Un capítulo mas por fin… puf puf…después de tanto tiempo (lentitud dice ana…¬¬, yo qué culpa!) mis ideas no son muy buenas últimamente… pero bueno… esperemos que sea de su agrado…

Capítulo Anterior:

Ginny había logrado someter a su mortífago y miró a Harry. Instintivamente comenzó a correr hacia él para abrazarlo. Por fin todo había terminado. No se dio cuenta cuando Harry comenzó a hacerle señales desesperadas para que se detuviera, ni cuando Ron y Hermione le gritaron que se detuviera. Solo vio un destello de luz roja, y su mundo se oscureció…

Capítulo VII

El techo daba vueltas lentamente. Cerró los ojos y los volvió a abrir. Había tenido una pesadilla. Había soñado que se enfrentaba a Voldemort y que un mortífago atacaba a Ginny con una maldición…

Se levantó sintiendo que sus oídos zumbaban. ¿Dónde estaba? Miro a su alrededor para descubrir que estaba encerrado entre 4 paredes. Esa no era su habitación de Hogwarts. Se dirigió hacia la puerta y la abrió. Una habitación más amplia lo recibió. La cocina tenía trastos sin lavar desde hacía varias semanas. Sintiéndose desfallecer, se dirigió hacia la ventana y corrió las cortinas, solo para descubrir que los copos de nieve caían lentamente cubriendo todo de intensa blancura. El mareo finalmente lo venció y terminó por acostarse nuevamente.

Cada mañana era lo mismo. Despertaba con la ilusión de que todo hubiera sido una cruel pesadilla y que al asomarse por la puerta vería la sala común y a Ginny sentada en un sofá, esperándolo como siempre lo había hecho…

Pero no. La triste realidad volvió a su recuerdo de golpe. Ginny había sido hospitalizada de urgencia en el Hospital San Mungo tras recibir la maldición de Lucius Malfoy. Al llegar, los sanadores la creyeron muerta, pues no respondía a las pociones revitalizadoras que le había dado. Sin embargo… y Harry se perdió en sus recuerdos…

---Flash back---

El sanador había salido con la mirada baja y el rostro sombrío. A pesar de que la noticia sobre la derrota del señor Tenebroso había corrido como pólvora, no había en esos momentos una sonrisa en todo el hospital. Ginny Weasley, la novia de Harry Potter, aquél que vivió y que derrotó al señor Tenebroso, había sido declarada como muerta.

- Lo sentimos, Señor, Señora Weasley…- dijo dirigiéndose a la familia de la pelirroja. A Molly le fallaron las piernas y el señor Weasley tuvo que sostenerla.

- No… no puede ser…- dijo Arthur mientras unas lágrimas silenciosas brotaban involuntariamente.

- Yo… lo sentimos…todos- dijo el sanador con una inmensa tristeza.

Ron se había sentado en el piso al sentir que sus piernas temblaban. Hermione lo abrazaba llorando. Fred y George estaban completamente inmóviles, completamente pasmados. Nadie decía una sola palabra.

- Esta… ¿está usted seguro? Mi hija…- dijo Molly tan angustiada que las lágrimas no salían.

- Señor y Señora Weasley… lo siento demasiado… pero… no hay duda…- dijo el sanador incómodo.

Nadie dijo nada más. Lágrimas silenciosas corrían por el rostro de todas aquellas personas que habían conocido la historia de esa niña pelirroja que ahora yacía inerte en una camilla de hospital.

- Se…se harán los preparativos para… para su funeral…- dijo el sanador arriesgándose a romper el silencio.

Harry había permanecido en silencio. "Lo sentimos…" esas palabras rondaban en su mente, y aún se negaba a creerlo. "…para su funeral…", con estas palabras, finalmente comprendió del todo, y explotó.

- ¡No puede estar muerta!- grito Harry sorprendiendo a todos y avanzando hacia la habitación donde estaba Ginny. Varios sanadores reaccionaron rápidamente y se interpusieron en su camino.

- ¡Harry!- escuchó que alguien gritaba, pero no le importó. No podía estar muerta… no su Ginny. ¿Cómo había dejado que pasara esto?

- ¡Ginny, ¡suéltenme! ¡Ella no está muerta!- gritaba completamente histérico. – ¡Maldita sea! ¡Les digo que me suelten! ¡Ginny! ¡Ginny!... ¡Ginny!- Los sanadores lo retenían con fuerza, y finalmente se dejó caer agotado susurrando el nombre de Ginny entre sollozos.

- Harry…-

- Solo les pido que la revisen nuevamente… tiene que ser un error…- dijo entre lágrimas.

El sanador intercambió miradas con una sanadora. ¿Qué podía hacer? No podía oponerse a esa petición, pues estaba en su derecho. Con un pequeño movimiento de cabeza, le indicó que revisara a Ginny nuevamente.

La sanadora entró a la habitación de Ginny y ­todos los demás permanecieron inmóviles, incapaces de reaccionar ante ese acto desesperado de un hombre que ha perdido a lo más importante en su vida. La señora Weasley hundía su rostro en el hombro de su esposo, que solo miraba el vacío.

Harry comprendió el acto desesperado que había llevado a cabo, y sabía que sería inútil. Sin embargo, algo muy en el fondo se negaba a creerlo… algo muy en el fondo le decía que…

- No puedo creerlo… ¡simplemente es imposible!- dijo la sanadora de pronto sobresaltando a todos los presentes.

- ¿Qué sucede?-

El corazón de Harry omitió un latido… quizás dos…

- ¡Ginny Weasley está viva!-

Fin del Flash back

Unos golpes en la puerta lo sacaron de sus pensamientos. Enderezó la cabeza lentamente, pero no se levantó. Ni siquiera se molestó en cubrirse con las mantas a pesar del frío que sentía.

Los golpes volvieron a sonar.

- ¡Harry! ¡Abre la puerta! Sé que estas ahí…- se escuchó una voz al otro lado.

Harry observaba el techo que daba vueltas una vez más. Sentía hambre, pero curiosamente no tenía ganas de comer. Todo era confusión.

- ¡Vamos Harry! ¡Abre la puerta!- dijo de nuevo la voz golpeando más fuerte.

Harry se levantó con desgana y se dirigió a la puerta. Una vez más pasó junto a los trastes sucios y la mesa desordenada.

- Vamos Harry… abre ya… si no me dejas entrar te juro que voy a derribar la puerta…-

- Ya voy…- dijo casi en un murmullo.

Giró lentamente el picaporte de la puerta y la intentó abrir. Sin embargo, una cadena que servía de seguro impidió que se abriera.

- Ay Harry… siempre es lo mismo, ya sabes que tienes que quitar la cadena para abrir…- dijo la voz simulando cansancio.

- Si… perdón….- dijo Harry como autómata quitando la cadena.

- Oh vamos Harry… ¡quita esa cara triste!- Harry había abierto la puerta y Hermione se lanzaba para abrazarlo tiernamente.