Por fin! Un nuevo cap! Me tardé mucho, lo sé, pero es temporada de exámenes y no había mucho tiempo que digamos. En fin, este cap está dedicado a Ale y cuenta por el "vale" que según ella le debo… jeje
Espero que les guste, ah! Y gracias por los rw!
Capítulo Anterior:
- ¡HARRY POTTER!- se escuchó el llamado de aquel a quien todos temían.
- ¡Harry! ¡Te está llamando!- gritaron Ginny y Hermione llorando.
- Ginny… pase lo que pase… no me olvides…- dijo Harry, despidiéndose con una mirada instantes antes de salir por la puerta hacia su funesto destino.
- ¡Por Hogwarts!- se escuchó el grito de Ron antes de que los miembros del ED salieran en tropel comandados por él.
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Capítulo VI
Finalmente el día tan temido había llegado. Había numerosos mortífagos invadiendo los jardines de Hogwarts, y parecían multiplicarse a cada instante. ¿De dónde habían salido tantos? Por el contrario, los profesores de Hogwarts y los miembros de la Orden parecían disminuir en número cada vez más. Sin embargo, luchaban heroicamente y hasta el momento habían logrado defender las puertas del castillo.
- ¡HARRY POTTER!- gritó nuevamente el señor tenebroso, unos instantes antes de descubrir la cabellera revuelta de aquel a quien llamaba. Una sonrisa macabra se formo en sus crueles labios.
- Por fin Potter…-
Harry no contestó, pero siguió avanzando decidido.
- ¿No saludas Potter?- dijo una vez más aquella voz inmisericorde, ajena a todo lo que sucedía a su alrededor.
A pesar de estar concentrado, Harry no podía ignorar la despiadada batalla que se estaba llevando en torno a ellos.
- Modales Potter, amabilidad ante todo, deberías saberlo…- dijo la voz tan odiada por Harry.
Unos gritos llamaron la atención de Harry, quien volteó solo para descubrir que alguien había caído, pero no alcanzó a ver quien era. Los nervios volvieron a él. ¿Y si había sido Ginny? Buscó a su alrededor desesperado. La descubrió cerca de Ron, ese cabello rojo la hacía fácil de encontrar.
- ¿Preocupado? Es normal que lo estés. Si estuviera en tu lugar, estaría temblando de miedo…-
- ¿Miedo de ti?- dijo Harry sarcásticamente abriendo la boca por primera vez.
- Todos le temen a la muerte Potter… y yo soy la muerte…-
- ¿Miedo a la muerte? No reflejes tus temores en los demás…- dijo Harry valientemente. Voldemort perdió los estribos ante este insulto y alzó su varita rápidamente. Harry la alzó rápidamente por instinto, listo ante cualquier movimiento de su adversario.
- Buenos reflejos Potter….- dijo con una voz repentinamente calmada y serena. –Pero no te serán suficientes…-
No muy lejos de ahí, los hechizos y maldiciones hacían estragos por doquier. De vez en cuando una maldición iba a dar contra alguna estatua, explotando en mil chispas y haciendo que la piedra se partiera.
Ron y Hermione luchaban lado a lado contra Lucius Malfoy y los padres de Crabbe y Goyle. Ginny, por su parte, luchaba contra Bellatrix Lestrange a unos pasos de la profesora McGonagall, quien a su vez enfrentaba a dos mortífagos irreconocibles por sus oscuros atuendos.
Había dos mortífagos en el suelo, no se sabía si paralizados o muertos. Por su parte, la Orden del Fénix no había perdido aún a ninguno de sus miembros. Neville había sido salvado en el último momento por Lupin, y solo tenía unas quemaduras leves en el brazo. Tonks había sido paralizada por uno de los mortífagos caídos, pero aún así había logrado acabar con él y ahora se recuperaba rápidamente para volver a la lucha.
A pesar de la confusión que reinaba en el ambiente y de estar concentrados en la batalla, nadie perdía detalle de lo que sucedía entre los combatientes más importantes. Voldemort y Harry se miraban fijamente. Uno no podría vivir mientras el otro existiera… eso había dicho la profecía. Harry era el señalado por Voldemort. Había sido elegido por él como su igual desde el principio, y la cicatriz de su frente era testigo y firma de este lúgubre pacto.
Entonces atacó. Con los reflejos que había desarrollado jugando Quidditch, alzó la varita mientras pensaba en la maldición de desarme Expelliarmus. Los ojos de Voldemort se abrieron instantáneamente por la sorpresa, y por unos momentos Harry pensó que había logrado desarmarlo. Pero entonces el hechizo rebotó en un escudo invisible que sin duda Voldemort había invocado.
- Buen intento… debo admitir que tus reflejos son impresionantes…-
Harry no escuchó más. En otras ocasiones, siempre había sentido temor de Voldemort, y siempre había dejado que éste atacara primero. Siempre había estado a la defensiva, intentando evitar los hechizos y evadiendo los ataques. Ahora no sería así. Ahora sería el quien atacara.
Una infinidad de hechizos salió en cadena de su varita mientras iba pensando en todos aquellos que recordaba. Sabía que tenía que acercarse a Voldemort, y para esto necesitaba que estuviera distraído, o al menos ocupado. Necesitaba ganar tiempo para pensar en un plan.
Los hechizos simplemente rebotaban en Voldemort, quien no hacía siquiera un movimiento con su varita. Parecía estar en una burbuja que lo protegía de los ataques de Harry, y éste se dio cuenta de que necesitaba utilizar magia más avanzada para quebrar el escudo.
Justo en ese momento se escucharon gritos, y Harry se distrajo unos momentos para averiguar qué era lo que estaba pasando. Y lo que descubrió lo dejó horrorizado.
Decenas de figuras altas y encapuchadas avanzaban a través del jardín hacia la batalla. Medían más de tres metros y parecían moverse flotando. Entonces comprendió los gritos: los dementores habían llegado. Al instante sintió frío y toda la esperanza lo abandonó. No valía la pena luchar si de todas formas iba a perder.
En aquel momento una docena de luces salió en tropel hacia los dementores. Todos aquellos que sabían utilizar el patronus lo habían invocado y atacaban a los recién llegados.
El frío se alejó unos momentos, pero eran demasiados dementores y los patronus no eran suficientes.
- ¿Sigues sin temerle a la muerte, Potter?-
La voz de Voldemort lo volvió a la realidad. Al menos no había escuchado los gritos de su madre al morir. Pero ese descuido le había salido costoso, pues había perdido su oportunidad de atacar, y ahora era Voldemort quien atacaba. Tuvo que arrojarse fuera del camino cuando la estatua de un caballo se lanzó en feroz galope contra él. Voldemort utilizaba todo lo que estaba a su alcance para atacar a Harry, quien nuevamente sintió el frío y la tristeza, y toda la esperanza lo abandonó nuevamente.
Los dementores seguían avanzando. De espaldas en el suelo, Harry sabía que los patronus no eran suficientes… pero no tenía fuerzas para invocar el suyo. La batalla estaba perdida. Cerró los ojos y espero el ataque final de Voldemort.
Entonces escuchó un dulce canto que clamaba a lo lejos. Abrió los ojos intentando reconocer la bella melodía, pero era tan hermosa que simplemente no podía pensar. La melancolía del clamor era a la vez tierna y reconfortante. Inesperadamente sintió que la esperanza volvía a él y sintió un calor agradable que comenzaba a envolverlo. Al alzar la mirada, descubrió a una luz ardiente que parecía incendiar el cielo a su paso.
- Ese fénix…, debí suponerlo- escuchó que Voldemort decía mientras alzaba la varita dispuesto a ahuyentar a la fulgurante ave. Pero Harry estaba listo ahora, y atacó rápidamente desviando la atención de Voldemort, impidiendo que atacara al fénix.
El fénix se había posado en el jardín, interponiéndose en el camino de los dementores. Abriendo las alas su tamaño era considerablemente grande, el suficiente para intimidar a cualquiera. Instantáneamente comenzó a irradiar un brillo mucho más intenso y a cantar en un tono bello y a la vez amenazante y terrible. Los dementores comenzaron a alejarse lentamente atónitos ante esta inesperada energía pura y blanca que los envolvía.
La Orden del Fénix iba ganando terreno, no había duda. Los mortífagos comenzaban a entrar en pánico al ver que los dementores huían. Harry sabía que debía aprovechar esos momentos para atacar a Voldemort. Era su única posibilidad de ganar.
Pero la diferencia en los años de experiencia en Voldemort y en Harry eran considerables, y el mago tenebroso bloqueaba los ataques con movimientos casi perezosos de su varita. Necesitaría ayuda, lo sabía. Era imposible para él vencer a un mago tan poderoso como Voldemort. Además, nunca había lanzado una maldición imperdonable, y muchos menos el Avada Kedavra.
Estaba exhausto de tanto atacar. Ahora era el turno de Voldemort. Harry descubrió de reojo la cabellera roja de Ginny y a pesar de su condición, se alegró de saber que estaba sana y salva. Los dementores habían huido por completo ahuyentados por Fawkes. Ahora el ave emprendía el vuelo y se dirigía hacia Harry y Voldemort.
- Esta vez terminaré contigo Potter- murmuró Voldemort justo un instante antes de que un haz de luz verde saliera de su varita. Harry estaba desprevenido y cansado, pero alcanzó a percibir un destello rojo y uno verde que chocaban justo frente a él. Cuando el fulgor cesó, descubrió a sus pies a un pequeño polluelo que revoloteaba entre cenizas.
- Fawkes… gracias…- murmuró al descubrir que el fénix lo había salvado de la muerte como aquella vez que también había salvado a Dumbledore.
- Ahora ya no hay quien te salve Potter…- dijo Voldemort avanzando lentamente.
Pero en Harry sucedía algo extraño. El verlo acercarse tan indiferente a lo que sucedía, tan ajeno a las desgracias que provocaba, y al ver la sonrisa sádica en su rostro señal de que no se arrepentía de ninguno de sus terribles actos, hizo que en Harry naciera un odio y un coraje que nunca había sentido. En esos momentos estuvo seguro de que iba a acabar con él.
Voldemort se acercaba, levantando la varita lentamente, disfrutando del aparente terror de Harry, que no se movía de lugar.
- ¿Paralizado de miedo Potter? Te dije que todos me temían… tarde o temprano…- pero Harry no escuchaba. Un fulgor en sus ojos hizo que Voldemort dudara repentinamente al ver la mirada tan decidida y mortal.
- Adiós Voldemort…- dijo Harry apuntando con la varita hacia una estatua que estaba justo al lado del mago tenebroso.
- Qué dices Po…- pero no terminó de decirlo, pues fue sorprendido por la inmensa estatua de un dragón que comenzaba a caer sobre el. Con un rápido movimiento de su varita, la estatua estalló en mil pedazos y calló en forma de polvo inofensivo.
- Qué ingenuo Potter… creer que me ibas a vencer tan fácilmente…- pero conforme el polvo fue esfumándose, sus ojos se abrieron de la sorpresa al descubrir que Harry había desaparecido.
- Así es Voldemort…- escuchó que decía una voz a sus espaldas. Presa del terror, intentó darse la vuelta, pero el rayo mortal fue más rápido e impacto directamente en su espalda, a la altura del corazón.
Sin un quejido ni lamento, el alma oscura de Voldemort abandonó el cuerpo inerte que cayó sin ruido a los pies de Harry.
- No… no puedo creerlo…- dijo lentamente sin poder asimilar que finalmente había terminado con Voldemort. Miró a su alrededor. Nadie parecía darse cuenta de lo que había pasado, y aún volaban hechizos y maldiciones por todas partes.
Entonces un grito quebró la confusión.
- ¡El señor Tenebroso ha caído!- gritó un mortífago presa del pánico cuando descubrió a Harry parado junto al cuerpo.
Al instante, todos dejaron de luchar y miraron a Harry y al cuerpo inerte que estaba a sus pies.
Ginny había logrado someter a su mortífago y miró a Harry. Instintivamente comenzó a correr hacia él para abrazarlo. Por fin todo había terminado. No se dio cuenta cuando Harry comenzó a hacerle señales desesperadas para que se detuviera, ni cuando Ron y Hermione le gritaron que no siguiera. Solo vio un destello de luz roja… y su mundo se oscureció…
