Capítulo 14: La trampa

Al otro día, las chicas y yo estábamos tan emocionadas que comenzamos a prepararnos unas 3 horas antes de la fiesta. Con Draco habíamos quedado en encontrarnos fuera de la sala común, así que debía estar lista con tiempo...

¿Qué se van a poner chicas? Pregunté a Luna, Hermione y Ginny, que estaban maquillándose y arreglándose el cabello.

Vestido. Dijeron las tres al mismo tiempo.

Hay, ya sé, pero, ¿Qué vestidos?

El mío es celeste. Dijo Luna. – Me dijo mamá que me queda bien por mi color de cabello y de ojos... Se quedó unos minutos en silencio, pensando, y luego volvió al trabajo de hacerse rulos.

El mío es blanco. Dijo Ginny, mientras se maquillaba.

El mío es negro y tiene detalles en gris brillante. Dijo Hermione, mientras se alisaba el cabello y se peinaba.

Me muero por verlas ya listas. Dije con una mirada soñadora.

Seguimos charlando y arreglándonos un rato hasta que estuvimos listas. Luego nos pusimos los vestidos y todas quedamos impresionadas con el vestido de la otra... Eran todos muy bonitos.

Al llegar la hora de ir al baile, salí y Draco ya estaba esperándome. Me quedó mirando con los ojos bien grandes. Sonreí.

¿Qué pasa?

Te ves preciosa mi amor... Dijo dándome un tierno beso en la mejilla.

Gracias.

Tenía el cabello suelto con rulos, unos lindos aros rosa colgantes, el vestido rosa que me había comprado el día anterior, el colgante y unas sandalias taco alto rosa claro también.

Draco se veía muy lindo. Tenía un traje negro, zapatos negros, una camisa blanca y una corbata negra también, y tenía unos mechones de cabello sobre la cara, lo que le daba un aspecto más sexy. Se veía tan lindo...

Esperamos a que Harry y Ginny salieran y nos fuimos juntos. Íbamos a esperar también a Hermione y Luna, pero no sabíamos con quienes iban y en qué habían quedado, así que bajamos.

El gran salón estaba decorado muy lindo. El "cielo" estaba estrellado, había mesas decoradas con manteles blancos, velas flotantes y vajilla de oro. Luego había una música tranquila de fondo y había unas pocas personas. Con los chicos fuimos hasta una mesa y nos sentamos allí a tomar algo y charlar. Entre tanto, el Gran Salón se fue llenando poco a poco, hasta que quedó repleto.

Oigan... ¿Y Hermione?. Dijo Ginny, mirando alrededor.

No lo sé. ¿Te dijo con quién iba a venir?. Pregunté.

No, quería que fuera sorpresa.

Ya veo... ¿Y Luna?

Ella... Tampoco me dijo.

¿Vamos a buscarlas? Dije parándome.

Está bien. Ya venimos mi amor. Dijo dándole un beso a Harry.

Bien...

Volvemos enseguida amor. Dije acariciando el rostro de Draco suavemente.

Eh... A él le dieron un beso... Yo quiero uno también. Dijo Draco poniendo cara de perro mojado. Sonreí y lo besé. – Así está mejor. Dijo sonriendo, satisfecho.

Bueno... Ya venimos...

Ginny y yo subimos a buscar a Luna, pero no estaba en la habitación... Ni Hermione tampoco. Lo raro era, que no nos habíamos cruzado con ninguna de las dos al subir, así que Ginny y yo decidimos separarnos cada una en un piso así buscábamos mejor. Aunque, ¿Dónde podrían estar?...

Yo estaba en el último piso, ya en las mazmorras, buscando, cuando escuché un terrible ruido. Parecía un estallido o algo así... Bajé las escaleras corriendo. En el camino, me tropecé con Ginny, Ron y Hermione.

¿Qué fue eso? Dijo Ginny asustada.

No lo sé. Se escuchó hasta las mazmorras, vamos. Dije sacando mi varita.

Cuando llegamos hasta el Gran Salón, vimos todo el lugar sucio y destrozado. ¿Qué diablos había pasado allí? Dumbledore estaba tendido en el suelo y los profesores parecían desmayados. Los chicos estaban muchos escondidos debajo de las mesas, o espiaban desde el pasillo. Desesperada, comencé a buscar a Draco y a Harry. No estaban en ningún lugar...

Sil, Sil. Escuché una voz familiar. Me di vuelta.

¿Quién es?

Yo. Parvati entró al salón con cara de terror. - ¿Buscas a Draco, verdad?

Sí.

Se lo llevaron.

¿Quién? ¿Por qué?

Unos mortífagos aparecieron aquí, desmayaron a todos y luego se lo llevaron... No sé la razón.

¿Y Harry?

No lo sé, salió detrás de ellos.

¡No! Hay Dios... Estaba preocupada. ¿Qué querían los mortífagos con Draco?

Lo siento amiga... Es lo único que te puedo decir... No sé más que lo que vi.

Gracias Parvati... Gracias.

Me fui a buscar a los demás. Les comenté lo sucedido y decidimos ir a buscarlos.

Nos cambiamos rápidamente y nos largamos de allí.

¿En qué nos iremos? Dijo Ginny.

Buena pregunta...

Tengo una idea. Dijo Ron. Chifló y del Bosque Prohibido salió un viejo auto azul. – Ahí está... Sonrió.

¿En eso iremos? Dijo Ginny.

Es el antiguo auto de papá... El que le robé. Dijo poniéndose rojo.

Bien, vámonos...

Todos nos subimos al auto y cuando Ron le dijo que debía buscar a Harry, el auto comenzó a volar inmediatamente.

¿Cómo sabe dónde está?. Pregunté curiosa.

Es que ah de haber escuchado lo que sucedió... Este auto parece tener vida propia... Dijo Ron.

Yo creo que así es. Dijo Ginny.

Después de casi 2 horas de viaje, por fin llegamos. El auto bajó y de detuvo en una antiquísima casa de estilo inglés... Pero eso no parecía Inglaterra... Estaba casi segura de que estábamos en Finlandia o por ahí cerca. Hacía mucho frío. Nos bajamos del auto y observamos con detenimiento la casa.

¿Creen que estén aquí?... Interrogué mirando la casa con algo de miedo. El cielo estaba oscuro, no había luna, y eso le hacía dar un aspecto más horrible aún. Parecía una casa embrujada... Además, era enorme. Tenía 4 pisos y la mayoría de las ventanas estaban tapadas con tablas.

Pues... Dijo Ron observando algo con mucha atención. – Eso parece. Miren. Señaló al jardín trasero. Se veía una luz y parecía que había personas allí.

Bien... Entremos...

¡Chicas!... Son mortífagos... Nos matarán. Dijo Ginny, temblando de miedo.

Ella tiene razón. Dijo Hermione.

Pues no sé ustedes... Pero una de las personas que más quiero en mi vida está ahí y estoy segura de que los mortífagos esos no quieren nada bueno con Draco, así que aunque deba entrar sola, entraré. Dije con paso decidido.

Todos cruzaron miradas y luego entraron detrás de mí. Entramos a la casa procurando no hacer ruido y comenzamos a investigar todo. Pero aún había algo que me tenía inquieta... ¿Y Harry?...

Cuando íbamos hacia la cocina, una mano me tomó por el tobillo. Grité asustada y pateé lo que me había agarrado.

Auch... Esa voz me era familiar.

¡Lumus!. Apunté con mi varita y pude verlo, era Harry. Rápidamente lo ayudé a pararse. Estaba lastimado.

Eso dolió.

Lo siento hermanito... Estaba tan preocupada. Lo abracé. - ¿Qué te sucedió?

Pues... Me descubrieron... Y "jugaron" conmigo. Dijo con odio. – Estuvieron torturándome cerca de una hora con cruciatus... Me duele todo... Además tengo lastimado el brazo, porque me caí desde el 1º piso. Dijo como recordando algo feo.

Haber... Hermione lo revisó y para que de detuviera un poco el sangrado, le vendó la herida.

Oigan... Vamos a buscar a Draco. Dijo Harry. – Escuché que tienen planes para él...

Vamos...

Todos salimos al patio trasero. Nos escondimos detrás de unos arbustos y desde allí mirábamos todo. Draco estaba despierto, encadenado a una silla y tenía una mordaza en la boca. Estaba golpeado y sangraba. ¡Pobrecito! Quería sacarlo ya de allí... Pero me detuve... Si hacía algo mal, todos la íbamos a pagar. Esperamos un larguísimo rato ahí entre los arbustos, muertos de frío, a que los mortífagos se fueran.

Bueno querido sobrino... Te quedarás aquí toda la noche si no confiesas quién tiene el colgante Black. Amenazó una mujer de largo cabello negro y bolsas en los ojos... ¿Sobrino? Pensé...

Yo la conozco. Dijo Harry en voz baja. – Ella es Bellatrix Lestrange... Es hermana de la madre de Draco... Se escapó de Azkaban hace algún tiempo ya.

Tía, no me dejes aquí. Rogó Draco cuando le quitó la mordaza.

¿Hablarás?

No... No puedo...

Entonces muere congelado maldito traidor. Dijo abofeteándolo. En ese momento me paré y salí de detrás del arbusto, hecha una furia.

¡¡Ya basta!! Dejen de torturarlo... Yo soy la maldita infeliz que tiene su sucio colgante. Dije arrancándomelo. – Si es lo que quiere... Puede tenerlo... No me interesa. La mujer se quedó mirándome y luego sonrió con maldad.

Por fin apareces niña... Pensé que deberíamos quedarnos toda la noche aquí por ti... Me apuntó con la varita y el lugar de Draco lo tomé yo.

¿Qué?... ¿Qué pasa?... Draco... Lo miré. – Puedes... ¿Explicarme?...

Lo siento Silvana... Todo este tiempo todo fue una mentira... Un engaño...

¿Qué? ¡Draco! Yo te amo... Dije comenzando a llorar.

Yo no... Dijo mirando al suelo.

Oh qué conmovedora escena. Dijo Bellatrix. – Bien Draco, hazlo de una vez... No la dejes sufrir más.

No puedo hacerlo tía.

¿Qué?

No la mataré... La traje hasta aquí, pero no daré un paso más... No lo haré. No soy como tú y papá... Ustedes son asesinos... Yo solo una carnada. No esperes que por ser mortífago sea asesino, porque no lo seré. Adiós. Metió las manos en los bolsillos y se marchó.