Disclaimer: Como siempre, los personajes no son míos y nunca lo serán.

Pues, finalmente, aquí esta la última parte, solo un breve epílogo. Siento que lo necesitaba.

¡Disfruten!


Exilio

De Uyuki

Epílogo.

Un par de meses pasaron en silencio. Los mortífagos no estaban hacienda ningún movimento así como los aurores. Ninguno de los grupos sabía que hacer así que estaban en una especie de paz entre ellos.

El único viviendo en alerta constante era Severus Snape.

Desde su conversación con Lupin ambos habían comenzado a hablar más. No demasiado, porque a Snape aún no le agradaba. Pero aún así, siendo el único a su alrededor lo hacía volverse más amable con el viejo hombre lobo.

Iba a casa de Lupin cada dos días, y a veces incluso pasaba la noche ahí, especialmente alrededor de las noches de Luna Llena. Severus haría la poción para ambos y permanecerían juntos toda la noche.

Aullándose entre si, y algunas veces pelando un poco. Pero nunca solos.

Era agradable tener a alguien más con quien compartir aquella condenada maldición. Muy interiormente, Severus en verdad estaba agradecido de que Lupin confiara en él.

Una noche, días después de la última Luna Llena, ambos adultos estaban en la sala, tomando un poco de té. Remus lo miró unos segundos antes de decir lo que estaba en su mente.

-diles.

-¿qué?

-diles, dile a la Orden lo que hiciste, diles porque lo hiciste.

-¿para que? Dudo que siquiera quieran escucharme.- dijo Severus levemente.- porque escucharían a un asesino de todas formas.

-no eres un asesino. Eras un espía que simplemente siguió órdenes.

-vamos Lupin, se realista.

-¡lo soy¡tu eres el que se ha rendido en absoluto! Le dije a Minerva que te había visto¿y sabes que fue lo primero que me preguntó?

-¿esta muerto?- adivinó Severus con sarcasmo.

-¿esta bien?

Snape no dijo nada, pero Remus pudo ver en su rostro que estaba sorprendido. No había esperado que alguien estuviera preocupado por él. Ni un poco.

Y Minerva era la última persona en la que habría pensado. Estaba seguro de que lo odiaba.

-por favor, ven conmigo. Solo diles lo que me dijiste, déjalos juzgar. No juzgues por ellos. ¿Qué puedes perder?

Severus sonrió brevemente. El viejo hombre lobo tenía razón. No tenía nada que perder.

Si le creían, podría volver a algún lado, podría volver a la Orden y ayudarles.

Si no le creían, volvería al mismo punto en el que se encontraba, viendo a Lupin cada cuando.

Si hablaba, no perdería nada. Si acaso, volvería a ganarse cierta confianza.

-de acuerdo, iré.

-o0o-

Dos días después, algunos miembros de la Orden estaban en casa de Sirius, tratando de atinar que hacer después. Minerva estaba en silencio. No les había dicho nada sobre Severus al resto de la Orden, no sabía como reaccionarían ante semejantes noticias.

Sabía que todos tenían sus opiniones sobre el maestro de Pociones.

Sabía que muchos de ellos lo odiaban por lo que había hecho. Pero muy interiormente no creían que lo había hecho por Voldemort

Sabía que algunos tenían curiosidad sobre él.

Sabía que ella estaba desesperadamente buscando una explicación razonable.

Sabía que Lupin confiaba en él, como lo había hecho Dumbledore.

Sabía que Harry no quería volver a verlo en su vida.

Entonces, escuchó la puerta. Probablemente era Lupin, les había dicho que tenía algo que mostrarles y que era muy importante. Algunos de los miembros se pusieron de pie cuando Minerva lo hizo, y todos fueron a ver lo que Lupin quería mostrarles. Pero cuando lo vieron, sus respiraciones se congelaron momentáneamente.

Severus Snape estaba con él.

Nadie sabía que hacer. ¿Deberían matarlo¿Deberían recibirlo¿Deberían ignorarlo?

Pero ninguno de ellos tuvo que hacer nada, porque Minerva lo hizo por ellos.

Caminó hacia Severus y acto seguido hizo algo que nadie esperaba de ella. Ni siquiera Lupin.

Lo abrazó, aliviada de que estuviera vivo.

-¿dónde has estado?

Pero Severus no podía hablar, no había esperado que esto pasada y ni siquiera la había visto a los ojos cuando entró a la casa. Estaba seguro de que todos le gritarían.

-no me hagas esto de nuevo, no me preocupes así.- dijo antes de soltarlo para verlo a los ojos.- ahora, dime. ¿Qué paso esa noche?

De alguna manera, Severus sabía que Minerva le creería. Tal vez porque lo conocía desde hacía mucho años, tal vez porque ella sabía que Dumbledore sabía lo que estaba haciendo, tal vez porque era su amiga.

No importaba si nadie más le creía, si Minerva lo hacía, entonces eso era todo lo que necesitaba.

Incluso si tenía que seguir viviendo en el exilio.


Ya, por fin terminado. Solo necesitaba un final no tan abierto. Por supuesto, no tengo idea de que pasará con Severus, pero me gustaría que regresara a donde pertenece. Sigo firme con la idea de que no es malvado (aunque podría estar equivocada… solo Jo sabe la verdad). Y creo que Minerva estaría ahí para él si fuera bueno.

Pues, solo me queda agradecerle a los Dioses que Eraina haya tenido esta fabulosa idea, o no lo hubiera hecho. A todos los demás que se están pasando por aquí se los agradezco y espero que les haya gustado.

¡Nos vemos!