Agradezco el review que me dejaron:
LaBelle Evans: Oye, sí, se me había olvidado el detalle; lo acabo de leer en el libro. Gracias por recordármelo, pero qué bueno que te haya gustado el primer capítulo.
Geraldine Potter.
Capítulo 2.
A la mañana siguiente, después de bañarse y desayunar, Draco no decidió ir a clases de buenas a primeras. Bastante rara decisión que sorprendió a sus amigos.
-¿Tienes algo, Draco? – preguntó Pansy en tono preocupado y tomándolo de las manos.
-No, sólo que... –
-Estás muy raro¿sabes? – interrumpió Goyle, dando un paso hacia su rubio compañero.
-Sí – continuó Crabbe a su vez con su grave y gangosa voz.
-Ya paren, quiero estar en paz. Necesito arreglar algo. – les dijo Draco con un tono de fastidio e intentando zafarse de ellos.
-Como quieras. Vamos a clase de McGonagall, ya saben cómo se pone. – les dijo Pansy a Crabbe, Goyle y a sus amigas, echando una última mirada a Draco y despidiéndose de él con un gesto en la mano.
Entonces, Draco se fue a caminar directo al lago, y se sentó. Sintió una rara especie de paz con intranquilidad: Quería que Hermione estuviera junto a él, pegada en su pecho, y él besándole la frente, diciéndole una y otra vez "Te amo", y escuchar lo mismo por parte de ella.
Pero eso sólo eran meras fantasías, ya que ella y sus amigos lo odiaban a muerte.
Entonces fue interrumpido por la campana que anunciaba la siguiente clase. Recordó que Slytherin y Gryffindor de séptimo curso tenían la hora libre. Y se le ocurrió algo. Tomó su bolso y se fue corriendo.
• • •
Hermione se había despedido de sus amigos Harry y Ron, por que tenía qué hacer una visita rápida la biblioteca, aún teniendo conciencia de que tenía una hora para escapar por un momento de sus obligaciones cotidianas. Entró ahí y vio a Draco con el rostro vuelto hacia ella, apoyada en sus puños.
-Espero que no me molestes, Malfoy – dijo Hermione molesta y recargando su gran bolso sobre una silla.
-No vine a molestarte – respondió Malfoy levantándose de la mesa, apoyándose sobre ella. – Vine a decirte algo. - le decía el rubio Slytherin acercándose lentamente hacia la chica.
-¿A qué?. ¿A decirme que soy una sangre sucia, que soy de segunda clase? Pues pierdes tu tiempo, por que, aparte – Y puso gesto de actitud pensativa, con el brazo derecho sobre el izquierdo cruzado y el dedo índice en la barbilla, con voz altiva. – No me importa el hecho de ser una sangre sucia, como a Ron no le importa ser pobre, ni a Harry el ser huérfano¿Tú crees? – contestó ella.
-Hermione... – Draco se había acercado a Hermione y tomó el rostro de ella entre sus manos.
-¡Suéltame! – La Gryffindor logró zafarse de Draco. Estaba muy raro. Jamás le había llamado por su nombre. Ella estaba de verdad asustada, sus nervios la traicionaban y no sabía qué responder. Su mano no daba con el bolsillo donde su varita reposaba, y el hechizo ideal para quitárselo de encima no llegaba a su mente. Pero él hizo otra cosa: no se lo pensó más, acercó su rostro al de ella y juntó sus labios con los de ella, sin pensar en nada más.
Espero que les haya parecido un poco más largo y que les haya gustado.
Subo luego el tercer capítulo.
Saludos:-)
