Disclaimer: Ninguno de los personajes me pertenecen, ya lo saben.

Pues, aquí esta la tercera parte, la más grande de todas de hecho. Los dejaré leer antes de decir nada más. Disfruten.


Exilio

de Uyuki

Capítulo tres. Condenado.

Después de darse cuenta de que era un hombre lobo, Severus no tuvo tiempo de pensar nada más porque a la noche siguiente su marca de mortífago comenzó a arderle. El Señor Tenebroso estaba llamándolos para una reunión inmediata.

Con toda la fuerza que pudo reunir, tomó una larga capa y salió de su casa para empezar a caminar. Era una noche fría para la época del año, una fina lluvia había estado cayendo desde temprano por la tarde y continuaba todavía. No que lo molestara ni mucho menos.

Cuando llegó al cementerio, se dio cuenta de que todos los mortífagos ya estaban ahí, como si hubieran sido llamados antes. Era extraño, y Severus sabía que algo estaba mal.

Para cuando se acercó más al círculo que formaban los mortífagos, un hueco se abrió para que Severus tomara su lugar entre los dos hombres. El Señor Tenebroso estaba el otro lado, parado dentro el círculo y con la serpiente a sus pies.

-ah, Severus, muy amable de tu parte en reunirte con nosotros. Por favor, adéntrate.

El hombre de grasiento cabello negro hizo lo que le dijeron y esperó pacientemente. Su corazón le estaba diciendo que su vida estaba en el borde de un cuchillo muy afilado. Cualquier cosa que dijera podría costarle su vida inmediatamente. Cualquier cosa que no dijera podría tener el mismo efecto.

Estaba atrapado.

-así que¿tuviste una noche interesante ayer?

-nada inusual mi Señor.

-¿en serio?- Lord Voldemort lo miró directamente a los ojos y sin una advertencia tomó su varita y la apuntó al pecho de Severus.- ¡mentiroso! Sabes perfectamente bien de lo que estoy hablando. Crucio.

Un rayo lo golpeó en el pecho y un dolor insoportable ataco su cuerpo sin piedad. Acabó en el piso convulsionándose de dolor mientras su cabeza imploraba que se detuviera. Era una tortura.

Lord Voldemort bajó su varita unos segundos después y esperó a que su mortífago se pusiera en pie de nuevo.

-debería de matarte en este momento, tienes cierto valor para mentirme por tanto tiempo. Y estoy seguro de que eres el único hasta el momento, nadie es tan estúpido.

Severus no dijo nada, era mejor así, no estaba del todo seguro a lo que se refería el Señor Tenebroso y prefería esperar antes de decir algo que lo pusiera en una situación mucho mas peligrosa.

-tengo que admitir que eres excelente en ello, tenía mis sospechas, pero siempre te las arreglabas para desvanecerlas con tus sugerencias y ese carácter tuyo. Eres un excelente actor, sin embargo, eso no te salvará.

Lord Voldemort guardó su varita momentáneamente y caminó hacia el hombre de cabello negro. A solo un paso de distancia el Señor Tenebroso pudo ver varias cicatrices cruzando el rostro de Severus.

-déjame adivinar, esas cicatrices son auto-inflingidas¿me equivoco? Y mi suposición es que tus garras las hicieron. Grandes garras, como las de un lobo.

La expresión de Severus cambió de inmediato, haciendo notar que era verdad. El Señor Tenebroso bajó su vista momentáneamente para fijarla sobre las manos del hombre. Estaban temblando.

-así que en verdad te transformaste. ¿Porque no me dijiste? Por un momento pensé que estaba hablando con el hombre equivocado.- dijo el Señor Tenebroso con un deje sarcástico en su voz.- oh si, definitivamente eres un buen actor.

Con demasiada rapidez, su brazo atrapó el cuello de Severus y comenzó a ejercerle presión. El hombre comenzó a ahogarse mientras la respiración se le dificultaba.

-Eres un traidor. Mentiste. Me espiaste. Y no perdono ninguna de esas cosas. ¡Ya me oíste.- se volteó, encarando a sus mortífagos.- no perdono a los traidores!

Empujó a Severus al piso y sacó su varita, apuntándola a su pecho. Otro Crucio salio disparado, esta vez por varios minutos, hasta que los gritos de Severus eran demasiado.

Cuando se detuvo, el hombre apenas podía soportar su propio peso.

-no voy a matarte, porque solo te aliviaría del dolor. Le pedí a Fenrir que te mordiera y por lo que veo estas condenado. Te dejaré ir con vida, con la culpa sobre tu alma por haber sido responsable de la muerte de tu otro amo. Pero te advierto, si cualquiera de mis mortífagos te encuentra y quieren matarte no los detendré. Aunque daré estrictas órdenes de que solo te torturen.

Severus ni siquiera había podido ponerse de pie cuando otro Crucio lo atacó, una y otra vez sintió tanto dolor en su cuerpo que pensó que moriría. Pero todo siempre se detenía unos momentos antes de que se desmayara del dolor.

-tienes diez segundos para desaparecer de mi vista.- ordenó el Señor Tenebroso.- y no quiero volver a verte nunca, por si lo habo, te torturaré hasta que caigas muerto.

Snape se puso de pie y corrió unos cuantos metros antes de intentar aparecer en otro lugar, estaba tan débil.

Se las arregló para aparecer a unas pocas cuadras de su casa, un sudor frío recorriéndole toda la espalda, su respiración acelerada.

Pero, con todo y todo, estaba vivo.

-o0o-

Algún tiempo después se sentía mucho mejor, las cicatrices habían desaparecido casi por completo y ya no se encontraba tan pálido. Aún así estaba asustado.

Aún cuando el Señor Tenebroso le había dicho que le perdonaría la vida, no estaba del todo seguro. Él nunca perdonaba una vida. Sin importar que tan pequeño había sido el crimen, mataba.

Y Severus estaba cien por ciento seguro de que sería asesinado cuando menos lo esperara, huir era mucho peor que ser asesinado. Mucho peor.

No podía dormir, cualquier sonido lo hacía despertar de un salto cubierto en sudor. Tenía su varita debajo de su almohada y siempre se estaba cuidando la espalda de cualquier posible mortífago que estuviera siguiéndolo.

Sentía que lo estaban espiando. La única noche en que lo dejarían solo sería durante la Luna Llena. Nadie se atrevería a acercársele, el riesgo de ser mordido era demasiado grande.

Uno de aquellos días, estaba caminando solo por Hogsmeade, no sabía que hacer y no tenía ingredientes para la poción matalobos. Nunca había tenido que hacerla para él mismo así que nunca había tenido nada para prepararla.

Mientras compraba algunos ingredientes no pudo evitar pensar en Remus Lupin. Aún recordaba cuando solía hacer la poción para él cada mes, como solían platicar un poco cuando Lupin iba a recogerla. Como siempre le recordaba de su enfermedad, su maldición.

Como solía reírse cada vez que la luna estaba llena. Recordaba que solía disfrutar aquellos días, porque no tenía que soportarlo, no tenía que hablarle. Y sentía que Lupin lo merecía.

Ahora no estaba tan seguro de ello.

Había sido bastante cruel, de hecho. Ser un hombre lobo no era nada divertido. Era una maldición que acababa con su humanidad cada mes, que lo volvía una bestia salvaje sedienta por sangre. Y era tan doloroso.

Lo peor de todo era que sabía que Lupin había estado sufriendo aquello desde que era un niño pequeño, había sido mordido en los inicios de su vida y todos sus años como adolescente había tenido que lidiar con el dolor, y con las transformaciones cada mes.

-yo no habría sobrevivido.- pensó Severus.

-¿Snape?

Brincó del puro susto y en un rápido movimiento sacó su varita y la apuntó directamente hacia la voz que le había hablado.

Pero no era un mortífago. Era Lupin.

-¿Qué¿También tu quieres matarme?

-tal vez debería, no eres muy popular en estos momentos.

-si, yo lo sabría.

Pero Remus jamás sacó su varita, ni tampoco hizo ningún movimiento para atacar al experto en Pociones, simplemente comenzó a coger los mismos ingredientes que Severus tenía en sus manos.

Al principio, Remus pensó que Snape necesitaba mas cosas para preparar una complicada poción, pero mientras los dos continuaban agarrando cosas, se dio cuenta de que Severus estaba tomando los mismo ingredientes que él.

Exactamente los mismos.

-¿porque necesitas eso?- preguntó por curiosidad.

-¿qué?

-los ingredientes. Son para la poción mata lobos ¿no?

-si¿y?- contestó Snape evasivamente, no quería hablar de ello.

-no me digas que son para Fenrir, porque yo se que de hecho disfruta de ser un hombre lobo.

-no son para él, son para alquien más, ahora si me disculpas.- dijo con sarcasmo.- necesito irme antes de que alguien más me encuentre y que si deseé matarme.

Trató de salir de la tienda pero Lupin lo detuvo del brazo y no lo soltó.

-¿estas bien?

-¿qué te importa?

-aún no me creo lo que hiciste. Quiero creer que hay alguna explicación razonable para todo esto. Él confiaba en ti. Dime, por favor¿qué pasó¿qué pasó en verdad?

Tal vez era el clima, o el agua que había bebido temprano en la mañana. Tal vez solo era el miedo que sentía de regresar a casa. Fuera lo que fuera, Severus accedió a regresar a donde Lupin se quedaba mientras no estaba en la casa de Sirius.

Su propia casa, en las afueras del pueblo.

-o0o-

-siéntate.- ofreció Lupin una vez en su casa.

Era una departamento pequeño, suficiente para una persona y no muy decorado, básicamente contaba con las necesidades principales de Remus.

-así que¿has visto a Voldemort?

El rostro de Severus empalideció ante la mención del nombre.

-si… pero ya no.

-¿porque?

-no necesitas saber, no es de tu incumbencia.

Remus suspiró, sabía que tratar de hablar con Snape era prácticamente imposible, pero quería saber todo. Necesitaba saber si había una razón por la cual debería odiarlo. Por la cual debería matarlo.

Muy interiormente, deseaba saber si había matado a Dumbledore por Voldemort o si lo había hecho porque Dumbledore tenía un plan.

Y estaba rogando desesperadamente por la segunda opción.

-Severus, los aurores te están buscando, dicen que si te encuentran te mandarán directamente a Azkaban. Sin juicio a menos de que confieses. Minerva esta casi segura de que todo es un malentendido. Ella tampoco cree lo que pasó.

-entonces me esconderé.

-dime que pasó, Harry jura que te vio matarlo. ¿Porque?

En ese punto no tenía caso seguir escondiéndose o mintiendo. No había necesidad de pretender que aún trabajaba para el Señor Tenebroso. No podía volver con los mortífagos porque lo matarían. Tampoco podía volver a Hogwarts porque lo odiarían.

No podía volver a su vida normal porque los aurores lo mandarían a Azkaban.

Cualquier cosa que dijera ya no importaba. Estaba exiliado de todos lados. Lo único que le quedaba por hacer era tratar de limpiar su nombre ante cualquiera dispuesto a escucharlo.

-me lo pidió.- confesó en un susurro apenas audible.

-¿Voldemort?

-¡no!, Dumbledore. Antes de iniciar el año Narcissa me pidió proteger a Draco de cualquier daño y de completar su tarea si él no podía. Me hizo hacer un Voto Inquebrantable y cuando el director supo de esto sabía que yo tenía que hacer lo que fuera que se le había encargado a Draco. No sabía que era por supuesto, no hasta esa noche. Me pidió que lo hiciera, casi me rogó hacerlo porque sabía que yo no quería. Eso fue lo que pasó, pero nadie va a creerme.

-tal vez no, pero nosotros lo haremos. Estoy seguro de que la orden lo hará, y si no lo hacen al menos Minerva y yo si, puedes contar con nosotros.

Severus asintió inconscientemente, eso no era suficiente. Dos personas no harían una diferencia.

-ahora¿cómo es eso de que ya no ves a Voldemort?

-me exilio. Lo sabe. Lo sabe todo.

Remus abrió la boca pero nada salió. Sabía de lo que hablaba Severus. Voldemort se había dado cuenta de que era un espía y lo había exiliado.

Sin embargo, tenía curiosidad. Voldemort usualmente mataba a la gente que lo traicionaba. ¿Porque Severus seguía con vida entonces?

-¿como lo hizo?

-no lo sé, probablemente fue mi culpa, no pude cerrar mi mente del todo y creo que la interpretó, y eso no es lo peor. Me castigo. Me esta obligando a sufrir cada mes.

-¿tortura?

-mordida.

-¿qué?- Remus estaba confundido.

-piensa. Mira los ingredientes que tengo. ¡Son para mi!- gritó en desesperación.- Le ordenó a Fenrir morderme. Soy un hombre lobo. No puedo dormir por las noches debido al miedo de que un mortífago me mate. Cambio cada mes. ¡No se que hacer!

-oh Dios. Lo siento, se lo que se siente.

-si, sé que lo sabes, y esperaba que nunca tuviera que sufrir así. Y ahora mírame, sufriendo cada mes de un terrible dolor, escondiéndome del mundo, de mi amo, de mis colegas. Aterrado. Estoy pagando por cada una de las cosas que hice en el pasado. Estoy pagando por su muerte.

Remus no dijo más, no sabía que decir. No podía ayudarle de la forma en que quería. Severus estaba atrapado. No tenía a donde ir ni a quien acudir.

Estaba condenado a vivir en el exilio.

Estaba condenado a pagar por los errores que había cometido cuando, como un joven adolescente, había decidido unirse a Voldemort.

Estaba condenado por las cosas que no había hecho a propósito.


Bueno pues ya casi termino. Es decir, la historia en si ya esta acabada (si logré acabarla en tres partes, creí que no podría). Pero de todas formas, me gustaría hacer una especie de epílogo, algo pequeño. Vaya, después de todo tengo que hacer algo con Severus, no puedo nada mas dejarlo así.