Nuevo capítulo!
Perdonen por no subirlos rápido, es que tuve unos pequeños problemas con la computadora y en una página en la que estoy registrada, por eso no había podido subir rápido el capítulo.
Acabo de publicar un fic llamado "Volverte a ver", que trata de Harry y Ginny. A ver pues, si les gusta.
Otra vez¡Perdónenme dando una vuelta al universo, por fa! (qué pesada, no?)
Los que me dejaron reviews:
LaBelleEvans: Oye, no entendí el mensaje¿no te gusta el nuevo giro de la historia? No importa, vale, pero así decidí hacer esto más rápido. Quise hacer a un Malfoy como lo conocemos, decidido a conseguir lo que quiere en ese momento, pero con el corazón ablandado. :-)
Este capítulo te lo dedico, LaBelle Evans. :-)
Capítulo 4.
Con Draco de vuelta...
-¡Por fin pude tocar sus labios! – se dijo en tono triunfante y frotándose los labios con suavidad. Y vino chocando con una mole, gracias a su distracción.
-Ah, eres tú, Crabbe. – dijo Draco sin darle importancia.
El mencionado se volteó hacia Goyle y compartieron miradas de extrañeza.
-Por cierto. ¿qué sigue? – preguntó Draco. Revolvió su bolso sin esperar respuesta y sacó su horario. – ¡Ah, sí! Pociones.
-Con Snape. ¡Me gustaría faltar! – dijo Crabbe.
-¿Saben? Yo no soporto a Snape. – dijo Goyle. Los dos comentaron lo anterior sin pensar.
-Ni yo, pero. ¿qué mas da?. ¿o no, chicos? – añadió Draco distraído.
-De veras, Draco, andas... no sé... misterioso. – contestó Goyle desvariando el verdadero tema.
-Sí. ¿qué tienes? – preguntó Crabbe con tono de preocupación.
-No, nada. – contestó Draco, igualmente que Hermione a sus amigos. – Mejor, vayamos a clase. –
-¡Ah!. ¡Qué bueno que te veo!. ¿Cómo estás, Draco? – Y, por su parte, Pansy moría por Draco, aunque muchos le daban el calificativo de una profunda y nerviosa obsesión. Ella había llegado con sus amigas hasta él.
-Bien. ¿Vamos a clase? – les preguntó Draco a su nutrido grupo de amigos. Todos se hallaban en torno a él.
-Vale. – dijo Millicent Bulstrode, después de un silencio.
- - - -
Hermione, en la clase del profesor Flitwick, no lograba acertar con los difíciles encantamientos Habelios, que eran para acomodar cosas pesadas con un básico por ciento de proximidad. Hasta Flitwick se dio cuenta de eso.
-¿Tiene usted algo, señorita Granger? – le preguntó el pequeño profesor Flitwick preocupado.
-N...no, profesor. Me encuentro excelente – dijo Hermione con una sonrisa.
-Bueno. ¿no es nada de preocuparse? – añadió el profesor Flitwick.
-Así es – Hermione contestó con seguridad.
-Bueno, prosigamos con la clase. – dijo Flitwick, alzando de nuevo su varita.
Pero no era verdad. Sólo en su cabeza rondaba ese beso con Malfoy, una persona a la que despreciaba a muerte; y de que sentía amor por Ron, y para variar no sabía ni a cuál irle. Ron valía más que Malfoy, por que era su amigo, la trataba bien (aunque a veces se peleaban por cosas sin importancia o por desacuerdos en algunos temas), y se preocupaba por ella. El Slytherin, en cambio, en todo momento posible la insultó, la trató de minimizar y la humilló públicamente, y le pareció muy raro de su parte lo de hacía rato.
-Sí, eso es – concluyó Hermione después de un gran rato de reflexión. –Trata de manipularme y humillarme, como siempre – pero Hermione se lamentó, echando su rostro entre su mano:
-Pero Malfoy comenzó a atraerme desde ese momento. –
• • •
En clase de Pociones, Draco se decidió a contarle a sus amigos lo que le pasaba.
-Está bien, muchachos, les digo lo que me pasa. – Fue por la larga insistencia de que se sentía mal. – Me encanta Granger. –
-¿Cómo? – reaccionó estupefacto Blaise Zabini, buen amigo de Draco.
Crabbe y Goyle compartieron miradas de sorpresa, y como eran muy torpes tiraron los ingredientes de la poción.
Snape no se dio cuenta. Bueno, sí, pero no le apetecía ni le gustaba quitarle puntos a su casa.
-¿Cómo que te gusta Granger?. ¿Hermione Granger, la de Gryffindor, la del primer lugar? – preguntaba Zabini muy desconcertado.
-Sí, ella. Y voy a luchar por que ella me quiera igual que como yo la quiero – le respondió Draco.
Ellos volvieron su mirada hacia sus deberes, algo aterrorizados. Y aún a la salida de clases no quitaban de su mente el probable uso de la maldición Imperius sobre el rubio.
El valor del que tanto requería no había llegado nunca. Al salir de clases, Hermione trataba de no encontrarse a Draco para nada (ni lo necesitaba), ni siquiera voltearlo a ver en los pasillos ni a las horas de comer, por que quería olvidar lo ocurrido. Pero unas horas ya transcurridas, mientras iba caminando por los terrenos del castillo platicaba con Ron y Harry, sintió el peso de una mirada sobre ella: No se equivocó, era Malfoy.
Lo miró rápidamente y se volvió a su plática con sus amigos.
-Ya, Hermione, cuéntanos lo que te pasa. – dijo Ron de repente, cambiando la conversación, y tomando la cara de su amiga con las manos de él.
-No, no lo vas a entender – dijo Hermione retirando de su rostro las manos del pelirrojo.
-¡Hermione! – gritó Harry.
-¡Ya, Malfoy me besó! – dijo ella perdiendo los estribos, avanzando hacia el interior del castillo.
Ron y Harry se miraron con la boca abierta. Era como si hubieran visto a un fantasma muggle.
¿Qué tal en lo que se quedó?
Ojalá estos capítulos no les parezcan rosas ni nada por el estilo.
Iba a decir al principio, que por fin Crabbe y Goyle piensan! No sé si se habían dado cuenta. A lo mejor sigo un poco después por que fue muy largo. Con un poco de suerte publico mañana el siguiente capítulo.
Saludos:-)
