Había pasado casi 2 días y Harry apenas había salido de la habitación y a pesar de los calmantes le dolía hasta el ultimo de los huesos.
Recién el tercer día había pasado el dolor, para su sorpresa el dolor había pasado completamente de un segundo para el otro.
Después de eso fue a buscar a la castaña, pero nada mas al abrir la puerta ahí estaba ella a punto de golpear la puerta.

Ella lo mira fijamente, hasta que por fin abrió la boca y hablo.

-hola, cariño, veo que ya estas mejor.
-cariño? Que te lavaron el cerebro.
-tenia cerebro? -Dijo ella riéndose y haciendo reír a Harry.
-no te hagas la tonta, como estas?.
-bien y ya me cambie de nombre, desde ahora soy Aya Carson y no se te ocurra llamarme de otro manera o te mato.
-como quieras solo no me molestes con eso de cariño que yo sepa no somos novios.
-todos los demás creen que si
-que importa lo que piensen los demás
-que acaso no queres ser mi novio?- dijo ella haciendo pucherito
-me gustaría pero no es la mejor situación para meterme en eso del noviazgo.
-Y aunque sea amantes, puede ser?

Harry lo pensó en por de unos segundos y ya tuvo su respuesta. Aunque no era nada inesperado.

-claro por que no, digo ahí no hay ataduras y puedo tener alguien conmigo.
-entonces sos mi amante que bien- dijo con una risita casi infantil- entonces me das un beso- a esto Harry se puso rojo hasta las oreja.
-bu..bueno si claro- se acerco a ella, la agarro de la cintura y le planto un largo y suave beso en lo labios mientras ella ponía las manos en el pecho de Harry y así estuvieron un largo rato

-Estas mas cambiado, digamos estas mas alto y mas musculoso.-dijo ella al terminar el beso
-y vos tenes la cola mas dura que antes-respondió el tocándole la nalga recibiendo un manotazo en la mano.

E iba a recibir otro en la cara pero con un movimiento ágil cosa que sorprendió incluso a Harry, el se dobló hacia atrás puso ambas manos en el suelo y dio dos vueltas hacia atrás hasta se dio contra la cama y cayo de espaldas sobre el colchón.

La cara de Harry era una mezcla de expresiones de risa y dolor por el golpe hasta sorpresa.
En cambio ella se reía como loca y se sostenía el estomago y una lagrima caía de sus ojos.

-muy bueno-dijo ella secándose la lagrima- donde aprendiste eso parecías un acróbata del circo.
-no tengo la menor idea de cómo hice eso, te juro que me salió del alma como su fuera un insulto, solo...salió.

alguien golpeo la puerta tres veces despacio primero, luego golpeo la puerta otras tres veces pero con mas fuerza, cuando Aya se empezó a acercar cientos de líneas de luz de color dorado aparecieron por la puerta y esta se cayo cortada en cientos de pedazos.

Tras la puerta se encontraba Saele con una especie de guante de metal dorado que le llegaban hasta el codo.
Los dedos del guante parecían mas garra de algún monstruo mas que el de algún animal, adornado con piedras de color negro y aros en los dedos de color plateado, incluso a distancia se notaba el filo de cada dedo capas incluso de cortas metal como un cuchillo corta el agua.

-oigan no pueden abrir la puerta cuando alguien golpea- decía Saele con bastante enojo mientras el guante se transformaba en un guante común de esos que tiene los dedos cortados -Harry te traje tu equipo y el tuyo esta en tu habitación- dijo mirando a Aya y cruzo el umbral de la puerta y con un movimiento con la mano la puerta se volvió a reconstruir.

-bueno te dejo tengo que ver mis cosas.
-si claro, nos vemos después.

Harry se sentó en la cama y empezó a hurgar en el bolso deportivo que había traído Saele, de ahí saco un par de botas muy livianas pero cuando miro las suelas encontró que estaba revestida de cientos de pequeñas planchas de metal de menos de un centímetro de largo y de ancho.

Había también dos cajas de metal de color plateado, cuando las abrió encontró dos revólveres mágnum calibre.44 de color plata y con dos cuchillas puestas en el caño a modo de bayoneta, también encontró un chaleco y un pantalón echo de alguna especie de material antibalas de color beige que tenias muchos bolsillos y espacios para guardar navajas según parecía.

Cuando siguió buscando encontró unos lentes de sol color celeste oscuro, un mp3, un celular de esos con tapa y una de esas agendas electrónicas.

Había entre otras cosa navajas, pequeñas esferas de vidrio que tendrían alguna clase de químico peligroso, unas cuantas granadas de manos y algunas bolsitas con polvos.
Entre otras cosa había unas manoplas de acero( como las de Amrstrong de fullmetal alquimist).

Harry fue guardando cada cosa en su chaleco y en el pantalón y memorizo la ubicación de cada arma, de cada material. Se puso las manoplas y salió de la habitación.

Afuera de ella lo esperaba un hombre joven de unos 25 años aproximadamente de cabellos rubio oscuro, piel tostada y ojos azul cielo. Vestía unos jeans color beige y una remera completamente negra y muy ajustada por lo cual se le marcaba hasta el ultimo músculo.

-vamos te llevare hasta el gimnasio- Harry asintió- y por cierto mi nombre es Jacques Lumiere, soy un Paladín de señor Saele.
-que con eso de paladín?
-soldados especiales, los paladines somos los mas cercanos de nuestros jefes en mi caso el señor Saele, somos los mas fuertes y mas inteligentes del grupo y normalmente nos encargamos de protegerlo, pero hay ocasiones en que nos mandan a misiones, ya sabes para no oxidarnos.

Durante el resto del recorrido estuvieron en silencio las blancas paredes hacia el viaje aburrido aunque cada tanto pasaba una enfermera bastante linda provocando que ambos se detuvieran por unos segundo a observar y sin descaros a tirar piropos a las chicas.
Hasta que por fin salieron a un patio grande con grandes árboles y un estanque con una cascada artificial.

Caminaron unos metros mas y entraron a un gimnasio techado, con piso de grava y tierra, alrededor de ellos varias portones al igual que en el piso.
En el techo grandes vigas de acero de color rojo, las piradas pintadas con graffitis, dentro de el gimnasio estaba Aya y un hombre calvo de piel blanca y tenia la barba trenzada, y era tan grande como Hagrid. En pocas palabras una persona poco común.
Harry se acerco hasta Aya que estaba vestida con una ropas similares a las de el pero en color negro y en ves de tener el mismo tipo de revólveres que el tenia una katana de tamaño medio atado a la cintura con el mango apuntando hacia la derecha.

Miro atentamente a ella y luego miro al miro al hombre y lo saludo.

-Harry Potter, mucho gusto- dijo extendiéndole la mano.
-Mario Rojas, capitán de los tanques blancos y paladín de señor Saele.
-Tanques blancos? Que demonios es eso?
-los tanques blancos son un clan, son todos hombres que viven para pelear, en especial cuando hay dinero de por medio.
-nosotros somos los mejores guerreros que hay y...
-si, si siempre con el mismo discurso, todos sabemos que es casi imposible vencerte, no hace falta que nos lo hagas recordar.

De pronto Mario y Jacques dieron un salto tan fuerte que la gravilla que había en el suelo se levantó, mientras que ellos dos llegaron hasta las vigas del techo, donde ahora también esta Saele que los saludaba con la mano.

-ya tiene sus armas- grito Saele desde el techo- así que ya es hora de que empiecen su entrenamiento y a ustedes les toca- reviso un papel- a si claro.

-COMBATE REAL CONTRA MANIQUIES.

De pronto unos cuantos maniquíes como los que se usan para las pruebas de choque empezaron a salir de las puertas armados con espadas, cuchillos, hachas, guadañas, y lanzas.

Casi no había diferencia entre una persona y el maniquí, corrían como personas, atacaban como personas y morían como personas.

Era el momento de pelear, Harry se agacho esquivando un hachazo se apoyo en una mano y pateo con fuerza las costillas, el maniquí cayo al suelo se retorció y luego "murió".
Otro llegaba desde atrás con una espada en alto, Harry lo esquivo, el maniquí quiso dar un golpe horizontal pero Harry lo agarro de la muñeca y uso esa misma espada para cortarle la cabeza a otro maniquí que venia hacia el.

De pronto Harry se dio cuenta que estaba rodeado por unos 7 maniquíes corrió hacia uno dándole un puñetazo en la cara, luego golpeo con el talón izquierdo a uno que venia por detrás para luego dar una vuelta y golpearlo en el cuello con el pie derecho. En un momento cuatro se le estaban por tiraron encima así que Harry se apoyo sobre las manos y dio vueltas haciendo que sus pies golpearan a los maniquíes(como un helicóptero), se paro normalmente para patear hacia atrás a uno que se estaba levantando, luego pateo al que esta al lado, y cuando el ultimo venia con una espada en alto lo golpeo en la mandíbula con el talón, causando que se le rompiera el cuello.

Entre tanto Aya se movía ágilmente con la katana desenfundada, paso junto a tres maniquíes al primero lo corto a la altura de la costillas, al segundo le corto el cuello y al siguiente le clavo la katana en donde debería estar el pulmón derecho, en el descuido uno estaba justo tas ella así que se dio una y usando la fuerza que uso para dar vuelta corto por la mitad al maniquí por la cintura.
Un ultimo se acerco por atrás pero ella corto donde debería estar el ojo derecho haciendo que el maniquí soltara el cuchillo y ella aprovecho para patearlo en la rodilla haciendo que el maniquí cayera de rodillas al suelo y ella le corto la cabeza, la cual rodó unos cuanto metros.

De pronto todas la puertas se abrieron, incluso las del piso y empezaron a salir cientos de maniquíes todos armados y listos para pelear.

Harry tenia preparadas ambas pistolas, elimino a unos cuantos antes de quedarse sin balas y luego se puso a pelear con las cuchillas de la pistola cortando brazos, cuellos y clavando el metal en corazones y pulmones. O mejor dicho donde deberían estar los corazones y pulmones.

En cambio Aya estaba con la katana preparada para cuando los maniquíes se acercaban terminaba sin cabezas o con medio cuerpo cortado.
Pero de algo de lo que no se había dado cuenta era que mientras mas peleaban se movían mas rápido, pues ya para un ojo normal la katana o las cuchillas de Harry ya no se podían ver, solo se veía el rastro azul que dejaba el metal al pasa a través de los cuerpos falsos.

-esto me esta cansando- dijo Harry y metió la mano en uno de los bolsillos y saco dos granadas, saco el seguro y las lanzo contra un grupo de maniquíes- ¡mueran perras!- dos explosiones hicieron que varios de ellos salieran despedidos contra la pared.
Aya lanzo unos cuantos de shurikens en el medio del cráneo de unos maniquíes y luego siguió cortando con la katana para al fin terminar con los últimos de ellos.

Ambos estaban parados, sudando y cansados. Mientras desde arriba los demás los miraban bastantes complacidos pues había sido una batalla dura pero igual no había retrocedido nunca, habían peleado como los mejores y esas armas estaban echas especialmente para ellos así que no para menos la victoria.

-ya te dije que la mayoría delas veces usamos la magia como segundo recurso- grito Saele desde lo alto- así te vendría bien practicar, sabes como hacer un patronus no?
-si se, pero no tengo mi varita así que no creo que pueda hacerlo.
-varita? De que demonios están hablando?
-ha! Me olvide de contarte soy mago o era... o sea... no se ya me confundí.
-concéntrate –grito Saele desde la viga – y mas te vale que te salga el maldito patronus o te pateare el trasero desde aquí hasta la China.
-oye no me apures- grito Harry hacia el techo- y además sin varita no puedo hacer nada.
-la puta madre, no podes hacer simplemente el patronus y dejar de poner excusas.
Harry se preparo, cerro los ojos, junto energía e intento canalizar su magia. Un pensamiento feliz...listo.
Un viento empezó a levantarse alrededor de el y unos pequeños rayos corrían entre sus dedos y su cabello.

Extendió los brazos hacia el frente, abrió los ojos y grito.

-ESPECTRO PATRONUS.

El viento creció tanto que los maniquíes salieron despedidos hacia las paredes y Aya tuvo que taparse la cara por la tierra que levantaba el viento.

¡BOOOOOOOM!

Se escucho una explosión y el viento empezó a calmarse haciendo que la tierra volviera al suelo y despejara la visión.

Para tener frente a ellos a un enorme león plateado del tamaño de un caballo, eso no era lo extraño (excepto para Aya) sino que además dentro del león estaba nada mas y nada menos que Harry Potter.

-bien hecho Harry- grito desde lo alto Jacques.
-ahora trata de que tu patronus de amolde a tu cuerpo-grito Mario.

Así que Harry lo intento, la primera ves no lo logro porque el león no cooperaba, volvió a intentarlo y esta ves lo logro solo quedaba un aura plateada alrededor de el y se sentía extraño.
Las manos de Harry parecían garras, los ojos parecían de un felino y su pelo se había teñido de marrón.

-Esto –dijo Harry con una voz ronca y bestial- es genial, mierda que esta bueno. -Tosió un par de veces y volvió a hablar normalmente –como sucedió eso?
-eso nos lo enseño el señor Alexander-respondió Mario.

-a nosotros no lo enseño el señor Jammen pero a vos te salió a la primera eso es bueno.

-solo le salió porque el recibió un tratamiento de enseñanza especial
-pero por que mi patronus cambio, mi patronus antes era un ciervo
-pelear con forma de ciervo no es muy recomendable así que creo que tu patronus se adapto a tus necesidades.
-demonios esos es genial, yo también puedo hacer eso?- pregunto Aya.
-inténtalo y vamos a ver-dijo Saele.
-como se hace?
-pensá en un pensamiento feliz, junta tu energía e invócalo, espectro patronus.
-Expectro patronus- y sucedió lo mismo que con Harry, y solo que al disiparse el polvo frente a ellos había una enorme serpiente alada ( como quetzacoalt).

-vamos vos también trata de que se amolde a tu cuerpo- grito Jacques.

Y así lo hizo solo que a diferencia de Harry el patronus se amoldo al primer intento, dejando además del aura, una especia de cola y alas espectrales, además de tener el cabello teñido de verde claro.