Capitulo 2: El castigo de Snape

Al otro día, en la mañana, bajo como siempre a tomar su desayuno y encontró a su tía, tratando de mirar al patio vecino, a su tío leyendo el periódico, como de costumbre y a su primo Duddley mirando el sartén donde su madre preparaba unos huevos con tocineta, que estaban a punto de quemarse. Ninguno de los tres Dursley le prestó atención cuando entró a la cocina. Como se sentía de buen humor, decidió ayudar a su tía y acomodó la mesa para el desayuno. Al percatarse su tía que lo huevos se estaban quemando, los sirvió inmediatamente en un plato y lo sirvió antes de que se quemara más. El desayuno pasó en un silencio incomodo, ya que el último televisor que habían comprado para la cocina, Duddley en una se de sus malcriadeces lo había roto, al tirarlo contra el piso. Mientras desayunaban, Harry dijo a sus tíos:

-Mañana la madre de una de mis amigas, me recogerá para llevarme a su casa a pasar el resto de las vacaciones.

Al principio nadie respondió, pero después de un tenso silencio, el tío Vernon preguntó:

-Espero que no vengan a buscarte por la chimenea, como lo intentaron la última vez.

Harry no había pensado en esa posibilidad, aunque como estaban en mitad de casi segunda guerra mundial en el mundo mágico, dudaba mucho que se pudiera conectar la chimenea de los Dursley a red de polvos flu como la vez del mundial de Quidditch.

-No lo creo. Además, la madre de mi amiga es un muggle-dijo Harry.

-¿Una qué?-gritó el tío Vernon.

-Una persona no mágica- se apresuró a corregir Harry.

Entonces el tío Vernon dijo

-Si no es una de esas personas raras como esos amigos tuyos, quizás te lleve a su casa y te dé una buena tunda, como las que te dábamos nosotros. Ojala que te busquen pronto.

Harry se alegró de que no dijeran nada más. Terminó su comida y fue rápidamente a su cuarto. Entonces se acercó a su mesa de noche, buscó un pergamino y escribió:

Querida Tonks:

Espero que te encuentres bien. Ron me dijo que me buscarías mañana para llevarme a la madriguera. Necesito un favor. Trata de no venir vestida con ropa de mago. Pídele a Hermione que te ayude. Te lo suplico, hasta te pediría que vinieras en un transporte muggle, pero se que no sabrías hacerlo. Trata de parecer normal para que mis tíos me dejen ir. Ya no soporto más estar aquí.

Esperando verte pronto

Harry

Eso era todo. Entonces despertó a Hedwing, la cual estaba dormida en su jaula, le ató la carta y le pidió que se la llevara Tonks, lo más rápido que pudiese y luego se quedara en casa de Ron, pues el iría allí mañana. Esta le pico el dedo en señal de asentimiento y se fue volando hacia un cielo muy azul.

Entonces, con la perspectiva de que mañana dejaría el número 4 de Prive Drive, comenzó a acomodar un poco su cuarto. Los libros de Transformaciones y Pociones que estaban bajo su cama desde hacía más de dos semanas, fueron a parar a su baúl, junto con sus regalos de cumpleaños. Recogió los pergaminos y plumas que había dejado regados por doquier y se percato de que pronto tendría que comprar plumas nuevas, y un gran bote de tinta, pues casi no le quedaba.

Se pasó el resto del día, buscando por todo su cuarto, el traje que había usado en el torneo de Tri magos, hacia ya 3 años. Cuando ya casi anochecía, logró encontrarlo bajo el tablón suelto en el piso, que le sirvió en su 4to curso, para guardar los pasteles con los cuales, sobrevivió casi todas las vacaciones.

Decidió probárselo; le quedaba demasiado corto. Entonces se dio cuenta que en esos últimos 3 años, si había crecido un poco. Le quedaba demasiado corto, pensó él al mirarse al espejo, era demasiado, ya por las rodillas. No se preocupó por ello. Pensó en que la señora Weasley seguramente podría arreglarlo y ya agotado de tanto buscar, decidió dormirse de una vez.

Tuvo un extraño sueño. Soñó que a la boda de Bill, habían asistido todos los miembros de la orden, incluyendo a Snape, y cuando este levantó la varita para atacarlo, este desaparecía corriendo hacia una colina. Harry decidió seguirlo, pero ya cuando se encontraba colina arriba, se desmayó de la fatiga. Entonces recordó el momento en que Voldemort lo tuvo atrapado en la lápida de su padre. Entonces, al sentir el dolor de la herida de su brazo, su mente se nubló y se encontraba en la total oscuridad. De repente escuchó una voz que le hablaba, ya la había oído antes, la detestaba, por ello la escuchaba más atentamente. Esta voz le decía que él ya lo había hecho, que se había desecho de su mayor estorbo y que él estaba preparado para destruir a su siguiente víctima, entonces Harry escucho como de su boca salía una voz grave y rencorosa, diciendo que ese trabajo no le correspondía a él, pero que había hecho bien en terminarlo. Le dijo que esperara nuevas instrucciones, pero que el muchacho era suyo, se volteó y vio a Snape arrodillado ante él. Sintió ganas de estrangularlo, de matarlo, de torturarlo, de hacerle sentir un dolor como el que él había sentido, cuando Dumbledore murió. Entonces sus labios se movieron, pronunciando las palabras que él más deseaba oír: "Crucio". Entonces Snape empezó a revolcarse en el sucio y polvoriento suelo, aullando de dolor. Al parecer él lo estaba disfrutando, pues dejo que sintiera ese dolor un buen rato y luego la sensación desapareció tan rápido como había llegado, pues había desecho el hechizo. Él le repitió nuevamente a Snape, que no se metiera en los asuntos a los que no había sido llamado y le mando a que se fuera. Este débilmente se paró, pálido, sudado y con su mano en uno de los costados, sangrando. Cojeando se retiró. Entonces él mismo, imagino una escena donde Voldemort lo torturaba hasta la locura, mientras su fría risa, lo congelaba hasta lo más profundo. Levantó la mirada y vio la cara de Voldemort reflejada en el vidrio de una ventana, en vez de la suya. Esos ojos rojos, la nariz con orificios de serpientes, y esa cara tan completamente desfigurada, hicieron que se despertara sudando.

Pálido como una fantasma, se despertó en mitad de la noche, con el recuerdo de ese rostro, todavía muy grabado en su memoria. En ese momento la cicatriz empezó a quemarle. Sentía que la cabeza le iba a estallar y de repente el dolor desapareció.

Al verse el mismo, su rostro de nuevo reflejado en la ventana y su cuerpo bañado en un sudor frío, con esa sensación que tantas veces había experimentado, decidió darse una ducha. Se aseguró de que los Dursley estuviesen durmiendo y bajó silenciosamente las escaleras hasta el baño de abajo, donde abrió la regadera y dejó que el agua fría, corriera por todo su cuerpo.

Mientras se relajaba, comenzó a pensar, porque Voldemort podía haber torturado a Snape. Se suponía que él quería que mataran a Dumbledore. Se imaginaba que a él no le importaría, al final, quien lo hiciera, pero se había dado cuenta de que había estado totalmente equivocado. Pensó en que si realmente Voldemort querría que Malfoy matara a Dumbledore o si su objetivo era realmente otro. Y por que Snape estaba sangrando y tan pálido si el hechizo de Voldemort, solo lo había torturado internamente. Todas estas ideas rondaban en su cabeza, mientras el agua descendía lentamente por su cara y cuerpo refrescándolo. Cuando miró su reloj se dio cuenta de que pronto amanecería. Así que salió de la ducha y se vistió. Tomó su toalla y subió escaleras arriba y se encerró en su cuarto y se acostó en su cama. Y se durmió arrullado por el pensamiento, de que pronto estaría con sus amigos y lejos de los Dursley para siempre.

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¡Hola, Hola!

Bueno en este capítulo, tenia que castigar a Snape por ser tan hijo de p#t. Todos sabemos que se lo merece, y al fin y al cabo, es un maldito mentiroso. Hay tantas cosas que decir de ese "seboso profesor" que si me inspiro, no termino nunca.

"El aprecio general, ha sido siempre mi única ambición" Rómulo Gallegos.

Les pido que me digan hasta ahora, por lo menos que les parece el principio, y luego me dirán como va la historia, así que dejen unos comentarios. A mi me gusto este capitulo, especialmente por la parte del castigo, y podrán pensar que ya me está afectando el sadismo, pero es que SE LO MERECE.

"Es importante premiar al tiempo" Simón Bolívar.

En el próximo capítulo, se descubrirán varias cosas, y sin contar una clásica escena romántica, aunque no les diré de cual pareja.

Y sin más que escribir por hoy, solo les digo… SAIYONARA!

"Todo lo que se puede mejorar, aún no está terminado" Arturo Uslar Pietri