Penúltimo capítulo…y las cosas se siguen complicando…

Capítulo XXV

Hermione terminaba de comer cuando sintió que su varita vibraba. Sabía lo que significaba. El hechizo que le ponía a su casa al salir había sido roto por un intruso.

- Tengo que irme Draco…- exclamó levantándose rápidamente ante el asombro del rubio.

- Está bien… te veo luego…- dijo Draco comprendiendo que algo malo estaba pasando.

Hermione llegó rápidamente a su apartamento. Inmediatamente supo que era verdad que el hechizo había sido violado. Con la varita en alto entró, lista para atacar a cualquiera que se encontrara dentro.

Se sorprendió al ver que todo estaba en orden. Quienquiera que fuese el que había entrado no había tenido la intención de robar dinero, ni joyas…

Casi se había convencido de que era una falsa alarma cuando entró a su estudio. Al principio no distinguió nada anormal. De pronto sintió que el aire le faltaba. Alguien había robado el giratiempo…

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Ginny se había quedado sola. Habían prometido hablar con ella pronto. Le habían dicho que no era nada grave, y eso la había tranquilizado. Sin embargo, muy en el fondo sabía que era mentira.

Cuando regresaron, Ginny estaba tomando una poción. Los sanadores salieron de la habitación y pudieron entrar con ella.

Ron y Harry se sentaron distantes, algo que no pasó desapercibido ante los inquietos ojos de la pelirroja.

Hermione llegó poco después. Saludó con aparente alegría a todos, pero una vez más, los ojos de Ginny percibieron ciertas asperezas cuando Hermione saludó a Ron. No era lo mismo… y de nuevo, ¿desde cuándo Hermione llevaba el cabello tan largo?

- Harry…- dijo Hermione en voz baja. No quería que se enteraran que alguien había entrado a su apartamento. Solo lograría que Ginny se preocupara más de lo que ya estaba.

- ¿Qué sucede Hermione?- dijo Harry metiendo la mano en el bolsillo y sintiendo el giratiempo.

- Alguien entró a mi casa Harry…- dijo ella.

- ¿Qué?- Harry simuló sorpresa. Hermione no podía saber que él había sido… ¿o si?

- Si Harry… se llevaron el giratiempo…- dijo Hermione preocupada.

- Pero…- Se sentía demasiado hipócrita simulando sorpresa con su amiga.

- Si Harry… no lo he denunciado, pero iré después de estar aquí con Ginny. Pero no pensemos en eso por el momento… ¿Cómo ha estado…?-

- Ah… este… ha estado bien…- dijo Harry, soltando un breve suspiro al ver que Hermione no sabía que él había sido el que había robado el giratiempo.

Hermione se sentó cerca de Harry, haciendo que Ron bufara nuevamente.

- ¿Qué les sucede a ustedes?- preguntó Ginny al ver que todos se hablaban a excepción de Harry y Hermione con Ron.

- ¿Ah?- preguntaron distraídos.

- No pueden seguir mintiendo… algo ha pasado…- Ginny parecía estar de nuevo a punto de llorar. Todos bajaron la mirada de nuevo. No podían seguir evadiendo el tema. – Harry… tú no me mentirías… ¿qué está pasando?- preguntó al ver que su familia parecía no querer contestar

Harry se quedó inmóvil. Toda la atención recaía sobre él. Ginny lo miraba con los ojos llorosos e implorantes.

- No me mientas Harry…- dijo Ginny en un susurro cerrando los ojos en espera de la respuesta.

No tenía de otra… tenía que decirle. No podía mentir… no a su adorada Ginny…

- Ginny…- Comenzó a decir. Lanzó una rápida mirada a los padres Weasley, quienes solo le regresaron una mirada de derrota. También ellos comprendían que no podían seguir dándole vueltas al asunto. A pesar de lo que decían los sanadores, era demasiado doloroso mentirle a su propia hija. Hermione ahogó un grito al ver que Harry se disponía a hablar.

- ¿Cuánto tiempo ha pasado?- preguntó Ginny desesperada. – Harry… contesta por favor…-

La habitación quedó en completo silencio, no se escuchaba siquiera una sola respiración.

- Tres años Ginny… han pasado tres años- contestó con tristeza y remordimiento, cabizbajo y sin atreverse a encontrarse con la mirada de la pelirroja.

El mundo se había detenido para Ginny. Había escuchado la respuesta, pero ésta estaba fuera de toda lógica.

- Tres años desde la batalla contra Voldemort…-

Sin saber por qué, Ginny comenzó a reírse sin control. Unas lágrimas resbalaban por sus mejillas, en contraste con la risa. La mente de Ginny estaba confundida. Realmente era una locura lo que estaba escuchando. Los Weasley se levantaron preocupados. Fred intentó ir por un sanador, pero Harry lo impidió. Era tiempo de que Ginny se enterara de todo. No podría volver a pasar por un momento así.

- Desde aquel día… hasta el día de hoy… yo no había venido a visitarte…- continuó Harry mientras los padres Weasley bajaban la cabeza sintiéndose culpables.

La risa de Ginny había cesado, y ahora solo corrían unas lágrimas silenciosas que reflejaban su incomprensión y desesperación.

"Esto es un sueño… una pesadilla… tres años… es una locura…" pensaba Ginny sin poder articular palabras.

- Eso es lo que ocurre…- dijo Harry deteniéndose un momento. Su mano jugaba con el giratiempo en el bolsillo. No se atrevía a usarlo… aún… tenía la esperanza de que no fuera necesario utilizarlo.

Ginny sollozaba, pero finalmente recuperó el habla.

- ¿Tres años?… ¿No viniste?- preguntó de nuevo con un miedo indescriptible. Si eso era verdad… quería decir que Harry había seguido su vida sin ella, y que Hogwarts había quedado muy atrás, y que Hermione y Ron trabajaban. De pronto todo cobró sentido. "Supongo que tiene mucha presión por parte del Ministerio", las palabras de Fred daban vueltas en su cabeza. Ron sin duda trabajaba para el Ministerio ahora. La vida había continuado sin ella. El tiempo no había tenido compasión y había seguido su curso, olvidándola.

- Harry…- dijo sin atreverse a hacer la pregunta que rondaba su mente. "¿Conseguiste a alguien más…? ¿Alguien que ocupó mi lugar…?"

- Yo…- Harry comprendió la pregunta silenciosa de Ginny. Pero no tenía fuerzas para responderle. Sus dedos jugueteaban cada vez más nerviosos con el pequeño objeto en su bolsillo. Sus dedos pasaban una y otra vez por la cadena que sostenía al reloj de arena.

Ron se había levantado, repentinamente furioso al distinguir la inseguridad de Harry.

- ¡Dile lo que pasa Harry!- gritó señalándolo. – Dile que te olvidaste de ella…- dijo perdiendo toda lógica y raciocinio. – ¡Dile que ahora andas con Hermione!-

Los ojos de Ginny se abrieron por la sorpresa. Nadie decía una sola palabra, y solo se escuchaba la respiración agitada de Ron.

- Harry… Hermione…- dijo Ginny sin saber a quien mirar. No era posible. ¿Hermione y Harry? Pero si Hermione y Ron habían…

- ¡Ron!- gritó Hermione plantándose firmemente ante el pelirrojo. Levantó la mano y la estampó una, dos… tres veces en el rostro de Ron, quien la miraba estupefacto pero comprendiendo finalmente lo que irresponsablemente había dicho.

Hermione estaba furiosa.

- Ginny… Harry y yo no somos nada. Debes saber que yo ando con Draco. Tu hermano es demasiado inepto… y me alegro de que jamás me haya buscado después de la batalla…- dijo conteniendo las lágrimas, pero desquitándose de lo que Ron había dicho. Le dolía ser tan dura con él, pero sabía que nunca aprendería y que todo era diferente entre ellos ahora.

Ginny la miraba sorprendida, pero no tanto como Ron. Había dicho que andaba con Draco? ¿Draco? Su… Hermione… y ¿Draco? La incomprensión fue dando paso a la furia nuevamente.

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¿Qué tal va? Mañana el final…