Disclaimer: Todos los personajes son propiedad de JKRowling y de Warner Bross, yo sólo hago esto como diversión.

-"……" PENSAMIENTOS

-…… CONVERSACIONES

CAPÍTULO 8: CARA A CARA

El tiempo iba pasando lentamente. Los días se le hacían eternos a Hermione, todos los días quería poner fin a esa farsa, quería acabar con todo, pero cada día se le hacía más difícil. Si confesar la verdad, quitarse todo ese peso de encima, solo pusiera su vida en peligro lo habría hecho, le habría dicho a Malfoy que no pasó nada entre ellos nunca, que el hijo que esperaba era de Harry… pero esa confusión no solamente ponía en peligro su vida, sino también la de su hijo y eso era algo que no podía, ahora su hijo era lo más importante para ella, y si tenía que seguir con aquel montaje seguiría.

Lo que pasaba es que cada vez se metía un poco más en la espiral que era el mundo de Draco. Poco a poco fue conociendo a mortífagos, sin ella quererlo, pero los conocía, y para sorpresa de Hermione la aceptaban muy bien. Lo peor para la castaña era tener que mostrarse implacable ante algunos de los mortífagos más sangrientos y asesinos de todo el mundo mágico.

Draco no había querido que Hermione supiera nada acerca de los planes que tenían los del lado oscuro, él decía que ella necesitaba descansar y no tomar parte en la guerra. Pero aunque ella prefería no saber nada, para que nadie la pudiera culpar, una parte de sí misma; una parte que creía dormida, hubiera preferido saber todo lo que los mortífagos planeaban, pero no para tomar parte ni para ayudarlos, sino para correr a Harry y contárselo todo.

Hermione lo seguía amando. Por las noches lloraba en silencio por su amor, le añoraba, le quería de vuelta a su lado, echaba muchísimo de menos. Con cada beso que Draco la daba, ella intentaba imaginar que era Harry, su Harry el que la estaba besando, pero era imposible, totalmente imposible poder fingir que eran los labios del ojiverde, porque sencillamente nadie podía igualarlo a él. Su dulzura y ternura besando a nadie era equiparable, y mucho menos a Draco, un chico que no conoce el verbo amar. Lo único que Draco quería de Hermione era "volver" a hacerla suya, siempre ideaba mil planes para que aquello "volviera" a suceder, pero Hermione trababa mil mejores excusas para salir airosa de entre los brazos de pulpo de Draco e irse lo más rápido a su Sala Común o a su habitación. Pero esas huidas empezaron a fallar y Hermione tuvo que mentir a draco diciéndole que el sexo era malo para el feto y que esa era la razón por la que no se atrevía a hacer nada. El joven Malfoy, que no tenía ni idea de esas cosas; la creyó, aunque le fastidió bastante tener que esperar tanto. Pero al menos de esa forma Hermione podría estar tranquila durante varios meses aún.

La castaña verdaderamente hacía bastante tiempo que no se sentaba tranquilamente en la SC de Griffindor a leer un grueso libro de magia a la luz y el calor del fuego. No podía hacerlo, simplemente eso, no podía hacerlo. No podía estar en la SC cuando había gente, prefería evitar miradas de reproche y desprecio por parte de sus compañeros de casa; por lo que como casi todo el tiempo había alguien en SC, Hermione se tiraba casi todo el día en su habitación. Ni siquiera estaba mucho tiempo en la biblioteca porque suscitaba toda clase de murmullos.

Desde hacía semanas no había hablado con ninguno de sus amigos y los echaba mucho de menos, pero hasta ellos en alguna ocasión la habían regalado una de las peores miradas. Él que no la miraba nunca era Harry y a ella se le partía el alma cada vez que estaba junto a él en alguna clase y el ojiverde ni siquiera la dirigía una mirada de desprecio. Esa indiferencia de Harry hacia Hermione causaba en la castaña el más doloroso sufrimiento. El ojiverde se había portado como una rata con ella, pero lo seguía amando, le quería muchísimo todavía, pese al odio y la rabia que tenía en su interior hacia Harry, no era equiparable al fuerte amor que un día la había unido a él, y que ella seguía guardando en su destrozado corazón.

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El tiempo siguió pasando y el embarazo en Hermione empezaba a hacer mella. Se la notaba más rellenita, y la tripa la tenía ya algo redondeada, pero ella ocultaba sus nuevas curvas con ropa más ancha. Todos creían que solamente había aumentado de peso nadie se planteaba que se pudiera tratar de que estuviera esperando un bebé.

La castaña estaba sorprendida de que Harry no hubiera dicho nada acerca de su estado. A pesar de todo, el hijo era suyo, y él lo sabía, y el ojiverde no la había dicho ni mu respecto al tema. Aunque Hermione razonó consigo misma que Harry no iba a ser tan tonto de decir que ella estaba embarazad y que los demás se dieran cuenta de esa era la razón que hizo que él dejara a la joven griffindor.

Una mañana fue una sorpresa para todo el colegio descubrir que Hermione estaba embarazada. Nadie se lo esperaba. Era imposible¿cómo la perfecta, recatada y rata de biblioteca que era Hermione podía estar en estado de buena esperanza, era imposible, pero a la vez cierto. Hermione aquel día hubiera preferido quedarse en la cama.

Estaban en clase DCAO, los griffindor y los slytherin. Lupin había decidido practicar un duelo en esa clase, para ir entrenado mejor a los alumnos, debido a la situación en la que estaban en el mundo de la magia. Las parejas las iba haciendo Remus conforme iban enfrentándose los alumnos. Todos pensaban que iban a volver a ver un duelo entre Harry y Draco, deseaban verlo, según ellos tendría mucha más emoción. De hecho hasta el propio Harry miraba significativamente a Draco, él también quería que le tocara enfrentarse con Malfoy, podría ser algo interesante.

Poco a poco iban quedando menos alumnos por hacer el duelo. La última pareja, formada por Ron y Parkinson había terminado quedando ganador Ron.

- Bueno la siguiente pareja va a ser… Harry y… creo que como duelista te irá bien con Hermione.-toda la clase se quedó de piedra, nadie se lo esperaba. Hermione y Harry se miraron, por primera vez en meses. Sus miradas no ofrecían ningún tipo de lectura porque simplemente se había quedado sin palabras.

- Lupin, yo preferiría que no fuese con ella, porque…

- "¿Por qué estoy embarazada quizás? Vamos Harry díselo, atrévete, asume que dentro de mí hay un hijo tuyo."-pensaba Hermione mirando fijamente a Harry y temiendo por ese duelo.

- No hay más que hablar Harry, Hermione es la más indicada para combatir contigo, ella tiene el nivel y los conocimientos necesarios de sobra, así que¿a qué esperáis?-Hermione miró a Lupin pidiendo ayuda, pidiendo que parar eso, ella no podía batirse en duelo con Harry, no podía. Temblaba por lo que le pudiera pasar a su bebé y además no podía lanzarle hechizos a él, no iba a ser capaz.

- "Harry, es Hermione, no puedes lanzar hechizos a Hermione, es tu vida, aunque esté con Malfoy y haya cambiado, es tu Mione…"

Ron observaba la escena con cautela, sabía que aquello no podía acabar bien. Sabía que entre ellos había una fuerte conexión que nada había roto y nada podría romper, pero también sabía que habían pasado muchas cosas que podían hacer que en ese duelo saltasen chispas. El pelirrojo sabía que Harry amaba aún a Hermione, aunque él no hubiera dicho anda, él lo sabía. Por otro lado estaba seguro de que en los ojos de Hermione en esos momentos se podía volver a ver a su mejor amiga, y notaba que ella tenía miedo, notaba que miraba a Harry como meses atrás. Ellos dos no podían combatir, no podían, podía no hacerse nada por el amor que sentían, o podían herirse gravemente por la rabia contenida durante todo ese tiempo.

- Chicos¿estáis preparados?-ellos asintieron. No podían hacer otra cosa, tendrían que tener un duelo mágico entre ellos, por lo que ambos griffindors asintieron levemente con la cabeza sin cortar el contacto visual- Pues podéis empezar cuando queráis, cuanto antes empecéis antes acabaréis.

Hermione levantó su varita lentamente, estaba muy nerviosa, las manos le sudaban; Harry poco a poco fue poniéndose en posición de atacar, envainando su varita, una varita que jamás pensó usaría contra Hermione. La castaña miraba inquietante a Harry, leyó en sus ojos que iba a lanzar un hechizo. Pero Hermione actuó rápidamente también. Los destellos de diferentes colores iban de un lado a otro. Todos miraban expectantes aquel maravilloso duelo, lleno de hechizos, contrahechizos y esquivaciones por parte de los dos duelistas nerviosos. No podían plantarse, no podían perder, pero tampoco podía hacer daño a su contrincante. Tenían un revoltijo de emociones en su interior, la antonimia de todos sus sentimientos chocaban unos contra otros dejando a flor de piel un completo desconcierto en cada uno, un desbarajuste que no les dejaba reaccionar ni pensar sobre lo que estaba sucediendo en esos momentos en el aula de DCAO.

El joven Weasley se acercó al profesor sin dejar de mirar a Harry y a Hermione, estaba alterado, muy alterado.

- Lupin, creo que deberías parar esto antes de que alguno de los dos resulte herido.

- Ron, ellos no se van a hacer daño.

- Remus, no tienes idea de lo que esos dos pueden hacer en estos momentos, con la situación que tenemos entre manos desde hace ya un tiempo.

- Si te refieres a lo de Malfoy…

- ¡Pues claro que me refiero a eso!-dijo Ron alzando la voz- Lupin, ellos aunque se siguen amando; de eso estoy seguro; también sé que tienen mucho rencor el uno por el otro, así que no quiero ver como ninguno de los dos acaba mal, pare esto antes de tener que lamentar una desgracia.

- ¿Te preocupas por los dos?-Ron miró a Lupin extrañado por esa pregunta.

- ¿Qué dices?

- Vamos Ron, no hay que ser muy listo para darse cuenta de que habéis rechazado a Hermione desde que está con Draco. No te niego que todos lo hemos visto extraño, Hermione con Draco Malfoy, verdaderamente extraño, pero no la hemos dejado de lado, puede seguir contando con nosotros; pero vosotros la habéis dejado a un lado.

- Lo sé, pero aún así la sigo queriendo mucho, es… bueno era… mi mejor amiga y esos sentimientos no se borran de un día para otro, pueden pasar muchas cosas pero no se borran.-el licántropo sonrió.

- ¿De verdad crees que debo parar el duelo?

- Estoy seguro.

- Vale, la verdad que algo me dice a mí también que eso será lo mejor. ¡Chicos¡Ya podéis parar el duelo! Lo habéis hecho muy bien.

Ni Harry ni Hermione dejaron ni un momento que el duelo terminara, parecían estar en otra dimensión ellos dos solos.

- ¡Chicos, he dicho que paréis!-seguía gritando Lupin.

Los dos griffindors seguían sin reaccionar, estaban absortos en aquel duelo, un duelo que les estaba matando por dentro, estaban atentando contra la persona que amaban aún, aunque fuera en silencio.

- ¡Os vais a hacer daño, vais a acabar mal!-gritó Ron.

- ¡Harry¡Hermione¡Parad de una vez ya!

- ¡Chicos¿de verdad queréis dañaros el uno al otro!

Las palabras de Ron los distrajeron un momento, por un solo momento se desconcentraron del duelo tan perfecto que estaban teniendo, se rompió la coordinación que sin darse cuenta se había formado entre ellos ante el combate que habían tenido que tener.

Un solo momento, un solo momento de distracción que hizo que al siguiente momento los dos estuvieran en el suelo.

- ¡Hermione¡Harry!-gritó toda la clase.

- Ron, ve a ver a Harry, creo que Hermione está peor-dijo Lupin al pelirrojo mientras se acercaba corriendo a la castaña que estaba inconciente en el suelo.

- ¡Lupin¡Harry está consciente!-le gritó Ron al profesor al ver que su mejor amigo tenía los ojos abiertos.

- Hermione no lo está. Hay que llevarlos a la enfermería cuanto antes.

- Tío¿estás bien?-preguntó Ron a Harry.

- Pues la verdad es que no. ¿Qué ha pasado?

- Ya habrá tiempo para las preguntas después. Ahora hay que llevaros a que os vean.

- ¿A quiénes?-preguntó Harry, estaba desconcertado.

- Tío, pues a ti y a Hermione.

- ¿A Hermione?-preguntó Harry sin entender bien del todo, estaba como desubicado.

- Claro que a Hermione, es con ella con la que te has batido en duelo.-le contestó Ron y Harry empezó a reaccionar.

- ¿Está bien?

- Está inconsciente-Harry se intentó levantar pero no podía, tenía varios huesos rotos y dolorido todo el cuerpo.

- Tú estate quieto Harry, Lupin está con ella.

- Ron, tenemos que llevarlos cuanto antes, Hermione no responde.-la cara de Harry se trasformó, en esos momentos no se acordaba de nada de lo de Malfoy, ni que no hablaba con Hermione, ni que ya no estaba con ella… solamente pensaba en que la podía perder para siempre, que Herms, su Herms no reaccionaba, que ella estaba inconsciente y era todo por su culpa.

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Al otro lado de la puerta de la enfermería Lupin, Ron, Dumbledore y McGonagall estaban esperando a que saliera la enfermera a decirles como estaban los dos griffindors.

- Pero Lupin¿qué es lo que ha salido mal?-preguntó el director a Remus.

- Pues mira Albus, sinceramente no lo sé. Estaban teniendo un duelo perfecto, no parecía un combate verdaderamente, había mucha conexión entre sus hechizos y respuestas ante estos; pero en un momento algo ha pasado y han caído los dos.-dijo Lupin.

- Por Merlín, espero que estén bien-dijo la profesora McGonagall.

Ron permanecía sentado en un banco que había allí y no había dicho nada aún. Estaba bastante asustado por lo que pudiera ocurrir. Lupin se sentó a su lado.

- Ron¿estás bien?

- Pues no, para que vamos a mentir, pero tampoco sé muy bien que es lo que siento, estoy hecho un lío, pero algo tengo claro: no quiero que le pase nada a ninguno de los dos.

- Ron, tranquilo, seguro que no es nada.

- Vaya, pareces muy tranquilo para lo nervioso y asustado que estabas hace un rato en la clase¿no?

- Lo sé, me asusté bastante, es lo que ocurre cuando personas a las que quieres corren peligro…- Ron le sonrió.

- Sé lo que intentas, pero mira Lupin, Hermione nos ha decepcionado bastante, no es que ya no esté con Harry, eso son cosas suyas y yo no me voy a meter en eso; pero es que Hermione, Hermione Granger, nuestra Mione está saliendo con Draco Malfoy, cuyo padre es un mortífago, esos magos malvados que están del lado de Voldemort por si lo has olvidado.

- No Ron, no lo he olvidado, claro que no lo he olvidado; ¿pero acaso alguien ha preguntado a Hermione por qué está con Malfoy?

- Eso está claro. Porque se ha vuelto loca.

- Ron, estoy hablando en serio. Yo le he dado muchas vueltas a eso, creo que hay algo detrás de que Hermione esté con Malfoy, no sé el qué, pero sé que hay algo, lo intuyo.

- ¿Quieres decir que ella tiene alguna razón por muy rara que sea para estar con el hurón?

- Exacto, no sé que es, pero algo ocurre.

- Lupin, tú no estabas delante cuando Hermione era cogida de la cintura por Malfoy, cuando por primera vez los vimos juntos, aquel momento a mí no se me olvida. Estábamos hablando sobre la ruptura de Harry y Hermione, yo estaba llegando a pensar, aunque nunca lo admití, que Harry podía haber metido la pata; y de repente cuando se estaba barajando la posibilidad en la conversación de que hubiera sido Herms la que hubiera hecho algo malo y ninguno lo podíamos creer, vimos a Herms con el hurón, los vi yo primero.

- Pero…

- Espera, luego al día siguiente iban juntitos en el GC¿cómo creer que nos sentimos si un día estamos preocupados por la depresión de Herms por la ruptura con Harry, y al día siguiente ella ya está con otro chico y nada menos que con Draco Malfoy?

- Lo sé Ron, pero digo diciendo que algo hay detrás de todo esto.

Dos chicas corriendo pararon la conversación entre Ron y Lupin. Eran Ginny y Luna. Estaban pálidas.

- Ron, cariño¿qué es lo que ha pasado?-preguntó Luna muy preocupada.

- Eso hermano, nos hemos enterado de que algo le ha pasado a Harry y a Herms¿qué ha ocurrido?-dijo Ginny.

- Tranquilizaos chicas, a ver ha pasado que estaban en pleno duelo y…

- ¡En un duelo?-dijeron Ginny y Luna sin entender.

- Sí chicas, estábamos en mi clase y el ejercicio consistía en batirse en duelo, para coger práctica. Lo estaban haciendo muy bien, pero en un momento no sé que es lo que ha pasado que se han derrumbado los dos a la vez-dijo Lupin.

- ¿A quién se le ocurre la maravillosa idea de enfrentar en un duelo nada más y nada menos que a Harry y a Herms?-dijo Ginny.

- Pues señorita Weasley, creo que el de la maravillosa idea fui yo.

- Lo siento, yo…

- No pasa nada, ahora me doy cuenta de que no era buena idea, pero pensé que por eficacia mágica eran ellos dos los indicados para formar una pareja de los duelos.

Salió la enfermera Pomfrey y todos se acercaron a ella.

- ¿Cómo están señora Pomfrey?-preguntó, intentado parecer sereno, el director Dumbledore.

- Pues tengo la alegría de decirles que están fuera de cualquier peligro. ¿Quieren pasar a verlos?

- Eso no se pregunta-dijo Ron.- Claro que queremos.

Entraron todos todavía inquietos. Saludaron a Harry, pero vieron que Hermione no estaba despierta.

- ¿Y Hermione¿Por qué no está despierta?-preguntó Luna preocupada.

- En unos minutos despertará, pero estén tranquilos que ya está bien.

Ron se acercó a la cama de Harry para hablar con él con un poco más de intimidad, pese a la poca que había en la enfermería.

- Tío¿cómo estás?

- Estoy bien, tranquilo Ron.-Harry no dejaba de mirar a la cama de la castaña, y de eso se dio cuenta el pelirrojo.

- Tranquilo tú Harry, ya has oído que ella está bien.-el ojiverde se sonrojó levemente.

- No puedo evitar sentirme muy culpable, ella está ahí por mi culpa.

- Ella también se defendía eh.

- Lo sé, lo sé, pero… no sé algo pasó, sé que estábamos haciendo un buen duelo, pero no sé que me pasó, me distraje y mira como hemos terminado.

- Creo que ella también se distrajo, y creo que fue cuando os chillamos Lupin y yo.

- No lo sé Ron, no lo sé, pero me siento muy mal.-Ron se acercó aun más a Harry.

- Contéstame a una cosa Harry¿la quieres aún verdad?-el ojiverde se quedó callado, sin decir nada.-Contéstame tío.

- Chicos dejad vuestros secretitos, Hermione se está despertando.

Y así era, la castaña estaba abriendo los ojos poco a poco.

- Señorita Granger ¿se encuentra bien?-preguntó la enfermera Pomfrey a la desconcertada Hermione. La joven no se explicaba muy bien cómo era que estaban todos allí con ella, miró un momento hacia un lado y vio en la cama contigua a Harry. Él también la estaba mirando. Mantuvieron la mirada unos segundos.-Señorita Granger.

- Eh¿qué?

- La estaba preguntado si se encontraba bien.

- Eh esto sí, me duele un poco el cuerpo, pero estoy bien, sí.

- Me alegro.-la señora Pomfrey se iba a retirar cuando se dio cuenta de algo.-Ah, se me olvidaba, la alegrará saber que su bebé se encuentra en perfectas condiciones también. No sabía lo de su embarazo, creo que es muy joven, pero enhorabuena de todas formas. Por suerte ningún hechizo le ha afectado, pero debería tener cuidado, y usted profesor Lupin-dijo la enfermera dirigiéndose al licántropo.- por favor sea consciente de no batir en duelo a una embarazada, podría ser peligroso.

- Pero si yo no sabía… bueno déjelo, tiene razón señora Pomfrey.-la enfermera sonrió y se acercó a la puerta que estaba abierta.

- "Juraría que estaba cerrada… bueno da lo mismo"-pensó la enfermera y cerró la puerta de la enfermería, y se metió en un cuartito.

Hermione quería que la tierra la tragase, desaparecer, no extra viviendo lo que estaba viviendo en esos momentos. Todos miraban a Hermione con cara de desconcierto total, estaban absolutamente confusos. Lo que acababa de pasar no podía ser verdad, tenía que ser un error, Hermione Granger no podía estar embarazada. Luna y Ginny se miraron sin poder decir ni una sola palabra, se habían quedado mudas. Ron, por su parte, se miró con Harry de una manera muy significativa, intentaba descifrar lo que su amigo sentía; si para todos conocer el embarazo de Herms había sido como un jarro de agua fría, para Harry enterarse de aquella noticia tenía que haber sido… no hay palabras para describir lo que el ojiverde debía estar sintiendo.

La primera en romper el gran bloque de hielo que se había formado fue la profesora McGonagall.

- Pero Hermione-la subdirectora ya no se daba cuenta ni de tratarla de forma educada- ¿cómo ha podido pasar esto?

Hermione miró de reojo a Harry, de la forma más disimulada que pudo, y bajó la mirada.

- Perdone profesora, pero creo que el cómo es fácil de imaginar.-soltó Ron, el cual fue fulminado con la mirada por Hermione.

- Ron, cállate.-dijo Luna.

- No me callo Luna, aquí hay que decir las cosas claras de una vez.

- Ron…-dijo Ginny.

- Ni Ron ni nada.- los profesores se miraron, comprendieron que ellos debían irse, aquella conversación debía de ser entre los chicos; ellos ya habían comprobado que tanto Harry como Hermione estaban bien, por lo tanto lo mejor sería dejarlos para que aclararan las cosas; y así lo hicieron y sin decir nada a nadie, ni tan siquiera despedirse, se fueron de la enfermería.-Ya no hay nadie aquí, así que no me voy a callar.

- Ron vámonos, esto no nos incumbe.-le dijo Luna.

- Eso mismo, vámonos ya.-dijo la pelirroja.

- Yo no me voy, y claro que todo esto me incumbe.

- No, no te incumbe.-dijo Harry. Hermione lo miró.-ni siquiera es cosa mía.-la castaña tuvo que hacer grandes esfuerzos para retener las lágrimas, aquello la estaba matando.

- Harry, tío, hace más de dos meses todos estábamos muy bien, tú y Hermione estabais genial juntos, todo era perfecto; y ahora todo está patas arriba, Hermione está saliendo con Malfoy, con Draco Malfoy, el mismo Draco Malfoy que nos ha hecho la vida imposible desde el primer curso, el mismo Draco Malfoy que la llamaba sangresucia y la repudiaba, pues con ese Draco malfoy ella está saliendo, se acuesta con él y la prueba está en que está embarazada, va a tener un hijo del hurón, un hijo de un mortífago… ¿sigues pensado qué esto no es cosa nuestra también? Joder Harry…

- …-Harry no dijo nada.

- Ron, tú no eres quién para juzgar y menos a mí, a ti no te importa lo que yo haga con mi vida, porque dejaste de pertenecer a ella cuando tú mismo quisiste salir.

- Hermione, yo dejé de pertenecer a tu vida cuando tú te mezclaste con Malfoy.

- Mi vida amorosa no te tiene que importar.-dijo la castaña.

- Pues sí, si mi mejor amiga empieza a salir con la mierda de hurón ese, sí que me importa.

- Ron, cállate, por mucho que se trate de Malfoy, es el padre del hijo de Hermione y hay que respetar eso.-dijo Ginny mirando seria a Hermione.

- En eso tiene razón tu hermana Ron.-dijo Luna.- Lo que Herms haga con su vida no nos incumbe, y si ella está con Malfoy alguna razón tendrá.

- Otra como Lupin. Pues la razón es clara, que ése la ha hecho un bombo.-dijo Ron.

- ¡Callaos ya! No quiero seguir oír hablando sobre Malfoy, Hermione y su hijo¿vale?-dijo Harry.-Aunque no lo parezca estoy aquí, y os aseguro que la noticia me ha asombrado mucho más que ha vosotros, porque yo sí que he estado con ella, yo sí tengo que estar enfadado, yo sí que tengo derecho a querer matar aún más a Malfoy, yo sí… pero es la vida de Hermione y así tienen que ser las cosas, pues así serán.

Hermione miraba a Harry sin decir nada, estaba desconcertada. O Harry era un gran actor, o allí había algo muy raro. Parecía sorprendido, confuso y ¿dolido? No, no podía ser. El ojiverde lo único que estaba haciendo era quedar bien, como todos creían que el padre de su hijo era Malfoy¿para qué iba a decir que eso no era cierto y encima quedar él mal por haber dejado a Hermione estando embarazada? Eso era lo que tenía que estar sucediendo, otra cosa no podía ser.

- "Harry, has resultado ser aún más mezquino y cabrón que lo que parecías. Pero es lo normal, él no había se hizo responsable de su hijo y eso, algo de lo que sentirse orgulloso, no era, por lo que como podía evitar decir la verdad no ha querido dar la cara de una vez. No hay palabras para describirte Harry James Potter."

Todos estaban callados después de las palabras de Harry, nadie decía nada.

- Bueno pues ahora si no os importa, por favor iros, me duele la cabeza, y además no creo que a ella-dijo dirigiendo su mirada a Hermione.-le venga muy bien alterarse en su estado…-Hermione bajó la cabeza, quería taparse con la sábanas, dormir y ver cuando despertara que todo había sido un mal sueño, una horrible pesadilla; pero no, no era ni un mal sueño ni una horrible pesadilla, era simplemente la cruda realidad, la dura realidad, una realidad en la que ella se había metido por sus propios pies.

- Harry tiene razón, lo mejor es irnos-dijo Ginny.

- Sí, el ambiente está muy tenso y no debería estarlo-dijo Luna.-Vamos Ron.

- Vale nos vamos, pero sigo pensando que esto es un tema que está abierto aún.-siguió diciendo Ron.

- Harry que te mejores.-dijo la pelirroja.

- Eso tío, espero verte bien en poco tiempo.-dijo Luna.

- Más te vale ponerte bien eh.-dijo Ron y los tres se dirigieron a la puerta., pero antes de salir de la enfermería, Luna giró sobre sus talones.

- Hermione, enhorabuena, espero que todo salga bien.-Hermione la sonrió. Echaba de menos a sus amigas.

- Eso Herms, pese a todo, te deseo lo mejor y que anda salga mal.-dijo Ginny.

- Gracias chicas, de verdad muchas gracias.-dijo Hermione entre lágrimas, unas lágrimas que no había podido contener por más tiempo. Las tres jóvenes se sonrieron entre sí, había pasado muchas cosas pero se seguían queriendo.

- Pues yo no pienso darte la enhorabuena por ir a traer un Malfoy al mundo.-dijo Ron. Las castaña lo miró triste, le dolía como la estaba tratando Ron.-pero bueno, espero que lleves el embarazo lo mejor posible.-Herms no podía hablar pero le sonrió para agradecerle aquel gesto.-Vámonos ya anda.-y los tres se fueron cerrando la puerta de la enfermería.

Hubo un silencio muy incómodo en todo el lugar.

- Me alegro por vosotros.-dijo Harry con todo el dolor de su corazón.-supongo que todo esto demuestra que vais en serio.

- No seas falso Harry.

- ¿Falso? Solo quería ser cordial, pero ya veo que contigo es imposible.

- Oh perdón, muchas gracias por su cordialidad señor Potter, disculpe que no sea más amable con usted.

- Hermione…

- Déjame Harry, dejemos las cosas como estás, creo que será lo mejor.

- Sólo déjame decirte una cosa.-Hermione tragó saliva para poder hablar.

- ¿Qué?

- Ten cuidado con Malfoy, por favor, y que sepas que aunque no lo parezca si me necesitas estaré ahí.-Hermione se giró en la cama sin contestarle nada, seguía llorando.

- "Si me necesitas estaré ahí… serás mamón."

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A Harry le dieron antes el alta en la enfermería que a Hermione, puesto que ella necesitaba más reposo. Para el ojiverde su vuelta a las clases fue horrible. Todo el mundo cuchicheaba a sus espaldas y hacía comentarios de mal gusto. Todo el colegio sabía lo del embarazo de Hermione, al parecer Lavander había ido a ver a la enfermería como se encontraba Hermione y escuchó sin querer lo que decía la señora Pomfrey a Herms sobre su bebé. Lavander se había quedado como en estado de shock pero no tardó demasiado en correr a contarle a todos aquel notición, y como los rumores se corren muy rápido, sobretodo si son de esta envergadura, pues en poco tiempo todo Hogwarts sabía que Hermione Granger, la perfecta y sabelotodo Hermione Granger, estaba embarazada. Además como todos dieron por hecho que el bebé era de Malfoy, las especulaciones, críticas y disgresiones fueron mayores. De Harry llegaron a decir que había herido a propósito a Hermione en el duelo por celos y para que perdiera el bebé. El ojiverde intentaba que todas esas cosas no le afectaran, pero le dolía todo, y mucho. Además no hacía más que pensar en el disgusto que se iba a llevar la castaña cuando saliera de la enfermería y viera el desbarajuste que se había formado en todo el colegio en torno a su sonado embarazo.

Y así fue, cuando Hermione por fin salió a los pocos días de la enfermería, el domingo día 12 de marzo, se encontró con que todo el mundo la miraba de forma extraña, que la miraban con mala cara, que se generaba un gran murmullo por donde ella pasaba. La castaña se sentía fatal, todo aquello estaba pudiendo con ella; y lo peor era que sabía que las cosas no iban a quedar así, sabía y estaba segura de qué habría más.

Además, no sabía por qué Draco no había ido a verla en todos esos días; y no es que eso la importara mucho, pero la hacía tener una mala sensación. Lo le había visto hacía días y tenía un mal presentimiento…

El lunes Herms volvió a sus clases de siempre, y ese día les tocaba Pociones, vería a Draco lo más seguro. Así fue. En la puerta de entrada a la clase de Pociones estaba Draco.

- Hombre, el desaparecido¿se puede saber dónde has estado metido?-preguntó Hermione algo enfadada.

- Shhh, cariño baja el tono, por favor.

- No quiero. Tío he estado en la enfermería y tú ni has aparecido.-Draco se acercó más a ella.

- Escúchame, he estado haciendo unas cosas.

- ¿Qué cosas?

- Unas cosas importantes… ¿entiendes lo qué te quiero decir?

- Pues no.-Hermione cayó en algo.-Espera¿te refieres a vuestras cosas importantes?

- Exacto.-dijo Malfoy.-Tenemos que hablar.

- ¿De qué?

- Ahora no, más tarde¿vale?

- ¿Qué pasa Draco?

- Nada, tranquila, luego hablamos.

- Pero…

- Señorita Granger¿no piensa entrar en mi clase? Creo que bastantes ha perdido ya después de su humillante duelo ¿no?

- Ya entro profesor Snape.

- Pues vamos, y tenga cuidado con las escaleras, no se vaya a tropezar y tengamos un disgusto, o mejor dicho una pérdida.-dijo sonriendo maliciosamente. Hermione lo miró con rabia, pero entró en la clase.

- "¿De qué querrá hablar Draco conmigo¿Qué habrá pasado?"-pensaba Herms.

La clase dio comienzo y Snape les informó de un nuevo trabajo que tenían que hacer, y en el cual se trabajaría en grupos de tres personas. La gente estaba cuchicheando ya sobre con quién se iba a poner cuando Snape añadió otra cosa.

- Se me olvidaba deciros que los grupos los diré yo.-hubo alguna réplica que fue callada con los particulares gritos y bajadas de puntos por parte del asqueroso profesor.

Snape empezó a decir nombres y los grupos se fueron formando. Crabbe, Pakirson, y Ron. Pavarti, Goyle y Seamus… Harry, Draco y Hermione… Hermione se quería morir. Iba a tener que trabajar con Draco y con Harry codo con codo durante muchas clases de Pociones, aquello no era precisamente con lo que soñaba, iba ser muy, pero que muy incómodo. Los otros dos componentes del trío, Harry y Malfoy, pensaban más o menos como Hermione mientras se reunían en una mesa y se sentaban, se sentaban de tal forma que Hermione quedó entre los dos chicos… Menudas clases iban a pasar…

La situación era extremadamente delicada y perturbadora, llevaba ya media hora en Pociones y parecía que el reloj iba muchísimo más despacio que lo habitual. Hablaban lo justo y de manera muy fría. La persona que estaba empezando a verle un lado bueno a ese ambiente era Draco, estaba algo contento de ver como San Potter lo estaba pasando tan mal, eran unas circunstancias malévolas para el ojiverde y eso le estaba gustado; aunque Hermione también lo estaba pasando fatal, en eso no parecía caer Malfoy.

Poco después de llevar más de la mitad de la clase de dos horas llamaron a la puerta y entró la profesora McGonagall. Ésta se acercó a Snape y le dijo algo, él asintió y la subdirectora se dirigió a la mesa donde estaban sentados Harry, Draco y Hermione.

- Señorita Granger¿me puede acompañar por favor? El director Dumbledore la espera en su despacho.

- Claro.-dijo Hermione asintiendo con la cabeza y levantándose de su silla.

- Pues acompáñeme.-dijo la profesora encaminándose a la salida de la clase. Hermione, sin decir nada, la siguió.

Durante el camino desde las mazmorras hasta la entrada al despacho de Dumbledore ni profesora ni alumna dijeron una sola palabra. Hermione se sentía muy avergonzada y no quería decir nada. McGonagall, por su parte, no sabía que decirla, no sabía que podía decirla, por lo que prefería no decir nada.

McGonagall dijo la contraseña y Hermione entró hacia el despacho del director, la profesora sin decir aún nada se fue sin más. Tampoco ella podía creerse que una alumna tan buena, y una de las mejores personas que conocía, hubiera hecho lo que había hecho.

- Profesor Dumbledore¿qué era lo que deseaba?

- Tome asiento.-la joven lo hizo.-bien señorita Granger, quería hablar con usted desde… bueno desde que nos enteramos de su estado.

- No sé por qué tiene que hablar usted conmigo.

- Entiendo que pienses que no es de mi incumbencia, pero siento decirte que sí que lo es. Hermione no soy nadie para meterme en tu vida amorosa, pero ¿de verdad crees que lo mejor es estar con Draco Malfoy y tener un hijo suyo?-Hermione bajó la cabeza y el director la miró extrañado.-Un momento… el hijo no es de Draco, es de Harry.

Hermione sabía que a él no le podía engañar, era muy bueno en Legeremancia y no iba a conseguir nada mintiendo. La castaña asintió levemente, dejando la mirada baja.

- Por favor, señor no diga nada de esto, por favor.

- Pero… Harry debería saberlo, él es el padre.

- Harry lo sabe, no sé como se enteró, pero lo sabe y por eso rompió conmigo, él me dejó cuando supo que estaba embarazada, se desentendió del bebé; y ahora, ahora hace como si Malfoy fuera el padre, parece que ha encontrado la coartada perfecta para que nadie piense que él es el padre.

- Pero eso no es propio de Harry.

- Lo sé, pero eso fue lo pasó, siento que las cosas no sean bonitas, ni que todo no sea de color de rosa, pero las cosas están así y por lo menos Draco no me ha dejado tirada.

- Pero él no es el padre.

- Lo sé, pero él cree que sí.

- ¿Le mentiste?

- No le mentí exactamente, más bien no le corregí en lo que él pensaba que era verdad.

- Pero alguien tuvo que decirle sobre tu embarazo…

- Fue su ma… bueno eso no importa. Si me disculpa me gustaría volver a clase, tengo un trabajo que hacer.

- Eres libre de irte y de hacer lo que quieras, pero ten cuidado.

- Adiós profesor.

- Adiós Hermione.

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Mientras tanto en la clase de Pociones…

Harry y Draco no hacen más que mirarse con odio. Malfoy no ha parado de hacer comentarios indirectamente sobre el embarazo de Hermione que no hacen más que hervir la sangre del ojiverde, el pobre lo estaba pasando realmente mal y tuvo que contenerse muchísimo para no saltar y contestar cosas que no debía.

- No te enfades Potter, ahora Hermione sí que ha demostrado que es inteligente, está con el chico que debe y en el bando que debe.-Harry lo miró con rabia.

- Malfoy, no puedo evitar que ella esté contigo, si es lo que quiere pues así son las cosas; pero te juro que como hagas daño a Hermione te las verás conmigo, si yo me entero de que la haces algo…

- Baja esos humos cararrajada y no te sulfures tanto, que tú ya no tienes nada que ver con Hermione, ya no forma parte de tu vida, así que no te metas.

- Hermione siempre formará parte de mi vida.

- No Potter, te equivocas, ella es mía ya y no puedes hacer nada por eso; pero consuélate con Cho, que a esa la tienes para ti solito.

- Yo con Cho no tengo nada, eso seguro que te lo ha dicho Hermione, pero me da igual; lo que te decía y repito ahora es que más te vale cuidarla y no hacerla daño, porque sino Malfoy voy a ser tu peor pesadilla.

- Uy que miedo… mira Potter tú no tienes que defender a Hermione, y mucho menos de mí que soy el padre su hijo, por si lo has olvidado, un hijo salido de nuestra pasión.

Harry no pudo más, imaginarse a Hermione y a Draco en aquella situación lo estaba matando, no podía quitarse esa imagen de su cabeza. Aquello era más de lo que podía soportar, aquella situación era horrible y le estaba atormentando. El ojiverde pidió a Snape salir al baño a refrescarse y sorprendentemente él se lo permitió y Harry se dirigió a la puerta, no sin antes regalarle a Malfoy una de las peores miradas, una de las que si las miradas matasen, el rubio habría caído fusilado al suelo al instante.

Salió de la clase y fue por el pasillo en dirección a los servicios, y por el camino se cruzó con Hermione. Ambos se miraron sin decir nada. Harry la miró con compasión, muy dolido y apenado. Se había dado cuenta de la que la había perdido para siempre, que ya no había marcha atrás, que ya nunca la volvería a tener, que nunca más volvería a ser suya.

Las lágrimas querían hacer su aparición, querían encharcar unas bonitas esmeraldas y empapar dos preciosos ámbares, pero consiguieron aguantar y Harry y Hermione continuaron su camino en dirección contraria. Ellos ya siempre irían en dirección contraria, sus caminos no se iban a volver a cruzar…

La castaña estaba extrañada, había podido leer dolor en los ojos de Harry, aquellos ojos que tan loca la volvían, la habían mirado con pena, con pena por perderla, eso era lo que había visto en el rostro del ojiverde, pero aquello no podía ser cierto, no podía ser verdad, no era posible, él la había dejado tirada y no podía ser que estuviera dolido por perderla. No podía ser se decía así misma Hermione.

La castaña volvió a clase y se sentó con Draco.

- Hola preciosa, no sabes lo rabioso que está San Potter por lo de nuestro hijo, está que hecha humo.

- ¿Qué dices Draco?

- Lo que oyes, que está celoso, que no soporta que vayamos a tener un bebé nosotros dos.

- Pero es que eso es imposible.

- Que no lo es, hazme caso que yo le he estado picando y lo he visto.-dijo Malfoy sonriendo.

- Si tú lo dices será verdad. "Pero ¿cómo va a estar celoso? Él sabe que él hijo es suyo, y ya lo dejó marchar un día; a él y a mí, así que, que ahora no venga con celos tontos."

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- Bueno ¿me vas a decir que era eso tan importante que teníamos que hacer?-dijo impaciente Hermione.

- Tranquila cariño, mira ¿recuerdas que te dije que había estado haciendo unas cosas?

- Sí, lo recuerdo¿qué pasa?

- Pues que el señor Tenebroso quiere que te lleve ante su presencia.

- ¿Qué dices¿Estás loco o qué?

- No Hermione, es lo que hay él lo ha querido así y tienes que venir ahora conmigo, nos vendrán a buscar en diez minutos, lo siento pero no he podido hacer nada. Él es lo que quiere y no podemos revelarnos ante él.

- Pero Draco, yo no puedo.

- Sí que puedes, lo sé, sé que puedes.

- Pero…

- No hay nada más que decir.

Hermione estaba muy nerviosa, ahora las cosas sí que se le estaban yendo de las manos, no podía creerse que hubiera llegado a esa situación, no podía ser verdad, y pensar que hacía dos meses pensaba en formar una familia junto con Harry y su futuro hijo, y ahora estaba a punto de asistir a una reunión con Voldemort y sus mortífagos, aquello parecía irreal.

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- Vaya, vaya, vaya, por fin tenemos aquí a Hermione Granger.-la castaña no dijo nada.-Draco, es inadmisible que ella sea una sangresucia, te lo he dicho muchas veces, he estado dándole vueltas y no puede ser, ella no es sangrelimpia y vais a tener un hijo… esto no puede ser.

Hermione lo miraba con la sangre más fría que podía tener, estaba delante del ser, porque no podía ser considerado una persona, que había matado a mucha gente, que había sido culpable de la muerte de muchas personas, de magos y muggles. Ése era el que tantas veces había querido matar a Harry, a su Harry, que ya desde que era un bebé había querido acabar con él sin ningún motivo aparente (os recuerdo que ella no sabe acerca de la profecía). Estaba furiosa, pero tenía que estar serena.

- Perdona¿pero tengo que recordarte que tu padre es muggle, qué tú tampoco eres un sangrelimpia?-le contestó Hemrione.

- ¡Cómo osas decir eso a mi señor!-grito Bellatrix apuntándola con la varita.-Vas a pagar muy caro tu insolencia.