Disclaimer: Todos los personajes son propiedad de JKRowling y de Warner Bross, yo sólo hago esto como diversión.
-"……" PENSAMIENTOS
-…… CONVERSACIONES
Hola a todos! Antes de nada siento de verdad haber tardado tanto en actualizar, pero no tenía ganas ni cuerpo para escribir. Por suerte mi tía está bien, ya la han dado el alta, y bueno ya vuelvo aquí, aunque ahora empiezo con los exámenes y tal, pero espero volver a poder actualizar más seguido, lo voy a intentar de verdad.
No dispongo de mucho tiempo y os agradezco de todo corazón que sigáis leyendo este fic, de verdad lo agradezco muchísimo. Pero espero que me disculpéis de antemano por dejar el capi donde lo voy a dejar y por no poder responderos a vuestros reviews.
Nos vemos pronto. Muchos bss de Monik
CAPÍTULO 5: NO PUEDO SEGUIR ASÍ CONTIGO, YA NO
Harry se despertó y una sonrisa se dibujó en su rostro cuando comprobó que la mujer que más amaba en el mundo estaba durmiendo entre sus brazos, descansando después de una noche de pasión. El ojiverde no se podía creer lo que había pasado, nunca pensó que él pudiera ser tan feliz, toda su vida le habían pasado cosas horribles y ahora, ahora todo no podía ser más perfecto. Con suavidad le acarició el fino rostro de Hermione y ésta se empezó a despertar.
-Levanta dormilona-la dijo Harry con voz dulce al oído.
-Ummmmmm-ronroneó Herms, pero cuando se dio cuenta de donde estaba, y sobretodo con quién estaba se despejó rápidamente. Sonrió al recordar la noche pasada.
-Buenos días princesa.
-Buenos días amor¿qué tal has dormido?
-Genial, he dormido genial-dijo la castaña abrazándose a Harry.-Con semejante compañía es difícil no dormir bien.
-Por no decir que estábamos, un pelín cansados¿no?-dijo Harry sonriendo pícaramente.
-Eso también, para que nos vamos a engañar.-y dicho esto lo besó con cariño.
-Te quiero, querría que este momento no terminase nunca.
-No tiene porqué terminar.-dijo Hermione cogiendo las manos de Harry entre las suyas.
-¿Ah no?
-Pues claro que no.
-¿Y si viene alguien?
-¿Quién va a venir al cuarto de los chicos hoy?
-Ya sabes como están los de la Orden, siempre quieren saber donde estoy, y entre que anoche nos fuimos y que esta mañana no doy señales de vida…-Hermione se quedó pensativa ante las palabras de su novio.
-En eso tienes razón, bueno pues entonces me cambio y vamos a comer, porque las horas que deben ser, ya a desayunar lo dudo.-dijo sonriendo a Harry y levantándose de la cama cubierta por una sábana.
-Vale¿te duchas tú primero?-preguntó el ojiverde levantándose también y cubriéndose del mismo modo que so novia.
-Se me ocurren otras cosas.
-Mira que eres mala…
-¿Yo?-Harry la iba a contestar cuando se quedó callado.
-¿Has oído eso?
-¿El qué?
-Eran Lupin y McGonagall.
-¿Lupin y McGonagall?
-Sí.
-¿Estás seguro?
-Totalmente, están en el pasillo, fijo que vienen aquí. Ves como tenía razón.
-Sí, sí lo veo¿pero ahora qué hacemos?
-Ponte esto-le dijo Harry tendiéndole una camiseta suya, grande.-Después coge mi capa de invisibilidad y te tapas con ella¿vale?
-Sí. Pero tú también vístete.
-Eso pensaba hacer.-Hermione se rió.-¿O crees que quiero presentarme ante Lupin así, o mejor dicho ante McGonagall?.-Hermione se empezó a reír aún más.
-La verdad, sería un panorama muy gracioso, una escena digna de ver…
-Mira que disfrutas viéndome sufrir.
-Pues no, y lo sabes.-dijo esta vez seria Hermione. El sufrimiento y el dolor de Harry no eran acto de parodia.
-Tranquila-dijo acercándose a ella-Era sólo una broma.-la dio un corto beso y fue a coger la capa de invisibilidad.
Mientras Harry se terminaba de poner el pijama llamaron a la puerta.
-Harry¿estás ahí?-era Lupin.
-Sí.
-¿Puedo pasar?
-Claro.-y ante la afirmación de Harry, el licántropo entró en la habitación, pero antes de cerrar la puerta miró afuera y le avisó a la jefa de la casa Griffindor que Harry estaba allí. Después Lupin cerró la puerta.-Bueno¿qué¿controlándome?
-Harry no digas eso.
-Sí lo digo, porque es la verdad, o si no… ¿qué haces aquí?
-Ver si estabas bien.
-Lo que yo decía controlarme.
-No es lo mismo.
-Estoy harto de esto.
-Harry nos preocupamos por ti¿no eres capaz de entender eso?
-Sí lo soy.
-Pues no lo parece. Imagina por un momento que Hermione está en peligro¿tú qué harías?-Herms bajo la capa sonrió, quería oír a Harry contestar a esa pregunta. Harry por su parte se sonrojó.
-No es lo mismo, Hermione es mi novia.
-¿La quieres¿te importa?
-Pues claro, con toda mi alma, es lo más importante que hay en mi vida, y ésta la daría por ella¿te vale?-Lupin sonrió y Hermione miró a Harry con cariño y se tuvo que contener para no ir y besar a su novio con pasión. Sus palabras habían sido sinceras.
-Pues Harry a nosotros también nos importas y no queremos que te pase nada¿has olvidado qué estamos a punto de empezar una gran guerra, qué Voldemort ha vuelto, qué…?
-Eso es algo que no se me olvida fácilmente¿sabes?
-Bueno vale, tranquilo, reconozco que nos pasamos, pero también reconóceme que tú no nos pones el hecho de protegerte demasiado fácil-Harry miró a Lupin y ambos sonrieron.-Y ahora anda cámbiate y baja a comer algo que Hermione te estará buscando.
-Seguro, seguro que estará buscándome.-Lupin se quedó parado.
-Harry¿pasa algo?
-No¿por qué iba a pasar algo?
-No por nada.-dijo sonriendo Lupin, el cual había tendido la impresión de que en esa habitación no estaban ellos dos solos.-Bueno yo me voy y te dejo descansar.
-¿Descansar?
-Bueno, sí, o vestirte, o lo que sea. Adiós, nos vemos.
-Adiós Lupin.
Cuando el profesor se fue, Hermione se despojó de la capa y se empezó a reír.
-¿Y tú de que te ríes?
-¿Yo? De nada. Por cierto, muy bonita tu respuesta.-Harry se sonrojó.-No te avergüences, que me he sentido muy orgullosa.
-Para que luego te pongas celosa.
-Eso es porque te quiero.
-Ya, pero yo me siento mal, no me gusta que desconfíes de mí.
-Lo siento, pero no lo puedo evitar, pero ya ves que ahora no digo nada.
-Porque no hay nada que decir.
-Bueno dejemos este tema, vamos a prepararnos y bajamos abajo.
-Vale.
Los alumnos volvieron al colegio el día dos, pero como caía en domingo no se incorporaban a las clases aún.
Todos se contaban las vacaciones, los últimos cotilleos en el mundo mágico, los nuevos romances.
Harry y los demás estaban en la Sala Común charlando animadamente queriendo aprovechar las últimas horas de vacaciones, intentando asimilar que a la mañana siguiente los profesores volverían a exprimirles cada segundo de sus vidas.
-Bueno chicos¿qué tal habéis estado¿Nos habéis echado de menos?-preguntó Ron.
Harry y Hermione se miraron con complicidad.
-Bueno, ha sido algo aburrido, y sí os hemos echado de menos-contestó Hermione y Harry la miró con cara de "¿Ah sí?", pero Herms añadió algo a la frase.- Pero no ha estado mal.-y mientras decía estas palabras miraba fijamente a Harry.
Luna observaba la química entre Herm y el ojiverde, notaba algo, algo nuevo, extraño. Sabía que algo había pasado, no sabía qué, pero tenía la extraña sensación y gran certeza de que algo ocurría.
-Sí, la verdad es que aunque han sido unas vacaciones un tanto sosas, unos días que podían haber sido mejor, pero que bueno… han sido buenos-dijo Harry también sin perder el contacto visual con Hermione.
-Bueno pues me alegro, yo he tenido que aguantar a mi hermanita, y sobretodo vigilarla.
-Oye.
-Es la verdad Ginny-y Ron siguió hablando acercándose a sus dos mejores amigos.- -Estaba despendolada.
Hermione miró sonriente a Ginny y la guiñó un ojo.
-No será para tanto Ron, es que tú eres muy exagerado.
-¡Exagerado? No, de eso nada, lo que pasa es que mi hermana está siendo… está siendo…
-Joven. Normal. Adolescente.-dijo Hermione y su novio se empezó a reír.- Vamos Ron, tú con tu hermana siempre eres muy sobreprotector y está bien, es lógico que te preocupes por ella, de hecho, lo que me extrañaría es que te diera igual lo que la pasara, pero debes entender que sólo es un año más pequeña que tú, que tu novia es de su edad y ante eso no pones ninguna reprimenda.
-No es lo mismo-dijo Ron.
-Claro que lo es-dijo Luna.- Mira amor, yo te quiero mucho, pero no me gusta que trates a tu hermana como un bebé, cuando la tengas que ayudar hazlo, pero no estés siempre encima de ella en todo momento, es mi amiga y necesita libertad, como todos la necesitamos.
-Pero…
-Amigo, te aconsejo que no apeles nada, te irá mejor.-le aconsejó Harry.
-¿No me vas a ayudar?
-No, lo siento tío, pero no.-las chicas reían ante aquel panorama.
-Anda y que os den. Yo no puedo cambiar mi forma de comportarme con mi hermana pequeña, porque para mí es eso, mi hermanita pequeña, la bebé de la familia, la bebé a la que hay que proteger.-Ginny miró a su hermano con cariño, después de todo ella sabía que Ron solamente se preocupaba por su bienestar.-Sobretodo proteger de los chicos, que por ser yo uno de ellos sé como son, bueno somos.-Ron hizo ademán de irse para su cuarto, pero cierta pelirroja se levanto más rápido y lo paró.
-Ron, yo sé que me quieres, yo también te quiero, y bueno hasta cierto punto puedo comprender tu fijación con mis novios, tu fijación con quererles pegar, pero sólo hasta cierto punto.-añadió con una sonrisa.
Ron miró con sus ojos azules fijamente a su hermana, a la que los suyos castaños la empezaban a brillar.
-Bueno, me voy a intentar controlar, pero también te voy a pedir que delante de mí te cortes un poquito.
-Pero si eso ya lo hace.-le dijo en voz bajita Luna a Herms
-Cierto, si Ron viera todo en realidad… le da algo.-contestó la castaña y ambas amigas se empezaron a reír.
-Chicas, callaos, no os reías de este momento, que un momento único, para la posteridad.-dijo Harry.-Ron tiene sentimientos.-y antes esto todos, excepto el aludido, rieron con ganas.
-¿Os lo pasáis muy bien a mi costa verdad?-dijo el pelirrojo.
-Ummm, déjame pensar…-dijo Herms.- Pues sí, la verdad es que sí.
-No si encima hasta lo reconocen.
-Hombre hermanito hay que ir con la verdad por delante.
-Tío, así lo asumes antes.-todos siguieron riendo un rato largo hasta que Harry anunció una cosa a los demás.
-¿A qué no sabéis una cosita?
-¿Qué pasa?-preguntó Ron.
-Pues que Herms va a volar en escoba y tiene que terminar por gustarle.
-Mira ves, esto sí que me hace gracia a mí.-dijo Ron.-¿Qué es, una coña?
-No, que va, es la verdad.
-Harry¿Hermione volando por propia iniciativa?-dijo Ginny-Déjame que lo dude, pero que lo dude bastante.
-Pero si es la verdad, si no que lo diga ella.-Hermione miró a Harry con cara de que luego lo iba a matar.
-Bueno, sí, sí lo voy a hacer.
-¿Quién eres y qué has hecho con nuestra Hermione?-la dijo Luna.
-No te sorprendas tanto que es la verdad.
-Harry.-dijo Ron dirigiéndose a su mejor amigo.-¿Herms ha empezado a drogarse o algo por el estilo?
-Ron no digas tonterías.-dijo Herms.
-No tío, es sólo una promesa.-dijo Harry mirando intensamente a su novia.-¿O no?
-Sí, y en que hora.
-Bueno, pero yo creo que ahora aquí lo importante es…-dijo Luna.- ¿Cuándo va suceder eso? O no, mejor¿lo vamos a poder ver?
-No.-dijo Herms.
-Vamos tía, es importante.
-Me da exactamente igual, y yo me voy a dormir.
-Pero si aún es muy pronto.
-Me da igual. Hasta mañana.
-Espera Herms, te acompaño.-dijo Harry, y mientras la castaña subía por las escaleras, él se giró hacia sus amigos y en voz muy, muy bajita les dijo a los demás.-Yo os avisaré, tranquilos.-y les guiñó un ojo para después acompañar a su chica a su cuarto.
Cuando estuvieron en frente del cuarto de las chicas y Harry se había acercado a Hermy para besarla y desearla unos buenos sueños, Mione apartó la cara.
-Harry¿se puede saber por qué lo has dicho?
-¿El qué¿Lo de volar? No me digas que te has enfadado.
-Pues sí Harry, eso era algo entre nosotros dos.
-Joder, lo siento amor, no fue mi intención molestarte. ¿Me perdonas?
-Eso me lo voy a tener que pensar.
-No seas tonta Herms.
-Gracias por llamarme tonta.-dijo la castaña fingiendo un pequeño enfado, porque aunque la había molestado que su novio hubiera dicho lo de volar, no estaba ni de asomo enfadada.
-Ya sabes que no es lo que quería.
-Pues para no querer, bien que lo has dicho.
-Joder¿se puede saber qué te pasa?
-Nada.
-Algo te pasa. ¿Te encuentras mal?
-¿No me irás a preguntar si estoy en esos días, o algo por el estilo?
-Pues no, no te pregunto eso, te he preguntado si estás bien, si te encuentras bien, nada más.
-Bueno pues la verdad es que no, llevo un par de días con mal cuerpo, pero no es nada.
-¿Tú mal cuerpo?-dijo Harry para intentar animarla.
-No seas tonto, la verdad es que he estado un poco mareada.
-Ves ahora me llamas tonto tú.-y los dos sonrieron.- Y bueno lo de marearte… ¿has comido bien estos días?
-Sinceramente no, porque no tenía ganas de comer.
-Pues ahí lo tienes. Ahora descansa y mañana desayunas bien, y seguro que se te pasa¿vale?
-Vale papá.
-Sólo me preocupo por ti, nada más.
-Ya lo sé.
-Así que ahora a dormir y mañana como no te vea comer en condiciones…
-Tranquilo. Bueno pues te voy a hacer caso, me voy a descansar.-la castaña se acercó a Harry, le abrazó y fundió sus labios con los de su novio dulcemente.
-Te quiero¿te lo he dicho alguna vez?
-Sí, alguna vez me lo has comentado así de pasada.-dijo riendo.-Yo también te quiero.
-Bueno pues ahora vete a dormir.
-¿Tú qué vas a hacer?-dijo Hermione con una voz sugerente y muy sensual.
-Pues pensaba bajar a la Sala Común y cuando Ron se fuera a la habitación, subirme con él.
-¿No tienes ningún plan más interesante?-dijo Herms aferrándose aún más al cuerpo del ojiverde y hablándole al oído.
-Herms¿se puede saber en qué estás pensando?
-¿Tú qué crees? Pero que si no quieres no pasa nada.
-No es eso, tú ya sabes de sobra lo que yo siento por ti y que me encantaría volver a pasar la noche contigo, pero tus "queridas" compañeras de cuarto volverán y nos meteríamos en problemas si se van de la lengua, cosa que es muy, pero que muy, probable que suceda.-Herms sonrió.
-Tienes razón. Otra vez será.
-Pues claro cariño, tenemos toda la vida por delante.
-Cierto es.-lo volvió a besar con suavidad y abrió la puerta de su cuarto.-Hasta mañana mi vida. Que descanses.
-Eso seguro que lo haré. Soñaré contigo.
-Te quiero.
-Yo más.
-No entremos en esa disputa.
-Vale, vale.
-Porque perderías.-dijo Herms y cerró la puerta.
-Oye.-se quejó Harry. Herms había vuelto a quedar por encima.
-¿Preparada?
-Para esto nunca, pero bueno.-Harry la besó y se subió en la escoba, detrás de Hermione.
-Oye Harry¿se puede saber por qué tenemos que hacer esto tan tarde? Va a anochecer.
-Pues es tu frase está la respuesta.
-¿Qué?
-Ya lo verás. Bueno comencemos.
-Vale, pero recuerda nuestras normas. Nada de ir muy rápido, nada de movimientos bruscos, nada de caídas en picado, y por supuesto, si te digo que me bajes, lo haces.
-Ya lo sé, me lo he estudiado, me sé perfectamente las normas, y ahora¿podemos empezar?.-Harry solamente recibió por parte de Hermione un pequeño asentimiento con los ojos cerrados, esperando que aquello comenzase cuanto antes, y por lo tanto también acabase cuanto antes.
El ojiverde tomó impulso y se elevaron en seguida. Hermione le volvió a advertir sobre la velocidad, a lo que Harry sólo pudo sonreír. La fue llevando hacia el bosque, aquel bosque que durante esos seis años había sido partícipe de sus aventuras, aquel bosque que para ser un bosque prohibido, tenía mucho tránsito.
La tarde estaba cayendo lentamente. Estaban en enero y los días eran bastante cortos, pero las puestas de sol seguían siendo muy bonitas.
-Herms¿tienes los ojos cerrados?
-Sí.
-Pues ábrelos, por favor ábrelos.
-Es que me da miedo.
-Hazlo por mí.
-No digas eso.
-Hazlo por mí.-antes eso Hermione comenzó a abrir sus ojos castaños, estaba muy asustada, pero lo tenía que hacer. Cuando se dio cuenta de lo que tenía ante sus ojos se quedó perpleja, con la boca abierta. Ver una puesta de sol desde el suelo era precioso, pero verla desde las alturas, sobrevolando los cielos, aquello carecía de adjetivo para designarlo. Era indescriptible.
-¿Te gusta?
-Es precioso Harry, nunca pensé que volando iba a sentir lo que siento.
-Ya te dije que ibas a amar volar.
-¿Me vas a traer más veces?
-Todas las que quieras.
-Te quiero Harry, y esto me encanta, pero estoy bastante mareada¿podríamos bajar?
-Por supuesto.
Cuando estuvieron abajo Harry la advirtió sobre sus mareos.
-Herms, llevas ya muchos días sintiéndote mal¿no sería mejor que fueras a la enfermería y que te vieran? Si quieres te acompaño.
-No hace falta, pero tienes razón iré a ver a la señora Pomfrey (no recuerdo si se escribe así).
-Así me gusta.
-Bueno pues nos vemos en la cena. Voy a la enfermería.
-Vale. Adiós amor.-y la dio un beso antes de que la castaña se fuera hacia el castillo.
-Bueno pues señorita Granger venga mañana a primera hora y recoges tus análisis. Con eso veremos que te pasa en realidad.
-Entendido. Mañana estoy aquí como un clavo, pero ¿usted piensa que puede ser grave?
-No lo creo, lo más seguro es que tengas alguna carencia de alguna vitamina o de hierro, no creo que sea nada más, pero ya lo dirán los análisis.
-Bueno pues muchas gracias.-y dicho esto salió de la enfermería y se fue al Gran Comedor.
Con la extracción de sangre aún se encontraba más mareada, pero la enfermera la había dicho que en cuanto comiera algo se la pasaría.
-Has tardado mucho¿qué te ha dicho?-la preguntó preocupado Harry cuando se sentó Herms a su lado.
-Pues me ha hecho unos análisis. Dice que lo más seguro es que tenga falta de algo, y al tener esa carencia pues por eso me siento así.
-¿Nada más?
-No me ha dicho nada más.
-Vale, pues ahora come, que ha sido un día largo.
-Que sí. Ah, y te tenía que decir una cosita.
-¿Qué?
-Gracias.
-¿Y eso por qué?
-Pues por cuidarme, por estar conmigo y por hacerme tan feliz.
-Me vas a poner colorado.
-Eso no tiene nada de malo.-dijo sonriendo a Harry.
-Buenos días señora Pomfrey.
-Buenos días señorita Granger.
-¿Tiene ya mis resultados?-la enfermera la miró con cara de pena y asintió.
-Venga aquí, siéntese.
-¿Qué ocurre¿Qué tengo¿Es algo malo?
-Malo, malo no, pero…
-Pero¿qué¿Qué pasa?
-Míralo tú misma.-le dijo tendiéndole un pergamino.
Hermione lo cogió un poco temblorosa y lo observó detenidamente. Vio su nombre, multitud datos y cosas por el estilo que no comprendía, pero una cosa sí que la entendió, cierta cosa que tuvo a releer para creérselo.
La señora Pomfrey la mirada fijamente sin decir nada, estaba esperando la reacción de Hermione. La castaña elevó la vista del pergamino y con la mirada preguntó a la enfermera si lo que había leído en sus resultados era cierto. La señora lo único que pudo hacer fue asentir levemente y se fue a cercar a ella, para abrazarla, pero Herms sacó su varita y apuntó a la enfermera.
-Lo siento señora Pomfrey, pero no puedo correr el riesgo de que pueda decir algo.
-¿Cómo?
-Oblimate.-y un rayo salió de la varita de Hermione y dio de lleno en la asombrada enfermera. La castaña guardó rápidamente sus análisis y su varita.
-¿Qué ha pasado?-preguntó una desorientada señora Pomfrey.
-Se ha mareado, me estaba diciendo que no tenía anda importante, sólo falta de hierro, que se solucionaría tomando más.
-¿Sólo era eso?
-Es lo que me ha dicho. ¿Me puedo ir ya?
-Sí, supongo que sí.-y Hermione se levantó de la silla y se acercó a la puerta.
-Por cierto señorita Granger…
-¿Sí?
-Y los resultados¿dónde están?
-No me los ha dado.-contestó Herms mintiendo.
-Bueno pues ya los buscaré, ahora ve y desayuna.
-Vale, adiós y gracias.-y dicho esto Hermione se fue de la enfermería con tranquilidad, pero cuando cerró la puerta echó a correr.
La enfermera se sentó en la silla, sabía que olvidaba algo, algo importante, pero no tenía ni idea de qué era lo que se trataba.
Hermione se paró detrás de una gran estatua, en un pasillo poco transitado. Se apoyó en la pared y se dejó caer al suelo. Se tapó la cara con las manos y bajó su cabeza hasta sus rodillas.
-"Dios mío¿por qué ha pasado todo esto¿por qué? Por las barbas de Merlín, en que lío me he metido, bueno nos hemos metido, yo qué sé. Madre mía… ¡Mi madre¡Mi padre¡Cuándo se enteren! Seguro que me matan… Joder Herms, se supone que eres la chica más inteligente de todo Hogwarts, entonces… ¿se puede saber por qué has hecho esto¿Se puede saber cómo narices te has metido en semejante problemón? Y luego está… ¿cómo le digo a Harry que va a ser padre, que estoy embarazada? No tengo ni idea de cómo lo voy a hacer. ¿Y si se enfada conmigo¿y si me deja sola¿y si no quiere hacerse cargo?... no, Harry no es de esos¿o sí? Estoy desvariando. Pero por otro lado… ¿qué voy a hacer¿Lo tengo o no lo tengo? Siempre dije que no estaba a favor del aborto, pero es que sólo tengo dieciséis años¡cómo voy a tener un hijo con sólo dieciséis años¡Yo no puedo ser madre, no ahora, no puedo! Bueno me tengo que ir al Gran Comedor, voy a llegar tarde. Bueno Herms, tranquilízate, que no te noten nada. Cuenta hasta diez y relájate: 1… 2… 3… 4… 5… 6… 7… 8… 9… y 10. Vámonos Herms."
La castaña estaba como en una nube, estaba embarazada y no se lo creía, no se lo podía creer, aquello no podía ser verdad, no podía ser. Llegó al gran Comedor y vio que sus amigos y su novio ya estaban sentados en la mesa, y por lo tanto se acercó a ellos. Besó a Harry y se sentó a su lado, intentaba ocultar su nerviosismo. Harry se acercó a su oído.
-Cariño¿qué te ha dicho la enfermera?
-Eh¿cómo sabes que iba a la enfermería?
-Pues fui a buscarte esta mañana y Lavender me dijo que te habías ido ya, que te habías ido a la enfermería.
-Ah, vale. "Nota mental: Matar a Lavander". Pues nada, me ha dicho que tengo falta de hierro.
-¿Nada más?
-Sí, nada más¿por qué?
-Pues porque para ser sólo falta de hierro tienes una gran cara de preocupación.
-¿Yo?
-Sí tú amor¿te pasa algo mi vida?
-No, de verdad que no.-Hermione se sentía mucho peor que antes. Estaba mintiendo a su novio, a la persona que más quería del mundo, y le estaba mintiendo sobre algo que les influía a los dos, sobre que llevaba en su vientre al hijo de ambos.
-Vale, pues te creeré.-y la dio un besito en la nariz.-Y ahora come, que esa carencia deje de ser carencia.-dijo con una sonrisa muy bonita que dejaba helada a Hermione.
Desayunaron tranquilamente, pero Hermione no hacía más que darle vueltas a la cabeza, estaba muy nerviosa, no sabía que iba a hacer, cualquier decisión y cualquier paso en falso supondría cambiar el futuro, influiría en toda su vida. Estaba hecha un lío, y encima no se podía desahogar con nadie, por lo menos aún. Porque aún no tenía ni idea de cómo iba a poder decirle a Harry todo lo que estaba pasando. Hermione lo miró de reojo. Harry desayunaba tranquilo, sin problemas, sin que ni siquiera se le pasara por la cabeza la absurda idea de que iba a ser padre. Hermione se entristeció, se sentía muy mal, pero lo hecho, hecho estaba y ya no se podía hacer nada, no había tiempo para las lamentaciones, sólo era el momento de buscar soluciones.
Luna y Ginny, que estaban sentadas en frente de Herms, se percataron de que la castaña estaba pensando en algo, en algo importante. Conocían muy bien a la Griffindor y sabían que la pasaba algo, algo trascendente.
La pelirroja y la rubia se miraron preocupadas y cuando se levantaron de la mesa, antes de que Hermione se las escapara de las manos porque se fuera directamente para clase, la acorralaron un poco.
-Herms¿qué te pasa?-preguntó Ginny.
-A mí nada.
-Tía, estás pálida, y has estado todo el desayuno callada y pensando, dándole vueltas a la cabeza. No nos digas que no te pasa nada.- dijo Luna.
-Chicas, os agradezco que os preocupéis por mí, pero de verdad no me pasa nada. Si me pasara os lo contaría, pero no es el caso. Solamente es que estoy un poco débil por la falta de hierro, pero nada más. "Bien Herms, te estás luciendo, mientes a tu novio, a tus amigas… joder."
-¿De verdad?-preguntó Ginny.
-Pues claro chicas¿os mentiría yo? "La respuesta es sí". Bueno mis niñas, me tengo que ir a clase, luego nos vemos. Adiós.- y las dos amigas vieron como la castaña se iba.
-Nos estaba mintiendo.
-No me digas Gin, no me digas, pero que le vamos a hacer, ya nos dirá que la pasa.
Los días iban pasando muy lentamente, sobretodo para Hermione, a la que cada hora se le hacía más cuesta arriba. Aún no le había dicho a Harry nada sobre su embarazo, ni a él ni a nadie. Por no comentar nada sobre su estado, no lo había escrito ni en su diario por si alguien lo leía. El estado anímico de Herms estaba por los suelos, no levantaba cabeza, y aunque se hacía la fuerte para que no levantar sospechas entre sus allegados, la realidad era bien diferente, se encontraba muy mal, ni siquiera sabía como se tenía que comportar ni que cosas debía hacer para que su hijo estuviera bien, para que el embarazo fuera por buen camino.
La castaña había reunido el valor necesario para hablar con Harry y quedó con él el viernes de esa misma semana. Últimamente el ojiverde estaba algo atareado y no había tenido tampoco demasiado tiempo.
-¿Entonces vamos a poder estar solos el viernes?
-Que sí amor, tranquila, sé que estos días he estado un poco inaccesible, pero tranquila que el viernes estaremos juntos.
-Vale.
-Herms, una cosa¿te pasa algo?
-No. ¡Qué manía os ha dado a todos con que si me pasa algo!
-Lo siento, no era mi intención molestarte, pero es que llevas unos días muy extraña, pero bueno serán cosas mías.
-Serán… Bueno amor me tengo que ir, tengo que terminar los deberes de Historia de la Magia.
-Vale, nos vemos luego. Te quiero.
-Yo también.-se despidieron con un corto beso y Hermione se fue cabizbaja, mordiéndose un labio por la impotencia.
El ojiverde observó como se iba su novia.
-¿Está buena verdad?
-Malfoy…
-Me llamo.
-¿Qué quieres?
-Nada.
-Pues déjame en paz.
-Nunca obedecería órdenes tuyas.
-Pero sí de un asesino¿verdad?-le dijo Harry mirando a Draco desafiante.
-No quiero pelear.
-Cosa inusual¿te pasa algo?
-Potter¿no tienes más preguntas para hacer? Te repites un poquito.-al principio Harry lo miró extrañado, pero enseguida comprendió que ocurría.
-Malfoy¿nunca te han dicho que es de mala educación escuchar conversaciones ajenas?
-Yo no tengo la culpa de pasar por aquí y de que vosotros habléis tan alto.
-Ya…
-Pero sólo una cosa.
-Nada de lo que tú me tengas que decir me interesa.
-Bueno me da igual, de todos modos te lo voy a decir. Si yo tuviera una novia como -Granger no la dejaría sola ni un minuto, tú ya entiendes a qué me refiero.-dijo con una mirada desafiante.
-Das asco.
-Tú más por dejarla escapar.
-Vaya, vaya, un Malfoy interesada en…-pero Draco lo interrumpió.
-¿En una sangresucia¿Ibas a decir eso¡Ibas a decir eso!
-No iba a decir eso, iba a decir en una bruja de origen muggle, ya deberías saber que para mí esas designaciones dan igual, pero para vosotros.-dijo esto con tono despectivo.-lo tiene y mucho. Me pregunto que pensaría tu padre si te viera suspirar por Hermione…
-Yo no suspiró por ésa, únicamente digo lo que veo, está muy buena y ya está. Quiero su cuerpo no a ella.
Harry le cogió por la corbata y le pegó a la pared elevándole. Después sacó su varita y la puso en el cuello del hurón.
-Si vuelvas a mentar a Hermione, a mi Hermione, a pensar en ella, a molestarla, te mato, vas a desear no haber nacido.-después lo soltó y se fue.
-Si tanto te importa Granger¿por qué vas detrás de Chang?-dijo Draco elevando la voz para que Harry pudiera oírlo.
-Vete a la mierda Malfoy.-y el ojiverde se perdió entre los pasillos del enorme colegio.
-Vas a lamentar lo que has hecho Potter, lo vas a lamentar y mucho.-y Malfoy anduvo con paso decidido hacia el lugar donde tenía en mente.-"Doy gracias de haber escuchado a McGonagall, por una vez doy las gracias."
-Ron, no me digas que era este viernes.
-Pues claro tío, tenemos que estar en la biblioteca toda la tarde, tenemos que ayudar a los de tercero, las fechas las puso McGonagall y son inamovibles.
-Hermione me va a matar.
-¿Por qué?
-Porque he quedado este viernes con ella.
-Joder, ves si es que si la hubieras dicho que nos habíamos apuntado a lo de ayudar a los enanos no tendrías ahora este problema.
-No se lo dije porque no quiero que por ahora lo sepa, porque si ella hubiera sabido que nos apuntamos ella también lo habría hecho y está muy agobiada y no quiero que se estrese más.
-Ya, si yo también estaba de acuerdo contigo, pero mira ahora. ¿Qué vas a hacer? -¿La vas a decir la verdad?
-No, le diré que… ¿qué la diré?
-No sé tío¿por qué no la dices que me tienes que ayudar con una cosa de Quiddicht?
-No la va a hacer gracia, pero bueno.
-¿Y cuándo se lo vas a decir a Herms?
-¿Decirme qué?
-Yo me tengo que ir. Adiós chicos.-y Ron se fue escaqueándose.
-Pues mira amor, es que este viernes… tengoqueayudaraRonenunmovimientoquenoacabadecontrolardeQuiddicht.
-¿Puedes repetir?
-Sí.-Harry respiró hondo y volvió a decir la mentira que había inventado ron.- tengo que ayudar a Ron en un movimiento que no acaba de controlar de Quiddicht.
-Harry…
-Lo sé amor, lo sé, pero es que...
-Bueno vale tranquilo, ya tendremos tiempo de hablar.
-¿Hablar¿Tenemos que hablar?
-Bueno quién dice hablar dice estar juntos.
-A vale, perdón. Oye mi niña¿me perdonas?
-Sí, qué remedio me queda si no.
-Si es que eres la mejor.
-Me he olvidado un libro en la biblioteca, ahora vengo.
-Espera un momento
-¿Qué quieres?
-Esto.-dijo el ojiverde acercándose a ella, cogiéndola por la cintura y uniendo otra vez sus labios con los suyos. La besó con cariño, con dulzura, con amor. Cada beso era especial, cada momento con ella era especial.
-¿Ahora ya me puedo ir?-preguntó una colorada Hermione cuando por fin pudo separarse de su novio.
-Ahora sí, pero no tardes mucho.
-No lo haré. Ahora vuelvo.- y la castaña se fue hacia la biblioteca, pero no se esperaba lo que iba a encontrara de camino.
-Vaya, vaya, mira quién tenemos aquí.
-Malfoy no estoy de humor para soportarte, así que hazme el favor de dejarme en paz. No tengo un buen día.
-Eso a mí no me incumbe, pero yo pensaba que tu día estaba siendo muy feliz… ¿por qué ha cambiado?
-No te importa.-y Hermione se dispuso a irse, pero de nuevo unas palabras siseantes de cierto slytherin la hicieron detenerse.
-Ya lo sé, ya sé que no me importa, pero es que por una vez entiendo que estés así… que tu novio anule una cita contigo por estar con Chang.
-¿Qué has dicho?
-Pues eso, él ha quedado con Chang, y por lo que he oído esta mañana Potter y tú teníais una cita.
-Él no ha quedado con Cho, ha quedado con Ron para practicar Quiddicht.
-¿Eso es lo que te ha dicho?
-Sí, la verdad.
-Ya sí claro, la verdad… y yo soy un sangresucia. Vamos Granger¿no te vas a creer que ha quedado con el pobretón, no?
-Pues sí.
-Te creía más lista.
-Mira no voy a desconfiar de mi novio porque alguien como tú diga cosas incoherentes.
-¿Cosas incoherentes? Ya… Bueno pues si son cosas incoherentes¿por qué no te presentas esta tarde en el campo de Quiddicht y lo compruebas por ti misma?
-No tengo que poner en duda lo que Harry me ha dicho.
-Bueno haz lo que quieras, es cosa tuya, sólo te digo que al Quiddicht a lo mejor sí que va a jugar, pero no precisamente con Weasley. Pero como he dicho, tú verás, es tu vida.
-Pues eso. "No Herms, otra vez tus celos no, por favor, otra vez no… Pero¿y si sí que ha quedado con ésa? Qué no, qué Harry no te haría eso… no ahora, ahora no lo puedo perder… Dios mío.".-y se marchó dejando a Malfoy con una sonrisa muy malévola mezclada con triunfo en sus finos labios.
-Bueno Granger, cuando no entres por las puertas debido a la bonita cornamenta que te pone el cararrajada, abrirás los ojos de una puta vez. Adiós Hermione.-era le primera vez que Draco Malfoy la llamaba por su nombre.
-¿Malfoy se puede saber para qué tengo que ir el viernes por la tarde al campo de Quiddcht? Es que no lo entiendo.
-Mira que eres pesada eh, a ver, tú vas y punto.
-Mira bonito, tú a mí no me mandas, y menos cuando lo que me ordenas hacer no tiene ningún sentido para mí.-dijo muy convencida Cho.
-Muchas gracias por lo de bonito, pero si yo te digo que vayas al campo de Quiddicht, vas y no hay más que hablar.
-Cuando me digas para que quieres que vaya con el frío que hace pues si eso me pienso la opción de ir.-Draco miró al cielo, cogió a Cho del brazo y la llevo a un lugar más apartado y oscuro del pasillo.
-Verdaderamente pareces tonta, no sé como estás en Ravenclaw, para mí que el estúpido sobrero se equivocó contigo.
-Me encantan tus halagos Malfoy.-dijo la chica irónicamente.- Pero es que no tengo tiempo y como comprenderás no lo voy a perder tontamente contigo.
-Déjame hablar.
Malfoy empezó a contarle todo lo ocurrido y también su plan.
-Mira nen, yo a ese plan le veo lagunas.
-A ver la inteligente…
-Para empezar, no creo que Granger se haya creído una sola palabra de lo que la has dicho.
-Eso está hecho, te aseguro que la sangresucia en cuestión de San Potter se lo cree todo.
-Bueno, vale, pon que sí, que es así, por otro lado… ¿Cómo vas a hacer para que Harry también vaya al campo de Quiddicht?
-Eso ya lo tengo pensado, y también lo tengo bajo control.
-Bueno, si tú lo dices… pero ¿tengo que hacer algo en especial?
-No creo, yo pienso que con que Granger te vea con él allí, ya explota, de verdad.
-Ya hombre, pero yo lo digo para darle más realismo a la cosa…
-Claro, pobrecita tú, que tienes que hacer un esfuerzo siendo cariñosa y melosa con el cararrajada.
-Muy gracioso Draco, pero bueno yo haré lo que me dé la gana.
-Por supuesto, eso nadie te lo discute.
-Pues ya está.-Malfoy se la quedó mirando.
-La verdad es que ese cabrón tiene suerte.-Cho se acercó a Draco.
-¿Y se puede saber por qué dices eso?
-Pues porqué tú también estás muy, pero que muy bien.
-Muchas gracias.-Cho le echó una mirada de arriba abajo.-Si yo también tengo que decir algo, diré que tú también estás muy bueno.-Malfoy la cogió por la cintura.
-No creo que a Potter le importe que alguna vez tú y yo…
-Todo se puede mirar, pero lo siento me tengo que ir.-añadió Chang soltándose de Draco, pero antes de irse le dio un besito en los labios.-Adiós, y eres genial.
-Tú también, y ya sabes, el viernes en el campo de Quiddicht.
-Ya lo sé y no me olvido.
-Harry, quiero que seas sincero¿has quedado de verdad con Ron?
-Claro que sí.
-¿No me mientes?
-No, pero ¿qué te pasa?
-A mí nada.
-Pues dejemos el tema que Snape nos va a echar de clase.
-No puedo dejar el tema. Claro para ti sería mucho mejor.
-¿Pero qué dices?
-¿Has quedado con Ron?
-Claro.
-¿No habrás quedado con Cho no?
-¿Qué dices¿Con Cho¿Pero de qué hablas?
-Es lo que se dice por ahí, que Potter está liado con Chang.
-Estoy harto de tus celos¿sabes? No aguanto, te juro que pronto no aguanto.
-¡Se quieren callar de una vez!-gritó Snape y todos callaron, pero Harry y Hermione se miraban enfadados.
Al acabar la clase Malfoy se acercó a Harry, el cual había querido ir detrás de Hermione, pero la castaña había sido más rápida.
-¿Qué te pasa con tu chica?
-No te importa.
-¿Es por Cho verdad?.-Harry lo miró, peor no dijo nada.-Tu cara me contesta por sí sola. Yo entiendo que ella esté así porque tú también podías llevarlo más en secreto.
-Yo no estoy con Cho.
-Es tu vida.
-Es la verdad.
-Ya, bueno entonces es que tu novia no confía en ti, y ahora que lo pienso no sé muy bien que es peor.
-Ella confía en mí.
-Ella no confía en ti, si confiara no pensaría cosas extrañas, ni dudaría de ti.
-Déjame en paz.-y se fue, pero Harry estaba cansado, no aguantaba que Hermione siempre pensara que la era infiel. Si él la quería con toda su alma, y Cho era solamente una amiga, nada más.
La noche del viernes una pareja tenía una fortísima conversación en la Sala Común de Griffindor.
-Estoy harto, me he enterado de algo y ya no puedo seguir así contigo, ya no, Herms esto se acabado, yo no puedo vivir con esto sobre mis hombros, es una carga demasiado grande.
-Eres un cabrón.-decía Hermione entre lágrimas.
-¿Yo?
-Pues claro, te odio.
-¡Qué te den!-la gritó Harry mientras la castaña subía escaleras arriba llorando.
-"¿Cómo se ha enterado de mi embarazo? Y¿cómo puede ser así¿Cómo se puede desentender de su hijo? Puedo entender que a mí no me quiera, pero es su hijo. ¿Cómo puede dejarme por estar embarazada y encima no hacerse cargo de lo que él ha hecho? Es un mal nacido, desearía no haberlo conocido nunca, esto no se lo perdono, esto no se lo perdono nunca. Me las pagarás Harry, de esto te vas a arrepentir toda tu vida. Te lo aseguro como que me llamo Hermione Jane Granger."-y Mione se metió en su cuarto a seguir llorando, a desahogarse.
