- El máximo problema es que pasamos muy cerca de Stoneheart.
- Podemos evitar la tierra de nadie bordeándolo por Snowfall. Desde allí podríamos evitar a los guardianes de Balinda deslizándonos por la parte de atrás del bastión. Así solo quedaría subir y empezar matando al enano que circula por esa área y arrasar el bunker. Después hacia el norte matando al elfo de la espada y el escudo y por ultimo Icewing. Con suerte podemos arrasar los dos uno tras otro en un mínimo de tiempo.
- Es una buena idea, subir desde la espalda de Stoneheart parece lo más adecuado, el otro camino nos deja frente a los guardianes de Balinda. El único fallo que le veo es el enano.- comentó el brujo al plan de su compañero bovino.
- Del enano me encargo yo- el asesino había dejado sus dagas perfectamente limpias y se podía reflejar en ellas.- Pero para que me sea más sencillo matarle y a todos movernos sin que nos molesten seria ir de noche, con la ventaja de la oscuridad y las ropas adecuadas podríamos colarnos en su campo sin que se percataran de nuestra presencia.
- Además, los arqueros tardarían en vernos, ellos no tienen estos trastos- el tauren mostró un par de gafas que tenia en una de sus bolsas- son para ver de noche como si fuera de día, un ingenio de uno de los gnomos de Gadgetzan. Tiene gracia que las use para combatir contra sus aliados- y se rió con ganas.
El plan gustó a todos los presentes y parecía no tener fisuras a la vista, a esas horas cualquier capacidad de reacción se vería muy mermada por parte de aquellos seres tan poco habituados a la oscuridad. Los únicos que supondrían un problema serian los elfos nocturnos, pero contra eso no había más solución que matarlos antes de que les vieran.
Ultimado esos últimos detalles el tauren y el asesino partieron hacia la aldea para aprovisionarse. La operación fue bautizada como "Lobo Nocturno".
Quedaron en el bastión tan solo el brujo, la sacerdotisa y el capitán, además del imp que no dejaba de dar vueltas de aquí para allá. El brujo estaba sentado con las piernas en cruz y cabizbajo, meditando supuso la sacerdotisa. Esta se mantenía en la puerta observando el bastión de Balinda, al otro lado de Tierra de Nadie, un gran campo de batalla donde la nieve ya no caía. Las continúas explosiones, las batallas, las luchas, el efecto de catapultas, tanques y hechizos había barrido la nieve de aquel lugar y ahora era un pedazo de tierra despojado de toda vida o de la belleza agreste de los alrededores.
El capitán no envainaba jamás su arma y se entretenía viendo las idas y venidas del diablillo siervo del brujo. Se movía de aquí para allá sin orden ni concierto y movía su cabeza de un lado para otro, una cabeza que parecía enorme en proporción con su cuerpecillo debido a las desproporcionadas orejas y la picuda nariz del ser demoníaco. Sus ojos dorados rebosaban poder y parecía estar deseando desatarlo, pero su mente y su voluntad estaban esclavizadas por el brujo que lo dominaba como a un lobo bien entrenado.
- ¿Por qué han ido ellos?- preguntó la sacerdotisa volviendo a entrar. Parecía estar siempre disconforme con todo lo que ellos decidían.
- Porque el tauren es el mejor comprador y vendedor que conozco. Es capaz de comprarte una capa normal a una plata y luego vendérsela a cualquiera por 40 o 50. Y el asesino tiene bueno ojo para el material, traerá lo mejor que haya a la venta y, gracias al tauren, a mitad de precio.- el brujo no abrió los ojos, no levantó la cabeza ni trato de moverse de su posición mientras contestaba. Su rostro era una autentica mascara que no permitía que pasara ninguna clase de emoción ni sentimiento. Era una estatua que no mutaba su expresión.
"Que orco tan extraño" pensó la troll y después se dirigió al capitán.
- ¿Qué tienen estos soldados que les hace tan especiales a ojos del comandante?
- Supongo que su capacidad para llevar a cabo cualquier misión, sin excepción y sin importarles de que se trate siempre que… se pague un precio que les convenza. Pero eso es ahora, hace unos meses si actuaban sin pedir un premio al volver, combatían con honor y sin pedir nada a cambio salvo el honor de haber matado a muchos enemigos.
- ¿Qué les cambió?
- Perdieron a un compañero hara unas 3 semanas, antes de recuperar Iceblood y Tower Point. Eso les hizo replantearse su situación y su motivación. Se hicieron más detallistas y más efectivos, pero se volvieron caros. Claro, que en 3 semanas han conseguido lo que un batallón no conseguía en 2 meses. Recuperaron el cementerio de Iceblood, Tower Point y tomaron Snowfall. Ellos 3. Después de estos resultados Drek'thar no les puede negar nada y por eso les encomienda misiones tan importantes como esta última. Y te aseguro que mañana llegará Stronghoof con el dinero pedido.
- Si son tan buenos ¿Qué hago yo aquí?
- Son buenos, pero no inmortales, y como dijo el asesino, van a matar a más gente de la habitual, esta vez han de arriesgarse más que en otras veces en las que atacaban desde lejos y el asesino se encargaba de matar a los que se quedaran protegiendo el lugar. Te necesitan, o te necesitaran, más de lo que ellos creen o quieren creer. El lugar que te corresponde es hacer que vuelvan todos y de una pieza.
La sacerdotisa agradeció toda esa información y regresó a la puerta a observar su objetivo. Mañana atacarían. Y el lugar que le correspondía a ella era el de hacer que ellos sobrevivieran. El lugar que le correspondía…
- Bueno, hemos sacado bastante buen material- decía sonriente el tauren.
- Si, pero mejor será que no volvamos en un tiempo y nos vayamos rápido. Creo que se ha percatado de que la has timado…
- Que va, si no tiene ni idea.
- Ella no, pero el herrero y la costurera de la que sacó lo que hemos comprado si… y esta comentando algo con el herrero ahora…
- Err…- el tauren montó rápidamente en su kodo y abandonó la aldea a la carrera seguido por el asesino que montaba en su caballo esquelético.
- La próxima vez tráete todo el dinero y no tendremos que salir huyendo, es la tercera vez en un mes.
- Han subido los precios, la orca esa se cree que nací ayer. Yo soy una eminencia en Frostwolf, debería de darme mas descuento que..
- ¿Qué a las otras eminencias? Un poco mas y compras más barato que Drek'thar. A veces me recuerdas a un enano, igual de rata y pensando solo en el oro.
- ¡¡Oye! No me insultes… yo pienso también en las platas y en los cobres.
- Será posible…
