Acotaciones:

"..." diálogos

'...' pensamientos

(...) mis burdos comentarios

cursiva - flash back

КxЯ КxЯ КxЯcambio de escena

Datos del fic:

Titulo: "Recordando al Olvido"

Autor: Celen Marinaiden.

Genero: Yaoi, Shonen-ai, medio AU y quien sabe cuantas cosas mas.

Parejas: KaixRei.

Disclaimer: Beyblade no es mío, si lo fuese no me vería en la "penosa" necesidad de hacer esto, ya que directamente lo mandaría a hacer en el manga o en el anime ¿Conclusión? Beyblade es de Aoki Takao, por lo tanto a mi no me pagan ni un quinto por escribir esto, es solo un pasatiempo y demandarme no servirá de nada. Solo uso a los personajes (y secuestro) para mi enferma diversión, gracias por su comprensión XD

.:°°:. .:°° ReCoRdAnDo Al OlViDo °°:. .:°°:.

Capítulo VI: Comienzos...

Por todos los espíritus sagrados de su aldea... ¡Kai si acababa de declarársele! Pero, pero... ¿Cómo? Es decir... ¡Cómo! Ay... ¿Y ahora que le decía? Bien... es que... ¡No todos los días le pasaba algo así! Hacia ya tiempo le habían gustado dos o tres niñas de su aldea, para disgusto de Mao que no dejaba de decir que no pensase en tonterías, porque aquellas niñas eran muy tontas y corrientes. Pero de eso a que ahora le gustase un chico, la cosa no iba tan normal y por eso no se había preocupado de que pudiese llegar a causarle ningún problema siempre y cuando él no fuese a provocarlos y ahora... ¡Esto! Kai le había dicho que le gustaba y mucho ¿Cómo le iba a responder? No es que no le gustara, porque ese punto ya estaba aclarado, pero... ¿Qué hacia ahora?

Por su parte, Kai sentía que iba a darle algún para cardiaco de un momento a otro, el silencio de Rei parecía haberse extendido una eternidad, ó ¿Habían sido sólo segundos y a él le parecieron horas? Sea como fuese ¡Era horrible! Toda ese incertidumbre era espantosa ¿Y que sucedería ahora? Porque seguramente intuía ¡Sabía con toda seguridad! Que Rei sencillamente le rechazaría, ahora lo que no sabía era si lo haría de una forma amable y seguirían siendo "amigos", ó si iba a lanzarle cuantos insultos se supiese y nunca mas volvería a dirigirle la palabra. Cuanto se arrepentía ahora de haber hablado de mas ¡Pero no había podido evitarlo! Tenía que decírselo, Rei tenía que saberlo ¡Había sido ya tanto tiempo guardado de ese secreto! Que sencillamente era imposible mantenerlo callado por mas.

"Yo te gusto" -declaro esta vez Rei, haciéndolo sobresaltar- "Es que... es..."

Y seguramente ahí venia la negación ¡Ya podía escucharla! Pero no, no le daría el gusto a la vida injusta de dejar que Rei fuese quien lo mandase lejos de si, no si podía remediar en algo la situación.

"No lo dije porque quisiera una buena respuesta de ti" -hablo con firmeza, sorprendiéndose a si mismo- "No espero que me aceptes o me rechaces, solamente que lo supieses".

Y guardo silencio sin poder decir otra cosa, aunque muchas más palabras pugnaban por salir de su boca, explicaciones vanas y tontas con el único fin de hacerle saber que sin importar lo demás, no quería perder su supuesta amistad. Se atrevió al fin a alzar la vista, encontrándose con el rostro de Rei que en aquel instante no sabía como describir, ya que no era capaz siquiera de vislumbrar cual era la emoción que predominaba en su faz. Para su sorpresa, una sonrisa fue asomándose poco a poco en sus labios hasta que se convirtió en una verdadera mueca... aunque tampoco sabía que era lo que aquella sonrisa pretendía reflejar en ese momento.

"Es muy extraño" -murmuro al fin- "Pero... es que... bien... pienso ó creo que... también me gustas ¿Eso esta bien ó esta mal?".

Así de simple. A Rei lo habían educado para ser alguien sereno, tranquilo, alguien que viese la vida con sencillez, enfrentase sus problemas y aceptase con valor cualquier cosa que se presentase en su camino, buena o mala. Por eso es que siempre solía pensar las cosas antes de hacer algo, era bastante bueno dando consejos y nunca le daba demasiadas vueltas a cualquier asunto que lo aquejase. Y también por todo eso, había decidido dar una respuesta tan concreta y hasta ingenua como esa.

Kai abrió los ojos tan grandemente como si acabasen de decirle que el mundo se acabaría en dos horas. Nunca antes aquellas orbes rojizas habían reflejado tanto asombro mezclado con confusión. Algo dentro de él se agito y quiso reír, gritar o echarse a decir un montón de incoherencias; pero así como aquellas emociones parecieron explotar dentro de si de la nada, igualmente se calmaron con la misma velocidad. Lo había intuido, lo había deseado ¡Lo había esperado tal ansia casi inhumana! Sus presentimientos no habían estado errados en lo mas mínimo ¡No había cometido una equivocación! Y las gloriosas palabras que acababa de pronunciar Rei se lo confirmaban. Vagamente recordó palabras similares que otrora le había dedicado el chino, aquellas que proclamaban que lo amaba. Y aunque la intensidad de las palabras que acababa de escuchar no tenían mucho punto de comparación con las otras, la sensación que habían creado en su interior era exactamente igual.

Con la confianza recuperada, y sintiéndose extrañamente dichoso como si aquella alegría quisiese desbordar de su pecho; se permitió regresar a su postura tranquila, y disipar las ganas estúpidas que tenía de ponerse a gritar incoherencias. Enfoco con determinación su mirada en Rei, quien le regreso la vista de manera ansiosa, sonriendo con claro nerviosismo. Sencillamente estaba adorable.

"Yo diría... que debe de estar bien" -comento Kai, y ahora si no pudo evitarse el sonreír-.

Un poco mas tranquilo, aunque con aquella sensación de que había un montón de mariposas haciendo estragos en su estomago, Rei le sonrió con mas seguridad, aun con un tenue sonrojo en sus mejillas acaneladas.

"Y... que..." -comenzó a murmurar de cierta manera incierta- "¿Y que hacemos?".

Kai quiso reír por la pregunta hecha, apenas podía creer que tenía frente a si a un Rei tan inocente e inexperto, definitivamente el chino podía ser astuto, pero le faltaban un par de años para adquirir la casi maliciosa sagacidad que su Rei de 17 años ostentaba con tanta facilidad. Aun con la sensación de sentirse muerto y despertar en el paraíso se puso de pie, acercándose con paso decidido pero tranquilo hacia la cama del oriental, vio casi con diversión como Rei se tensaba ligeramente cuando se había sentado a su lado.

"¿Hacer?" -pregunto retóricamente- "No hay mucho... pero creo que por el momento lo mejor que podríamos no hacer es decirles algo a ésos... atolondrados de nuestro equipo" -quiso imprimir seguridad y bastante confianza en sus palabras, aunque esperaba que no fuese demasiada-.

"¿Bromeas?" -la sonrisa divertida de Rei le aseguro que había actuado apropiadamente de nuevo- "No creo que estén listos para la noticia".

"Hmm... en dos años lo estarán" -murmuro con sencillez diciendo lo primero que a la mente se le venía-.

Y dejándose guiar por sus impulsos que hasta aquel momento le habían llevado de manera acertada, extendió su mano y con bastante lentitud deslizo los dedos por uno de aquellos mechones de notable suavidad, para después deslizar el dedo índice sobre una sonrojada mejilla, apenas rozándola con la yema. Rei se estremeció, y evito su mirada con algo que se adivino como pena. Oh... que gloria era sin duda poder hacer eso.

El chino recordó haberse sentido de esa forma anteriormente con una jovencita que había sido su técnicamente, primer amor. Mei-Fa se llamaba y exactamente había provocado en su persona reacciones muy similares a las que ahora Kai obtenía inconscientemente de él. Claro, la linda historia de amor entre él y Mei termino luego de quizá de dos meses, cuando ella y Mao se habían puesto a pelear por quien sabía que cosa y al final se Rei había visto en la necesidad de escoger entre un "capricho tonto" como Mao llamaba a su noviecita, o su "mejor amiga en todo el mundo" como la pelirosada se autoproclamaba. Así que dejo a Mei-Fa sin problema alguno, después de todo había sido lindo pero la magia del mentado primer amor duro en realidad menos de lo que uno podría esperarse y además, ambos habían parecido buenos amigos que otra cosa ¡Hasta se habían comportado como tal! Quizás era por eso que Mao se había molestado, porque había pensando que su supuesta novia en realidad quería quitarle su puesto de mejor amiga. Y ahora que se detenía a pensar en cosas así... ¿Pasaría lo mismo con Kai? Es decir ¿Su gusto por él desaparecería tan rápido? ¡Ojalá que no fuese así! Las sensaciones que le recorrían últimamente por su causa eran demasiado agradables, seria una lastima que todo se acabase pronto.

"Y..." -se pensó un poco mas las cosas antes de hablar- "¿De verdad sólo me tratas diferente por eso?" -resolvió al fin-.

Kai se dio el lujo de mirarlo fijamente durante unos instantes, antes de responder.

"Básicamente sí... eso y porque eres sin duda alguna, el mejor de todo este equipo de niños mimados y desesperantes".

"Lo dices solamente por decirlo" -murmuro vagamente, mirando hacia algún rincón de la habitación, si antes se sentía torpe ahora aun mas- "Ahmn... y..."

El bicolor no pudo evitar sonreír ligeramente ante ese titubeo, aquellos "y" pausados parecían haberse vuelto repentinamente parte común del vocabulario del chino.

"¿Seguimos siendo amigos?" -pregunto al fin, al no encontrar nada mejor- "Quiero decir... pues..."

"Tú dirás" -aparentemente en algo logro entender el porque del titubeo del chico-"Será, tú me gustas y yo te gusto... podríamos ser una pareja o algo similar".

A pesar de que en sus palabras no había habido vacilación alguna, dentro de si mismo una ansiedad, mezcla de felicidad y aun de incredibilidad ¡Ya mismo se moría en ese instante! Imposible que estuviese en semejante situación... imposible... mas, si ya se había visto a si mismo en una batalla terrible contra una bestia bit oscura, y había visto a Rei muriendo en sus brazos ¡Podía fácilmente aceptar ahora esta realidad! Porque ahora todo parecía tan perfecto, tan malditamente imposible... ¡Era el cielo! El cielo que había intentado alcanzar antes y que no había podido. Posiblemente el muerto era él y no se había dado cuenta todavía ¿No estaría soñando acaso?

"Como... ¿Cómo novios?" -pregunto tímidamente el chino, resistiéndose aun a mirarlo de frente-.

"Sí, algo así" -murmuro quedamente, saboreando la idea dentro de si mismo-.

"Vaya... nunca he tenido un novio" -rió tontamente- "¿Tú si?".

Aquella pregunta había sido formulada tan inocente e ingenuamente, que Kai no pudo reprimir la carcajada que salio de su boca. Al escucharlo, Rei volteo a mirarlo luciendo enfadado, mostrando una mirada indignada ante la risa del otro.

"¿Cuál es la gracia?" -pregunto, entrecerrando sus dorados ojos-.

"Ninguna" -articulo cortando la risa de golpe- "No... no he tenido ningún novio" -y trato de sonar lo mas serio posible- "Así que tendrás el honor de ser el primero".

"¿Honor? ¡Lo modesto no se te quita! ¿Verdad?".

"No esperes mas de mí" -arqueo una ceja con elegancia- "Y ahora lo mas sensato seria irnos a dormir... mañana tenemos que soportar la llegada de todos esos mocosos y realmente no me siento con humor para aguantarlos sin haber dormido lo suficiente".

Aunque pareció un tanto desalentado por las palabras, Rei se obligo a sonreír afirmando con la cabeza, después de todo Kai tenía razón, y su estatus como miembros de un equipo de Beyblade no había cambiado solamente porque ahora eran sorpresivamente novios ó algo así. Realmente no había sido nada romántica la situación, pero tenía su encanto sencillo que era perfectamente acorde a la forma de ser del chino.

"Claro, capitán" -le regalo otra sonrisa- "Lo que tú mandes".

Kai reviro los ojos de manera que pretendía ser exasperada, se puso de pie y se giro como si estuviese dispuesto a regresar hacia su cama, sin embargo se detuvo apenas había avanzado un paso y regreso hacia donde Rei todavía le mirada desde su posición. Sin pensárselo demasiado, se inclino hasta quedar a la altura del otro, paso su mano derecha por la frente hasta despejarla de los negros mechones mismos que sostuvo sobre su cabeza el tiempo que duraba en acercarse y depositar un suave beso aun sobre la bandana de color rojo. Quito la presión de su mano y el cabello regreso a su lugar cayendo con gracia, tapando por unos instantes aquellos sorprendentes ojos dorados.

"Duerme bien" -susurro-.

Como si hubiese cumplido con alguna misión, Kai se dio la vuelta dispuesto ahora si a emprender camino hacia su lecho y acostarse a pensar, pues sabía que seria en vano intentar dormir ¡No podría! No con todo lo que acababa de pasar. Ahora tenía su propio sentimental cuento de hadas personal. Pero sin duda alguna el mas bello y extraordinario de todos.

Rei tan solo siguió atentamente la figura del ruso, y sonrió sin poder evitarlo, cielos, seguramente aun tendría rojas las mejillas cual manzana. Que asombroso, hay que ver como cambia la vida en tan solo minutos para poder creerse que todo es posible en el mundo.

Y aunque Kai tardo mas de dos horas en conciliar el sueño luego de que las luces de la habitación se apagasen, y típicos "Buenas noches" se escuchasen por parte de ambos, al final cayo rendido mas por la fuerza de la propia emoción que por otra cosa. Realmente aun no creía que fuese posible, era todo tan idílicamente perfecto... ¿Ese era el castigo que las Cuatro Bestias Sagradas le habían impuesto? ¡Vaya castigo! De ser así estaba dispuesto a cumplirlo cien veces si era necesario... mas pronto lo comprendió... recordó como si de un sueño ya distante y casi olvidado, las palabras del espíritu sagrado del siempre sonriente Max... "Cuando ya has pasado el peor castigo, sólo queda darte uno que parezca una recompensa"... era cierto, porque no había forma alguna de describir

lo que para él había sido obtener tan inocente y desinteresada aceptación por parte de Rei. Esto sin duda alguna SI era un sueño, porque tanta belleza junta no era posible; mañana seguramente despertaría con la evocación de lo ocurrido y deseando que realmente hubiese sido una realidad.

Y aunque lo ignoraban, ambos durmieron aquella noche con una senda sonrisa en sus respectivos labios, que al final sencillamente solo era una muestra de gozo compartido, por el momento sin saberlo.

КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ

Entrecerrando los ojos le pregunto a todos los demonios existentes, el sencillamente cómo era posible que se encontrase en aquel lugar justo en ese momento. ¡Ni pensarse! Aun no creía que hubiese aceptado pararse ahí ¡Haberse tomado la molestia de ir! Mejor hubiese sido ignorar aquella estúpida y desgraciada invitación, olvidándose de ella como si jamás la hubiese recibido. Tenía una meta ¡Una meta importante! Y aquella simple visita suponía sin duda alguna la mas absurda distracción de todas, la mas inútil.

"¡Kai!".

Aquel chillido de su nombre hizo que cerrase los ojos con frustración, ahí iban de nuevo. ¿Seria muy tarde para darse media vuelta y largarse?

"¡Kai!" -el grito se repitió esta vez con mas intensidad- "¡Que alegría verte, viejo!".

Y en solo un instante, Takao abarco la distancia que había de la mitad de la entrada de su casa, a la puerta de la misma.

"¡Espera a que los demás te vean!" -soltó con entusiasmo- "No van a creerlo ¡Ni yo lo creo! ¡Debiste avisar! Pensamos que si ibas a venir entonces llegarías mañana, no hoy. Te juro que por un momento cuando iba pasando creí que eras un fantasma ¡Ya pensaba avisarles a todos que quizás te habías muerto!".

Takao podía crecer, pero igualmente su estupidez lo hacia también. Con serenidad aprendida de los años, Kai se resigno a no soltarle alguna mordacidad que bien merecida se la tendría. El nipones poco había cambiado, quizá había aumentado en estatura, sus rasgos ya no parecían los de un chiquillo impulsivo y su mirada parecía muy lejanamente menos infantil... pero seguía siendo el mismo idiota que usaba esa molesta gorra que Kai podría jurar no debía de quitarse ni a la hora de darse un baño.

"¿Kai?... ¿No dices nada?" -Takao lo miro sin comprender-.

"Sólo cierra la boca y entremos" -corto al instante-.

El ojimarrón lo miro asombrado, antes de poner el gesto mas indignado y cómico de su vida hasta ese momento. Había sido verdad cuando al pasar frontalmente por el gran patio de su casa con la intención de dirigirse hacia donde se suponía Max se encontraba, se asombro totalmente de ver al mismísimo Kai Hiwatari de pie en la entrada del dojo-casa, sin maletas, sin moverse y con la mirada ausente. Le tomo unos segundos asimilar la "aparición" y muy poco para decidir moverse a su encuentro. ¡Había sido una eternidad desde la última vez! Y todo para que Kai le saliese con ese comentario.

"Debería darte vergüenza, hablarme de esa forma luego de que tenemos casi ocho meses sin vernos ¡Que desconsiderado!".

Ignorándolo de manera olímpica, Kai entro pasando a su lado con toda la confianza del mundo de quien ya ha estado en aquel lugar en muchas ocasiones. Takao apretó los puños, gruño cual animal enfadado y soltó una serie de reclamos para Kai que los ignoro uno a uno. Pronto el rostro de Max hizo su aparición al cruzar una de las esquinas de la casa. El rubio parecía no haber cambiado mucho, parecía un chico con cara de ángel y sonrisa traviesa, quizá en sus ojos ya no había tanta inocencia como antes pero seguían pareciendo tiernos, cada peca seguía justo en su lugar exacto haciendo juego con algunas cuantas nuevas que habían aparecido. Kai apenas si alzo una ceja ante su presencia en el tiempo suficiente que Max asimilo la nueva presencia.

"¡Oh, Kai, que gusto!" -exclamo al instante, sonriendo enormemente- "Creí que no vendrías ¡Que bueno es tenerte aquí!".

Max con mucha buena voluntad lo hubiese abrazado, de no ser porque cualquier persona que apreciase su vida se abstendría de hacerlo, justamente como él había hecho.

"¡Hmn!" -rezongo apenas, desviando la mirada con molestia-.

"¡Y no has cambiado! Jajaja... eso es bueno, sigues siendo el mismo de siempre".

No, Max se equivocaba y por mucho... ¡Él ya no era el mismo! Nunca lo seria, y, si en ese momento se encontraba en aquel lugar era solamente para terminar con un asunto inconcluso... cerrar un circulo, como decían ridículamente algunas personas. Vería a sus "amigos" de nuevo y desperdiciaría su valioso tiempo con ellos una ultima vez, y después... ah, después los eliminaría para siempre de su mente. Serian nada.

"¿Verdad, Maxie? Kai todavía sigue siendo amargado" -repuso infantilmente- "¡El rey del hielo no cambia! Supongo que debemos de estar agradecidos de que haya venido" -se cruzo de brazos intentando aparentar solemnidad, pero fracaso-.

"Ya, Takao... no te fijes, Kai, tú sabes como es él".

"Lo sé" -susurro arrastradamente- "Una excusa de campeón sin medio cerebro para pensar, con un estomago del maldito tamaño de un hueco sin fondo".

"¡Oye!" -salto enojado al instante el chico- "¡Eso es mentira! Tú, señor-yo-soy-perfecto, lo que pasa es que te has puesto mas gruñón y aun mas detestable de lo que ya eras ¡Pobres de nosotros que tenemos que aguantarte!".

"Bravo, Takao" -sonrió torcidamente con burla- "Has aprendido a expresarte con menos vulgaridad de la acostumbrada... no, espera, miento... sigues siendo el mismo tonto".

Max sonrió graciosamente cuando escucho la respuesta airada de su amigo, que inútilmente había chocado con la indiferencia del bicolor. Al rubio también le parecía una sorpresa que Kai se hubiese dignado a asistir pero la verdad es que había tenido el presentimiento de que se aparecería por ahí, y tenía muchas buenas bases para esa intuición.

"¡Tranquilo, Taka-chan!" -Max se apresuro a tomarlo conciliadoramente del brazo- "Mejor vamos a darle a los chicos la buena nueva".

Takao se mostró algo receloso aun por su pequeñísima discusión con Kai, pero fácilmente se rindió ante la idea del rubio.

"Bien" -se encogió de hombros- "¿Vienes, Kai?" -intento preguntar lo mas cortésmente que pudo- "Están atrás".

Cuando Takao y Max comenzaron a caminar, Kai se demoro sólo segundos en ponerse a seguirlos, con una extraña sensación comenzando a atenazarle el estomago ante la perspectiva de lo que pudiese encontrar. Dando una vuelta mas a la extensa casa por un momento sus ex-compañeros de equipo se perdieron de su vista, y antes de que volviese a verlos algo le hizo detenerse, era el sonido de una corta carcajada que intentaba ser sofocada.

"¡Hitoshi! Eso no es cierto".

Quien había reído antes era sin duda el mismo que había hablado después, su tono de voz parecía ser una mezcla de diversión con un muy fingido reproche. Kai sintió por un momento que perdía el piso en el cual se encontraba de pie, su corazón pareció agitarse ante una emoción que creyó casi olvidada y su cuerpo se estremeció frente a la sola idea de lo que vería si daba la vuelta. El motivo de todas sus desgracias... de todas las que quizás pudieron ser alegrías.

"¡Rei!" -grito Max entusiasmado- "¡Adivina qué!".

Por primera vez Kai sintió cernirse sobre si mismo toda la fatiga acumulada de semanas y semanas. La carga parecía pesar como el mundo entero.

КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ

Kai soltó una muy adorable maldición en ruso antes de girarse en su cama, aferrándose a permanecer mas tiempo en el mundo de los sueños... ¡No quería despertar! Y menos quería levantarse, no luego de haber soñado con tan bella fantasía. Entendía que se estaba comportando de la forma más vergonzosa existente, como si fuese un maldito mocoso ¡Pero al demonio con eso! Con todo lo que le había pasado, ahora le importaba en nada saber que era digno ó indigno para su persona.

Escucho una risa que se le antojo suave, y en medio de su inconciencia aquello pareció hacer eco con otra risa mas suelta y espontánea que muchas veces llego a escuchar. Abrió los ojos de golpe intentando espabilarse, y se dio media vuelta con toda la destreza que sus adormilados sentidos le permitieron. Unos intensos ojos dorados se conectaron con los suyos y los rastros de sueño que tenía comenzaron a borrarse. Rei se encontraba parado junto a su cama con una sonrisa sutil en los labios, muy parecida a la que había tenido el día anterior. Justo entonces Kai podría asegurar hasta la tumba que la imagen de Rei era lo mejor que al iniciar el día pudiese contemplar. Sintiéndose ridículamente avergonzado por su comportamiento, se enderezo con la poca y muy olvidada dignidad e hizo las cobijas a un lado, dispuesto a levantarse.

"Perdón" -murmuro Rei- "No quería despertarte pero... bien, como a las nueve tenemos que encontramos a los chicos en el aeropuerto, y a mas tardar a las diez y media tenemos que estar en ese Centro de Investigaciones al que el Señor Dickenson quiere que vayamos... uhm... creí que si queríamos estar listos y ya haber desayunado deberíamos despertar temprano".

Kai escucho con atención las palabras de Rei, justo en el lapso en que se ponía de pie y terminaba de despertarse al completo. Ya no había duda alguna, definitivamente lo que creía que había pasado antes de irse a dormir si se había tratado de alguna lastimera ilusión, semejantes cosas no suelen suceder realmente.

"¿Qué hora es?" -pregunto con algo de tosquedad-.

Rei parpadeo extrañado, no se esperaba ese tono pero aun así se mostró comprensivo.

"Cuarto para las siete" -respondió tranquilamente- "¿Te he molestado?".

"Hmpf" -negó ligeramente con la cabeza-.

Pacientemente Rei espero a que Kai entrase en el cuarto del baño y saliese después de diez minutos perfectamente arreglado, encontrándose con que la cama que había ocupado se encontraba dispuesta gracias a la eficiencia del oriental.

Sin embargo, cuando antes de salir Rei tuvo el gran valor de tomar casi temblorosamente una de sus manos entre la suya, Kai comprendió al fin que después de todo no había estado soñando.

КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ

Habían terminado el recorrido por el Centro de Investigación al que habían tenido que viajar acompañados del Señor Kinomiya, abuelo de Takao. Fue casi una ligera sorpresa cuando al pasar al aeropuerto a encontrarse con el resto del equipo, Kai y Rei habían visto también a aquel hombre que aparentemente se obstinaba en acompañarlos como "el adulto responsable", sin embargo después de mirar su comportamiento por tan sólo cinco minutos cualquiera desecharía la idea de que fuese responsable. Ahora los Bladebreakers tenían en mente muchos mas conocimientos que antes. Para empezar habían conocido a Judy Mizuhara, la madre de Max y que obviamente trabajaba en el gran Centro; además habían descubierto también que en el Centro tenían unos muy bastos conocimientos de su equipo y sus integrantes; Kyouju había alucinado cada sección que les habían mostrado y casi había besado el suelo pidiendo que lo dejasen trabajar en un lugar como ese, que para él era todo un paraíso. Luego del encuentro casual de Beyblade entre Takao, Rei y Max con algunos de los chicos que entrenaban bajo la tutela del Centro, claramente Takao y su grupo se dieron cuenta de que en aquel lugar habían logrado una forma de combinar otros artes y deportes e incluirlos dentro del deporte del Beyblade, creando así un nuevo estilo de juego completamente diferente a los demás, ya no era tan convencional pues incluso habían aplicado estilos de la pintura e incluso la música a sus jugadas. Max aun se sentía un tanto deprimido por la derrota que había sufrido frente a Emily, la ayudante de su madre. Su corto cabello que llegaba apenas sobre sus hombros era de color naranja, sus ojos presentaban un azul tranquilo y usaba un par de gafas redondas que parecían quedar acordes con la bata blanca que llevaba puesta sobre su uniforme de tenis. Claramente la chica no era solamente una ayudante, sino también un miembro permanente dentro del equipo que aparentemente manejaba el Centro. No se había esperado perder de un solo golpe y justamente cuando su adorada madre estaba observándolos.

Tomándose un descanso y dando por terminado el recorrido de manera oficial, los Bladebreakers, incluido el siempre enérgico abuelo de Takao, Judy y la Emily misma, se encontraban en el que seguramente seria uno de tantos comedores que había en un centro tan grande como aquel. Todas las mesas estaban ocupadas por hombres y mujeres que ostentaban batas blancas y aparentemente tomaban con mucha naturalidad su presencia en aquel lugar. Como era la costumbre Takao no comía, sino devoraba, mientras los demás sencillamente se dedicaban a comer de forma decente.

Después de morder un trozo de pan, al fin Takao decidió seguir con su parloteo.

"Estamos acostumbrados a viajar tanto" -comento- "Que no recuerdo cuando fue la ultima vez que comí algo que no saliese de un paquete, esto esta delicioso".

Rei frunció el ceño ligeramente. No habían viajado taaanto como planteaba el peliazul.

"Voy a buscar mas" -comento Kyouju quien por primera vez parecía darle la razón-.

"Coman todo lo que quieran" -repuso Emily tratando de ser amable- "Este Centro de Investigación tiene muy buenos fondos, ósea que estamos bien alimentados".

Si aquello era una presunción ó no, nadie lo tomo en cuenta. Todos estaban ocupados comiendo, excepto Max, que apenas si había tocado sus alimentos mientras que una expresión seria y desalentada se notaba con claridad en su rostro.

Takao rió tontamente, y probo nuevamente un bocado.

"Cuando estoy en casa, el abuelo hace todo tan picante que se me quema la boca" -claro, comentarios así de brillantes habían colmado toda la conversación que llevaban desde que se habían sentado a comer-.

"Eso fue un golpe bajo, Takao" -refunfuño al instante el anciano- "Criticas mi platillo especial: cuatro alarmas".

"¿Cuatro alarmas? Sigue cantando, creo que te faltan algunas" -repuso al instante intentando cubrirse de la supuesta ira de su abuelo-.

"Así que no te gusta la comida picante ¿Ah?" -comento la pelirroja, con tranquilidad-.

"¿Ya no sabes suficientes secretos de este equipo, Emily?" -pregunto Takao, sin poder quedarse callado el comentario-.

Max frunció el ceño y volteo a ver con algo de preocupación a su madre. Judy Mizuhara tenía un precioso cabello rubio que caía con gracia sobre sus hombros, sus ojos eran tan azules como los de Max y era fácil darse cuenta aun a cien metros que el rubio había nacido con un total parecido a su madre. La mujer llevaba en la frente una bandana de color violeta que hacia juego con el traje formal del mismo color que llevaba bajo la bata blanca como casi todos en aquel lugar. Se encontraba leyendo de una gran carpeta color verde algunos documentos que sin duda debían ser importantes, pues no había comido siquiera por dedicarse a ellos. La mujer, al escuchar el comentario de Takao entrecerró los ojos con fría seriedad y cerro el fólder que llevaba en manos, dejándolo sobre el resto de su material que se encontraba sobre la mesa frente a ella.

"Lamento que aun estés molesto, Takao" -murmuro con cierto tono de desdén- "Pero se suponía que el encuentro de los Bladebreakers contra los All Starz era amistoso".

Max regreso su vista afligida a la mesa, hasta un ciego podría darse cuenta de la nada disimulada pena que cubría su casi siempre alegre rostro.

'Aun no puedo creer que perdí tan fácilmente contra Emily' -pensó recordando al instante su derrota-.

"Directora" -sin embargo, una voz masculina le saco de sus pensamientos-.

"¿Ya es hora de nuestra reunión?" -asombrosamente la voz de Judy pareció mucho mas afable-.

"Así es" -respondió el que seguramente era uno de los tantos científicos del centro-.

"Discúlpenme todos" -comento, tomando sus cosas y poniéndose de pie- "Pero me temo que el deber me llama".

"Judy" -Emily hizo un lado la silla y se paro al instante- "Tengo una pregunta" -dijo, haciendo que la mujer se detuviese mostrando un gesto no muy agradable-.

"Doctora" -nuevamente Takao no se resistió a hablar- "Si quiere que sus secretos sigan siéndolo, tenga cuidado cuando Emily esta cerca, que ironía".

Ambas mujeres ignoraron el comentario y siguieron su camino. Mientras Takao desconocía el hecho de que decir aquello había sido algo nada inteligente.

"Escuchen" -la voz de Rei atrajo la atención, y fue como un bálsamo para Kai- "Hoy ha sido un largo día ¿Qué tal si nos vamos?".

"Lastima que no podemos quedarnos aquí y no en el hotel" -hablo el ojimarrón, tan satisfecho que no tenía intenciones de moverse-.

"Eso estaría bien" -Kyouju sonrió ante la idea-.

"Oye, Max" -y milagrosamente pareció que al fin se dieron cuenta de la cara tan larga que presentaba el rubiecito- "¿Por qué estas tan triste?".

"Perder ya es bastante malo, y además perdí frente a mi mamá" -comento con toda la sinceridad del mundo-.

"Ah, no te preocupes, esa batalla no cuenta, no estabas preparado para ella, tú mamá lo sabe" -como siempre, para Takao todo parecía muy fácil-.

Kai, quien como era su incorregible costumbre se encontraba con los ojos cerrados, y aun así llevaba en su mano derecha una taza de café, la dejo con cuidado sobre el plato justo después de que Takao terminase de hablar. Resoplo con claridad llamando como siempre la atención, ya todos sabían que un sonido así de parte de Kai quería decir que iba a agregar uno de sus comentarios a la platica.

"No lo creo" -comento serenamente, entreabriendo los ojos-.

"¿Qué dices?" -Takao frunció el ceño al instante, logrando que Kai fijase la frialdad de sus ojos en él-.

"Es una excusa" -sentencio secamente- "En este juego debes de estar preparado para todo y en todo momento".

"Kai, creo que..." -Kyouju vacilo un poco al hablar, bajando la mirada- "Que no le estas dando animo".

Kai reviro la mirada, tomo su taza nuevamente con una elegancia que parecía natural y cerrando nuevamente los ojos retomo su postura orgullosa.

"Lo intento" -su tono era altanero- "Alguien tiene que ser la voz de la razón en este equipo".

"¿La voz de la razón?" -Takao se puso de pie colocando sus palmas sobre la mesa como si acabaran de insultarlo- "No seas tan duro con él, esa batalla no contaba, fin de la discusión".

Kai sonrió internamente, regocijado aun con la idea de que el dueño de Dragoon fuese tan fácil de sacar de sus casillas, y lo divertido que era. Intentando no sonreír con burla, abrió los ojos y dejo su taza a mas de medio camino de su boca.

"Para ser alguien que odia los condimentos" -y esta vez fue imposible no sonreír venenosamente- "Tienes una lengua muy picante".

Rei parpadeo, divido entre la necesidad de intervenir a favor de Max para dar fin al tema y no seguir incomodándolo, ó dejar que las cosas continuasen así por cierto temor a que Kai se fuese a molestar con él. Después de la noche anterior, las cosas tenían que ser diferentes ¿Cierto?...y si era verdad ¿Cómo se supondría que se comportaría ahora con él frente a los demás? Mejor aun ¿Cómo debía comportarse con él todo el tiempo?

"¡Oigan!" -para salvación de todos, el Abuelo intervino- "Pequeños, es hora de que sintonicen mi frecuencia, estoy sintiendo malas vibraciones entre ustedes".

Sin ser concientes, y de haberlo sido quizás se hubiesen reído, Kai y Rei pensaron justamente lo mismo en ese instante...

...No ¿Enserio?

"Nadie tiene la verdad absoluta en esto, porque ambos tienen razón" -vaya, cuando el hombre tenía los ojos cerrados y sostenía así su tarro de té realmente parecía sabio- "Es cierto que la batalla no significa nada" -abrió los ojos y volteo a mirar a Max, sonriéndole- "Pero después de cualquier derrota, es tu capacidad para recuperarte lo que la hace dulce ó amarga, para hacer que todo vuelva a hacer como era, deben olvidar su caída y destruyan a esos engreídos".

Afortunadamente las palabras del hombre, que claramente atacado por un momento de cordura hicieron que Max recuperase el ánimo y volviese a sonreír.

"¡Sí!" -asintió con convicción-.

"Ese es mi abuelo" -festejo- "El hombre de antes con la mente de diamante".

El señor Kinomiya se altero tanto que se dio un salto gritando, haciendo que Rei quien sostenía con ambas manos su taza se encogiese de hombros resintiendo el enojo del abuelo de Takao en sus oídos.

"¡Takao! ¿Me llamaste viejo?" -gruño, haciendo que Rei sonriese de manera graciosa igual que Kyouju-.

"El termino políticamente correcto es: honorable anciano" -corrigió nerviosamente el castaño-.

Y eso basto para que nuevamente el señor Kinomiya tuviese otro de sus arranques extraños, quitándose la camisa y alegando que no era un anciano. Kai resoplo preguntándose el cómo había ido a dar con un equipo tan descarriado como ése, pero solamente le basto el recordar la forma tan graciosa en la que Rei había abierto los ojos al escuchar el grito del viejo senil (como a Kai le gusta llamar al abuelo de Takao XD), y la ahora dulcemente cómica expresión de su rostro, con los ojos cerrados, las cejas curvadas y la sonrisa apenada de sus labios, para recordarse a si mismo cual era el motivo de tener que soportar todas y cada una de las locuras que hacia cada una de las personas del equipo. Y mientras el señor Kinomiya comenzaba a dar un muy ridículo espectáculo con su espada de madera de kendo, haciendo que un montón de científicos se comenzaran a amontonar para verlo; las cosas ya parecían volver a su relativa normalidad entre los Bladebreakers.

"Chicos" -aparentemente por el tono, Takao iba a pedir algo- "¿Por qué no exploramos un poco mas este Centro de Investigación de la BBA?".

"Podríamos" -el geniecillo sonrió entusiasmado- "Según Dizzy, este es un complejo de diez niveles y sólo hemos visto el primer nivel".

"Quizás... averigüemos algo" -dijo Takao-.

"Entiendo lo que dices" -aclamo Max- "Los All Starz entrenan aquí".

"Ah ¿Y?" -pero claramente ni el mismo Takao había entendido-.

"Podríamos saber sus secretos por una vez" -aclaro Kyouju-.

"Buena idea jefe, sabía que aceptarías".

"Hmm" -sin embargo el pequeño de los anteojos se cruzo de brazos pensándolo mas detenidamente- "Este lugar esta tan tecnificado que será divertido explorarlo" -sonrió vehemente, se había dejado seducir por la idea-.

"De acuerdo" -interrumpió Rei, volteando a ver a Kai-.

Sin embargo cuando el chino enfoco su mirada en el rostro serio del bicolor, que permanecía indiferente y nuevamente escondiendo el carmín de su mirada bajo sus parpados, Rei tuvo la sensación de que él no iba a querer acompañarlos.

"¿Qué estamos esperando?" -Max se puso de pie sonriendo-.

"Al quinto nivel, por supuesto" -Takao empuño su mano derecha con decisión- "Kai ¿Vas a venir?" -aunque ya sabía la respuesta-.

Kai retiro la taza de su boca, saboreando ligeramente el café aunque no se molesto en abrir los ojos.

"Umh ¿Y perderme el postre?" -su voz pareció una pregunta extrañamente poco sarcástica-.

"Eso pensé" -soltó Takao- "Sigues siendo un aguafiestas".

Y justo cuando todos ya se ponían de pie, Rei pareció pensárselo mejor y se sentó.

"¿Saben, chicos? Me parece que yo también voy a quedarme" -comento, sonriendo ligeramente-.

"¿Pero que dices, Rei?" -Takao volteo a verlo como si acabase de salirle otra cabeza- "¿Por qué?" -casi chillo-.

"Les dije que había sido un largo día, prefiero quedarme, pero espero que me cuenten con lujo de detalles lo que vieron" -respondió, con aquella sonrisa conciliadora suya-.

"¿Estas seguro, Rei?" -Max frunció el ceño como si no comprendiese del todo-.

"Desde luego" -asintió resueltamente-.

"Como quieras, pero mira nada mas con que mala compañía vas a quedarte, seguro te hace correr al autobús antes de que regresemos" -rezongo Takao, frunciendo el ceño- "Como sea ¡En marcha chicos!" -grito, comenzando a correr-.

Max y Kyouju no tuvieron problema en seguirlo también, y momentáneamente cuando el rubio giro la cabeza para observar a aquel par de sus compañeros que habían quedado sentados uno frente a otro, claramente miro como Kai había abierto los ojos y había observado al chino sin rastro alguno de indiferencia. Max sonrió ligeramente regresando su vista al frente, mientras sonreía como el niño que tiene un secreto.

"¿Por qué te quedaste?" -pregunto con tranquilidad-.

Rei sin embargo sonrió, tomando nuevamente su taza.

"No deberías preguntar lo obvio" -sorbió un poco del té que aun le quedaba-.

"Pero tú querías ir" -mascullo, frunciendo levemente el ceño-.

"Sí" -asintió, cerrando los ojos momentáneamente-.

"Vas a perderte de lo que esos atolondrados encuentren" -murmuro, sintiendo el deseo de sonreír-.

"Lo sé" -volvió a asentir- "Pero es preferible perderme las maravillas de este lugar, que no aprovechar el estar un tiempo a solas contigo... te aseguro que eres mas interesante que diez Centros iguales a este".

Y ahora si fue imposible que Kai no sonriese, satisfecho por la respuesta. Rei le regreso la sonrisa y dejo su taza sobre la mesa. El bicolor sencillamente no podía creer que ahora mismo se encontrase en aquella situación, pero no podía sentirse más feliz y técnicamente halagado, a pesar de que deseaba ir y había visto el deseo en sus orbes doradas, Rei había preferido quedarse con él a otra cosa. ¿De verdad que no estaba soñando?... ¿En verdad Rei si estaba interesado en él? Sencillamente parecía algo demasiado utópico para considerarse como una realidad ¡Desde ayer que lo pensaba! Pero no era fácil aceptar que el deseo que había perseguido una buena mitad de su existencia era una realidad fehaciente ahora.

Era cierto que Rei hubiese querido marchar con el resto de sus compañeros, y que su curiosidad nata casi lo había obligado a ceder ante la idea, pero el deseo de querer permanecer con Kai fue mayor. El día de ayer había sido todo un placer su compañía y le parecía que seria ridículo negarse a si mismo que deseaba seguir en soledad con él. Además era una oportunidad perfecta de compartir una plática tranquila y personal sin preocuparse demasiado por sus compañeros de equipo.

"Y... ¿No vamos a pedir el postre?".

La sonrisa casi prometedora de Rei, arranco sin duda alguna una esplendida por parte de Kai. Definitivamente había perdido la razón, y estaba ya tan poco cuerdo que ahora fantaseaba con que todo aquello era una realidad. Pero ¿Qué es el amor sino una locura?

Continuara...

CMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCM

¡Waw! Que lindo n.n ¡Que emoción! XD pero sie, me apiade de mi misma y a favor de mi salud mental y decidí que debería de dejarlos juntos... si, si, ya se que no hubo un pasional beso y una declaración de "Te amo para siempre y por siempre", pero ¿No recuerdan como fueron las cosas con su primer amor? (eso si no son como la sobrina de una amiga, que a los once años ya habla de quererse hacer tatuajes, sexo y aprendió ya ha fumarse quien sabe cuantos cigarros al día 9.9 por todos los demonios ¿es que hoy en día los niños ya no conocen la inocencia?), además entiendan ¡Están comenzando! No hay porque apresurarnos tanto si hay tiempo para que las cosas se den, porque aclaremos que el que a Rei le guste Kai no quiere decir que lo ame hasta morir, démosle tiempo al neko de enamorarse perdidamente XD y Kaicito tendrá que aprender a ser paciente, igual que yo . , en fin, espero que el fic no vaya taaaan mal como pienso y les este gustando, por mi parte yo paso a retirarme, no sin antes agradecer sus reviews a:

Ayacrawford-Reichan

Addanight

Ginny -Flor de Cerezo-

Shiroi Tsuki

Yumi Hiwatari

H.fanel.K

Mikaera

Ok, eso es todo por hoy ¡Muchas gracias por leer! nos veremos después en algún otro fanfic u otro capitulo de aquí ¡Adiós!

»»----- ČεĻεŋ Mдяΐŋдİđεŋ "... ¡Oh, dios mío! ¿Como decírtelo? ¡Yo no puedo vivir sin mi vida!... ¡Yo no puedo vivir sin mi alma!..." ------»