Acotaciones:

"..." - diálogos

'...' - pensamientos

(...) - mis burdos comentarios

cursiva - flash back

КxЯ КxЯ КxЯ - cambio de escena

Datos del fic:

Titulo: "Recordando al Olvido"

Autor: Celen Marinaiden.

Genero: Yaoi, Shonen-ai, medio AU y quien sabe cuantas cosas mas.

Parejas: KaixRei.

Disclaimer: Beyblade no es mío, si lo fuese no me vería en la "penosa" necesidad de hacer esto, ya que directamente lo mandaría a hacer en el manga o en el anime ¿Conclusión? Beyblade es de Aoki Takao, por lo tanto a mi no me pagan ni un quinto por escribir esto, es solo un pasatiempo y demandarme no servirá de nada. Solo uso a los personajes (y secuestro) para mi enferma diversión, gracias por su comprensión XD

¸,ø¤º°°º¤ø,¸¸,ø¤º°°º¤ø,¸¸, ReCorDaNdO aL OlViDo ¸,ø¤º°°º¤ø,¸¸,ø¤º°°º¤ø,¸¸,

Capitulo V: Tercer paso...

Desde su lugar, Rai se levanto satisfecho al ver cual seria su oponente, riendo para si mismo ya que disfrutaba de una venganza aun no conseguida. Mao coloco sus manos en algo que asemejo a un ruego, y murmuro algunas palabras que no pudieron ser entendidas.

Y la cuarta sesión comenzó. Las cosas parecían bastante serias, sobre todo cuando apenas el juego había comenzado, ya que al instante, Rai comenzó a utilizar los ataques de sus compañeros, imitando los movimientos de Galux, Galmon y Galzzy. Sobra decir que los Bladebreakers se encontraban sorprendidos, preguntándose como era posible que los hubiese aprendido, haciendo que Takao diese uno de sus típicos comentarios, hablando de escuelas de verano o clases nocturnas. Rei prácticamente estaba perdiendo, mientras que aun su equipo mantenía firme su fe sobre él. El plato donde estaban jugando comenzaba a despedazarse bajo el ataque de Rai, quien parecía tener todo absolutamente dominado, al tiempo que seguía recriminando al dueño de Driger, muchas cosas del pasado.

"Esto esta mal" -hablo Mao, bajando la mirada y haciendo que algunos mechones cubriesen sus ojos-.

"¿Mao?" -pregunto preocupado a su lado, Kiki-.

"Es que esto no... ¡No es honorable! ¡No lo hagas!" -y le lanzo corriendo hacia donde se encontraba su líder-.

"¡Mao, espera!" -pero la replica del peliverde fue ignorada-.

Rápidamente, la ojidorada se coloco detrás de su capitán, quien parecía estar disfrutando bastante de aquella "humillación".

"Rai, no sigas ¡Recuerda lo que nos enseñaron nuestros mayores!" -pidió ella, mortificada-.

"¡Vete de aquí!" -gruño él en respuesta-.

"Ellos decían que..." -pero parecía que ella no lo había escuchado-.

"Guárdate el sermón ¿Quieres?" -volteo a verla, mientras sus ojos dorados parecían temblar y la mirada de Mao se volvía de sorpresa- "¡Esta es mi pelea!".

"No lo entiendo, Rai, estas llevando las cosas demasiado lejos"."

"No lo creo, después de que Rei decepciono a los White Tigers y a todo el pueblo" -sus ojos aun parecían temblar en una muda aflicción retenida- "Cuando éramos niños todos deseábamos ser campeones de Beyblade, sobre todo Rei... sin embargo cuando lo eligieron para ser el líder del equipo White Tiger, se esperaba que nos llevase a la victoria, pero en vez de aceptar ese honor nos dio la espalda para siempre" -volteo a mirar desafiante a Rei- "Nos abandonaste ¡Así que te estamos devolviendo el favor!".

Rei retrocedió ante aquellas palabras, mientras que todos miraban con interés como el ataque de Rai se hacia mas intenso. Kon realmente parecía estar metido en sus pensamientos, en sus razones para decir de si mismo que no era una traidor y que no había abandonado a nadie.

Y entonces, retrocedió un paso al tiempo que su propio blade también lo hacia, Rai estaba ganando no solo en el plato, sino también, estaba ganando en la voluntad del mismo Rei.

"¡Rei!" -se escucho un grito en medio de aquella pelea-.

Aquella exclamación pareció sacarlo de su ensoñación.

"¡Deja de perder el tiempo!" -ordeno autoritaria esa voz- "Gana de una vez" -entrecerró su mirada ojirubí- "Nosotros estamos orgullosos de que estés en nuestro equipo ¡Yo lo estoy! Así que déjate de juegos y termina con esto".

El chino pareció un tanto sorprendido por sus palabras, pero después asintió como si ahora todo volviese a ser claro, sus ojos dorados se tornaron más fieros y se volvió hacia su rival con una nueva determinación. Ante las palabras de Kai, todos parecieron reaccionar, comenzando a dar consejos y palabras de aliento hacia su compañero. Por un instante, el pequeño rubio se fijo en la postura del bicolor, permanecía de manera serena, sencillamente parado y con los brazos cruzados... sin embargo, sus ojos rojizos veían con completo interés hacia el frente... y Max lo noto, Kai ni siquiera estaba mirando hacia el juego, ya que su vista permanecía fija en la figura de Rei. El rubio volteo a ver hacia el chino y después volteo a ver a Kai nuevamente... ¿Podría ser...? sin embargo, negó la cabeza cuando nuevamente las cosas con la pelea parecían ponerse difíciles, centrando su atención en el juego.

Ahora que Rei parecía haber recuperado el temple, los comentarios de su ex-compañero ni siquiera parecían afectarle, y mientras una espectacular batalla se desenvolvía entre ellos, logro exponer todos aquellos puntos de vista hacia un Rai, que en sus propias palabras: tenía la mente cerrada. Cuando al fin Galeon y Driger hicieron acto de presencia, como siempre fue algo digno de verse con admiración... y Kai pareció pensar que se volvía loco, pero podría jurar que nuevamente aquel tigre le había mirado directamente a los ojos por una fracción de segundo, tan rápido... que por eso dudaba que realmente hubiese pasado.

Después de un impresionante despliegue de poder... todo llego a su fin. Rei había utilizado la misma técnica especial de Rai, el Relámpago Oscuro, además de que había logrado hacerme una significativa mejoría. Todo fue muy rápido, pero claro... los Bladebreakers habían ganado. Frente a un Rei que parecía ser imponente, Rai se dejo caer de rodillas. Kyouju lloraba de felicidad, mientras que Max agitaba los brazos sonriendo emocionado.

"Buen trabajo" -Takao se apresuro a felicitar a su compañero- "Ni yo mismo hubiese podido hacerlo mejor".

"Si podías, pero gracias por darme la oportunidad".

"Pero todo fue muy tenso durante algunos minutos" -intervino Max, sonriente-.

"Demasiado tenso para mi gusto".

Todos voltearon hacia atrás, a sabiendas que el comentario había venido de Kai, quien en ese momento se aproximaba hacia donde estaba Rei. Takao y Max tuvieron que hacerse a un lado, cuando se dieron cuenta de que el bicolor no detendría su marcha por ellos. Se detuvo frente el chino, y sonrió de manera agradable, solamente para él.

"Sin embargo, sabía que lo lograrías y nunca dude de ello" -y por un momento sintió perderse en aquellos ojos dorados que le observaban atentos- "Realmente mereces que te felicite, te debemos este torneo a ti".

"No" -negó Rei, regresando la sonrisa que Kai le había regalado- "Mas bien creo que ganamos gracias a todos".

Y por un instante, lo único que hicieron fue observarse sin decir nada. Para que luego Rei rompiese el contacto ante la voz de Mao, que sonaba a sus espaldas. En ese momento Max aparentemente lo entendió... y sonrió para sus adentros... ¡Aquello definitivamente era un descubrimiento! E incluso, hasta podría ser divertido... ¡Pero que obvio parecía! Apostaría cada una de sus pequeñas pecas a que aquel par se gustaba.

Los White Tigers dejaron aquella actitud de agresividad hacia los Bladebreakers, dejando ver que aceptaban su derrota sin resentimiento alguno. Y Cuando Rai se acerco hacia Rei, al fin las cosas parecieron aclararse. El capitán de los tigres acepto el tener la mente cerrada y acepto aun mas la superioridad que tenía Rei sobre él, estando conforme con que algún día el dueño de Driger llevaría a su pueblo las habilidades aprendidas.

"Eres bueno, Rei, eres muy bueno" -dijo, sonriendo mientras se paraba delante de él- "La búsqueda del conocimiento es algo que vale la pena continuar".

"Jah, gracias" -sonrió el otro ojidorado-.

Y ante las muecas satisfechas y conformes, tanto de los White Tigers y los Bladebreakers, como de los espectadores. Ambos pelinegros chocaron sus manos, en un gesto que anunciaba la regenerada amistad entre ellos.

El torneo había terminado, coronando a los Bladebreakers como los nuevos campeones asiáticos. Ahora, el torneo estadounidense parecía estarles esperando.

КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ

Sus ojos verdes resplandecieron con furia mal contenida, mientras que exasperado bufaba dando un fuerte pisotón en el suelo. La espera ya había sido mucha, y con lo falto de paciencia que él era, la situación se había vuelto completamente pesada.

"Voy a matarlo" -siseo, molesto- "Lo matare de manera lenta y dolorosa".

"Ya, Bryan, deberías calmarte" -pidió el pelirrojo a su lado-.

"¿Cuánto tiempo tenemos aquí, Yura?".

"Eh... bien, ¿cinco, diez minutos?".

"Eso me basta a mí" -volteo a mirarlo furioso- "¡Y este imbécil no puede abrirnos la puerta!".

"Quizá es que Kai..."

"Me importa un demonio lo que Kai este haciendo..." -y siguió maldiciendo, aunque mentalmente-.

Yuriy miro la puerta cerrada con algo de aflicción, ahora si estaba preocupado. Kai se veía comportando muy extraño desde hacia semanas, faltaba a muchas sesiones de entrenamientos, y cuando no había nadie en las salas de practicas él solía encerrarse y no salía hasta muy entrada la noche. Definitivamente el comportamiento del nieto de Voltaire ya había obtenido la atención de todos los que le conocían en la Abadía, y la duda en general se refería a saber que era lo que pasaba con aquel bicolor... ¿Estaría deprimido? ¡Si! sonaba a locura tratándose de Kai, pero es que no había otra forma de justificar su comportamiento, incluso se sabía que Voltaire había intentado hablar con él acerca del tema, y Kai sencillamente había despachado a su abuelo sin decir ni una sola palabra.

Hacia dos días que había llegado un mensaje para Kai, sin embargo debido a su comportamiento y sus costumbres extremadamente antisociales, aquel mensaje no había sido recibido. Yuriy había decidido él mismo ir a llevar hacia su destinatario, pero Bryan prefirió adelantársele, pues pese a lo que demostraba, el ojiverde también estaba completamente intrigado por la nueva actitud del bicolor.

Poco habían obtenido en realidad, porque ahí estaban ambos como un par de idiotas sin que el ojicarmín se dignase a abrir la puerta, pues ya le había gritado a Bryan que se marchase.

"¡Bien!" -exploto el peligris- "¡No me importa si no me abres! Nosotros tenemos la culpa por preocuparnos de tus asuntos, señor rey del mundo... pero si te interesa saber... el mensaje que no puedes dignarte a recibir es de tu patético equipo".

Apenas unos segundos de silencio transcurrieron después de que Bryan dijese esas palabras.

"¿¡Que es lo que dice?" -se escucho la clara y autoritaria voz de Kai desde el otro lado-.

"¿Esperas que te lo digamos?" -bufo Bryan, admirado de que al fin aquel sujeto tan desesperante les contestase-.

"Tranquilo" -pidió el pelirrojo, colocando una mano sobre su hombro y mirándolo de manera suplicante- "Kai" -se volteo hacia la puerta- "Ellos están organizando una reunión en casa de Kinomiya, te están invitando a que vayas".

"¡Yura!" -reprocho molesto- "¡No tienes porque decirle! Si le importa, que el venga a buscar su mensaje".

"Bryan" -negó con la cabeza- "Déjalo, no es nuestro asunto lo que le pase... vayámonos ya... tengo hambre ¿Tu no?".

"Pero, Yura..."

"Anda, que me gusta comer acompañado de ti" -sonrió de manera suave- "Olvidemos el asunto".

Bryan entendía perfectamente que el pelirrojo intentaba menguar su enojo hacia Kai. Decidió que no valía la pena seguir esperando más por una explicación por parte del bicolor, y se dio la vuelta haciendo caso a las palabras del otro. Yuriy se demoro tan solo un instante en seguirle, pues se agacho y deslizo debajo de la puerta un trozo de papel blanco, antes de darle alcance al otro, que aun iba despotricando barbaridades sobre el ojiescarlata.

Dentro de la habitación que tenía un enfermizo aspecto de soledad, entre las sombras apenas alejadas por la débil y casi lastimera luz que se colaba por una ventana, Kai se puso de pie encaminándose hacia la puerta, agachándose con desdén y tomando en manos la hoja que había sido deslizada. Su primer impulso fue arrugarla y arrojarla al cesto de la basura, sin embargo, noto que era la letra del pelirrojo, explicando el mensaje que debían de darle.

En aquel escrito estaba el día en que supuestamente todos se reunirían, ya que había pasado mucho tiempo desde la última vez que se habían visto, así que era de suponerse que Takao organizaría algo así.

Aquello parecía una lista de nombres que le eran molestos.

Takao, Max, Kyouju, Hiromi, Daichi, Hitoshi...

Todos esos nombres le desagradaban. Todos, menos uno.

Rei.

Al instante, cerro con fuerza su puño arrugando la hoja de papel, la arrojo con fuerza al suelo suprimiendo la exclamación que quería dar, y después se volvió hacia su cama, acostándose de nuevo, dándole la espalda a la puerta. No quería saber nada de nadie, quería olvidarse de ellos, olvidar siquiera que había personas que lo consideraban su amigo, olvidarse de Yuriy y Bryan, olvidarse de todo aquel que había en la Abadía, olvidarse de su abuelo. No deseaba, simplemente saber nada de nadie.

No ahora que tenía una nueva meta, no ahora que todo parecía estar en orden, en tan perfecto orden que si se desviaba tan solo un poco de su objetivo, seguramente todo se arruinaría. No podía desistir ahora, cuando estaba tan cerca de tener ese poder que deseaba, de alcanzar la perfección, aquella de la que había escuchado hablar mientras crecía.

КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ

"¡Pues yo pienso regresar a casa!" -grito Takao, al tiempo que se metía un tenedor a la boca y se engullía un trozo de carne-.

"Yo también, me parece bien descansar ahí" -apoyo Max, sonriendo-.

"Yo iré con ustedes, chicos" -concordó Kyouju-.

Se encontraban en un restaurante típico de la ciudad. El torneo había finalizado, y los Bladebreakers eran los afamados vencedores. Ahora, justo estaban haciendo los planes que llevarían a cabo antes de irse hacia el torneo estadounidense. El señor Dickenson, sentado en la misma mesa que ellos solo se dedicaba a hacer comentarios y a sonreír... sonrisa que comenzaba parecerle ya muy molesta a Kai.

"¿Y tú, Rei? ¿Vendrás con nosotros?" -pregunto el rubio, volteando a mirar al oriental-.

"No" -negó suavemente- "Yo tomare un vuelo hacia donde será el torneo, y ahí los esperare".

"De acuerdo, entonces te veremos allá" -dijo Takao, antes de morder un trozo de pan y tomar un vaso lleno de jugo y llevárselo a la boca, en lo que modales respectaba, Takao dejaba mucho que desear-.

"¿Y que es lo que piensas hacer, Kai?" -pregunto el siempre entrometido señor Dickenson- "No has dicho palabra alguna, muchacho".

Kai, que permanecía indiferente a todos, pareció enfocar un poco de su atención en el hombre mayor.

"Me iré con Rei" -ante la declaración, el anciano pareció asombrarse un poco ya que no se esperaba eso- "No tengo la necesidad de ir a mi casa, no hay nada que tenga pendiente ahí... y me parecería mas conveniente que ustedes también se fuesen con nosotros en vez de ir a perder el tiempo" -siseo para el resto de su equipo, a sabiendas que recibiría una negativa-.

"¡Pero, Kai!" -protesto Takao, luego de acabarse el vaso de jugo- "Queremos ir a descansar un poco, que tu seas un enemigo del descanso y la diversión no quiere decir que nosotros vayamos a seguirte".

"Hagan lo que quieran" -se encogió de hombros, cruzando los brazos y cerrando los ojos-.

¡Bien, Takao! Justamente eso era lo que Kai esperaba. Después de todo al indicar que el resto del equipo debería de ir con ellos, evitaba levantar sospechas sobre su elección de estar con el chino. ¡Claro que tenía cosas que hacer en casa! Seguramente su abuelo estaría esperándolo ahí, para decirle sobre sus ideas y planes torcidos, mas el bicolor no tenía ninguna necesidad de escuchar aquella sarta de cosas que se sabía de memoria, ya tendría tiempo después para discutir con su abuelo y arruinarle sus jugarretas.

"Entonces todo esta decidido" -anuncio Dickenson con su incansable sonrisa- "Después de comer, deberán poner sus cosas en orden, yo me encargare de los boletos de avión".

"Como usted diga, Señor Dickenson" -y justo después de eso, Takao se metió otro tenedor con carne a la boca-.

"Estoy ansioso por ir a casa y ver a mi padre, tengo muchas cosas que contarle" -comento Max, iniciando así otra platica amena a la que como siempre, Kai se mantenía ajeno-.

El resto de la comida paso relativamente tranquila, lo mas tranquila que puede estar una comida con un viejo medio odioso, un campeón con tendencias a comer demasiado, un rubio excesivamente alegre, un pequeño genio paranoico, un chino relativamente tranquilo, y un Hiwatari de carácter intolerante y que se fastidia con facilidad.

Para cuando ya tenían todo preparado, los tres que iban con destino a Japón abordaron su avión con gran entusiasmado, mientras que Kai y Rei parecían relativamente ajenos a la emoción de sus compañeros. Antes de abordar el avión, Kai tuvo que aguardar un poco mientras Rei se dedicaba a comprar un diario y después le daba alcance en la sala de espera, el avión tardaría solamente quince minutos mas en estar listo para ser abordado. Ambos agradecieron que en el mar de personas que se encontraban así, aparentemente no hubiese nadie aficionado al Beyblade o seguramente tendrían problemas con fanáticos.

"Mira, Kai" -pidió el chino- "Estamos en primera plana".

Ante la declaración, el bicolor enfoco la mirada en la portada del periódico. Una foto de los integrantes del equipo se veía a la perfección. Los cinco chicos sonreían cada quien a su manera.

"Joh... aquí dice que todos partiremos directamente hacia Estados Unidos".

"Bah, eso debió decirlo Dickenson, para que nadie molestase a sus chicos de oro".

"¿Te refieres a Takao y los otros?".

"¿A quien mas si no?".

"Bien" -se encogió de hombros, abriendo el periódico- "Al menos eso nos dará tiempo para estar solos, podremos descansar tranquilamente... me agradan los chicos, pero a veces dicen y hacen cada cosa" -reviro los ojos, con diversión-.

Kai tan solo se dedico a mirarle, sonriendo de manera enigmática para si mismo. Definitivamente, el veía algo mas interesante sobre estar a solas con Rei que solamente descansar de sus compañeros de equipo.

Al subir al avión, "cortésmente" Kai había dejado que Rei ocupase el asiento que quedaba junto a la ventanilla. Lo cual el chino le agradeció con una bella sonrisa, ya que según el boleto, aquel asiento le correspondía al bicolor. Realmente a Kai le asombro que les diesen primera clase, claro que la primera clase de aquella aerolínea no era la gran cosa comparada con las otras aerolíneas que él conocía, pero al menos el viaje seria mas tranquilo para ambos. El despegue fue tranquilo y dentro de muy poco se encontraron en el aire, Rei había dejado de mirar con atención la ventanilla cuando todo suelo desapareció y solamente se vieron las nubes. Kai a su lado, miraba con insistencia el perfil del chino, maravillándose de lo perfecto que era Rei, sin poder evitar el pensar que con los años, Rei lo único que haría será mejorar en su aspecto... le parecía algo casi risible el saber como se vería aquel hermoso rostro con algunos años mas, y como luciría aquel cuerpo favorecido por el crecimiento y la edad. Sencillamente el chiquillo de ojos dorados y llamativo aspecto, se convertiría en un joven completamente arrebatador. De acuerdo, pensamientos así eran justamente los que debería de evitar por su propio bienestar, y el de un puro e inocente Rei, lo mejor seria el pensar en que excusa seria la que fuese a darle a su abuelo... aunque claro, no tenía siquiera porque decirle que tuvo la oportunidad de marchar a Japón y la rechazo, para en lugar de eso dirigirse hacia EUA con la única intención de acompañar al chico que ocupaba sus pensamientos con insistencia a cada momento del día.

"Bien, Kai" -la voz de Rei pareció sacarlo de sus pensamientos-.

El chino se giro hacia él, sonrió de manera confortante y después se acomodo lo mejor que pudo en el asiento.

"Yo paso a dormirme" -sonrió, con una adorable mezcla de gracia y pena- "He viajado tantas veces en avión, que ya es aburrido... así que prefiero pasar el tiempo posible dormido, no soporto la sensación del vuelo".

Kai solamente asintió sin pronunciar palabra, para después observar como Rei cerraba los ojos, girando la cabeza hacia el lado de la ventanilla, aparentemente buscando una posición cómoda para descansar.

"Que descanses, Rei" -murmuro tan bajamente, que creyó que el chino no le escucharía-.

"Gracias, Kai" -sin embargo, y para su sorpresa, le respondió-.

El bicolor se permitió sonrojarse levemente, mientras que sonreía con presteza para borrar el gesto con igual rapidez que con la que había aparecido. Definitivamente, por estar en aquel momento con el chino, seria capaz de enfrentarse a un enfurecido Voltaire Hiwatari que bramase por correrlo de la casa y desheredarlo... Rei valía la pena cualquier sacrificio, eso lo sabía desde hacia ya demasiado tiempo.

El hotel en que el Señor Dickenson había hecho reservaciones para ellos, no era algo despreciable aunque tampoco tan ostentoso. Era una sola habitación que tenía cuarto de baño, una linda vista por la terraza y dos confortables camas que parecían estar esperando su llegada, pues apenas arribaron al cuarto ambos supieron que lo que harían seria dormir. El vuelo había sido largo, y ya era muy entrada la noche. A pesar de que Rei había conseguido dormir un poco durante el viaje, no le sirvió de mucho cuando se despertó media hora después y fue imposible que volviese a conciliar el sueño. Realmente no le agradaban demasiado los aviones, le hastiaba la sensación de vuelco permanente en el estomago, la presión de altura y el constante zumbido del avión mientras viajaban... sin embargo, nunca demostraba estar molesto con la situación o incomodo. Aunque claro, la realidad fuese otra.

Cuando el sol del día siguiente despunto, la paz en aquella habitación era palpable, mas ello no evito que Kai despertase a una hora que se consideraría relativamente temprano. Sus ojos rojizos se acostumbraron a la poca claridad que había en la habitación debido a que las cortinas se encontraban cerradas. Se incorporo, girando la mirada hacia a un lado. Casi fue una sorpresa encontrarse con Rei perfectamente arreglado, sentado en su cama la cual estaba ya ordenada y observándole fijamente. Una sutil sonrisa se formo en los labios del pelinegro y entrecerró sus ojos dorados.

"Buenos días" -dijo, simplemente él-.

Kai pareció reaccionar instantes después, sacado de aquella admiración que había tenido por Rei, claro, que sea Rei la primera cosa que veía en el día sin duda alguna era un privilegio.

"Buenos días" -respondió, con algo de tosquedad involuntaria- "¿Cuánto llevas despierto?".

"Algún tiempo" -se encogió de hombros- "El suficiente para haber recibido una llamada del Señor Dickenson, dice que los chicos vendrán mañana, en cuanto lleguen iremos primero a un centro de investigación de Beyblade, quiere que demos un vistazo" -se encogió de hombros- "Aunque no entiendo para que".

Kai sonrió para sus adentros, él si entendía el porque.

"A mi me basta con saber que mi Beyblade funciona, no deseo saber mas".

"Eres muy simplista, Rei".

"La vida es simple, nosotros la complicamos, por eso prefiero ser simple".

"Bien, supongo que encontraremos que hacer en ese centro de investigación".

Rei simplemente se encogió de hombros, dándole la razón. Kai se espabilo y decidió entrar al baño para al menos intentar arreglarse, no era difícil notar que Rei ya había tomado una ducha. Se preguntaba como era posible que el chino hubiese hecho tantas cosas mientras él descansaba, sin que siquiera hubiese sido capaz de escucharlo, aunque había que poner a su favor que Rei siempre era silencioso en las cosas que hacia, incluso hasta la forma en que caminaba, sus pasos rara vez se escuchaban.

En cuanto Kai desapareció por la puerta del baño, Rei se apresuro a arreglar la cama en la que había dormido el bicolor, no deseaba que ninguna mucama viniese a hacer el trabajo si podía hacerlo el mismo. Cuando el bicolor salio del cuarto de baño, arreglando su siempre inmaculada bufanda alrededor de su cuello, se encontró nuevamente a Rei sentado aparentemente esperándolo. La sola idea de tener a aquel chino para si durante todo un día era sencillamente increíble, no había nadie que los importunase con su presencia, pero aun así... ¿Qué se supone que debía de hacer? No podía tomarlo en brazos y besarlo aunque desease hacerlo, quizá lo mejor seria intentar acercarse un poco mas a él, hasta ahora había hecho un trabajo impecable y cualquiera que lo conociese bien diría que se trataba de otra persona en el lugar del bicolor, que era otro Kai diferente, porque definitivamente no se comportaba como se suponía debía de hacerlo. La ironía recaía en que realmente era otro Kai.

"¿Y bien?" -cuestiono el otro- "¿Qué haremos? Tenemos todo un día libre".

"Deberíamos bajar y desayunar, después de eso pensaremos en que hacer, podríamos salir o sencillamente quedarnos de ociosos en esta habitación".

"¿Todo el día? Uh... normalmente por mis viajes suelo hacer eso, pero no creo que seas de las personas que disfruta de no estar haciendo nada".

"Po... podríamos hablar de... cosas, ya sabes, creo que de lo único que hablamos es del Beyblade y..." -de acuerdo, se sentía como un completo estúpido por decir cosas así, y encima no encontrar que mas hablar-.

"Quizá" -Rei se llevo el dedo índice hacia los labios, como pensando que hacer- "Me parece buena idea" -sonrió después-.

Oh... ¿Por qué tenía Rei que provocarlo? De acuerdo, aquella acción no era una provocación, pero para él aparentemente cualquier pequeño gesto del pelinegro le hacia caer como un tonto.

"De acuerdo, bajemos" -ordeno, encaminándose hacia la puerta-.

Rei se limito a levantarse y seguirle. No estaba del todo seguro si seria lo mejor para él, quedarse demasiado tiempo con Kai a solas, no que fuese malo ¡Claro que no! pero le ponía nerviosa la simple idea... el bicolor era muy diferente a él, tan altivo, callado, tenía aquel aire de sofisticación al que no estaba acostumbrado... todo en el parecía venir de otro mundo y sencillamente le tenía prendido cual abeja a la miel... sencillamente Kai desequilibraba sus pensamientos ¿Y como no hacerlo? Era alguien tan... sorprendente, peculiar, sentía que era imposible no sentirse atraído por él... ¡Pero era ridículo! no podía, Kai era su compañero, su líder de equipo... además ¡Eso no estaba bien! no podía dejarse deslumbrar tan ingenuamente. Pero, es que era tan difícil de evitar. Además, estaba seguro de que él para Kai, era indiferente en ese aspecto (si supieses u.úU).

El desayuno fue relativamente agradable, transcurriendo de una manera amena. Luego de ello, se dieron una vuelta por el hotel que parecía ser grande, con cosas que a Rei le parecieron entretenidas de ver. Se encontraron incluso con un área especial para que los niños jugasen Beyblade, después de todo con el inminente torneo americano, todos se encontraban contagiados del aire de las actividades, pasaba algo similar cuando las Olimpiadas se festejaban, independientemente del país en el que fuesen a llevarse a cabo. Había muchos niños practicando y antes de que siquiera pudiesen verlos, Kai había tomado a Rei del brazo arrastrándolo fuera de ahí, no deseaba que un montón de mocosos se les viniesen encima, emocionados por sus presencias. Ya les había tocado pasar eso, cuando dos niños se habían encontrado con ellos en la entrada, alegando emocionados que eran dos de los campeones del torneo asiático. Rei había tenido que dar obligadamente los dos primeros "autógrafos" de su vida, y Kai sintiéndose enfermo también hizo lo mismo, todo con tal de que los pequeños enanos los dejasen en paz.

En un santiamén, la hora de comer había llegado y sin posponerla demasiado se habían encaminado hacia el comedor del hotel. La comida transcurrió de igual forma que el desayuno. Y cuando lo consideraron conveniente, regresaron a aquel espacio para el Beyblade y al notar que prácticamente estaba vació se aventuraron a ir a jugar un poco, solo por diversión. Afortunadamente nadie reparo en su "famosa" presencia y cuando se cansaron, decidieron que debían irse de nuevo a su habitación, ya que aparentemente no había nada mejor que hacer.

El día se había ido fluyendo como agua, y Kai estaba seguro de que recordaría todos y cada uno de esos momentos para siempre. Guardando cada sonrisa que Rei le había dado, como un preciado recuerdo. En cuanto llegaron a la habitación, el chino se dejo caer de espaldas sobre su cama, mientras el bicolor se dedicaba a cerrar la puerta.

Ya estaba hecho, pero luego de haber pasado tanto tiempo juntos, al fin el poco hielo que quedaba entre ellos se había roto, y Rei se había mostrado con mucha confianza hacia el bicolor, ya no dudando tanto de que hacer o que decir.

"¿Sabes?" -pregunto el chino desde su cama- "No recuerdo cuando fue la ultima vez que pase un día así".

"No hicimos mucho" -comento el bicolor, sentándose en su cama-.

"Pero me divertí" -sonrió, mirando hacia el techo- "Todo me pareció bien... incluso que esos niños viniesen, agradezco que no le hayan dicho a otros niños que estábamos aquí".

"Hmpf" -negó con la cabeza- "Hubiese mandado a esos mocosos lejos de nosotros".

"Kai" -giro el rostro, viéndolo con fingido reproche- "Tú una vez fuiste uno de esos mocosos".

"Corrección, tuve su edad pero jamás fui como ellos".

"Bien... reconozco que yo tampoco andaba por ahí molestando a los beyluchadores campeones de algo, pero seguramente es porque no conocía a ninguno" -sonrió divertido-.

Kai casi tuvo que sujetarse a si mismo, pero es que no concebía la idea de que Rei le hablase desde... desde una posición tan descarada como esa ¿Quién se creía el chino? Porque si el oriental supiese lo que provocaba en él, con tan solo estar ahí, cómodamente acostado... se levantaría en un instante. Y como si el chino hubiese logrado escuchar sus pensamientos, se enderezo, quedando sentado sobre la cama. Coloco las plantas de sus pies juntas y después coloco las manos sobre los mismos, ni siquiera se había molestado en quitarse los zapatos y aparentemente no le importaba el no haberlos quitado.

"De hecho, a la edad de esos niños yo todavía estaba aprendiendo a dominar mis jugadas" -comento, con cierto aire pensativo e inocente-.

"Toma tiempo aprender a jugar" -repuso el bicolor, colocando las manos sobre la cama tras él, y apoyando su peso sobre ellas- "Y aun así, nunca dejas de aprender otras cosas".

"Cierto" -exhalo, como si quisiese decir algo repentinamente, pero en apariencia se contuvo- "Estaba equivocado".

"¿Sobre que?" -frunció el ceño-.

"Sobre ti" -expuso con entusiasmo-.

"¿En que cosa?" -se enderezo, aunque no llego a levantarse-.

El chino también abandono su posición, y se sentó apropiadamente en la orilla de la cama, quedando frente al bicolor. Durante unos instantes permaneció callado, mientras que Kai comenzaba a sentir algo muy semejante a la ansiedad ¿Es que había errado su comportamiento?

"Bueno... creí..." -comenzó, como si dudase- "Que eras mas... serio, pero ahora ya me di cuenta que no, eres muy accesible y divertido a tu forma, y si antes me agradabas, ahora me agradas mas, porque... bueno..." -sacudió la cabeza- "No es la gran cosa, quizá es solo que no nos habíamos tratado por tanto tiempo, o algo así".

Rei no pudo seguir hablando, porque sencillamente no se creía capaz de hacerlo... ¡Se sentía terriblemente mal! Como un tonto poder decir cosas así, seguramente Kai se burlaría porque todavía se comportaba como un niño... ¡Pero es que no podía evitarlo! Recién se había dado cuenta de que el bicolor le hacia comportarse de esa forma, tan extraña, como si no supiese la manera adecuada de llevar las cosas... pero no era su culpa ¡Claro que no! Kai le ponía nervioso, al principio había sido cosa de nada, pero ahora le parecía un hecho notorio... ¡Se sentía torpe al lado de Kai! Y solo Kai tenía la culpa, porque con el paso de los días parecía estar mas cercano a él, con sus acciones y sus palabras, era eso o su imaginación estaba muy desbocada. Recordó perfectamente cuando el ojicarmín le había tomado de la mano para arrastrarlo a un lado y esconderse, pues justo en el pasillo donde habían ido caminando, venían unos niños hablando del dichoso torneo asiático, en aquel momento había sentido como su estomago daba un vuelco... ¡No, no, no! estaba mal, muy, pero muy mal que le estuviese pasando aquello. ¿Qué se supone que haría ahora? Porque si Kai se daba cuenta de eso, antes de que el chino pudiese ocultarlo no sabría que es lo que haría, ya que seguramente el bicolor se molestaría y se alejaría de él lo mas rápido posible.

Ahora si que tenía un buen problema. Y encima, por el calor que notaba en sus mejillas, podría apostar su Driger a que se había sonrojado.

Y efectivamente, mientras tenía sus orbes doradas entretenidas en el suelo, Kai noto perfectamente como aquella piel acanelada había adquirido un color rojizo. Y sencillamente ese gesto le pareció encantador. Sin embargo de golpe, algo en su mente pareció llamarle a gritos. La misma loca idea enferma que había estado acechándolo durante días, martillando su cabeza con llevarla a cabo... ¡Pero no podía! Era sencillamente una locura arriesgarse de esa forma, podría perder todo el esfuerzo que había llevado a cabo cada día desde que había "conocido" a Rei, o mas bien, cada día desde que Rei le había conocido a él. Además, justo en aquella mañana ya había tenido esa discusión consigo mismo y ya había llegado una resolución, sin embargo ahora parecía que esa conclusión había valido para nada.

¡Al demonio! Ya era suficiente. Kai Hiwatari era alguien determinado, que nunca se paraba a pedir perdón o permiso. Si quería algo, sencillamente iba y lo tomaba, no era un vil cobarde, y además, aquella cobardía era la que desde un principio, había originado todo aquello. Por ser cobarde Rei había muerto. Y las palabras de Dranzer resonaron en su mente un tanto de veces, repitiéndose. ¿Hacer las cosas bien? de acuerdo, pues eso justamente estaba por intentar... eso o una completa estupidez.

"Rei" -le llamo, haciendo que el chino levantase la vista para observarle- "¿Estas bien?" -pregunto indiferente-.

"Sí... ¿Por qué?" -pareció un tanto desconcertado-.

"Es que... me parece que te sonrojaste" -comento, con cierta saña-.

El chino dio un sobresalto muy ligero, apenas perceptible a los observadores ojos de Kai. Aquel carmín pareció aumentar, y el nerviosismo se vio claro en el chino, aquello sencillamente pareció darle al bicolor más seguridad para seguir con la locura que tenía pensada hacer. Sencillamente, casi un suicidio.

"¡No!" -negó fervientemente él- "No es nada, debe ser el clima, no estoy acostumbrado" -mintió patéticamente-.

"¿Seguro?".

"¡Sí!" -asintió con firmeza, deseando que el otro le creyese-.

"Entonces, supongo que el clima te sienta bien" -encontró al instante la base que necesitaba-.

"¿Por qué lo dices?" -inquirió extrañado-.

Rei sintió un escalofrió cuando aquellas intensas orbes rojizas se clavaron en sus ojos, como si intentase mirar dentro de su misma alma, sencillamente Kai jamás le había observando de una forma tan profunda, seguramente el bicolor no había creído en su tonta excusa ¿Se habría dado cuenta? ¡No! seria muy tonto, a menos de que Kai ya hubiese notado su comportamiento desde antes, si era así, entonces estaba en peores problemas de los que imaginaba.

Por un momento, Kai casi hubiese preferido morder su lengua antes de continuar con toda aquella charada para decir algo tan simple. Esperaba profundamente que no estuviese cometiendo un error por ser incapaz de esperar por más tiempo, y además de ello, rogaba a los mismísimos Dranzer, Driger, Dragoon y Draciel, que no terminase arrepintiéndose de su decisión el resto de su vida. Tenía una segunda oportunidad, pero eso no quería decir que aquella oportunidad era para obtener lo que deseaba y ser feliz.

Sin embargo, al fin se decidió... que sucediese lo que debía de suceder. Tarde o temprano iba a hacerlo, aunque hubiese deseado tener realmente más paciencia para que no hubiese sido tan temprano.

Y ahí iba el tercer paso.

"Porque... he de admitir que me gustas un mas cuando te ves así".

Rei boqueo, sintiendo como momentáneamente su cerebro dejaba de funcionar ¿Kai acababa de decir lo que el creía?... no, y si lo dijo, seguramente no fue con esa intención.

Dentro de su pecho, el corazón del bicolor pareció latir de una manera violenta, se acelero. Si ya había comenzado, debía de dejar las cosas en claro, sobre todo, por el rostro desconcertado que Rei había puesto, sin dejar aquel infantil sonrojo a un lado. Ahora definitivamente el chino parecía un niño pequeño al que acaban de decirle que no existe el tan mentado Santa Claus.

"Por si lo dudas, Rei" -cerro los ojos de manera solemne- "La razón por la que soy diferente contigo, es porque... porque tu me gustas mucho".

Un fino rubor cubrió aquellas pálidas mejillas, y sin quererlo Kai apretó los puños esperando no haber cometido ese tan grande error que temía. Había cerrado los ojos para no tener que ver la reacción del chino, para no tener que enfrentarse tan prontamente a un rechazo.

Rei sencillamente parpadeo, mirando hacia ningún punto en específico. Aun intentaba entender que era aquello que había escuchado, darle sentido a las palabras para que su mente pudiese aceptarlas.

"Yo..." -murmuro de manera perdida- "¿Yo te gusto?".

Ante la pregunta, Kai se encogió un poco, sin atreverse a dar la cara. Nunca en su vida se había sentido tan pequeño como ahora.

"Sí, mas de lo que podrías imaginar" -pese a ello, su voz sonó firme y segura, aunque él no lo estaba-.

Y al fin, toda aquella información pudo tener sentido en su mente.

Rei abrió los ojos grandemente, mirando en dirección hacia el ruso que no le observaba. La sorpresa era dueña del rostro del oriental... ¿Kai acababa de hacerle una declaración?...

Continuara...

CMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCM

Waaaa... ¡Que emoción! . ¡El bicolor se nos declaro! Increíble O.O y yo que tengo el cinismo de dejarle hasta aquí... si, se que debí esperar, se que debí dejar al menos dos capítulos mas... ¡Pero no soportaba! ¿Creen que Kai era el único desesperado por decirlo? ¡Pues no es cierto! porque yo estaba de nervios esperando a que este arroz ya se cociera... ¡Oh! Aun así creo que es muy pronto... ¡Tsk! mas vale temprano que nunca XD esperen, el dicho no era así, como sea... yo no iba a terminar el capi de esta forma, pero lo que pasa es que me pico la astillita de ansiedad y me sedujo para escribir esto... en fin X.x lo hecho, hecho esta. Además tengan en cuenta que el pobre bicolor esta trastornado por los recuerdos que tiene, y encima se culpa por la muerte de nuestro nekito crecido, todo gracias a que nunca había sido capaz de decirle sus sentimientos y por eso había hecho estupidez y media 9.9 como sea, se supone que eso lo explico mejor en los flash-patéticos-back, de cada capitulo. En si no tengo mas argumento a mi favor. ¿Algún comentario, queja, sugerencia, petición, propuesta de matrimonio, amenaza de muerte, aviso de demanda? Pues todo pueden dejarlo en los tan mentados reviews, yo paso a retirarme, aun tengo que intentar terminar las actualizaciones de mis otros fics antes de que entre a la escuela... el 21 de este mes ¬¬ sha se me fueron las vacaciones, shit. Como sea ¡Se cuidan mushio! gracias por leer, y nos veremos en otro fanfic.

»»----- ČεĻεŋ Mдяΐŋдİđεŋ "Quiero vivir en tu vida y respirar en tu alegría, llamar amor a mis sentimientos y entrar en el cielo con tus besos, quiero saber que existes y yo existo para ti..." ------»