Disclaimer: Todos los personajes son propiedad de JKRowling y de Warner Bross, yo sólo hago esto como diversión.

-"……" PENSAMIENTOS

-…… CONVERSACIONES

CAPÍTULO 7: NUEVO MIEMBRO EN LA FAMILIA

Hermione no se podía creer que aquello no fuese un sueño. Estaba en la cama con Malfoy. Él estaba totalmente desnudo y ella solo llevaba el tanga puesto.

- "¿Cómo me he podido acostar con él¿Cómo he sido capaz de hacer semejante cosa? Un momento Herms¿te has acostado con Malfoy?"-Hermione estaba muy dudosa. Realmente no tenía pruebas concluyentes de que hubiese pasado algo con Draco. Ella no se acordaba de nada y no había bebido, por lo que las lagunas en los recuerdos que producen a menudo las resacas estaban descartadas. Estaba claro, si no se acordaba, no había pasado. Entonces recordó. Solamente había dormido con él. Había acompañado a Draco a su habitación por la borrachera que llevaba en el cuerpo y al final lo había tenido que duchar. La había desvestido, despejado un poco, y metido en la cama. Ella al ducharlo se había mojado la ropa, y se la había quitado. El cansancio que inundaba su cuerpo la había hecho sentarse un poco en la cama, y al final se debía haber quedado dormida. No podía haber pasado nada más, por suerte.

Hermione suspiró aliviada. Una cosa era que querer que Harry sufriera, que lo pasara mal, y otra muy distinta compartir su intimidad, su propio cuerpo, con Malfoy. Eso era algo que nunca se le había pasado por la cabeza. Bastante iba a tener con aparentar que sentía algo por el slytherin, suficiente iba a ser tener que besarlo y aparentar ser pareja.

- "Un momento¿y si él no quiere ser mi pareja? Si eso no resulta todo lo planeado se vendrá abajo…"

Movimientos en la cama hicieron que la castaña dejara a un lado sus pensamientos. Malfoy se estaba despertando. Hermione no sabía cual iba a ser la reacción de Draco al verla allí con él, y al verse así mismo desnudo. Herms esperó mirándolo y por fin Draco giró la cabeza y la miró. La miró como pudo a los ojos. Su cara no tenía expresión alguna. Hermione se estaba empezando a asustar un poco. Draco era poderoso y no sabía si aquello le iba a hacer mucha gracia. Para sorpresa de la castaña, Draco sonrió, se acercó a su rostro y la besó en los labios suavemente.

- Buenos días, preciosa.

- Buenos días.-dijo Hermione aparentando serenidad.

- ¿Cómo estás?

- Eh, esto, bien.

- Me alegro. Yo me encuentro un poco mal, la resaca, pero bueno espero haber estado ayer a la altura contigo.

- ¿Qué?

- Hombre, yo no me acuerdo por desgracia de nada, pero no hay que ser muy listo para saber que entre tú y yo pasó algo anoche. Yo estoy desnudo y tú no tienes mucha ropa que digamos. Así que solo espero que te gustara.

- Sí, fue sublime.-mintió Hermione.

- Me alegro, es una lástima no acordarme.

- Sí una lástima porque fue fantástico.

- Hombre… podemos hacer algo para que tenga recuerdos íntimos entre tú y yo ¿no?

- Draco, no creo que eso sea una buena idea.

- ¿Por qué? Ya lo sabía, no te gustó. Joder es que estaba muy borracho, bebí mucho, yo…

- No, no es eso, es que no es el momento ¿vale?

- Vale.-y Malfoy la volvió a besar. Hermione se sentía muy extraña besando a Draco. El chico no besaba mal, de hecho sus labios sabían bien, y sabía lo hacía, pero eran tan distintos a los de Harry, no podía explicar con palabras lo que los labios y los besos de Harry la hacían sentir, Hermione sabía que ningún chico nunca la iba a poder hacer sentir del mismo modo que Harry. Lo amaba con toda su alma, pero él era un cabrón, había resultado ser muy mala persona, había resultado ser como todos los tíos, había sido… tampoco había palabras para describir lo que el ojiverde había hecho a Herms.

- Una cosita… ¿cómo se supone que voy a poder salir de aquí?

- Pues conmigo.

- Pero…

- No hay peros¿no eres mi chica?

- Ah¿soy tu chica?

- ¿Quieres serlo?

- "NUNCA". Claro amor.-Draco la miró extrañado.-¿Qué te pasa Draco?

- Nada, es que nadie me había tratado así, nadie me había dicho palabras bonitas.-por primera vez, Hermione sintió lástima por Malfoy. Nunca había pensado lo que debía ser tener por padres a Lucius y Narcisa Malfoy. Aquello sí que tenía que ser una pesadilla.

- Lo siento, si no quieres que diga cosas así yo…

- No, tranquila, me ha gustado, no sé porqué pero me ha hecho sentir bien.-Hermione sonrió, y no fue una sonrisa forzada, fue una sonrisa que le salió del alma. La castaña le abrazó.

- Eres genial.

- Tú sí que eres genial princesa. Oye, una cosa.

- Dime.

- ¿Era tu primera vez?

- ¿El qué?-Draco la miró significativamente y la castaña comprendió. Se sintió un poco tonta al no haber sabido de qué estaba hablando Draco.- Pues siento decirte que no, no era mi primera vez.

- ¿Lo habías hecho con Potter no?

- Sí.

- Bueno, no te puedo decir nada, tampoco fue mi primera vez.

- "Pues menos mal, porque si supuestamente lo que hemos hecho era tu primera vez, seguías siendo virgen."

- Eso no es importante, lo importante es haber compartido eso juntos.

- Sí, supongo.

- ¿Supones?

- Sí, bueno, es que me gustaría acordarme. Acostarme contigo debe haber sido lo más grandioso del mundo.-Hermione se sonrojó-No te avergüences, que es la pura verdad.

- Bueno, pues así has aprendido que el alcohol en exceso es malo.

- Preferiría haberlo aprendido de otro modo.-dijo Malfoy sonriendo.

- Haberlo pensado antes.-dijo Hermione sonriendo. Nunca hubiese pensado que se sentiría a gusto con Malfoy, pero así era, y estaba muy sorprendida verdaderamente.

- Bueno preciosa¿te duchas tú primero o lo hago yo?

- No sé, me da igual.

- ¿Y si lo hacemos los dos juntos y así no hay discusiones?-preguntó Malfoy acercando su cuerpo al de Hermione y sonriéndola lo más sensualmente que podía.

- Draco…

- ¿Qué? Solamente era una propuesta.

- Ya, sólo una propuesta. Me ducho yo primero, tú descansa, que después de lo que has hecho esta noche debes estar muy agotado.

- Cansado estoy, me duele todo.

- ¿Ves? Pues ya está me ducho yo primero. –Herms se do cuenta de que solamente llevaba el tanga puesto e hizo ademán de llevarse consigo la sábana, Malfoy se podía quedar con la manta y la colcha; pero Draco hizo fuerza para que Hermione no pudiera coger la sábana.-¿Me dejas?- preguntó la castaña

- ¿Tienes pudor? Te recuerdo que lo hemos hecho esta noche, no te tienes porqué avergonzar de nada.

- Draco…

- Vamos Herms.-la castaña suspiró, tenía que aparentar que eran pareja, y en parte el slytherin tenía razón, si esa noche se habían acostado juntos no venía a cuento tanta vergüenza. Así que, suspiró intensamente y salió de la cama portando sobre su cuerpo solamente una pequeña prenda interior.

Draco la miró con lascivia. La devoró con la mirada. Sus ojos grises recorrieron con lujuria las curvas del cuerpo de Hermione. La observó mientras cogía su ropa para meterse al baño. Contemplo y analizó cada movimiento de su suave cuerpo. Realmente se asombró mucho, ya sabía que Hermione estaba muy buena, que tenía un buen cuerpo, pero verlo en vivo y en directo, desnudo, aquello era mucho más de lo que su mente, cuerpo y control podía soportar. Se mordió el labio y agarró las sábanas fuertemente. Hermione se paró a la puerta del baño girando la cabeza y tirándole un beso a Draco para finalmente entrar y cerrar la puerta tras de sí.

Malfoy se tiró hacia atrás en la cama.

- "Draco te has tirado a semejante diosa y no te acuerdas. Has poseído su cuerpo, la has hecho tuya y no tienes ni un mísero recuerdo de la mejor experiencia de su vida. La lástima es que no fuera virgen, y encima que lo hiciera por primera vez con San Potter. No me jode no haber sido el primero, no me importa mucho que haya otros tíos antes de mí, pero que sólo haya habido un tío y ese haya sido Potter… ¡Cómo una chica como Granger puede haber estado con Potter? Pero qué le voy a hacer, todo el mundo comete errores… Pero es que ella es mucha mujer para ése, no se la merece, a la vista está que la ha dejado escapar, bueno, en eso tengo yo mucho que ver, yo y Cho… jajajaja. Aunque no sé porqué tengo la sensación de que ha sido Harry el que la ha dejado, tendría que haber sido al revés… bueno da lo mismo, serán cosas mías, nada más, además el fin es el mismo esos dos ya no están juntos, y así Granger está libre… bueno ya no, ahora es mía, y yo sí que no la voy a dejar escapar."

Hermione mientras estaba en la ducha, debajo del agua, no dejaba de pensar.

- "Madre mía, tengo la sensación de que todo se me va a acabar yendo de las manos, no sé por qué… pero joder el plan no está mal, seguro que cuando Harry sepa que estoy con Malfoy se muere, aunque sea un cabrón, que yo me líe con Malfoy le tiene que matar, aunque solamente sea por todos los años de amistad, porque él perdió la virginidad conmigo…-bajó la mirada al recordar, pero la sacudió para echar de su mente esos pensamientos-Bueno que aunque sea por alguna pequeña cosita, que yo esté con Malfoy no le va a gustar nada de nada. Además yo estoy esperando un hijo suyo y no creo que le guste le idea de que un día éste sea criado por mortífagos… Pero ¿qué dices Herms¿Tu hijo criado por mortífagos¿Estás loca o qué? Estás desvariando demasiado, se te va mucho le pinza, debe ser el hambre que tienes."

Al final salió de la ducha vestida con la misma ropa en la se enfundó la tarde pasada.

- Guapa.

- Ciego.

- Bueno me voy a duchar yo¿me esperas aquí?

- Claro.- Malfoy cogió una sábana, se tapó con ella y salió de la cama.-Ah tú si puedes ¿no?-dijo Hermione con una sonrisa, Draco se rió y se acercó a Herms y la dio un corto beso para después encerrarse en el baño.

- No tardo.-dijo Draco por detrás de la puerta.

- Vale. "Así yo me pongo a investigar un ratito por aquí a ver que encuentro."

Hermione empezó a observar su alrededor. Verdaderamente no se podía negar que aquella habitación era de unos slytherins. Todo estaba repleto de motivos verdes, plateados. La habitación irradiaba por sus cuatro costados un aire siniestro, había muchos dibujos, fotografías, figuras… de serpientes. Observó las mesas, estaban desornadas, con muchos pergaminos, libros viejos y demás, aunque había una que llamó su atención. Tenía algo que le hizo acercarse, se dio cuenta de que era la de Malfoy. La miró con detenimiento, intentando encontrar algo, no sabía qué, pero tenía el presentimiento de que en esa mesa había algo, esa mesa era atrayente, había algo, algo maléfico, y ella lo sabía, pero no podía evitarlo. Al final volvió a girar la vista y vio que las camas de los compañeros de Draco estaban hechas, nadie había dormido con ellas.

- "Hombre la verdad, es que me alegro bastante de ello, que vergüenza. Pero bueno Hermione, tienes que aprender a que te vean con Malfoy, después de todo va a ser tu novio. ¡Ay, pero qué mal suena! Yo, novia de un Malfoy. Una hija de muggles novia de un hijo de mortífagos… Esto es muy raro, pero bueno tienes que sobreponerte, todo por hacer pagar a Harry lo que ha hecho. Para otra vez que se piense mejor lo que hace antes de destrozar la vida de las personas."

Hermione siguió mirando la habitación, en una esquina vio una estatua algo grande de una serpiente, se acercó. Era un basilisco. Un escalofrío recorrió su pequeño cuerpo. A su mente vinieron los recuerdos de aquel segundo curso… muy atrás quedaba ya. Recordó todas las aventuras, todas las emociones, todo lo que había pasado al lado de Harry. Recordó cómo ese curso había estado tan preocupada por Harry. No sabía muy bien por qué, aún no se había dado cuenta de que lo amaba con toda su alma, de hecho ese año ella estaba "enamorada" de Lockhart (no recuerdo si se escribe así, pero lo siento, no tengo mucho tiempo ahora mismo, sorry); no sabía por qué había estado tan preocupada por Harry ese curso, no había sido el mismo tipo de preocupación que había tenido el curso anterior con todo lo de la piedra filosofal. Ella misma no había temido por su vida, había temido por la de Harry, había temido que le ocurriese algo, ella siempre le creyó con todo, y no quería que le pasara nada malo, quería protegerlo en la medida que pudiera, y como ella sabía que era buena con los libros, buscando información; por ello, ella se puso manos a la obra, buscó todo, y encontró la forma de no morir con el basilisco, la encontró por Harry, no por ella, la encontró por proteger a su mejor amigo, por protegerle a él por proteger al que sin duda era, había sido y sería el hombre de su vida.

- "Herms, él no va a salir de tu vida tan fácilmente como crees, le quieres demasiado como para eso, es cierto que él se ha portado muy mal, que ha sido muy cabrón, pero lo que él haya hecho no te va a borrar lo que sientes por él de la noche a la mañana. Ahora sólo lo que puedo hacer es vengarme, que él sufra como yo, que lo pase mal, que no pueda aguantar la rabia, que todo se le revuelva por dentro cuando me vea. Se va a arrepentir de haberme dejado tirada como una colilla, estando embarazada de él, teniendo en mi vientre un hijo suyo, albergando dentro de mí a nuestro hijo, que en mi interior esté creciendo el fruto de nuestro amor… o bueno de lo que tuviéramos."

- ¿Es bonito verdad?-dijo Draco que acababa de salir de la ducha. Hermione se sobresaltó un poquito.

- Hombre, bonito, bonito, pues no, porque qué quieres que te diga muchos buenos recuerdos no es que me traiga esta cosa.-malfoy se rió y se acercó a ella. Solamente llevaba puesta una toalla en la cintura.

- Siento que te pongas así, siento que hayas pasado por esas cosas.

- No tienes que sentir nada.-dijo la castaña dándose la vuelta y mirando asombrada el panorama que tenía a su lado.

- Pero sí es que es verdad. Pero ahora.-dijo y la abrazó.-puedes estar tranquila, ahora no te va a pasar nada, ahora sí que estás segura en nuestro mundo.

- ¿A qué te refieres?.-preguntó Hermione

- …-Draco no dijo nada, se quedó callado. Había metido de algún modo la pata.

- ¿Qué pasa?

- Nada.

- Draco, dime una cosa¿qué has querido decir con eso de qué ahora sí que estoy segura en nuestro mundo¿Antes no lo estaba¿Es por qué soy muggle?

- No te enfades Herms, tú eres especial, y la verdad es que tú no tienes la culpa de ser una…-rectificó- de haber nacido en el seno de una familia muggle. Joder, para que te voy a mentir a ti, tú no eres como todos los demás, que piensan que no pasa nada.

- Exacto, y sé muchas cosas, como puedes imaginar.-Draco bajó la mirada.-Mírame.-el rubio lo hizo.-Explícame tus palabras de antes.

- Hermione, tú sabes quién es mi padre, quién es mi familia, tú lo sabes¿verdad?

- Pues claro, son mortífagos.

- Bueno también sabes como es lógico adivinar que la segunda guerra ha comenzado.

- Lo sé¿y a eso te referías¿a qué ya estoy en el bando adecuado¿Qué con mis amigos y la gente que quiero corría peligro¿Qué vosotros vais a ganar? Venga Malfoy, eso no te lo crees ni tú.

- Otra vez me llamas por el apellido…

- Lo siento, pero es que…

- Mira Hermione, yo no puedo renegar de mi familia, precisamente por eso, porque son mi familia. Pero además, pues sí verdaderamente creo que nosotros vamos a ganar, que vamos a ordenar este mundo, el mundo mágico, el mundo de los magos, y como no hemos podido hacerlo por las buenas, pues hay que hacerlo por las malas, no es nada más.

- Ya, no sé si a mí me va eso¿sabes?-Hermione hizo intención de irse, pero el brazo fuerte de Draco se lo impidió.

- Eso no lo puedes saber si no lo pruebas.

- ¿Quién ha dicho que quiero probarlo?

- Vale, eso no lo has dicho, pero hay que probarlo todo. Y escúchame un momento, dónde has estado todo este tiempo parece que no has salido muy bien parada¿por qué no ver otras opciones y ver si son mejores? Nunca se puede juzgar otras cosas sin verlas por ti misma.

- Pero…

- No hay peros, Hermione en serio¿tú te ves capaz de ayudar y defender a Harry en estos momentos?.-la castaña no respondió, sólo bajó la cabeza y tragó saliva. Ella sabía que estaba mal lo que se la estaba pasando por la cabeza, sabía que no debía pensar esas cosas, pero una parte de sí misma quería que Harry lo pasara mal, quería verlo destrozado, quería que lo pasara mal… Draco tenía razón, no podía ayudar a Harry, no podía estar a su lado codo con codo, dando su apoyo y aportando sus conocimientos y habilidades mágicas.- ¿Estás muy callada no? Eso creo que es porque te has dado cuenta de que tengo razón.

- Tal vez sea por eso…-Draco la abrazó.

- Ya verás, te aseguro que te no te arrepentirás de nada.

- Draco yo aún no he dicho anda, no he tomado una decisión,

- Estoy seguro de que tomarás la correcta, que sabrás elegir.

- Pero Draco, yo soy una hija de muggles, no voy a ser aceptada entre tu gente.

- Tú te lo mereces, tú serás aceptada, te lo aseguro.

- ¿De verdad?

- De verdad.-la dio un suave y dulce beso y terminó sonriéndola mirándola a los ojos.- Voy a vestirme y ya nos vamos a desayunar ¿vale? Necesitamos reponer fuerzas.-dijo al slytherin guiñando un ojo.

- "Mione se acerca tu sentencia. Uff allá vamos."

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- Harry tienes que comer algo, no puedes quedarte encerrado todo el día.

- Sí, sí puedo.-contestó el ojiverde que ni siquiera se había cambiado de ropa desde el día anterior.

- No, no puedes. Joder tío, vamos, vamos a desayunar al Gran Comedor, tienes que airearte, llevas desde ayer aquí encerrado, te va a dar algo, por no salir y sobretodo por no comer.

- Ron, pero es que no quiero comer, ni quiero salir¿no me puedes entender un poquito?-Ron se acercó a la cama de Harry y se sentó junto a su amigo.

- Claro que te entiendo, pero Harry nunca te has hundido, nunca te has dejado superar, y no quiero que lo hagas ahora, por favor Harry sal, vamos a comer algo y si quieres luego volvemos a la habitación, pero sal un poco, vente con nosotros, no te vamos a dejar solo.

- Ron, ya sé que no me he hundido, pero en cosa de unos meses he perdido a Sirius y a Hermione, a la persona que más amo y amaré nunca.

- Harry¿te puedo hacer una pregunta?

- Sí.

- Si tanto la amas¿se puede saber por qué narices la dejaste?

- No, no se puede saber, son cosas entre Hermione y yo.

- Bueno, pero al menos dime si es algo remediable, si es algo que se pueda arreglar.

- Me temo que no Ron, metí la pata hasta el fondo, me cegué, me asusté también y tomé una decisión. No sé si es equivocada o no, pero es la que tomé, y uno no puede arrepentirse de las decisiones que comete, porque cuando uno toma una decisión debe acarrear con las consecuencias de ésta, cuando se toma una decisión no puede haber marcha atrás.

- Pero…

- No Ron, las cosas son así, uno no puede ir tomando decisiones para luego decir que se cambia de opinión.

- Bueno Harry, sólo quiero saber una cosa, soy tu amigo y quiero saberlo. ¿Te arrepientes de haberla dejado? Aunque digas eso de las decisiones y todo eso… quiero q me contestes a mi pregunta.-el ojiverde levantó la cabeza y miró directamente a su amigo. No le salían las palabras, tenía un nudo en la garganta, y lo único que pudo hacer fue bajar la cabeza en señal de asentimiento.

Ron no dijo nada, solamente le abrazó, sabía que Harry no aceptaría que él se metiera, y no lo podía hacer. Lo ocurrido era entre Harry y Herms, y por mucho que fuesen sus dos mejores amigos, en cosas de pareja nadie se debe meter. Al cabo de un rato, Harry se levantó.

- Bueno¿habrá que ir a comer algo no?.-dijo Harry y Ron sonrió.

- Sí, será lo mejor, que a mí me rugen ya las tripas.

- Ron, a ti siempre te rugen las tripas compañero.

- ¿Me estás queriendo decir algo?

- No, que va, yo solo digo la verdad, que eres muy glotón.

- ¡Oye!

- Pero es que es verdad, desde que te conozco siempre has sido así y…-y con esa absurda discusión estuvieron todo el camino hasta llegar al Gran Comedor.

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Al Gran Comedor ya habían llegado Draco y Hermione. Los slytherin's se habían asombrado muchísimo al verlos juntos, pero el resto del colegio no se había quedado atrás. Todos miraban curiosos a la insólita pareja, a lo extraño que resultaba ver a Hermione Granger de la mano de Draco Malfoy.

La castaña tenía una horrible sensación, se sentía muy mal, miles de ojos la observaban, la juzgaban, la analizaban y aquella no era una buena sensación. Por primera vez comprendió como se debía de sentir Harry, como se debía de sentir el ojiverde cuando todo el mundo le conocía, cuando todos le miraban, cuando todos quería saberlo todo de él, lo acosaban, no le dejaban vivir. Siempre había apoyado a harry y había creído saber como se sentía, pero por primera vez sufrió en sus propias carnes lo que Harry Potter sentía todos los días.

- "Hermione¿qué haces pensado ahora en Harry? Ahora estás en el gran Comedor de la mano de Malfoy, bajo la mirada de… todos. ¿Por qué piensas en Harry?.-de repente su mirada de desvió a la puerta y vio que allí parados, también mirándola, estaban Ron y Harry.-"Harry."

Los dos mantuvieron la mirada unos segundos. Ron los miraba sin saber qué hacer. Harry y Herms se encontraban lejos, bastante lejos, pero aquello no importaba, se estaban mirando a los ojos. Él intentado entender y comprender lo que sus ojos habían visto, y también intentar leer en los ojos miel de Hermione qué hacía con malfoy. Ella, por su parte, le miraba intentando no llorar, intentando parecer serena, intentado parecer fuerte, que no se notara que lo que estaba haciendo no la gustaba, intentado ver en las brillantes esmeraldas de Harry una pequeña pizca de celos, una señal de rabia, algo, quería encontrar algo que la hiciera sentir que el enorme sacrificio que estaba haciendo, e iba a tener que hacer, daba sus frutos. Ninguno de los dos logró sus propósitos, no les dio tiempo, estaban demasiado conmocionados, todo había sido muy rápido y sus mentes no iban como debía ir.

Draco se dio cuenta de qué era lo que su novia estaba mirando y él también miró a Harry. Le dedicó una sonrisa maliciosa, cogió a Hermione por la cintura, la giró y la besó. Aquella imagen fue una puñalada en el pecho de Harry. Herms no se esperaba ese beso y la pilló por sorpresa, de tal forma que no hizo nada, ni para parar el beso ni para parecer ilusionada por tener los labios de Draco sobre los suyos, o por tener su lengua dentro de su boca.

El ojiverde bajó la vista. Sus ojos se habían llenado de lágrimas, pero no iba a estar dispuesto a derramar ninguna. Pese a haberse equivocado dejando a Hermione, pese a haberse dejado llevar por los nervios y el susto, ahora había perdido a Herms, había perdido a su Mione para siempre, ella estaba con Malfoy y no podía hacer nada, no tenía pensado hacer absolutamente nada.

- Tío¿estás bien?-preguntó Ron pasando su brazo por el cuello de Harry.

- Sí, no pasa nada. Ella está con ése-dijo dirigiéndole una mirada furtiva lleno de odio a Draco- y no pasa nada.-Ron sabía que mentía, pero también sabía que Harry no quería hablar.

- ¿Nos vamos a sentar?

- Vamos.-y los dos caminaron en dirección a la mesa de Griffindor. El beso entre Hermione y Draco que había suscitado toda clase de cuchicheos, asombros y demás reacciones, ya había acabado, y la castaña había vuelto a dirigir su mirada hacia Harry, él cual caminaba cabizbajo, como sin vida. Hermione se sintió muy mal. Tuvo que reprimir su instinto de ir corriendo hacia a él y abrazarlo de besarlo, de perdonárselo todo, pero sabía que no tenía que hacer nada.

- Cariño, si quieres te puedes sentar conmigo en la mesa de los Slytherin, no tienes porque ir con esos.-la dijo draco, sacándola de su mundo de un plumazo.

- Vale, será lo mejor.

- Vamos.

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Unas horas después en la Sala Común de Griffindor, Ron, Harry, Ginny y Luna hablaban sobre las novedades de Hermione.

- Tengo que decir, que no me creía lo de Herms, pero esta mañana ha quedado todo muy claro, me he quedado de piedra.-dijo la pelirroja.

- Gin, tranquila no eres la única estatua que se ha formado esta mañana en el Gran Comedor, yo creo que nadie se esperaba ver eso.-dijo Luna.

- Cariño, no es que nadie se esperara ver eso, es que es una locura, es que es algo casi irreal, algo que yo creo que por ninguna cabeza podía haber pasado nunca. Joder, que es que es Hermione, nuestra Hermione, con Draco Malfoy¿no veis lo mal que suenan esas palabras?.-respondió Ron. Ginny miró a Harry. El ojiverde no había abierto la boca respecto al tema de la castaña. Se le notaba ausente, como perdido, como queriendo parecer que no le afectaba anda, queriendo aparentar indiferencia, pero todos sabían que esa indiferencia era falsa, totalmente falsa, que solamente era un papel que estaba interpretando Harry para no parecer débil, para que no pareciera que le importaba, cuando la verdad era que el hecho de que Hermione estuviera saliendo con Malfoy le rompía el alma. Le hubiese dolido también que hubiese estado con cualquier otro, pero que le hubiera reemplazado tan rápidamente por Draco era aún peor, mucho más peor de lo que ya era que la mujer de su vida; la que había perdido por miedo y por no pensar las cosas detenidamente, estuviera con otro chico.

- Harry¡quieres hacer el favor de opinar!. No te quedes callado, saca lo que llevas dentro, lo que piensas, lo que sientes. No te lo guardes para ti mismo. No hagas eso, es mucho peor. Nosotros somos tus amigos y digas lo que digas te vamos a apoyar.-dijo Ginny.

- Ginny, por favor, no quiero hablar, este es un tema del que no quiero decir anda, no tengo que decir nada.

- Harry.-dijo Ron mirándolo a los ojos.-sabes perfectamente que tienes mucho que decir. Desahógate con nosotros, con quién mejor que tus amigos para hacerlo.

- Ron…-dijo Harry

- Ni Ron ni nada Harry. Él tiene razón, no puedes quedarte con todo eso dentro, no es bueno. Bastantes cosas pasas ya, y tienes que soportar como para albergar más dolor y más pena dentro de ti. No te digo que con decirlo duela menos, se te vaya a olvidar de repente, por decirnos lo que sientes no vas a ser inmune a que Hermione y Draco estén juntos, nunca diría eso porque estaría mintiendo, pero Harry te puedo asegurar que te quitarás un peso de encima, que te sentirás de algún modo liberado.-dijo Luna.

Harry quería explotar, quería decirles todo lo que llevaba sobre sus espaldas, quería decir de una vez por todas, todas esas cosas que atormentaban cada día. Quería decir que él iba a ser un asesino si no quería morir a manos de Voldemort, quería decir que llevaba esa carga con tan solo 16 años. Quería decir que Hermione era la única que conseguía hacerle más llevadero cada día, que su amor era la energía que hacía caminar hacia delante, que ella era el motor de su vida, que sin ella no podía vivir, que ella lo era todo, y que ahora ella ya no estaba, que ella no iba a estar ahí cada día, que ella ya no iba a estar a su lado dando su apoyo, dando su amor, ella era su mitad y sin ella no era nada, sin ella nada significaba, nada tenía sentido, la había perdido, la había dejado ir, en el peor momento, había cortado con ella sin darla tiempo ni siquiera a decir nada, la había abandonado cuando no lo quería hacer, se había cegado por la noticia de la que se había enterado sin pensarla detenidamente, sin darse cuenta de lo que de verdad significaba, había tenido miedo, se había asustado y había perdido a la mujer de su vida, nunca podría amar a nadie como la amaba a ella porque ella ocupaba todo su corazón, ella se había apoderado de éste, se lo había robado, y ni siquiera le había importado; pero ahora… ahora lo había estrujado entre sus manos, lo había destrozado y lo había tirado a la basura. Ella, la mujer de su vida, la persona que más amaba del mundo, su amiga, amante y amada estaba con la última persona con la que una persona tan buena, tan bondadosa, tan inteligente y bella podía estar. Con Draco Malfoy. Quería decir todo aquello, quería gritarlo a los cuatro vientos, quería ir donde estuviera Hermione, y decirle delante de todo el mundo que había sido un idiota, que se había equivocado, quería decirle todo lo que ella significaba para él… pero por el contrario, no hizo nada de eso, solamente se quedó callado miró uno a uno a sus amigos y añadió una cosa, una breve cosa.

- No tengo nada que decir.-se levantó del sillón y se fue hacia las escaleras.-me subo a la habitación. Adiós.

- Pero Harry…

- ¿Qué Ginny?

- No puedes hundirte.

- ¿Acaso tú tienes una solución¿Sabes cómo hacer para que Hermione vuelva a estar conmigo¿Sabes cómo puedo hacer para que Herms esté de nuevo a mi lado¿Sabes qué hacer para que todo sea como antes? Y vosotros chicos¿los sabéis?

- …

- Pues como no lo sabéis, mejor dejarme en paz, por favor.

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Había pasado ya unas semana y todos eran partícipes de la relación entre Hermione y Draco, pero nadie decía anda, todos temían, todos sabían que no estaban en tiempo de desafiar con opiniones críticas al hijo de Lucius Malfoy, que pese a estar metido en Azkaban todos sabían de suma importancia entre los mortífagos y al lado de El-Qu-No-Debe-Ser-Nombrado.

El domingo 30 de Enero el colegio Hogwarts tuvo una visita, una visita femenina, que requería la presencia de cierto slytherin rubio platino. Era Narcisa Malfoy.

- Mamá¿qué haces aquí?

- Tengo que hablar contigo hijo mío.

- ¿Por qué¿Qué pasa?

- ¿Podemos ir a un lugar seguro?

- Sí, ven a mi habitación, allí nadie nos molestará.-Draco llevó a su madre a su cuarto.

- Ay, hijo, tienes tu cuarto muy descuidado, tienes que colocar esto un poco y…

- Madre¿a qué has venido?

- A saber si estás manteniendo una relación con una sangre sucia.

- Se llama Hermione Granger¿qué pasa os molesta acaso?

- Hijo¿pero por qué?

- Porque es mi vida y con ella hago lo que quiero.

- Pero...

- No hay peros madre, es mi novia y ya está.

- Draco, cuando me dijeron que estabas con esa Hermione, la amiga de Potter, no me lo creí, pensé que me estaban mintiendo…

- ¿Te dijeron¿Quién te dijo?

- No es nada hijo.

- Mamá, por favor¿quién te dijo que yo estaba con Hermione?

- Tu padre.

- ¿Mi padre¿Y cómo sabe papá que yo…?

- Espera un momento, la que hace las preguntas aquí soy yo. Quiero saber otra cosa.

- ¿Qué?

- ¿Mantienes relaciones sexuales con ella?.-Draco se asombró por la pregunta, no se esperaba que su madre le pudiera preguntar una cosa así. La verdad es que desde aquella noche, de la que se seguía sin acordar, no había pasado anda, pero es que Hermione se encontraba bastante mal, tenía muchos mareos y mal cuerpo, y no había hecho nada más. No sabía si iba a poder contestar a esa pregunta a su madre.

- ¿Por qué quieres saberlo?

- Primero contéstame y después te lo digo, y lo entenderás todo.-Draco suspiró.

- Sí. ¿Qué es lo que pasa?

- Esa chica está embarazada.

- ¡Qué?

- Eso. Me lo ha dicho tu padre y él se ha enterado… tú ya te imaginas cómo se ha enterado ¿no?

- El señor Tenebroso, pero y él ¿cómo sabe eso?

- Se ha enterado y punto. ¿El hijo es tuyo?

- Supongo, pero no sabía que estaba embarazada… joder claro por eso esos mareos y ese malestar.

- Hijo, esto es muy serio, ningún Malfoy ha estado con una sangresucia.

- Lo sé, pero ella es poderosa, ella es una gran bruja, me da igual que no sea hija de magos, ella puede ser de gran ayuda.

- Pero al señor Tenebroso no creo que le haga mucha gracias que…

- Madre, ella sabe todo sobre la Orden y sobre Potter, ella es una gran ayuda.

- Pero no creo que esa chica esté dispuesta a ir contra ellos.

- Pues yo creo que sí, tiene sed de venganza y además ahora es de la familia¿o no?

- Pero…

- Nada de peros, aunque sea la podemos cambiar el nombre o lo que sea, pero ella es nuestra ya. Ella va a tener un hijo Malfoy, ella es de nuestro bando.

- Hijo¿hablas en serio¿Estás seguro que de todo eso?

- Por supuesto madre, hablo totalmente en serio. Pronto se la presentaré al Señor. Estoy seguro de que no la matará.

- ¿Por qué?

- Pues porque él… porque lo sé y ya está.

- Vale, si tú lo dices,

- Pues claro que lo digo. Una cosa madre¿papá cómo se lo ha tomado?

- Pues asombrosamente como tú.

- ¿Ves? Tengo razón, esto es bueno, muy bueno para la guerra.

Madre e hijo se dirigieron a la salida de la Sala Común de Slytherin, salieron de allí y vieron que allí estaba Hermione. La castaña al ver a Narcisa se asombró y tuvo ganas de desaparecer. Draco la llamó.

- Madre, esta es Hermione.

- Hola hija.

- Encantada.-mintió la chica.

- Mi madre ya se iba, ha venido a hacerme una pequeña visita.

- Ah, vale.

- Pues hija, encantada, bienvenida a la familia y cuídate que en tu estado lo necesitas.

- ¿Qué? Perdone, pero… ¿qué dice?

- Cariño ahora hablamos.-dijo Draco.

- Sí, habla con mi hijo, es importante. Bueno yo me tengo que ir, tengo muchas cosas que hacer. Adiós chicos.

- ¿Draco qué pasa?

- Ven, vamos a dar un paseo y te lo cuento todo.

- Vale, porque no entiendo absolutamente nada de nada. "Narcisa ha dicho estado. - ¿Se referirá a mi estado, estado¿A qué estoy embarazada? No, no puede ser, es imposible.

La rara pareja paseó por los alrededores del castillo y Draco le dijo todo lo que sabía.

- ¡Estoy embarazada!.-dijo aparentando sorpresa Hermione.

- Sí, cariño, sí, pero tranquila, no es malo, no te voy a dejar sola, tranquila, nadie te va a rechazar por eso.

- "Al final va a resultar que Draco Malfoy es mejor persona que Harry. Joder, pero es que se piensa que el hijo es suyo… aunque así es mejor, pero Harry… él sabe que estoy embarazada de él, él lo puede arruinar todo, él… bueno mejor no pensar en eso." Pero Draco…

- ¿Qué?

- ¿Estás seguro de mi embarazo?

- Sí, estoy seguro. Aunque quiero saber una cosa¿puede ser de Potter? No te lo digo ni para que te enfades ni nada de eso, es solo por saberlo.

- No, no puede ser de él.

- ¿De verdad?

- Sí.

- Mejor cariño, así nadie te va a hacer daño. Desde ahora ya eres una Malfoy, eres de la familia, con todo lo que ello implica.

- ¿A qué te refieres?

- ¿Te acuerdas de nuestra conversación acerca de la guerra y todo eso?

- Sí, sí la recuerdo.

- Pues tú ya estás en el bando ganador.-Hermione le miró intentado parecer contenta, cuando lo único que sentía era un pánico horrible y unas ganas de huir tremendas. Había abierto puertas que no debía y ahora se había metido en un laberinto.

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Muchas gracias a todos los que seguís leyendo el fic, de verás muchas gracias, espero vuestro reviews para ver que opináis del rumbo que lleva la historia.

Muchos bss a todos

Si me queréis agrgar al msn es pronto

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