Capítulo 8: ... ¿Voldemort?...
Al día siguiente de todo lo ocurrido con Malcom (maldito patán...) le dieron el alta a Draco.
Como sus padres estaban "ocupados", me encargué de acompañarlo hasta su casa. Al salir del hospital, Draco respiró profundamente y sonrió. Luego me comentó de lo feliz que estaba de poder respirar aire fresco.
Uno de los autos de los custodios que papá me había puesto estaba esperándonos en la calle. Cruzamos y entramos al auto.
¿Dónde señorita Potter?
A la mansión Malfoy, por favor.
Bien.
Gracias Peter. Sonreí.
Draco iba muy callado y tranquilo mirando por la ventana. Yo iba estudiando, tenía un examen al día siguiente, y parecía ser difícil. A partir de mañana ya me quedaba en el colegio lo que quedaba de año escolar, que no era más que un mes...
Te ves muy linda hoy. Escuché que decía Draco. Levanté la vista de mis apuntes y lo miré.
Gracias Draco. Sonreí.
No es nada... También sonrió. – No te has cruzado a mi hermano hoy, ¿verdad?
No... ¿Por qué?
Tampoco fue al hospital... Desgraciado... Dijo con un brillo de maldad en los ojos.
No es para tanto, solo fue un beso... Dije tratando de no darle importancia al tema.
Pero no tiene por qué besar a alguien que no quiere... Lo hizo en contra de tu voluntad. Ya verá cuando lo encuentre por ahí...
Tranquilízate. Enserio, no importa.
El resto del viaje seguimos callados.
Al llegar, bajé con Draco y lo acompañé hasta la entrada.
¿Vienes? Preguntó
No lo sé... No creo que sea buena idea. Dije mirando hacia arriba. En la ventana superior estaba Malcom saludándome.
¿Por qué? ¿Qué pasa? Miró hacia la ventana también.- ¡Ese maldito!. Exclamó entrando rápidamente.
¡Draco, no peleen!. Dije, pero ya era tarde. Subió las escaleras rápidamente y desapareció de mi vista. - ¡Rayos! ¡Este chico nunca me escucha! Entré corriendo también y subí las escaleras.
Al llegar hasta arriba, escuché ruido en un cuarto que estaba algo alejado, así que fui hasta ahí y los encontré. Estaba Draco encima de Malcom, golpeándolo, y Malcom no se defendía ni nada por el estilo pero... Lo miré más atentamente. ¡Estaba sacando su varita! Corrí hasta ellos, pero no llegué a tiempo.
¡CRUCIO!. Gritó Malcom, apuntando hacia su hermano. Draco cayó a unos metros de él, en el suelo, retorciéndose del dolor.
¡¡¡Draco!. Grité desesperada, acercándome a él. – Maldito seas Malcom. ¿Qué rayos te sucede imbécil? ¡No puedes hacerle algo así a tu propio hermano!
Pues como ves, lo hice. Sonrió.
¡Detenlo! ¡Has que pare! ¡Lo estás matando!. Le grité asustada.
¿Por qué? ¡Que muera! Ese desgraciado infeliz me quitó todo lo que más quiero.
Malcom, te lo ruego, detén el hechizo. Lo miré con los ojos llenos de lágrimas.
Pero tú... Me tomó fuertemente por el brazo. – Te vienes conmigo. Hay alguien que necesita de tu ayuda.
¿Qué?... ¿De qué hablas?...
Ya sabrás de qué hablo primor. Detuvo el hechizo. Draco se quedó tendido en el suelo, tratando de recuperarse.
¡Draco! ¿Estás bien?
Eso creo...
Ya vámonos, por Dios. Me tomó aún más fuerte del brazo y tomó con la mano izquierda una copa de oro que había sobre el escritorio del despacho.
Inmediatamente nos aparecimos en un lugar polvoriento, sucio y muy oscuro.
Ahora el Señor verá de lo que estoy echo. Sonrió con maldad.
Yo lo miré. ¿Adónde estábamos? ¿Qué había querido decir cuando me había dicho que necesitaba de mi ayuda?
Caminamos largo rato por un pasillo lleno de cosas sucias y rotas, hasta llegar al final, donde una puerta de madera se abrió, haciendo un chirriante ruido estremecedor. Me empujó y caí en el suelo, dentro del cuarto. Al levantar la vista, me encontré de frente con un horrible rostro deforme y mutilado. Parecía... Una serpiente. Me miró sonriendo maldadosamente y luego dirigió su vista hacia Malcom. Yo me alejé de aquella cosa arrastrándome un poco por el mugriento suelo.
Se la traje señor. No es Harry Potter, pero servirá de señuelo. Dijo sonriente, satisfecho por su logro.
No importa que no sea Harry Potter, Malcom, tenía que ser una descendiente directa de alguna persona de mi familia, servirá para mis planes. Ahora... Llévala a la habitación que le preparó Colagusano antes de huir, y enciérrala allí, no quiero que se escape.
Sí mi Lord. Respondió Malcom, haciendo una reverencia.
Malcom, ¿Qué pasa aquí? Pregunté muy asustada, caminando detrás de él.
¿Qué acaso no reconociste a ese hombre de ahí dentro?
¿Eso era un hombre? Pregunté en voz baja.
¡Idiota!. Se dio media vuelta y me dio una bofetada. Caí al suelo. – No reconoces a una persona de tu propia familia, qué estúpida eres. Dijo tomándome con fuerza por el brazo. – Levántate de una vez y vámonos.
¿De mi familia has dicho? Pregunté una vez levantada.
Sí, ese hombre de allí era Lord Voldemort. Respondió de mala gana, empujándome dentro de otra habitación. Caí en la cama.
¿Y ese hombre qué rayos tiene que ver con mi familia? ¡Por Dios! No seas loco, ¡Quiso matar a mi hermano y a mis padres!. Dije furiosa. ¡Qué error tan grande que había cometido!
La loca eres tú pequeña, creas o no, Voldemort es tu pariente... Es el tío de tu madre, es por eso que le sirves para volver a recobrar fuerzas y así ser el mago tenebroso más grande que haya habido jamás.
¿Qué?... Murmuré.
Ya, descansa. Cuando el señor te necesite vendré a buscarte. Cerró la puerta.
¡No, espera! ¡Malcom!. Me levanté rápidamente de la cama y traté de abrir la puerta, pero no pude, estaba trabada. - ¡Alohomora!. Apunté con la varita hacia la puerta, pero no funciono el hechizo.
Estuve un rato intentando salir de ahí, pero nada funcionaba. El fuego no quemaba el suelo de madera, no quemaba la puerta, intenté tratar de aparecerme en otro lugar, y tampoco funcionó, hasta había utilizado el hechizo de las cadenas mágicas. Las había enganchado en la puerta y tirado de ellas, pero tampoco funciono... El lugar estaba protegido contra hechizos...
Mientras tanto en otro lugar de Londres...
Draco ya se había recuperado. Al darse cuenta de que Malcom me había llevado con él, se dirigió a la entrada. Corrió hasta el auto y entró.
Peter, llévame a casa de los Potter. Dijo Draco mientras se subía al auto.
Pero señor Malfoy, ¿Y la señorita Potter? Preguntó preocupado.
¡Se la ha llevado mi hermano! Vámonos.
Ya...
Arrancó y en un 2x3 ya estaban en casa de mis padres. Draco entró corriendo a la casa, sin pedir siquiera permiso. Mamá pensó que era un ladrón y salió con la varita en alto, pero al ver que era Draco lo recibió sonriente.
Hola Draco querido. Ya estás mejor, ¿no? ¿Y Silvana?
Lily, tengo malas noticias, debemos actuar con rapidez.
¿Qué pasa? ¡Draco, no me asustes!
¿Dónde está Harry?
En su cuarto... ¿Qué sucede?
Mi hermano mellizo es un mortífago, y sospecho que sé ah llevado a Silvana para hacer regresar a Voldemort. Dijo mientras subía las escaleras.
¿Qué? Murmuró mamá, quedándose parada sin saber que hacer.
Draco entró en el cuarto de Harry y entró. Ahí también estaba Ron.
¿Qué crees que haces Malfoy? Dijo Harry, mirándolo sorprendido.
Harry, rápido, debemos irnos... Buscar ayuda, algo...
¿Qué rayos te sucede? Preguntó Ron, levantándose del suelo (se había caído del susto de que Draco entrara tan precipitadamente)
¡Mi hermano se llevó a Silvana! Gritó Draco, desesperado.
¿¡Qué diablos! Harry se paró de la cama y bajaron corriendo los tres.
¿Qué haremos? ¿Sabes dónde están?
Si lo supiera no hubiera venido a pedirte ayuda. Respondió Draco.
Ehm... Bien... Entonces... Harry se puso a pensar. ¿Qué podían hacer?... - ¡Ya lo sé!
Se comunicó con Sirius y en un momento ya estaba en casa. Draco le comentó la situación a Sirius y los cuatro (a mamá la obligaron a quedarse en casa), se fueron a buscar a Dumbledore.
En algún lugar abandonado, al sur del Valle de Godric...
Ya me había cansado de golpear, patear y echar hechizos contra la maldita puerta, así que me senté en la cama. ¿Alguien iría a buscarme?... No... Quizás pensaban que estaba muy cómoda y segura con Draco en su casa...
Me acurruqué en la cama y sin pensarlo, me quedé dormida.
Pasaron algunas horas, hasta que desperté con los gritos de alguien...
¡Ya idiota! ¡Te dije que la traigas!
Sí señor, ya la traigo...
Malcom abrió la puerta de un golpe y me tomó por el brazo.
¡Oye qué té pasa! ¡Suéltame! Grité golpeándolo con mi mano libre.
El señor te necesita niña.
¿Qué me harán?
Ya lo sabrás...
Me llevó hasta el jardín trasero. Ya era de noche. En el suelo se veían reflejadas las sombras de los árboles casi sin hojas, y la luna se reflejaba en el lago. ¿Dónde estaba?...
Al llegar cerca de un lugar donde había un círculo con velas y un caldero más alejado de ahí, Malcom me arrojó dentro del círculo que formaban las velas. Por poco me quemo una pierna.
Ahí la tiene señor... Es toda suya.
Una fantasmagórica figura se acercó hasta mí, con una navaja en la mano. ¿Qué me iban a hacer?...
