mas importantes del Beyblade es no dudar".

"Lo se".

"Sin embargo, superaste mis expectativas".

"¿Ah, si?" -ladeo ligeramente la cabeza-.

"No esperaba que llevases con tanta determinación tu encuentro... debo admitir que hiciste un buen trabajo... creo que todos estamos orgullosos de eso... e... en especial... yo..." -susurro de manera apenas entendible-.

¡Como había costado aquello! Realmente había sido demasiado el que esas palabras saliesen de el. Era Kai Hiwatari, frió, estoico, de temple imperturbable y que jamás se preocuparía por nadie mas que no fuese el mismo... mas, ese era el antiguo Kai, el Kai que no había amado ni perdido lo que amaba por una estupidez de su parte. Se había jurado a si mismo y a aquellos entes sagrados que le habían dado otra oportunidad, hacer las cosas bien... y eso es lo que haría, aunque le costase tanto derribar esa mascara de frialdad con la cual se había cubierto durante tantos años.

"¿En serio?" -las orbes doradas parecieron iluminarse-.

"Si".

"¡Eso me ayuda mucho!" -una sonrisa resplandeciente ilumino sus labios- "Es difícil para mi enfrentarme a mis antiguos amigos... pero se que es algo que debo de hacer, si cuento con su apoyo creo que será mucho mas llevadero todo esto".

"Se supone que somos un equipo... y todos los equipos hacen esas cursilerías de ayudarse mutuamente o gritar como porristas cuando el otro esta peleando" -dijo despectivamente, con una mueca desagradable-.

Rei soltó una risa, obviamente las dudas que antes le habían estado molestando ahora estaban mas despejadas. Suspiro profundamente y después coloco una de sus manos sobre el hombro izquierdo de Kai.

"Podrás decir que los odias, pero comienzan a caerte bien" -comento, aun con esa sonrisa suya en los labios-.

Kai volteo a verlo al sentir aquella presión en su hombro, y se encontró con aquellos ojos dorados que parecían hechizar ¡Como los adoraba! Siempre había pensando que la mirada de Rei era de lo más pura y perfecta. Y por primera vez desde todos aquellos días que llevaban juntos, Rei pareció darse cuenta de cuan bellos en realidad podrán resultar aquellos ojos rojizos como la sangre, brillantes como el rubí. Entrecerró la mirada y guiado por su instintiva curiosidad se inclino mas hacia delante sin despegar su vista de la de Kai. Sin embargo, sus doradas orbes se abrieron con algo de sorpresa, quito la mano que mantenía en su hombro y se alejo del bicolor, mirando después hacia el frente con aparente nerviosismo... no podía ser... ¡No podía! Kai le agrada simplemente, no tenia porque haber otra cosa de por medio ¿O si?

Mas, cuando Rei volteo a verlo ligeramente sus mejillas se tiñeron tenuemente antes de volver a mirar hacia el horizonte... no era posible, Kai no podía gustarle ¡Claro que no! por su parte, Kai parecía no entender que era lo que le estaba pasando al oriental, y menos las extrañas reacciones que había tenido para con el, si Rei tenia algo es que era demasiado impulsivo y no sabia ocultar reacciones, no era necesario ser un genio para saber que algo le pasaba y le involucraba directamente a el.

"Rei..." -estaba a punto de preguntarle por su estado, mas fue interrumpido-.

"¡Pero que sorpresa!" -grito una voz tras ellos, y ambos tuvieron que voltear-.

Al girarse, se encontraron con nada más y nada menos que Mao. La chica en cuestión estaba parada sobre una de las salientes que se encontraban a lo largo en que seguía la montaña hacia arriba. De un ágil salto, la ojidorada bajo había el mismo plano en el que se encontraban ambos, quienes no habían tardado demasiado en ponerse de pie encarando a su rival en cuestiones del torneo. La pelirosa les miraba con recelo, sin embargo su mirada se volvió rencorosa cuando se poso especialmente en Kai, que le regreso el gesto con total indiferencia, como si no le importase en lo mas mínimo su presencia.

"Mao" -la voz de Rei atrajo la atención de ambos- "¿Qué es lo que haces aquí?".

"¿Yo te pregunto por lo que tu haces?" -respondió enojada ella- "No puedo creer que lo que Kiki me ha dicho es cierto... ¿Realmente te has olvidado de nosotros?".

"Yo... eso jamás" -cerro los ojos- "Son ustedes los que no quieren entender".

"¿Qué quieres que entendamos? ¿Qué nos dejaste? ¿Qué prefieres a tus nuevos amiguitos que a nosotros?" -cada vez se sentía mas molesta, y mas herida-.

"No comprenden" -negó el con la cabeza abriendo de nuevo sus doradas orbes- "No me fui para abandonarlos, yo..."

"Ahórrate las explicaciones" -dijo despectivamente ella- "Me alegra mucho que te lleves tan bien con tus nuevos amigos" -y miro directamente a Kai-.

El bicolor tan solo le sostuvo la mirada sin decir palabra alguna. Era parecer suyo ¿O Mao sonaba celosa? Pero ¿De que?... Ella no pensaría que... ¡No!. ¿Cómo podría suponer siquiera eso? sin embargo la calculadora mente del ruso hizo una rápida asociación de ideas, y a no ser que se equivocara Mao debía de estar desde hacia un buen rato vigilándolos, y si era cierto ella también había visto el repentino y extraño comportamiento de Rei que a él mismo le había descolocado. Kai reprimió la tremenda necesidad que en ese momento tenia de voltear a ver al chino, mientras que Mao no le quitaba su enfurecida vista de encima.

"¡Rei!" -llamo ella, molesta- "¿Realmente prefieres estar con ellos que con nosotros?... Rei, si lo decides ahora, puedes regresar con nosotros ¡Seria como en los viejos tiempos!" -y cambio su mirada por una alegre mientras veía al pelinegro-.

"¿Cómo antes?" -los ojos se ensombrecieron repentinamente, y aquello no le agrado en nada a Kai-.

"¡Si!... si hablamos con Lee, estoy segura de que el podrá olvidarse de todo lo que ha pasado ¡Regresa con nosotros, Rei!" -y su tono parecía tan convincente, tan incitante-.

"Yo..." -y Rei sintió que se había quedado sin palabras-.

Kai sentía algo muy parecido al terror, al ver la posibilidad de que justo en ese momento Rei podría alejarse de el, pero Rei no podía irse ¡Claro que no! el Rei que él había conocido se había quedado con los Bladebreakers y luchado contra los White Tigers. Sin embargo, Kai tenia muy presente que ahora las cosas estaban cambiando, y quizás era decisión del destino que el chino saliese de su vida, que se apartase de él. Quizás era lo mejor, así nunca podría lastimarlo como en un futuro había hecho. Pero... dolía, dolía siquiera el pensarlo, el pensar que el se marchase.

"Rei" -llamo esta vez Kai, con voz estrangulada-.

Los ojos dorados se enfocaron esta vez en el ruso que tenia a su lado, mirando la impasibilidad de su rostro, sin embargo algo en aquellas orbes escarlatas le hizo abatirse.

"Eres libre de decidir lo que quieras para ti" -hablo estoicamente- "No estas obligado a nada, si quieres irte, hazlo" -y no pudo evitar cierto temblor en la última palabra-.

Rei le miro, sin ser capaz de decir algo, y después mirando nuevamente a su amiga avanzo hacia ella. Kai pudo sentir como el alma se le iba a los pies, y en ese momento se dio cuenta de que realmente si tenía un alma.

"Mao" -le llamo, y la chica sonreía con antelación- "Extraño mucho a los White Tigers... pero... aunque quiera ir contigo, volver con ustedes... voy a quedarme con los Bladebreakers" -decidió al fin-.

"Pero... ¿Por qué?" -pregunto desesperada-.

"No lo entenderías" -se obligo a sonreír- "Pase lo que pase, quiero que sigamos siendo amigos... al menos tu, Mao... se que eres la única que no me ha dado la espalda".

"Yo..." -bajo la vista- "Sin importar lo que ha pasado, sigo..."

"Lo se" -se acerco un poco mas a ella- "Y cuando termine esto, sin importar quien gane o quien pierda... ¿Aceptarías salir conmigo? Se que siempre has querido que vayamos juntos a la gran ciudad" -sonrió con aquella terneza suya- "¿Hace cuanto que me lo dijiste?"-.

"Un año... pensé que no me estabas escuchando" -dijo ella, sin atreverse a mirarlo-.

"Bien, entonces, saldremos" -determino-.

"¡Esta bien!" -levando la mirada esperanzada- "Pero te lo advierto, Rei, aunque seamos amigos no voy tener consideraciones contigo si nos llegamos a enfrentar" -y sonrió altivamente, mostrando un colmillo-.

"Lo mismo digo" -extendió su mano, sonriendo de la misma manera mas el mostraba dos blanquecinos colmillos- "¿Amigos?".

"Amigos" -estrecho ella su mano- "¿Rivales?".

"Rivales" -respondió con una sonrisa-.

"Bien, Rei... me voy, procura llegar a las finales ¡Ten por seguro que los White Tigers lo harán!".

"Cuenta con los Bladebreakers".

Sin mas, Mao se dio la vuelta y ágilmente avanzo hacia la orilla comenzando a bajar a saltos precisos y habilidosos. Había perdido aquella batalla, pero aun no la guerra.

Cuando ambos chicos se quedaron solos, el silencio siguió luego de la repentina aparición de la única mujer en el equipo de los White Tigers. Kai aun no creía que sus sospechas fueran enteramente acertadas, pero interiormente había sentido un gran alivio al ver que Rei había rechazado aquella proposición de volver con sus antiguos amigos para quedarse al lado de ellos. Kai egoístamente pensaba que solo se había quedado, porque de un modo o de otro, Rei era suyo y si en aquel momento aun no lo era, entonces lo seria. No permitiría que Mao se acercase de nuevo a el, el amaba a Rei mucho mas de lo que la pelirosa podría decir de su parte, de eso estaba completamente seguro.

"Bien... ¿Nos vamos?" -pregunto quedamente el pelinegro- "Los chicos comenzaran a preocuparse".

"Déjalos que se preocupen" -cruzo los brazos y se giro hacia un lado, fingiendo nuevamente ponerle mas atención al paisaje- "Me agrada este lugar".

Rei permaneció en silencio, mirando hacia la infinidad que se extendía frente a sus ojos, por un momento deseo regresar con sus antiguos amigos pero se vio incapaz de pensarlo de manera seria siquiera. No quería separarse de aquel nuevo equipo, no quería marcharse aun cuando las cosas comenzaban a esclarecerse de esa forma para él.

"Me alegra que no te fueses" -mascullo simplemente Kai, cerrando sus rojizas orbes... le había costado decir eso, pero por Rei, derribaría todas sus barreras en un solo instante de ser necesario-.

Una resplandeciente sonrisa se planto en los labios del oriental, mientras que entrecerraba el hermoso dorado de sus orbes y miraba hacia la misma dirección donde el ruso tenia enfocada su vista. Si había decido quedarse, seguramente Kai había tenido bastante que ver en aquella decisión. Kai era tan diferente a todo lo que había conocido antes, rompía esquemas y patrones de comportamiento e imponía otros con toda la naturalidad del mundo. Aquel ruso tenia algo que llamaba la atención, lejos de lo apuesto que pudiese ser, del frió de su mirada o de lo profundo de su voz... ese algo era el mismo, su forma de ser era interesante, enigmática, misteriosa. Y la curiosidad nata de Rei lo estaba orillando a buscar mas en aquel joven ruso, a buscar estar con el.

Rei suspiro profundamente cuando se dio cuenta de algo... se sentía atraído por Kai, de una forma muy diferente a lo que su curiosidad podría provocarle. Realmente se había dado cuenta en un momento de lucidez que el ojiescarlata comenzaba a gustarle, se sentía fácilmente atraído por el ¡Y no se había percatado antes!

"Yo también me alegro" -susurro Rei, con una suave sonrisa en los labios-.

Si, definitivamente la mejor decisión había sido quedarse.

Continuara...

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¡Ya, es todo! Es todo lo que mi patético cerebro pudo pensar x.X aclaraciones, aclaraciones, vayamos por orden mientras lo escribí XD lo que esta en cursiva ha sido un flash back (por si no leyeron las acotaciones que pongo al principio ¬¬) a medida que avance el fanfic van a haber muchos flash back que van a intentar explicar que fue lo que paso para que llegásemos al punto donde comienza este fanfic, con un Rei medio muerto en brazos de Kai y las cuatro bestias bit hablando cosas extrañas sobre el Black Dranzer XD intentare explicar que fue lo que paso antes, solo espero que se entienda ¬¬Uu

Sobre eso de que Kevin llamo a Rei "Raymond" lo que pasa es que en el capitulo "Con los Blades en la Calle" (el cual tengo grabado, jajajaja) es así como Kevin llama a Rei cuando se aparece por primera vez en aquel callejón feo y sucio, le dice "Raymond" y creo que después le pregunta si la anda haciendo de niñera o algo así, el chiste es que pensé que se vería lindo como un sobrenombre molesto ¡En serio! Si yo fuese Rei y me dijesen Raymond (como en la versión en ingles ¬¬) me sentiría muy molesto XD Por otra parte nuestro príncipe de hielo esta intentando ser mucho mas abierto y menos frió para poder llegar al corazón de nuestro amado neko, y Rei ya se dio cuenta de que le gustaba el ruso, y la verdad es que ¡Se tardo! Digo, si a mi me presentan a alguien que se parezca a Kai, al instante digo -"¡Me gusta, me encanta, lo amo!"- así que esperemos que el neko diga las ultimas palabras muy pronto XD Sobre Mao, no quise ser tan cruel con ella y todo eso, digo, ya con que Rei la bote por Kai debe de ser suficiente castigo ¿O no? jajajajajaja.

Ok, eso ha sido todo en cuanto explicaciones ¿Sugerencias? Las acepto con mucho gusto n.n y como siempre, paso a agradecer a las lindas personas que se han tomado la molestia de dejarme un review en el capitulo pasado, estas son:

Kaei Kon

H.fanel.K

Shiroi Tsuki

Addanight

AlquimistaFlama

Claudel Kurayami

DarKenjiFujisaki

Auras Hayumi

Junel Hiwatari

Naomi Hiwatari Kon

Hitzuji

Y como ya no hay nada que hacer por el momento, yo me retiro esperando verles en algún otro de mis fanfics, a quien haya leído esto ¡Muchas gracias!

»»----- ČεĻεŋ Mдяΐŋдİđεŋ "Si supieras que siempre, sin que tu lo sepas y donde estés, cuando caes dormido, yo te deseo buenas noches. Y antes de que despiertes, los buenos días... quizás entonces como yo, me amarías..." ------»