Parejas: Kai/ Samantha (OC)

Takao/ Salima

Max/ Mariam

Rei/ Mao

Advertencia: AU y Lemon

"Pensamientos"

–Diálogos.

ENTRE LA ESPADA Y LA PARED

–Kaily Hiwatari–

Continuación...

KAI&SAMANTHA

Tres días después, Maggie había ido de vacaciones a visitar a sus nietas. Cuando dos días antes había hablado por teléfono con Kai y le preguntó porqué no tenían un hijo y éste le contó lo que sucedía, decidió actuar rápido. Lo más sensato era decir que iría a pasarse unas vacaciones allí para estar con ellos, aunque se llevaría a las niñas por ahí, para dejar a la pareja solos.

La mujer estaba sentada en la silla del comedor, contemplando a sus dos nietas entrar arregladas por la puerta. Les había dicho que las llevarían al cine, para que Erika pudiera ver una película de Inuyasha que se estrenaba en esos momentos.

–¡Qué guapas estáis! –celebró.

Erika llevaba puesto un vestido con volantes de manga corta de color rosáceo y una felpa blanca en el cabello, con unos leotardos blancos y unos zapatos negros. Kelly tenía cogidas dos pequeñas coletas en la cabeza, que quedaban graciosos con sus pequeños caracoles en el cabello. Llevaba un vestido de rombos veraniego y unas sandalias blancas con alguna florecilla de adorno.

Erika tenía a su hermana cogida del brazo derecho, mientras la más pequeña daba algunos pasos más decididos, segura de que no se caería.

–Kelly, ¿quién es ella? –preguntó señalando a su abuela.

La pequeña sonrió con gracia–. Ela.

La mayor de las tres no puedo evitar echarse a reír, al ver lo graciosa que era– ¿Vienes con la abuela? –le preguntó extendiéndole las manos. En cuanto vio eso, Kelly soltó el agarre de su hermana y extendió sus bracitos, indicando que la cogieran. Maggie no se hizo de esperar y la cogió en brazos, para luego mirar a su otra nieta–. Erika, siéntate a mi lado –viendo que la menor le hacía caso, decidió continuar con lo que tenía pensando hacer– ¿Qué te parece si vamos las tres primero a dar un paseo antes de ir al cine?

Erika sonrió contenta– ¡Bien! –Pero cayó en la cuenta de algo– ¿Papá y mamá no vienen? –preguntó confundida.

–No, es que… –justo en el momento en el que iba a inventar una excusa, el bicolor entró en el comedor.

La niña decidió que era mejor preguntarle directamente a su padre–. Papá, ¿por qué vosotros no venís con nosotras?

–Porque mamá y yo tenemos que ir a ver unos amigos –excusó.

–Ah –fue lo único que dijo, aunque no quedó muy convencida de esa respuesta.

Samantha entró con el carrito y se dirigió a Maggie–. Creo que ya está. En la bolsa llevas un biberón, el chupete, toallitas, unos pañales, y una mantita por si le diera frío. En el canasto de abajo tienes una chaqueta para Erika por si también le da frío. –le explicaba, esperando que no se le olvidara nada.

–Vale –se puso de pie con la niña y la metió en el carrito y le abrochaba el cinturón.

Samantha se agachó y le dio un beso a Erika–. Adiós, cariño. Portaros bien –añadió, dando un beso a Kelly–. Hacedle caso a la abuela en todo lo que os diga.

Kai se agachó para despedirse también de Erika–. Si llora tu hermana, ya sabes lo que hacer, ¿de acuerdo? –le recordó, dándole un beso que fue correspondido. Cuando se despidió de su otra hija, vio cómo Maggie les guiñó el ojo y les despidió, saliendo por fin de la casa con las dos.

Sin más contratiempos, Kai agarró la mano de Samantha y la guió hasta el interior de su habitación.

La chica enarcó una ceja confundida–. Kai, ¿por qué me traes hasta aquí? –le preguntó, viendo que le soltaba de la mano para caminar hacia el interruptor de la luz.

–Ya lo verás –contestó él, al tiempo que encendía la luz y agachaba la persiana de la ventana.

–¿Por qué haces eso? –se refirió al hecho de bajar la persiana cuando todavía era de día.

Caminó hacia ella con una sonrisa–. No quiero que nos vean.

–¿Qué nos vean? –de verdad que estaba perdida en esa conversación y no entendía la situación.

–Sí –le dio un tierno beso en los labios que ella aceptó gustosa. Sintió las manos de Samantha rodearle el cuello y rompió el beso–. Espera un segundo –le pidió, empezando a caminar hacia la puerta de la habitación para salir de allí. Le echó el cerrojo a la puerta principal de la casa. Entró al comedor y desenchufó el teléfono fijo. Sacó el móvil de su bolsillo trasero en el pantalón y lo apagó. Caminó de nuevo hacia la habitación y cuando entró, cerró la puerta. Se encontró con que la joven se había sentado en la cama mientras lo esperaba.

Ésta vio al bicolor llegar y decidió volver a preguntarle–. Kai, ¿por qué haces eso? –al tiempo que preguntaba, vio que el bicolor se sentó a su lado para continuar por donde lo habían dejado, besándola.

Cuando Kai rompió el beso, sus ojos brillaron con cierto júbilo– ¿Quieres intentarlo?

–Te refieres a… –alargó la frase y vio al otro asentir– ¿Ahora?

–Creo que es ahora o nunca –confesó–. Piensa que las niñas se han ido y no volverán hasta más tarde–. Además he apagado todos los teléfonos y he cerrado la puerta con pestillo para que no nos molesten. –Le hizo saber–. Claro que esta es nuestra oportunidad, pero si no quieres por cualquier motivo.

Samantha lo silenció con un beso–. Quiero, pero tendrás que enseñarme –sonrió un poco avergonzada. Acortó la distancia con Kai y le dio un beso dulce que poco a poco se convirtió en uno más fogoso.

Kai abandonó sus labios, para pasar a su cuello, momento que ella aprovechó para llevar sus manos hasta los botones de la camisa de él para desabrocharlos. En una suave caricia, bajó la camisa hacia abajo por los hombros masculinos, y con ayuda de Kai al estirar los brazos, se quitó sola. Cuando cayó al suelo, Samantha le abrazó la espalda, paseando sus manos por ésta.

El bicolor abandonó el cuello de la chica y Samantha aprovechó para besarle de nuevo en los labios. Éste metió ambas manos por el interior de la blusa de tirantes de la chica, para ir ascendiendo por su cuerpo y cuando les estorbó, se separaron para quitársela de una vez y tirarla hacia atrás.

Kai la recostó hacia atrás y ella se inclinó y se movió hacia atrás con ayuda de sus manos, para meterse en el centro de la cama. Samantha se dio cuenta de que tenía puestos los zapatos, así que se los quitó, al tiempo que veía cómo el chico bajaba de la cama y hacía lo mismo, desabrochándose también los pantalones, hasta dejarlos en el suelo.

Kai le sonrió de forma cómplice, al ver cómo ella se quitaba un pantalón corto que llevaba puesto. Por su parte, él se quitó los calzoncillos, dejándolos caer en el suelo.

Samantha miró hacia su izquierda y deshizo la cama, para meterse dentro.

Kai se subió a la cama y gateó hasta ella, poniéndose encima de ésta a horcajadas. Se agachó para besar los labios de la mujer, sintiendo cómo ésta jugueteaba con sus dedos sobre su nuca, impidiendo de paso que se alejara. Abandonó los labios de ella y se irguió para poner sus manos sobre los tirantes del sujetador.

La chica se incorporó y llevando las manos a la espalda, lo desabrochó, permitiendo así que Kai pudiera seguir con lo que hacía. Ella se volvió a recostar en la cama y Kai no dudó en quitarle el sujetador, con su ayuda.

Descubrió sus senos y procedió a agacharse para besarlos y pasar su lengua por el pezón, sintiendo a la joven escapar unos suspiros.

Las manos femeninas, se pusieron en la cabeza del bicolor, sintiendo que éste descendía hacía abajo, descendiendo su lengua hasta el ombligo. Kai retrocedió un poco con sus rodillas en la cama. Se detuvo a mirarla por unos segundos, viendo lo apenada que estaba ella. Llevó sus grandes manos hasta ambos lados de la braga y estiró de ellas hacia abajo con suavidad, para quitárselas de una vez y lanzarlas al suelo.

Samantha dejó escapar de su nariz con fuerza el aire, flexionando sus piernas a la que vez que se abría un poco.

El bicolor, gateó un poco para agacharse y darle un beso en la frente. La miró a los ojos con compresión, entendiendo su nerviosismo. No es que fuera su primera vez técnicamente, pero no la recordaba y para ella era algo nuevo y no sabía muy bien cómo actuar.

–Samantha, sólo déjate llevar. El resto te lo dirán tus instintos. –dijo para tranquilizarla.

Ella asintió con la cabeza un poco nerviosa–. Está bien –contestó, con una sonrisa un poco más animada.

Recibió a Kai con un beso fogoso. Cómo pudo, le dio la vuelta, cambiando sus posiciones y quedando ella a horcajadas. Se dejó caer un poco en peso, dejando que sus senos, chocasen con el cuerpo del otro. Hizo un poco de presión con ellos, para excitar a Kai, quien dejó sus manos sobre las caderas de ella. Pero no sólo se detuvo a hacerle presión en esa zona. Junto su sexo con el de Kai para incitarlo todavía más, en un suave roce.

Samantha procedió a besar el pecho de Kai, mientras restregaba un poco más su cuerpo, sintiendo que su zona baja chocaba con algo duro. Continuó haciendo un camino de besos hasta el ombligo, al tiempo que retrocedía en la cama para llegar por fin hasta el miembro erecto del joven. Haciéndose el cabello hacia un lado para que no le molestase, abrió la boca y se metió el miembro dentro para ensalivarlo un par de veces. Después, le dio algunas caricias con las manos y jugó con él un poco, viendo la cara de satisfacción de su marido. Veía con qué dificultad parecía costarle respirar, y eso le indicaba que lo estaba haciendo bien.

–¿Voy bien? –le preguntó con cierta sonrisa pícara en los labios.

–Muy bien –añadió, dejando escapar un pequeño gritillo.

El bicolor puso ambas manos sobre la cama para incorporarse. La morena buscó sus labios de inmediato, sin dejar de jugar con su mano en el miembro. Kai la abrazó y la giró hacia un lado, para dejarla caer sobre la cama. Tendría que penetrarla o de lo contrario terminaría soltando su esencia de un momento a otro.

Agarró a la chica de la cadera, viendo que ella abría las piernas, al saber lo que pretendía. Con cuidado, penetró su miembro, viendo a la chica abrir la boca, sin llegar a gritar. Ese cambio en su cuerpo siendo invadido, debió de asustarla. Penetró un poco más y la vio agarrarse a las sábanas. Samantha dejó escapar un grito que fue ahogado por ella misma.

Kai se agachó para buscarle los labios, penetrándola del todo. Procedió a besarla con deseo, al tiempo que su mano derecha, agarró el pecho izquierdo para masajearla. Cuando notó que el cuerpo de la chica parecía estar más tranquilo y sentía las caricias en sus omóplatos por parte de ésta, decidió hacer el primer movimiento dentro de ella.

La chica abandonó los labios de Kai para dirigirse al cuello y depositar ahí unos besos. Sintió que su pecho quedó libre, lo que indicaba que Kai se estaba apoyando con ambas manos sobre la cama para empezar a moverse dentro de ella.

No se equivocó, al sentir cómo lo hacía despacio, intentando que su cuerpo se acostumbrase a esa invasión dolorosa. Sin poder evitarlo, hizo su cabeza hacia un lado para abrir la boca en busca de aire, y dejar escapar algunos suspiros. Se aferró más a Kai y levantó parte de sus piernas, para dejarlas cruzadas sobre el trasero del bicolor. Empezaba a sentir cierto placer en esa zona aparte del intenso dolor y quería más.

Kai besó la barbilla de Samantha y beso los labios de la chica, y comenzó a jugar con la lengua femenina. Notó que Samantha comenzó a mover sus caderas también, seguramente de forma instintiva, ya que eso no se podía controlar.

La chica separó sus labios en busca de aire. Sentía sus propias manos, pasearse por el cuerpo sudoroso y caliente de Kai con más profundidad. No pudo evitar empezar a jadear de placer en voz alta y Kai no tardó en acompañarle.

Ambos sentían que estaban llegando al clímax. Samantha se aferró más a Kai tanto con las piernas como con las manos. Restregó sus senos en el pecho de Kai para buscar más placer.

La chica abrió los ojos en sorpresa al sentir algo grande en su interior y que le hizo arquear un poco la espalda descontrolando sus movimientos en las cadenas, hasta que poco a poco fue a menos. Sintió los labios de Kai sobre su hombro y chocar su aliento irregular sobre ellos. Llevó una de sus manos hasta la cabeza de Kai para abrazarlo totalmente.

Permanecieron quietos unos momentos hasta que recuperaron sus alientos. Juntaron sus frentes, mirándose a los ojos, para ver ese brillo especial en sus miradas.

La chica bajó sus piernas y las dejó abiertas para permitirle a Kai salir cuando quisiera. Éste no tardó en hacerlo y se tumbó a la derecha de la joven.

Ella no tardó en buscarlo, para abrazarle, al tiempo que éste le correspondía.

–Ha sido maravilloso –comentó la joven, sintiendo un beso en su cabeza.

–Realmente lo ha sido –afirmó orgulloso, sintiendo el peso de la cabeza de Samantha en su pecho.

Samantha le acarició el pecho con su mano izquierda, mientras él la abrazaba por completo–. Me has hecho sentir especial, gracias.

–Lo eres –afirmó.

–Kai –cerró los ojos–. Dime algo.

–¿Qué? –preguntó mirando el techo.

–¿Le habías contado a Maggie algo sobre esto?

–Algo así. Me dijo que era raro que con el tiempo que llevamos casados, no estuvieras embarazada, así que le referí lo difícil que era poder intimar contigo y que me encantaría darle otro nieto. Cuando me dijo que iba a venir y que probablemente estaría con sus nietas todo un día, no fue difícil imaginarme el motivo. –sonrió–. Aunque está claro que no me lo ha dicho directamente.

–Pues siendo así, tendremos que agradecérselo cuando vuelva. –Levantó su cabeza e incorporó un poco su cuerpo para mirar al chico–. Así que quieres tener otro bebé.

–Si puede ser un niño, mejor. Estoy en desventaja –le recordó, de forma graciosa.

Samantha quitó la mano del pecho del bicolor, para ponerla sobre su mejilla–. Kai, a mí también me gustaría tener un hijo contigo, pero Kelly todavía es muy pequeñita. Apenas ha comenzado a andar y me gustaría esperar un tiempo para ello. Lo entiendes, ¿verdad?

–Claro que sí.

–Bien –sonrió y agarró las sábanas para taparse, volviendo a adoptar su postura anterior. Cerrando los ojos de nuevo.

Abrió los ojos con pesadez y tomó aire con profundidad. Se incorporó para sentarse en la cama y desperezarse estirando sus brazos. Miró a Kai y lo vio dormido. Sonrió y retirando las sábanas hacia un lado, salió de la cama para ponerse en pie. Caminó desnuda hacia el armario y sacó un vestido. Abrió los cajones y sacó su ropa interior. Iba a salir de la habitación, al coger el pomo de la puerta y entonces escuchó movimiento, proveniente de la cama. Miró hacia el bicolor y lo vio sentándose en la cama.

–¿A dónde vas? –preguntó él.

–A darme una ducha. Nos hemos dormido y quiero estar arreglada para cuando vengan Maggie y las niñas –le informó.

Kai miró su reloj de muñeca. Habían pasado dos horas más o menos desde que entraron a la habitación. Miró a la chica con una sonrisa pícara– ¿Quieres que te haga compañía? Puedo ayudarte a enjabonarte.

–Claro –giró el pomo de la puerta y la abrió–, pero sólo si prometes enjabonarme.

–Tienes mi palabra de niño travieso –le hizo saber, retirando las sábanas hacia atrás, para salir de la cama y ponerse en pie.

–Entraré yo primera –le informó con una sonrisa tímida, saliendo del cuarto.

KAI&SAMANTHA

Quince minutos después, Kai abrió la puerta del cuarto de baño y la cerró tras de sí. Echó el pestillo por si acaso y dejó la ropa sobre un canasto, junto a la ropa de la chica. La ducha tenía unos cristales opacos así que no podía ver muy bien esa silueta femenina.

–¿Kai? –preguntó, deteniéndose en lo que hacía.

–Soy yo –le avisó, para que no se asustara–. Voy a entrar –le hizo saber, y puso su mano en la puerta corredera. No tardó en deslizarla hacia el lado, encontrándose con que la joven estaba enjabonada y su cabello estaba liso al estar mojado. Sus pezones estaban erectos y eso no pasó desapercibido para Kai. A decir verdad, nada de Samantha pasaba desapercibido al estar empapada.

Entró en la ducha con ella, reduciendo el espacio que antes había libre y cerró la puerta. Caminó hacia ella y le dio un beso a la chica, colocándose bajo el teléfono y mojándose los cabellos y el cuerpo.

Con su mano, Kai tanteaba la zona por donde estaría la llave del agua y la cerró. Se separó y retiró sus cabellos hacia atrás con las manos.

–¿Quieres que te enjabone? –preguntó ella, pasándole las manos por el cuello para tenerle más cerca.

–Sería interesante –comentó, sin perder la vista de esos sensuales labios. La abrazó, dándole suaves caricias alrededor de su cuerpo, hasta llegar al trasero, donde hizo un poco de presión.

Samantha bajó una de sus manos desde el cuello de Kai, haciendo un camino por el pecho hasta terminar en su miembro.

Kai se separó un poco para mirarle y sonreírle. Ésta se dio la vuelta e inclinándose un poco hacía delante, restregó su trasero contra el miembro de Kai. Éste no tardó en endurecerse. El bicolor sonrió y puso una de sus manos sobre el pecho izquierdo de la joven, mientras la otra mano la llevaba a la parte íntima para hacer presión en ella.

De inmediato la joven abrió la boca para dejar escapar un suspiro. Giró su cuello hacia la derecha para buscar la boca del bicolor y no tardó en encontrarla. Se besaron con deseo unos instantes. Samantha apoyó su mano en la pared resbalosa que tenía en frente y pronto notó cómo Kai la penetró con facilidad al estar los dos mojados. Empezó a moverse dentro de ella sin dejar de tocarla en las otras zonas, sintiendo ahora cómo le besaba su cuello húmedo.

Jadeó de placer–. Kai, prometiste sólo enjabonarme –decía con cierta diversión.

–Claro, te he dado mi palabra de niño travieso –añadió antes de que la chica girase su cara para mirarle y besarla en los labios, sin dejar de moverse dentro de ella.

KAI&SAMANTHA

Después de tanta acción, se ducharon y se vistieron. Decidieron hacer tiempo hasta que llegaran las niñas y su abuela a la casa, viendo una película. Estaban sentados en el sofá, abrazados, cuando escucharon el timbre de la puerta.

Samantha se incorporó–. Ya voy yo –le avisó a Kai, poniéndose en pie. Caminó hasta la puerta y quitó el cerrojo, encontrándose con las tres. Se hizo a un lado para permitirles el paso.

–Ya estamos de vuelta –avisó una alegre Maggie, pasando la primera con el carro.

–Hola, mami –le saludó Erika al entrar seguida de su abuela, y no tardó en abrazarle la pierna.

–Hola, cariño –le pasó la mano por la espalda. La niña se separó para ir corriendo hacia el comedor y ella aprovechó para cerrar la puerta.

Caminó ella también hacia el comedor y se encontró con que el bebé dormía en el carro– ¿Hace mucho que se ha dormido? –le preguntó a Maggie, quien se había sentado en el sofá, junto a Kai, quien tenía sobre sus piernas a la mayor de las niñas.

–Hace unos cinco minutos –le informó sonriente.

–¿Se han portado bien?

–Son unas niñas muy buenas –comentó–. Kelly estaba muy pendiente de la pantalla del cine y a Erika le ha gustado mucho la película.

La niña recordó algo de la película y quería contárselo a sus padres– ¡Mamá, papá! –les llamó con emoción, captando su atención– ¡Inuyasha ha matado a muchos malos! –les informó, cambiando el tema– ¡La abuela nos ha llevado al parque para jugar y me ha invitado a un helado! ¡Después hemos visto a los trillizos del tío Takao y la tía Salima y ella nos ha dado chucherías a las dos!

–¿De verdad? –preguntó su padre impresionado, al ver cuántas cosas habían hecho.

–Sí –afirmó sonriente.

–¿Y le has dado las gracias a la abuelita? –continuó Kai.

Maggie decidió contestar a eso–. Sí, en todo momento. Incluso Kelly lo ha hecho a su manera –les informó.

Kai sonrió y juntó su frente con la de su hija–. Eso es porque su hermana mayor, le enseña a ser una buena niña –refirió orgulloso.

Maggie sonrió–. Me lo ha pasado muy bien con ellas, pero tengo que irme ya –anunció, poniéndose en pie.

Samantha decidió intervenir–. Quédate a cenar esta noche aquí, para agradecerte todo lo que has hecho por nosotros –le guiñó el ojo con una sonrisa y de inmediato la mayor captó el mensaje.

Erika bajó de las piernas de su padre y se puso de pie, frente a su abuela–. Sí, por favor, abuelita. Quédate. –le rogó.

–Bueno, está bien. Me quedo. –contestó convencida.

Erika se acercó más a su abuela para abrazarla– ¡Gracias abuela, eres la mejor abuela del mundo! –celebró, sintiendo cómo su abuela la estrechaba también en sus brazos.

Esa noche, Maggie se quedó a cenar con su familia y se divirtieron mucho, viendo a Kai jugar con ambas niñas sobre la manta que solían poner en el suelo.

Continuará...

KAI&SAMANTHA

Siento el retraso, pero ya estoy aquí de nuevo. Espero que os haya gustado. Gracias por vuestros reviews.

Marian tao de Hiwatari: Siento decepcionarte, pero Mark no vuelve a salir. No porque no quiera, sino porque no tengo tiempo para seguir alargando la historia. Me alegra que te haya gustado el capi anterior. Espero que este también te haya gustado.

Edi: Bueno Edi, espero que si has podido leer esto, te haya gustado. Y para saber si he cumplido tus deseos tendrás que esperarte al próximo capi y averiguarlo. Ya sé a lo que te referías con lo de que no te gustó algo el principio del capi. Pero bueno, espero que no hayas cambiado de opinión por eso y sigas leyendo este fic hasta el final.

Takaita Hiwatari: Jejeje. Bueno aquí está la continuación del fic, espero que te haya gustado.

Eso es todo por ahora, cuidaros mucho, xao.