Capítulo 12: El relicario de los Black

Ginny me dijo que iría a ver a los chicos y traería algo para que comiéramos. Yo hice un gesto de aprobación y me quedé acurrucada en mi cama, abrazando mi gatito...

Ginny, ¿puedo pasar?... Dijo Draco, desesperado.

¿Para qué? ¿Quieres seguir engañándola? Draco, no sabes lo mal que se siente... Está destruida... No la dañes más.

Ginny, por favor, necesito hablar con ella... La tomó por los hombros y la miró suplicante. Ginny se quedó unos momentos pensando y luego entró con él.

Escucha... Yo voy a ir a ver a mi hermano y a los chicos, así que... Volveré en unos momentos... El cuarto es arriba a la derecha, el que está al final del pasillo. Si cuando regreso está peor, te golpearé. Amenazó.

Bien... Gracias Ginny. Draco subió corriendo las escaleras, y ella salió de la sala común.

Draco caminó lentamente por el pasillo pensando en lo que iba a decirme al llegar al cuarto. Estaba nervioso y sus manos estaban sudorosas. Al fin llegó hasta la habitación... Tocó la puerta dos veces y entró. Yo no respondí porque pensé que era Ginny.

¿Tan rápido volviste? Pregunté dándome vuelta para mirarla... Pero me llevé una gran sorpresa. - ¿Qué haces aquí?

Sil... Necesito hablar contigo. Dijo acercándose.

¿Qué quieres decirme? ¿Qué lo que vi no era verdad? ¿Solo una ilusión? Draco... Vete... No quiero hablar contigo.

Por favor... Solo un minuto... Te lo ruego. Dijo acercándose hasta mí.

Bien... Me senté en la cama. – Comienza.

Draco me dijo que Pansy lo había engañado diciéndole que me había visto a mí con Ron besándonos y que se lo había llevado al salón de trofeos, alegando que allí estábamos Ron y yo. Me dijo que Pansy lo había empujado dentro del salón cuando él se dio cuenta de que allí no había nadie y que luego lo había acorralado contra la pared y que ella le había desacomodado la ropa.

En fin... Yo estaba tratando de quitármela de encima cuando tú entraste y nos viste en una situación muy desfavorable... Dijo finalizando el relato. Parecía estar diciendo la verdad...

Harry me dijo a mí que los había visto a ti y a Pansy besándose en el salón ese... Y Pansy te dijo lo mismo a ti, así que... Nos miramos y sabíamos lo que el otro estaba pensando. – Ellos tramaron todo... Dije.

Así parece ser. Dijo Draco. – Me crees, ¿verdad?...

Sí, te creo...

¡Gracias! Draco se tiró sobre mí en la cama y me abrazó y nos besamos.

En ese momento, entró Ginny.

Ejem... Carraspeó.

¡Ginny, lo siento! Dijo Draco, sentándose a mi lado en la cama. Ambos sonreíamos tímidamente y Ginny se despanzurraba de la risa.

Lamento haberlos interrumpido... Veo que se reconciliaron.

Todavía no oficialmente. Dijo Draco.

¿Cómo que no? Lo miré.

Así es... Metió la mano en el bolsillo de la túnica y sacó la alianza que yo había tirado cuando lo vi con Pansy. - ¿Aceptas volver conmigo?...

Claro que sí amor. Sonreí y me puse la alianza. Nos besamos.

¡Hay, qué lindos! Dijo Ginny sonriendo y aplaudiendo.

Los tres salimos de la torre de Gryffindor luego. Íbamos charlando animadamente los tres cuando nos topamos con Pansy en un pasillo. Cuando pasó a mi lado, me golpeó con el hombro. ¿Qué demonios le sucedía a esa estúpida?

¿Qué rayos tienes? Dije volteándome. Se dio la vuelta y me miró.

¿Me dices a mí niña? Dijo mirándome de arriba abajo.

Claro que sí. Respondí.

No te metas conmigo mocosa. ¿O acaso quieres pelear conmigo? Te ganaría en todas las formas posibles. Dijo mirándose las uñas, con superioridad.

¿Eso crees? Saqué mi varita.

Claro que sí. Sacó su varita también.

Bien... ¡Babosas! Apunté hacia ella. Pansy cayó de rodillas al suelo, escupiendo babosas.

¡Confundus! Dijo cuando estuvo un momento sin escupir babosas.

¡Sil! Dijo Ginny. - ¡Finite Incantatem! Dijo apuntándome con la varita. Draco se acercó hasta mí.

¡Dejen de pelear! No vale la pena.

Pero Draco...

Yo discutía con Draco cuando Ginny se acercó y finalizó el hechizo que yo le había lanzado a Pansy. Ésta se levantó cuando ya estaba bien, empujó a Ginny y me apuntó con la varita.

¡Cuidado chicos! Gritó Ginny.

¡Expelliarmus! Gritó Pansy, quitándonos las varitas a los tres.

Devuélveme mi varita. Dije acercándome con los puños en alto.

¿A sí? No puedes hacerme nada idiota... No tienes arma... ¡Crucio! Me apuntó con su varita y caí al suelo, retorciéndome del dolor. Sentía que me golpeaban con algo parecido a un cinturón o algo por el estilo. Pansy me miraba sonriendo malignamente mientras Draco estaba en el suelo, desmayado y Ginny estaba amarrada de la baranda con unas gruesas sogas. – Pobre Sil... Está sufriendo y muy pronto morirás... Qué desgracia. Dijo riendo. - ¿Quién vendrá a ayudarte?... ¡Nadie! ¡Nadie puede ayudarte, porque no saben dónde estás!

Yo... No... Diría lo mismo... Dije como pude en el suelo aún, sintiendo que me golpeaban fuertemente unas cadenas. Me dolía todo el cuerpo y ya estaba comenzando a quedarme inconsciente cuando vi que la profesora McGonagall y Harry se acercaban.

Harry le quitó la varita a Pansy y la encadenó a una silla que había ahí en el pasillo junto a una puerta. La profesora McGonagall finalizó el hechizo que me había dejado ya inconsciente y despertó a Draco. Harry había desatado a Ginny.

Me llevaron a la enfermería y estuve ahí un día y una noche entera inconsciente, con marcas en todo mi cuerpo. Pansy había sido llevada a Azkaban y en algunos días más comenzaba su juicio.

El jueves por la tarde desperté. Estaba dolorida y al mirar mi cuerpo tenía unas horribles marcas rojas largas.

Niña, por fin despiertas. Dijo Madame Pomfrey.

¿Qué pasó? ¿Qué día es hoy?

Pansy Parkinson te torturó con cruciatus y desde el martes por la noche estás aquí inconciente... Creí que quizás habías muerto. Dijo metiéndome una cucharada enorme de un horrible jarabe.

¡Iugh! ¿Qué es eso? Dije con asco.

Es para que te mejores... En unas horas estarás como nueva y podrás irte.

¿Y mis amigos?...

Están en el partido de Quidditch.

¿Qué? ¿Quién juega?

Creo que Slytherin contra Gryffindor. ¿Por qué?

Que suerte que no estoy allí afuera...

¿Por qué lo dices?

Es que mi novio es de Slytherin y mi hermano de Gryffindor... No iba a poder hacerle hinchada a ambos equipos...

Ya veo. Sonrió. – Bien niña, te dejo... Debo hacer algunas cosas más aún.

Se fue. Yo me paré y me acerqué a la ventana. Todos aplaudían. Parecía que Gryffindor acababa de anotar un tanto. Me acosté. Me sentía muy adolorida... Estuve un rato pensando hasta que se apareció Dobby encima de la cama.

¡Dobby! ¡Qué susto me he llevado! Dije mirándolo con los ojos como huevos.

Lo siento señorita Potter... Es que me enteré de lo sucedido por el periódico y quería saber cómo se encontraba, pero el señor no me dejaba salir de casa, tenía mucho trabajo que hacer. Dijo jugueteando con sus largos dedos.

Está bien. Sonreí. – No debiste preocuparte.

Es que el señor me mandó a traerle algo señorita...

¿Qué señor Dobby?

El señor Malfoy...

¿Lucius es tu amo?

Sí... ¿Usted conoce al señor?

Claro que sí, yo salgo con Draco... Conozco a Lucius y a Narcisa.

Oh ya veo... Con razón estaban tan preocupados. Le mandaron esto señorita. Sacó un paquete pequeño y me lo entregó. Lo abrí.

Dentro había un bellísimo colgante de oro que tenía una piedra rosa incrustada en el medio, y la cadena era de oro también. Había una nota pequeña dentro de la cajita.

La leí.

Silvana:

Querida, nos enteramos de tu pequeño "accidente". Esperamos que te encuentres bien y te recuperes pronto.

Te enviamos este regalo que es muy importante para nosotros... Es un colgante que ha estado en la familia durante siglos. Ah pasado de generación en generación de madre a hija en mi familia (Black). Debería habérselo dado a mi hija... Pero Draco es hijo único y no puedo tener más familia... Así que como ya eres parte de la familia, decidí entregártelo a ti. Espero que te guste y sepas cuidarlo bien.

El colgante tiene poderes. Por favor, cuídalo bien... Si cae en manos equivocadas que no sepan manejarlo estaremos en problemas. Confío en que sabrás usarlo bien.

Te quieren, Narcisa y Lucius.

¡Vaya! Exclamé al terminar de leer la carta. Tomé nuevamente el colgante y lo observé bien. - ¿Esta cosa tiene poderes?...

Así es señorita... Dijo Dobby.

Pues... No sé como usarlo así que... Solo lo usaré como colgante.

Señorita... El colgante tiene poderes que pueden ser muy malos o muy buenos... Funciona con los sentimientos del corazón. Si usted quiere con todo su corazón deshacerse de alguien, sucederá, así que le recomiendo que no lo use todo el tiempo, o puede tener grandes problemas... Dijo Dobby, mirándome fijamente con sus grandes ojos vidriosos.

Gracias Dobby. Te prometo que tendré cuidado.