n/a: perdón por la faltas de ortografía y la mala redacción, pero estos caps los he estado haciendo al apuro…. Espero les guste. Cuélguenme si quieren… dejen muchos rr con sugerencias comentarios lo q sea! Plis plis… q los reviews me inspiran! En serio…
Cap 11
Engaños
-Hermione…
Le dolía el corazón. Lo sentía destruido dentro de su pecho y ya no le importaba la manada de chicos que se comenzaban a dispersar tras ver el incidente amoroso. Escuchaba la voz de la profesora Mcgonagall llamándola con cariño. Pero no tenía ganas de levantarse. Así de simple. De repente, sintió cómo alguien la ayudaba a levantarse y vio a la profesora observándola con cara de madre preocupada.
-Nunca pensé llegar a ver a Harry y a ti peleando de esa manera, la verdad, dentro de mí, vieja ilusa, siempre quise ver una discusión de ese tipo entre estudiantes, pero nunca pensé q sería entre uds, chicos…
-Profesora…
-Hermione, ven y siéntate. La llevó hasta un banco de piedra a un lado de un pasillo unos metros más allá del lugar del desastre. -Vamos, querida, no llores. Todo saldrá bien…
-Profesora, muchas gracias por todo, pero creo q es hora de q me vaya. Me duele mucho la cabeza.
-T quedarás a dormir aquí, verdad?
-mmm. sí. gracias…
-Te llevaré a tu habitación, entonces…
-gracias- era muy linda la forma en que la profesora trataba a su querida alumna después de tanto tiempo sin verse. A Hermione le hizo pensar lo ingrata que se había puesto ahora que trabajaba. Le había estado dedicando la vida al estudio y al trabajo y tenía que comenzar a pasar más tiempo con su familia…
Esa noche durmió con un dolor de cabeza que la mataba. Le dolía la garganta de tragarse las lágrimas y le dolía no poder estar disfrutando de ese maravilloso lugar al q tanto había esperado regresar. Mañana sería un día nuevo. No más preocuparse por Harry. Lo q él hiciese con ginny ya no era de su incumbencia. Hay muchos hombres en el mar y habían varios q definitivamente pagarían por salir con ella. A lo pasado pasado. Y Harry era cosa del pasado. Empezaría con su nueva vida al día siguiente. Mira el reloj. Son las tres de la mañana. Bueno, empezaría en pocas horas, entonces…
Las pocas horas que Hermione imaginaba se esfumarían dejándola agotada, pasaron lenta y tranquilamente, dándola a la joven la oportunidad de disfrutar al máximo de las tibias cobijas. Esa mañana en Hogwarts comenzó radiante. Para ser otoño no estaba tan fría. Hermione observó por un momento hacia las cortinas mal cerradas. Afuera ya estaba bastante claro y era una señal de que debía salir de la cama, peor la pereza y la curiosidad la vencieron. Antes de despertar había estado soñando con algo. Algo que se había quedado sin final…
A nadie le gustan los sueños sin final y menos a Hermione, así que se esforzó por recordar en dónde había quedado su sueño, o al menos en dónde había empezado…. Simplemente no se acordaba!
Se acurrucó con el fin de volver a las condiciones propicias para recordar. Un rato más tarde y sin mucho esfuerzo comenzó a recordar. No estaba segura de si era el mismo sueño, pero era algo que definitivamente valía la pena recordar… lo sentía como algo que había casi borrado de su memoria…
---Flashback/Sueño (jeje)---
El paisaje que ella veía por la ventana, a pesar de ser hermoso, no podía lograr hacerla sorda a las palabras de Harry parado a su espaldas. Ella había llegado a creer que en la biblioteca tenía paz y tranquilidad pero ahora esa idea se había esfumado completamente.
Habían estado discutiendo desde hace más de quince minutos y Hermione ya se había cansado de la palabrería inútil de su amigo, quien parecía haberse enfrascado en un aburrido monólogo.
-Hermione! No me estás escuchando…-le regañaba él por quinta vez desde el inicio de la "conversación"
-No…- contestó ella sin ganas esperando que por fin él dejara de hablar.
Harry se levantó molesto y la tomó por los hombros haciéndola girar para mirarse a los ojos.
-No puedo creer que tengas esta actitud, Hermione! Te quejas de Ron todo el tiempo pero no haces nada. Es mi amigo y yo no puedo regañarlo todo el tiempo por cosas que deberías ocuparte tú!!! Es tu felicidad, o no???!!!
Hermione definitivamente no quería hablar. Bajó la mirada tratando de esquivar las preguntas de Harry. Sí, ella tenía las mismas preocupaciones en referencia a Ron, pero es que últimamente había estado muy confundida y la actitud de su novio ya no le importaba en lo absoluto…
-Sabes que, Hermione? eres imposible! No puedo seguir hablándole a la pared. Tú no eres así y con esta nueva Hermione silenciosa y sumisa no puedo… -Hermione notó como Harry detenía sus palabras para pensar mejor en lo que podía seguir- …hablar… no puedo hablar!... sí! Estás demasiado diferente. Avísame por favor cuando la Hermione de siempre regrese…
Harry la soltó rendido. Se alejó muy triste, pero lo detuvo la voz de Hermione que por fin habló.
-Deja que yo vea cómo manejo mi propia vida. Tú anda a buscar a Ginny quien probablemente esta desesperada!!! Porque no se han visto en toodo el día!- comentó en un tono poco audible, sarcástica y muy molesta.
Antes de que él pudiese responder ofendido, ella se levantó con todos los libros, lo pasó de lado y salió altiva. El orgullo se le desplomó obviamente, en cuanto dobló la primera esquina, donde se maldijo por creer muy dentro de ella en todo lo que le decía Harry, por todo lo que sentía cuando estaban los dos juntos y por ese maldito silencio que la había tenido prisionera durante la discusión. Tal vez si hubiese hablado más en el DURANTE, no habría dicho algo tan estúpido y resentido como lo que dijo al FINAL…
Vaya final, aquel… había sonado tan tonto! Cómo pudo ocurrírsele algo así??? El tono celoso con el q lo había dicho había sonado taaaan evidente!!!! Pero ella no podía estar celosa… no tenía absolutamente nada que celarle a esa extraña parejita Potter/Weasley…
-Si ni siquiera SON pareja…- pensó en voz alta –Harry pretende que Yo le haga caso a ÉL! No está en condición de recriminarme por mi vida amorosa cuando la suya es más confusa que… - paró de hablar sintiéndose totalmente derrotada. Harry estaba en perfectas condiciones en lo que se refería a la vida amorosa. Era todo un caballero de brillante armadura que OBVIAMENTE amaba con locura a Ginny, pero escondía sus sentimientos por temor a que ella resultase herida… Harry y su nobleza! Tenía q ser ésa la única razón del extraño comportamiento de Harry, que por alguna razón parecía actuar de manera seca y poco emotiva frente a la deslumbrante pelirroja, mientras que con ella era un libro abierto. Harry debía estar conciente de que ella era perfectamente capaz de defenderse mientras que Ginny… tal vez no? Pensar la confundía más..
Entonces oyó pasos. Pasos de Harry… (tan inconfundibles que eran) No tenía mucho tiempo para pensar allí parada con el autoestima confundida. Harry no era lento y seguro la seguía para devolverle la frase final de la cuestión. No podía dejarla con la última palabra.
Supo que lo mejor sería tomar un camino diferente con dirección a la sala común. No importaba si se perdía un poco. Lo importante era que no lo vería. La idea de encontrarlo frente a frente muy cerca en esos pasillos relativamente oscuros le produjo escalofríos.
Dos minutos más tarde, ya se encontraba caminando casi completamente perdida por un corredor vacío. Entonces, uno de los pesados libros que cargaba resbaló de sus manos. Por suerte, la gruesa cubierta antigua no produjo un sonido muy fuerte como el que ella esperaba a causa de las pesadas hojas y el grosor del libro. Se agachó para tomarlo cuando pudo apreciar dos voces hablando no muy lejos.
Un chico y una chica. Por alguna razón las dos voces se le hacían particular o temerosamente conocidas. Conversaban muy bajo y con un tono coqueto y seguro, desafiante y seductor. No fue difícil comprender que el hecho de las voces habían dejado de oírse significaba que las dos voces se habían comenzado a besar.
Maldijo por lo bajo. No estaba de humor para ser testigo de una exposición de afecto de esa magnitud. Como prefecta le correspondía enviar a la dulce parejita a sus salas comunes. Ya en un rato le tocaba comenzar las rondas y no iba a poder zafarse de interrumpir. Mejor acaba todo rápido. Además, en ese instante, necesitaba pasar por ahí o girar y volver sobre sus pasos, los cuales apenas recordaba después de las miles de vueltas innecesarias.
Entornó los ojos en señal de molestia y decidió dejar pasar lo oído. Si cuando volviese más tarde seguían ahí, haría algo…
Pero por alguna razón, las voces eran demasiado conocidas y la curiosidad la venció con la excusa de responder a la llamada del deber. Entró en escena, carraspeó dos veces para hacer notar su presencia y no tener que acercarse más, la parejita se separó. Dejó a Hermione en shock ver quienes la conformaban.
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El callejón Diagon estaba especialmente lleno ese día. Demasiado lleno y demasiado temprano para Ginny, a quien no le hacía ninguna gracias tener q acompañar a su madre a hacer compras. No tenía q ir a la oficina ese día por lo tenia planeado pasar todo el resto del día descansando de la vida. Pero no! Su madre y sus cosas convirtieron su día de descanso en el día anual de sacrifico familiar. Sacudió los pensamientos negativos de su mente, haciéndose la idea de que ya estaba allí y ahora solo debían terminar todas esas compras temprano para llegar a casa a almorzar.
Una hora de caminar y nueve tiendas más tarde, ya no daba más. Mientras su madre hacía la fila para pagar un par de libros de pociones caseros de oferta, ella salió a tomar aire. Sin embargo, apenas pudo tomar el aire que buscaba, debido a que la calle parecía tener aun menos aire que la tienda misma. Abriéndose paso entre la muchedumbre, chocó accidentalmente con alguien y la bolsa que cargaba con lana y otros objetos de su madre cayó al suelo. Ginny pudo sentir hasta en la sombra proyectada en la calle, que la persona que se arrodilló a ayudarla era tan familiar…
-vaya Weasley no pensé q t encontraría aquí y ahora…
-Tú…- logró apenas decir ella, mientras terminaba de arreglar las cosas dentro de la bolsa de papel sin que la gente le pasase por encima.
-yo…- le respondió Draco Malfoy con su arrogante tono de siempre
Se miraron a los ojos por un momento, cosa que resultaba casi imposible de hacer en a transitada callejuela. Ambos, inconscientemente, caminaron juntos hasta un lado de la calle donde había sombra y silencio.
-q haces aquí?- preguntó la pelirroja de forma seca y con un dejo asustado en el voz.
-Gringotts… tú?- respondió él sin tomar en cuenta el nerviosismo de ella
-Compras…
Silencio. El sol estaba bastante fuerte para la época y el relativo calor hacía que el murmullo de la gente por la calle sea aún más molesto. El silencio hacía más evidente ese insoportable murmullo…
-Oí q tú y Potter terminaron- expresó finalmente el rubio con media sonrisa en los labios y una mueca a causa del radiante sol en sus ojos.
-Pues oíste bien…-admitió ella de manera muy seca
-Vaya… cuánto te tardaste, eh!- exclamó él con una sonrisa de malicia y una extraña chispa en los ojos.
Ella bufó entornando los ojos. Él simplemente no sabía de lo q estaba hablando.
-En realidad… -dijo con la mirada baja, pero mostrando una dulce y perfecta sonrisa que ocultaba su despecho- Él terminó conmigo….
Ahora fue él quien lanzó una risa estruendosa.
-T parece gracioso?- le refregó ella desganada
-No. Solo q ya me parecía hora de lo suyo terminase. Es decir, era obvio q uds dos no funcionaban…
-Gracias… -dijo ella por lo bajo en tono sarcástico.
-De nada… -contesto él con molesto orgullo, sabiendo, por supuesto q no le agradecía- Solo digo la verdad- continuó con su tono altivo y seguro de siempre Malfoy.
-Desde cuando un Malfoy dice la verdad?
-Desde siempre…
-Ja! por supuesto…-rió ella
-Yo nunca t mentí, Gin.
-Me engañaste, Draco…
-Nunca. Tú me dejaste a mí, recuerdas? Hasta t cambiaste de casa… me duele pensar q quería escapar de mí… ni un número de teléfono, ni siquiera un lechuza… nada… Estás viviendo con tus padres, verdad?
Ella asintió. Con la mención de sus padres recordó qué era lo que estaba haciendo ahí y se puso nerviosa de nuevo. Buscó rápidamente a su madre por entre la gente a los costados de la callejuela.
-estás escapando de mí?- preguntó el rubio acercándose más a ella, sintiéndola nerviosa.
-Por favor! Draco déjame! ya caí en tu trampa una vez, es verdad. No me duele admitirlo… Pero aprendí la lección después de eso y no voy a caer de nuevo…
-Aprendiste la lección? Yo creo q no…
-A q t refieres?
-Vamos, Gin. A nadie engañas con tu actitud inocente de victima… dime, aprendiste la lección cuándo? Q yo recuerde, caíste en mi "trampa" más de una vez. Y la última fue hace solo un mes y tanto más… Cuántas veces tienes q aprender la lección, eh?
-Draco, cállate!– murmuró con un grito -…. Nada nunca sucedió….
-no trates de engañarte. "Nada" sí q sucedió… y t recuerdo q fueron VAAAARIAS veces… si no me equivoco- sonrió con picardía
-Ginny bajó la mirada al sentir cómo Malfoy se acercaba todavía más a ella
-Nunca entendí porq t aferrabas tanto a Potter sabiendo que él ya no t quería de la misma forma. Parecía q t habías quedado atrapada en es etapa de adolescente, Gin.
-Me estas llamando inmadura?- preguntó ofendida
-Sabes lo q estoy diciendo… tenías una actitud tan cambiante. Un día sí, otro día no. Huías de mí…
-Nada me aseguraba q podía confiar en ti…
-Te acepto se argumento solo por la situación del señor oscuro q vivíamos en el colegio, lo q pasamos en séptimo no fue fácil, pero… q me dices de lo q pasó luego? Aun cuando t probé inocencia seguías desconfiando de mí? –la miró son esperar respuesta a tal pregunta retórica- No lo creo… -continuó obligándola a encontrar sus miradas- Si era así por qué regresabas?
-Yo no regresaba!- exclamó insultada- TÚ me seguías…
-Tal vez un poco… pero tú tampoco decías q no… y Nunca t atreviste a decirle a Potter lo q había entre nosotros y nunca me permitiste hacerlo.
-no había nada entre nosotros, Draco!!!!
-Qué? acaso vas a decirme ahora q lo nuestro era solo algo… casual?
-Draco debo irme…- contestó indignada, insultada peor sabiendo sin expresarlo que él tenía toda la razón del mundo
-Gin… - Draco Malfoy trató de detenerla, pero fue en vano, ya que en ese preciso momento la Sra. Weasley salía de la tienda y buscaba a Ginny por entre la multitud. Ella tembló por el temor de q su madre la viera con "él". Miró a Draco de reojo tratando de sacar a flote todo el desprecio que podía albergar su alma, pero le resultó imposible no regalarle una de sus clásicas sonrisas.
Se dirigió hasta donde estaba su madre. El rubio se iluminó con picardía desde su lugar en las sombras. La vio alejarse entre la gente, con la total seguridad de que volvería a verla muy pronto.
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Hermione aclaró su mente con una exquisita ducha de agua caliente. Bajó al desayuno pensando un poco en lo que su sueño le había hecho recordar.
Comprendía a su amiga. Harry la había dejado descuidada y ella no le debía ningún tipo de fidelidad. Estaban separados por voluntad del mismo Harry y esos profundos sentimientos que Hermione creía existía entre el par no constituía cláusula de ningún contrato. Era verdad que todo el mundo se había hecho a la idea de que en cuanto terminase la guerra Harry y Ginny serían felices como lombrices, pero nadie se había planteado la idea de que tal vez el peligro no era más que una excusa que les mostraba una realidad de vida. Potter y Weasley tal vez no habían sido hechos el uno para el otro.
La Hermione de diecisiete años había intentado quitarse esa idea absurda de la cabeza miles de veces durante su último año en Hogwarts. No podía permitirse caer en una confusión más profunda, una confusión en la que Harry podía tal vez, tal vez, probablemente, pertenecer a otra chica… como ella, por ejemplo…
Las bandejas repletas de manjares del siempre espléndido desayuno la regresaron a la realidad de la Hermione de veinticuatro, que se debatía entre si esa Hermione de diecisiete tuvo algo de razón durante aquellas cavilaciones borrosas de adolescente o no. Ni siquiera notó cómo algunas personas la observaban de reojo y susurraban cosas cuando pasaban de su lado. Definitivamente, Hermione ya se había hecho experta en ignorar murmullos.
Cuando terminó de hacer algunas revisiones de los terrenos y de los lugares q le habían señalado ver para las pruebas, le quedó tiempo para aprovechar y darse vueltas por el castillo recordando pasadizos y pasando veinte veces seguidas por el mismo lugar por culpa de las escaleras de porra que la llevaban a donde querían. Visitó nuevamente a sus profesores antiguos y conoció a unos cuantos nuevos, incluyendo al de Defensa de las Artes Oscuras, que como cada año, era nuevo y agradeció mucho los consejos que Hermione le dio como ex alumna durante una amena plática en su despacho.
Joseph Bergends era un hombre relativamente joven para ser profesor, apuesto, de estatura mediana, educado y encantador. Tímido al principio, pero luego se soltó y rió con Hermione, que hasta le enseñó unos cuantos trucos. Esa fue la parte amarga del asunto. Recordó todas esas cositas que Harry le enseñó y todas esas veces que "estudiaban juntos" y que pensaban en formas de encontrar horcruxes o lo que sea…
A pesar de lo bien que había pasado con Joe esa mañana, aún faltaba la parte que más esperaba… bueno, una parte de su visita que la emocionaba mucho. La biblioteca! Oh… Había pasado más tiempo en ese lugar que durmiendo en su propia cama… tal vez no tanto, pero esa biblioteca era definitivamente una parte especial de se vida. Era su lugar especial de meditación, donde era raro ser perturbada por Ron o Harry y sus problemas estudiantiles. Madame Pince la saludó con tanta alegría y emoción que los mismos estudiantes le pidieron silencio a ella.
Sonó la campana y una avalancha de chicos y chicas salió por los pasillos. Al salir de la biblioteca, ya no tenía todo el espacio para ella sola y comenzó a sentirse observada, así que salió ella también rápida y discretamente hacia los jardines. Caminó por varios minutos hasta el lago, hasta un lado escondido por las sombras del bosque prohibido…
Se arrimó a un árbol y cuando pensó q tenía toda la tranquilidad del mundo y q en ese lugar tan perfecto no le hacía falta ni un libro comenzó a escuchar una discusión lejana.
-Al menos hablemos!
-Lucas, no lo entiendes! No quiero hablar. Sólo déjame en paz.
Hermione alcanzó a ver a una chica alta y castaña q caminaba muy segura seguida de un chico de gafas que la perseguía como loco.
-Paula! Estas loca! Estás conciente de q gente ha muerto en este maldito torneo?
-por favor Lucas! No seas tonto! No me voy a morir!
-como sabes?
-ah!- gritó indignada mientras seguía corriendo. A Hermione le dio curiosidad la conversación. Tenía ganas de ver a alguien que no fuera ella insultando a un chico… dio unos pasos hasta unos arbustos y se quedó tras ellos.
-Tienes miedo de q no sea capaz. Eso es todo. Estás celoso porq crees q debiste ser tú quien ganara.
-Eso no es cierto!
-Claro que lo es!
-Q estas diciendo? Yo ni siquiera puse mi nombre en el cáliz.
-Sí cómo no… Lucas, déjame ir!!! –el muchacho la había agarrado por el brazo y al ser más alto y fuerte que ella, no la dejaba ir, por más q ella se sacudiera- es mi vida! Además es solo un estúpido juego
-Paula! No es un simple juego! Puedes resultar herida! Detente! –gritó en cuanto ella se soltó y empezó a caminar más rápido -Q obstinada que eres!!!
-tú eres igual…- le gritó ella desde más lejos, deteniéndose para mirarlo con una divertida expresión bromista y una sonrisa.
Él caminó hasta ella también con una sonrisa y negando con la cabeza
-mira…-le dijo cuando ya estuvieron el uno frente al otro- en serio estoy preocupado porq… bueno, eres mi… mejor amiga y no quiero q nada t pase…
Paula se quedó con la cabeza baja.
-Paula?
-creo q debo regresar a clase…
-pero…
Ágilmente, atravesó el jardín y el pobre chico se quedó mirándola irse. En ese momento, un extraño bicho se posó en al nariz de Hermione haciéndola estornudar y luego caer sobre unas flores a los pies del arbusto…
A través de las ramas vio cómo Lucas se acercaba a ella con la varita en alto. Riéndose por dentro por su comportamiento totalmente inmaduro, trató de articular unas cuantas palabras, pero no pudo y en dos segundos tuvo a un confundido jovencito mirándola con extrañeza y desconfianza.
-Mmmm… Lo siento…- dijo Hermione aún riéndose por dentro…
-no… no hay problema…- murmuró él, al tiempo que bajaba la varita y la ayudaba a levantarse.
-te llamas Lucas, verdad?
Él asintió.
-y… estás en Griffindor…
Asintió nuevamente
-Yo también estuve en Griffindor…- comentó Hermione para romper un poco el hielo y que él dejara de mirarla de forma rara.
-Lo sé- respondió él con toda tranquilidad
-lo sabes?
-sí. Todos saben quién eres…
Hermione se ruborizó un poco al pensar en lo que debían estar comentando de ella los estudiantes tras haber visto esa mini-pelea entre ella y Harry.
-Ustedes son una leyenda… Y no por el incidente de ayer… -dijo el muchacho con una sonrisa, leyendo los pensamientos de esa encantadora joven.
-Disculpa… Has dicho… una leyenda?
-Se podría decir que sí. Son una inspiración para todos- agregó riendo- Eran unos locos… El trío dorado de Hogwarts… no creo que haya habido grupo con tantas hazañas como las suyas…
Hermione estaba sorprendida y hasta cierto punto halagada. Al fin y al cabo, para los estudiantes no era la mujer de la pelea romántica frente a las escaleras… era una "leyenda"…
-Digamos que son la inspiración de todos. Y tú eres especialmente la de Paula...
-Lo dices como si no t gustara- Hermione miró al chico. Alto, mirada segura, cabello oscuro y ojos azules. Usaba lentes, pero los suyos no eran grandes y redondos como los de Harry, sino modernos y delicados que le daban un aspecto sofisticado de modelo de ropa elegante y un aire inteligente. Pero no solo "aire de"... Se le notaba la perspicacia en la sonrisa.
-No, no es que no me guste… Eres un gran modelo a seguir. Lo que pasa es que… bueno… es una situación difícil y mmm…
-Q pasa?
-Nada…
Lucas Moore y Hermione Granger no tardaron en hacerse amigos. Eran muy parecidos y sus vidas parecían conectarse por la mala suerte, con algunos cambios menores…
Paula se parecía mucho a Hermione y Harry mucho a Lucas. En lo q cambiaba la historia es que, en lo romántico él es ella y ella es él, al menos un poco…
A Lucas le gusta Paula, pero ella se muere por un chico de séptimo llamado Craig Butler, que llegaría a ser el Cho Chang de sus tiempos. Paula fue seleccionada para el Torneo de los Tres magos y quiere ganarlo para impresionar a todos y demostrar q es más q una come-libros. Otro cambio más es que en el trío, ni Lucas ni Pula eran huérfanos como Harry, pero sí, Lisa, la tercera del trío…
Bueno, parecía que, al fin y al cabo, no se parecían en tanto… jeje, pero bueno! El punto es que congeniaron. Un jovencito de sexto año con una mujer adulta.
Después de un rato de Hermione escuchando lo heroicas que sus aventuras se oían al ser contados por el muchacho, Lisa llegó buscando a Lucas.
-Lamentó lo que sucedió entre ustedes… ayer… Yo siempre pensé que ustedes se quedarían juntos- expuso finalmente Lucas antes de partir.
-oh… gracias- expresó ruborizándose
-espero que logren solucionarlo todo… Eso… creo que me daría esperanza…
-gracias. Suerte a ti también…
Los dos se alejaron mientras la chica rubia y delgada le contaba algo y Lucas se reía.
Hermione ya tenía el lugar para sí sola. Era muy placentero sentirse de regreso. Todo lo que Lucas le había contado sabía de ella (algunos hechos eran un tanto exagerados, claro…) la había puesto a recordar. Estaba haciéndose tarde y el cielo comenzaba a ponerse oscuro. Una brisa fría empezó a soplar y Hermione vio que era hora de regresar al castillo para cenar antes de ir a la cama. Sin embargo, el paisaje era tan hermoso, que decidió quedarse un momento más…
Ya era de noche y todo estaba oscuro cuando Hermione optó finalmente por regresar. Guiándose por unas cuantas luces que lograba ver del castillo, caminó. Ya cerca de la puerta, logró ver a alguien cerca del lago. Le costó reconocer la inmediatamente la silueta de Harry, ya que estaba fumando, cosa que Hermione no había visto hacer a Harry nunca de los nuncas. Caminó hacia él, mientras pensaba nuevamente qué podría decirle para al menos tratar de salvar la amistad que aún quedaba entre ellos.
-Harry?
-Hermione… -respondió éste saltando ligeramente
-Q haces todavía aquí??? …Pensé que estarías en Londres, con…
-Decidí quedarme un tiempo… -La interrumpió
-Donde te quedas?
-Aquí en el castillo…
-Ah….
Harry asintió retomando la vista del lago, mientras jugaba con la nubecilla de humo de cigarrillo que tenía encendido en la mano.
-Desde cuándo fumas?
-No fumo… solo… no fumo…
-Ammm…
Se produjo un incómodo silencio entre los dos "amigos", ninguno quería pelar de nuevo. Querían arreglar las cosas, pero no sabían qué decirse para hacerlo.
-Harry… -comenzó Hermione con voz tímida- Quiero decirte que… Lo siento mucho. Lo que sea que hagas con Ginny, no es mi problema… De ahora en adelante no me interpondré más… de acuerdo?
Harry no respondió. No regresó a ver a Hermione.
-Hermione, el que debería disculparse soy yo… Fui un tonto. Lo siento mucho... no debí gritarte. Entiendo lo que me pedías, es solo que…
-qué?
-nada…
Se miraron en silencio. Ambos sabían que se querían, pero ninguno decía nada y no podían leerse el pensamiento así de fácil. Ambos temían dar el primer paso en la reconciliación. Además, todo era tan... nubloso. Cómo saber lo que en verdad les convenía? Hermione necesitaba tiempo, Harry lo sentía de sobra. Demasiadas equivocaciones. La eternidad en la que sus errores lo habían enfrascado lo atormentaba y no podía apresurar tanto a Hermione. No podía por miedo a perderla para siempre. Peor… ya la había perdido… demasiadas malas decisiones, todas apresuradas.
A Hermione se le partía el corazón en pedazos. Sacó toda la fuerza del mndo para continuar con la charla. Era mejor encararlo y luego, quizá superarlo a seguir con la intriga carcomiéndola por dentro.
-Ya hablaste con ginny??? Ya… ya le pro…???
No terminó la frase. La fuerza no le avanzaba
-qué has hecho… o vas a hacer?- preguntó nuevamente al no oír respuesta, rezando para que diga que no lo haría nunca. Rezando por un final de cuento de hadas con el que toda mujer sueña, en el que los amantes tienen una discusión bajo la lluvia y se dicen que se aman, dejando listo el comienzo de una nueva historia. No llovía. Y aparentemente la conversación no iba a tener el final feliz q buscaba, pero al menos quería que tuviese un final.
Harry se encogió de hombros y le hizo una señal extraña sin sentido con la cabeza.
Ella, dolida y sin saber qué hacer, se dio la vuelta para regresar al castillo y llorar de una buena vez ese final, que había sido concretado por una seña extraña e ilegible de un hombre que no se atrevía ni a mirarla a los ojos.
-Buenas noches…- comentó antes de alejarse mucho. Esperaba con todas sus ansias que él respondiera…
-No te vayas.
Bien! Comenzó a sentir un magnetismo extraño que no la dejaba ir. Y no se quería ir, tampoco! Esa respuesta era la chispa que iniciaba su esperada escena de película.
-Harry…- murmuró casi sin voz. El nerviosismo la llenaba y sentía la atracción entre ellos.
Estaban tan cerca. Harry la observaba lo mejor que podía. Solo necesitaba tenerla en sus brazos un momento. Necesitaba sentirla cerca…
-No quiero dejarte ir…- le susurró al oído con los ojos cerrados. Por alguna razón temblaba.
-Dime algo- concretó Hermione recuperando la voz- todavía vas a proponerle matrimonio a Ginny?
Silencio. Maldito silencio. Qué podía responderle ese silencio!? Ella quería palabras!
Él callaba.
-Responde, Harry.
-No.
-No?
-No…. Hermione! Haré lo que sea… NO NO… No!!!!
Harry la tomó con una fuerza desesperada. Ella no puso resistencia alguna… se fundieron en un apasionado beso que no era como ningún otro que hubiesen tenido antes. Era mucho más fuerte y a pesar de que el aire rápidamente les faltaban no se separaban. Ambos temían que si uno se detenía el otro se diera cuenta de lo que estaban haciendo y se detuviera completamente. Hermione rodeó a Harry por el cuello y él la abrazaba por la cintura. Su mano se deslizó suavemente por debajo de la túnica de ella y luego por debajo de su blusa… El castillo se veía tan lejos…
Serían las cosas mucho más sencillas si solo pudiesen aparecerse dentro...
