Hola!

Más capítulo!

Aunque no dejen reviews, yo voy a seguir con la historia.


Capítulo 6.

Hermione iba corriendo en el pasillo, pensando. ¿Por qué dejaba que Malfoy le besara y le dijera cosas bonitas? No, no debía enamorarse de él, pero se veía tan sincero...

Y también estaba Ron. Era (o es) su amigo, se preocupaba por ella, pero no sabía por quién sentía amor.

En las clases, el Weasley buscó el asiento más alejado de ella y no le dirigió la palabra en todo el día y Hermione le comentó a Harry que si Ron no le quería hablar ni nada, respetaría su decisión, por que ella tampoco le hablaría más. Esto por que Harry pretendía que se volvieran a hablar, así como ella, en cuarto, intentaba que él y Ron volvieran a hablarse y ser amigos de nuevo.

Harry le aseguró a Hermione que iba a probar hablar con su amigo.

-Es terquísimo, pero me va a tener qué escuchar – le dijo Harry con un dejo de fuerza a su amiga, dejándola convencida.

-Por favor, me urge arreglar las cosas con él – dijo Hermione con un tono de ruego en su voz.

-Sí, a ver si logro algo – expresó Harry, tomando sus libros.

-Bien. Nos vemos – se despidió Hermione.

-Nos vemos. – se despidió también Harry.

Se emitieron un adiós con un gesto en la mano, y mientras tomaba su bolso en su hombro, Ginny se acercó corriendo, jadeando, hacia donde estaba Hermione, y confirmó derrotada lo que ella menos deseaba escuchar.

-No, no quiere hablar de ti. – le confirmó Ginny a Hermione.

-¡No puede ser! Harry va a hablar inútilmente con él – exclamó Granger triste, y después de unos instantes de silencio total le aseguró a Ginny con tono cortante, firme:

-Ya no le voy a rogar, y que se vaya a donde se le dé la gana. Dile eso, por si el consciente le marca que lo que está haciendo es de inmaduros. – Y, dicho esto, Hermione se despidió de quien ya no era su cuñada, y fue en busca de Draco.

Lo encontró en un pasillo desértico, solitariamente leyendo un libro. Se acercó a él con paso decidido, y sin saludarlo, lo atrapó del cuello y lo besó en la boca, lo apretó con su mano y el roce se hizo más profundo. Cuando se terminaron de besar, Draco expresó, juntando su frente con la de ella:

-Hermione, te amo. –

-Yo también. –

¡Cómo osó a decir eso! Pero ya era demasiado tarde, Draco la volvió a besar, esta vez con más ímpetu.

Lo peor aún no había pasado. Ron pasó con Harry por ahí, y por accidente la escena cayó a sus ojos. El descendiente de los Potter hizo grandes esfuerzos por detenerlo y alejarlo de ahí.

-Ron, habla con ella – le suplicó Harry a su amigo al alejarse de la zona.

-No, por estarse juntando con semejante gentuza – A la vez que respondía, se recargaba en la pared, más pálido que de costumbre. Cruzó sus brazos, atendiendo a su ego.

-Sus razones tendrá. Aparte, ella antes de eso, aborrecía al estúpido de Malfoy. Tal vez él la obliga, o la provocó, o lo peor... le echó un filtro amoroso. – le dijo Harry pensativo y asustado a la vez.

-Sí, será lo que tú quieras, pero no le vuelvo a hablar. Tenía qué haber sido conmigo ese beso. – le respondió Ron con dejo de dolor en su voz, haciendo enormes esfuerzos por no retorcerse de la rabia.

-Ron, Ron, amigo. Anda, vamos al dormitorio – le dijo Harry apresándolo por el hombro.

Volviendo a los ¿tórtolos?...

-¿Quieres que hagamos la ronda de la noche juntos? – le preguntó Draco a la niña de sus ojos.

-Tal vez, a lo mejor sí. – le respondió Hermione esfumando su mirada de él, titubeando dentro de sí.

Una pausa corta.

-Me tengo qué ir. Pansy me está esperando. – le dijo Draco como fastidiado de haber aceptado ir con esa chica.

-¿Para qué? – Hermione se puso muy celosa con ese hecho.

-Me quiere enseñar no sé qué tontería. – respondió Draco sin darle importancia.

-Perdón, pero es que me dan celos de que... – y Hermione fue interrumpida por el Slytherin.

-¿Que te dan celos? Sólo es una amiga, y la quiero como tal. – respondió Draco con una sonrisa.

-Ya no – y Hermione le dio un beso en la boca. – Ya no me va a importar nada, con tal de estar contigo – le aseguró a Draco.

-Bien. – añadió él.

Y se quedaron en silencio mirándose embelesados como un minuto. Un minuto donde exploraron sin mucho detenimiento lo que sentían uno por el otro. Un minuto que bastó para conocerse enteramente.

-Te amo – le dijo Draco al fin.

-Yo también. Nos vemos. – Y se despidieron con otro beso mucho más... cómo diré... más hermoso y con más miel. Es decir, más apasionado que los anteriores.

Después de verla partir, Draco estaba tan feliz que ni se la creía. Estos momentos los sentía tan exactos y felices... Tenía la felicidad completa, no importaba ya nada. Jamás se había sentido así, ni cuando vio a Potter perder 150 puntos de un solo momento, ni cuando los hijos de muggles fueron petrificados, ni cuando compró un puesto en el equipo de Quidditch de Slytherin. Nada de aquello se comparaba con lo que estaba sintiendo en aquel instante.

Recordó que debía ir a clase. Tomó su cartera y partió con más ánimos que los días anteriores.

• • •

Ron esperaba en la puerta del aula de Transformaciones a Hermione. Harry lo ayudó a cavilar con razón los planteamientos posibles de la actitud de su amiga, y lo convenció. Cuando la vio, le habló y dijo así:

-Hermione, necesito ha... – No pudo terminar la frase, por que Hermione ni lo volteó a ver. Simplemente sólo se limitó a entrar, ocupar su lugar en el salón y ya.

Evidentemente, tampoco ella quería arreglar ya las cosas con él.


El capítulo estuvo más corto, pero a ver qué les parece.

Leí unos sabios consejos de una gran escritora de aquí (Holofernes), y adelanto para anunciar que este fic cambiará mucho. Por mientras, dejo este capítulo.

Espero de perdida uno o dos reviews para que me aconsejen/ peguen/ regañen en cuanto a este fic, que espero que siga adelante, claro si ustedes quieren.

Saludos:-)