Capítulo 4: La salida
El resto del fin de semana la pasé muy bien. Las chicas se quedaron a dormir en casa y el sábado por la tarde, las chicas y yo fuimos al Caldero Chorreante a tomar algo. Nos sentamos en una de las mesas del final, cerca de la puerta por donde se iba a El Callejón Diagon, y pedimos unas cervezas de Mantequilla.
Charlamos animadamente un rato mientras tomábamos nuestras cervezas, luego pagamos, y cuando estábamos a punto de salir, entró un grupo de chicos que venía hablando y riendo. Entre ellos, estaba Draco... Y parecía liderar el grupo. Luego estaban Crabbe, Goyle, Zabini y un chico alto como Draco, rubio de ojos celestes.
¡Ya Draco! ¡Déjame en paz! Dijo el chico rubio.
Era una broma Malcom. Dijo sonriendo. – Bien muchachos, ¿Qué pedimos? Preguntó animado. Se veía tan lindo ese día... Llevaba unos jeans gastados y con algunas rasgaduras pequeñas que estaba a la moda, una remera negra con escrituras en blanco, unas zapatillas negras y una mochila en la que seguro tenía algún abrigo y algo más... Se veía algo abultada. Iba con el cabello mojado y unos mechones le caían sobre la cara. Se veía realmente sexy así.
Eeeh, eeeh... Es tu hurón. Me dijeron las chicas sonriendo.
No le llamen así. Dije. En ese momento Draco se dio vuelta y se quedó mirándonos. Sonrió.
Pidan algo por mí chicos, ya vuelvo.
¿Draco? ¡Draco! Dijo Malcom.
Déjalo, se va a ver a una chica. Respondió Zabini.
Oh, ya veo.
Se acercó hasta nosotras y saludó primero a las chicas. Parecía feliz de encontrarme allí. Al acercarse para saludarme, me dio un beso en los labios... Lo cual no me molestó en lo más mínimo.
¿Cómo están bellezas? Dijo haciéndose el galán.
Bien, gracias hurón. Respondió Hermione. – Lo de hurón... Va de cariño. Agregó.
Sí... No hay problema Granger. Dijo Draco. - ¿Y tú preciosa? ¿Cómo estás?
Bien, gracias Draco. Sonreí. – Veo que tu ojo ya está bien.
Sí... Mamá lo curó ayer cuando llegamos a casa. Estuve todo el día pensando en ti y ahora te encuentro aquí. ¿Qué coincidencia, no?
Supongo... Dije. Estaba cohibida, su presencia me hacía sentir algo... Rara... No mal, pero, estaba... Como describirlo... ¡Intimidada! Oh Dios mío. Nunca me había pasado nada igual. En eso se acercó Malcom.
Hola señoritas. Saludó cortésmente.
Hola. Saludamos las tres al mismo tiempo. Era muy parecido a Draco... Era rubio... Muy parecido en contextura física... Y de cara también, era casi idéntico... La única diferencia era el color de ojos. ¿Qué pasaba allí?
Chicas, les presento a mi hermano mellizo. Dijo Draco. – Malcom, ella es Ginny Weasley, Hermione Granger, y Silvana Potter... Mi... Lo miré. – Mi mejor amiga. Sonrió. Lo abracé.
Mucho gusto señoritas. Besó las manos de las tres. ¡Vaya si era educado este chico!. – Es un placer conocer chicas tan bellas. Y díganme... ¿Deben soportar a mi hermano?
Solo en algunas clases. Sonrió Hermione.
Mmmh. ya veo. ¿Y están en la misma casa todos?
No. Respondí. – Nosotras tres estamos en Gryffindor.
Vaya, tres hermosas leonas. Dijo. - ¿Y van juntas?
Sólo nosotras dos. Respondió Ginny acercándose a mí. – Somos un año menor que Hermione y Draco.
Aaaah ya... Bueno... Draco, te esperamos hermanito.
Bien, ya voy.
Hasta luego señoritas. Sonrió seductoramente y se marchó.
¿Hermano? Pregunté.
Sí... Es menor que yo 7 minutos. Respondió. – Y no es tan guapo como yo.
No, es mucho más guapo que tú. Dijo Ginny, mirando hacia la mesa donde se encontraban los amigos de Draco.
¡Vaya! ¡Gracias por lo que me toca! Dijo sonriendo.
No, es mentira... Tú eres mucho más lindo. Le sonreí.
Por eso me gustas tanto. Dijo. Se acercó hasta mí y me dio un beso.
Vaya, haré eso más seguido. Dije cuando se separó.
Jaja. Me sonrió. - ¿Qué harán chicas? ¿Quieren tomar algo con nosotros? Nos invitó.
No gracias Draco. Dijo Hermione.
¿Por qué? Puso casa de apenado.
Debemos ir a comprar algunas cosas...
Ya veo... Dijo. - ¿Y tú Sil?
Yo... Las miré.
Nosotras compraremos tus cosas Sil. Respondió Ginny.
¿Seguras?
Sí. No te preocupes... Danos la lista y ya...
Pero...
Cállate y danos la lista de una vez. Dijo Hermione guiñándome un ojo.
¿Quieren que las acompañe y luego sales conmigo por ahí? Dijo Draco.
¿Quieres eso?. Pregunté.
Claro... Si no les molesta.
Claro que no. Respondió Ginny.
Bien... Vamos...
Se acercó hasta la mesa donde estaban sus amigos y les dijo que se iría con nosotras. Yo me sentía en la nube 9, y las chicas cuchicheaban entre sí.
Draco se acercó, acechado por las frases que sus amigos le gritaban entre risas, y entramos al Callejón Diagon.
Cuando las chicas y yo entramos a la tienda de Madame Malkin, Draco me dijo que lo esperara ahí, que debía hacer algo, y se alejó.
Nos probamos algunas túnicas y vestidos, y cuando ya estábamos saliendo con las bolsas, Draco apareció ahí con una caja que tenía un moño rosa. Me lo entregó.
Un pequeño regalo para mi lindo ángel. Dijo sonriendo. Yo lo miré con los ojos como huevo y tomé la caja. Tenía algo no muy pesado dentro.
¿Qué es?
Ábrelo y sabrás. Dijo sonriendo. – Espero que te guste.
Haber...
¡Ábrelo, ábrelo! Decían las chicas. Dejé las bolsas en el suelo y abrí la caja. Dentro había un pequeño gatito blanco de ojos grises.
¡Hay Draco! Dije tomando al pequeño gatito en mis manos. - ¡Es hermoso! Dije sonriendo. – Muchas gracias, no debías molestarte. Le dije.
No es ninguna molestia... Pero por favor, que no lo agarre tu perro... Dijo serio. – O el gatito será historia. Sonrió. Lo abracé.
Gracias, es tan lindo como tú.
Oye, pobre animalito. Dijo Hermione sonriendo, mientras le hacía unos mimos al gato.
Continuamos con las compras. Las chicas y yo nos turnábamos para llevar al gatito, y pensábamos en nombres.
Compramos pergaminos, tinta, plumas y gastamos un poco de dinero en algunas chucherías lindas que vimos por ahí. Al finalizar el día, teníamos como 8 bolsas cada una, y debíamos irnos a casa caminando... Iba a ser algo difícil, ¿no? ¿Ustedes qué creen?...
Vamos en mi auto. Dijo Draco. Las chicas se miraron.
¡Draco, te adoramos! Dijeron ambas. Yo sonreí.
Volvimos al Caldero Chorreante, y al salir de allí, vimos muchos autos en la calle. Con las chicas pensamos que deberíamos caminar hasta encontrar el auto de Draco, pero nos llevamos una gran sorpresa cuando señaló el que estaba justo frente a la entrada. Era un Mercedes Benz nuevo, descapotable. Tenía asientos de cuero, estéreo con CD, y un pequeño minibar en la parte de atrás. Subimos y cuando arrancó, decidimos usar el cinturón de seguridad... Por si acaso, ya que Draco manejaba muy bien. Pasamos a dejar a Ginny en La Madriguera, a Hermione en su casa en uno de los barrios privados a las afueras de Londres, y luego me llevó a casa.
¿Quieres ir al cine, o a tomar un helado o algo? Preguntó.
Uhm... Pregunté, a ver si me dejan. Respondí.
Bajaré contigo, ¿sí?
Claro. Sonreí. Nos besamos. No éramos novios... Pero parecíamos...
Me ayudó con las bolsas y entramos a casa. Saludó cortésmente a papá, a mamá y a Harry. Yo dejé las bolsas de las compras en mi cuarto y bajé enseguida. Papá y Draco estaban charlando en el living. Yo me fui a la cocina, donde estaban Harry y mamá preparando la cena.
Mamá, ¿Puedo salir con Draco?
No. Dijo Harry.
Tú no te metas. Le dije. – Vamos mami, di que sí, ¡porfa!. Puse mi mejor cara de "por favor" y me dejó.
Vuelve antes de la 1:00 AM. ¿Sí?
Claro. ¡Gracias mami! La abracé. – No sabes lo importante que es esto para mí.
Me lo imagino.
Oye, un segundo... ¿Por qué puede salir hasta más tarde que yo si es menor? Dijo Harry confundido.
Es que ella sale con un chico mayor Harry. Además Draco es muy confiable. Respondió mamá.
Sí, tan confiable como dejar a un gato cuidando un pájaro... Dijo Harry por lo bajo.
Gracias mami. Volveré antes de la 1. ¡Adiós!. Le di un beso en la mejilla, subí a mi cuarto, me puse un blazer color chocolate que combinaba con mis zapatos, una cartera pequeña marrón también, con incrustaciones de piedras, puse allí mi celular, la billetera y algunas cosas de "belleza" y bajé.
¿Lista? Dijo Draco.
Sí. Sonreí.
¿A qué hora vuelves Sil? Preguntó papá.
Antes de la 1... Eso dijo mamá.
Bien. Si la traes más tarde Draco, no tendrá permiso ya eh. Le guiñó un ojo.
Está bien señor Potter. Hasta luego. Se dieron la mano. Yo le di un beso en la mejilla a papá y salimos.
Te ves hermosa. ¿Te cambiaste de ropa?
Sí... Gracias. Sonreí.
Te ves muy sexy. Me dio un beso en la mejilla.
Subimos al auto y nos fuimos. Me invitó al cine, luego fuimos a cenar a un fino restauran y por último, para terminar la romántica velada, fuimos a caminar por el puente que estaba sobre el riachuelo. La luna se reflejaba en el agua y nosotros íbamos charlando tomados de la mano. Realmente Draco era un caballero, de esos chicos que ya no hay busques por cielo y tierra.
Cerca de las 12:30 estábamos regresando del paseo por el parque.
Tengo frío. Le dije.
Ohh pobre mi angelito. Me abrazó. – Espero que no te enfermes.
No... Así estoy mejor. Le sonreí y por instinto, le di un beso en los labios. – Lo... Siento... No quería... En realidad sí pero... Fue algo... Lo lamento. Le dije, mirando al suelo.
Es el mejor beso que me han robado. Dijo. – Pero... Mejor será si me lo devuelves. Sonrió y me besó.
Regresamos al auto y estuvimos un rato de mimos y besos ahí...
