Harry estaba sentado en un cómodo sillón blanco, frente a el una mesita ratona de vidrio y sobre la mesa una tasa de te y varios papeles.
Frente a Harry sentado en un sillón similar al suyo esta el Señor Alexander Jammen. Vestía un traje blanco y llevaba un portafolio negro.
-La
mayoría se cree que son solos rumores-explico Alexander- y la
verdad no me intereso averiguar sin son ciertos y reclutarlos,
pero vos necesitas crear un grupo, mejor dicho seria bueno que
crearas tu propio clan, así el día que tengas que
pelear contra Voldemort tengas a algunos para cubrirte la espalda.
-esto
solo parecen rumores.
-pero
no perdes nada con revisar, no?
-claro
jefe, salgo de inmediato.
-no
es necesario que lo hagas todo para hoy, si queres dale algunos a Aya
para acelerar el trabajo pero solo le pido que no se sobre esfuercen,
entendido.
-si
jefe, no se preocupe no me va a pasar nada.
-bien
este o esta, no te sabría decir.
-¿que
es travestí?- pregunto Harry con una sonrisa.
-no
es eso- dijo Alexander riéndose- nunca se lo a podido ver bien
aparece y desaparece en segundos.
-esta
bien donde lo encuentro.
-en
el bosque prohibido de Hogwarts
-está
bien- dijo Harry con decisión- iré ahora.
Tomo
los papeles que estaban en la mesa y salió de la habitación,
fue hasta su habitación se preparo y fue a buscar a Aya.
Frente
a la habitación de ella golpeo la puerta varias veces pero
nadie contesto.
Entonces simplemente escribió una nota: "este es tu primer trabajo, búscalo a el y convéncelo de que se una a nosotros, suerte con esto. Firma: HP.
Metió la nota dentro de la carpeta y la paso por debajo de la puerta y seguido de eso salió del edificio para buscar a su primer aliado.
Estaba
fuera de la clínica privada donde habían realizado la
operación harían unas 4 semanas y estaba feliz de poder
salir un rato.
Dio
unos saltos en el lugar y luego casi sin darse cuenta empezó a
correr a la misma velocidad que de un auto de formula 1 haciendo que
el viento levantara polvo y tierra.
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Si este era el viejo bosque prohibido que el había visitado varias veces y aun no era la entradas por la que entraba normalmente para el todo eso esto le era familiar e incluso el olor le traía recuerdos.
Era un bosque así que mejor se convirtió en el león patronus y siguió corriendo esquivando árboles y troncos caídos y cada tanto una acrorantula solitaria que intentaba atraparlo sin resultados.
Después de unos minutos de búsqueda al fin lo encontró una pequeña cabaña.
No era muy grande, tenía una chimenea, un baño exterior y había unas mesas de madera y leña apilada afuera de la casa, aparte de eso no había nada mas ni siquiera señales de vida.
De pronto lo sintió alguien lo estaba observando sentía la presencia, el viento rugió y a sus espalda escucho dos paso muy suaves pero que alcanzaron a advertirle del peligro.
Harry giro echo mano a su revolver y detuvo el golpe de una afilada espada, pero antes de alcanzar a ver quien le había atacado, ya se había escondido entre los arbustos
-es
escurridizo eso hay que admitirlo- pensó Harry en vos alta.
-escurridizo
será tu abuela,-dijo una vos femenina a sus espaldas.
Harry se giro y la vio de cuclillas sobre la mesa de maderas, era joven tendría unos 17 o 18 años, cabellos marrones, con una sonrisa que dejaba ver sus colmillos y además tenia unas orejas puntiagudas similar a la de los de un alto elfo que a Harry le parecieron adorables (eran kawaii), no tenia pechos grandes pero si una figura escultural llevaba una remera amarilla, ajustada y corta, que si hubiera sido mas corta directamente se le verían los pechos. Tenia una pollera corta (muuuuy corta) en una mano llevaba una Katana larga y en la otra llevaba la funda de color azul metálico con tiritas amarillas.
-no vengo a pelear solo quería saber si existís de verdad, cosa que ya averigüe y quería preguntarte si querrías trabajar para mi.
Ante todo dijo todo esto con una sonrisa pervertida en el rostro por el simple echo que desde donde estaba el y por la posición de ella, el pudo darse cuenta que no tenia ropa interior. (Hey, Harry límpiate la baba)
-Claro-dijo
ella y Harry sonrió, había sido sencillo- solo si podes
vencerme.
-otra
fanáticas de las peleas,- suspiro y se encogió de
hombros- bueno si no que da otra, además tampoco puedo
contratar a cualquier debilucho.
-debilucha
yo?, ahora te voy a demostrar.
Empezó a girar sobre ella misma con ambos brazos extendidos, a lo cual Harry tenía que esquivar tanto la Katana como la funda. Y Harry solo espero cuando ella se canso y el aprovecho para patearle las piernas haciendo que ella perdiera el equilibrio.
Y tan rápido como cayo se levantó, el filo de la espada paso cerca de su rostro unas 4 o 5 veces, Harry saco su arma y con un disparo que dio en el medio de la espada haciendo que esta saliera volando hacia un árbol incrustándose hasta la mitad y antes que ella se diera cuenta o mejor dicho saliera de su estado de shock el la agarro de un brazo se lo doblo y puso la cuchilla del arma en el cuello.
-Te
rendís o vas a seguir peleando sin tu espada.- y con un
movimiento veloz ella se giro y con sus uñas alcanzó a
dar dos corte en la mejilla a Harry.
-yo
no me... agh- de pronto todo se volvió oscuro.
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-Ay,
ay, ay mi cabeza ¿que pasó?- pregunto la chica.
-un
bicho raro te ataco desde atrás por suerte el golpe no fue
nada serio y tenes suerte que mis balas sean mas rápidas que
un garrote o ahora serias carne picada.
-que
clase de bicho raro?
-no
se, parecía humano pero tenia escamas.
-era
una quimera humanoide, es lo que mejor saben hacer lo magos, jugar a
ser Dios.
-vos?
Sos...
-igual
a el?- Harry asintió- si lo soy, soy una especie de licántropo
fallido.
Harry callo y miro el suelo, era tierra, la cama donde ella dormía parecía mas la un montón de telas viejas y pieles que una cama y las paredes tenia varios agujeros de donde entraba el aire "y también los insectos" pensó el.
-Vamos
-dijo al fin el con un tono tranquilo y casi gracioso
-nada
de eso, no me ganaste –dijo ella
-vamos...
–ella iba a protestar cuando el termino la oración- a comer,
yo invito.
La cara de ella se ilumino, pero de pronto se oscureció de nuevo.
-Que
sucede?
-no
puedo salir así, dijo ella parándose y mostrándose.
-a
mi me parece que eso te queda muy sexy, "tock" -ella le
había pegado con una cuchara de madera
-me
refiero que soy un moustro, la gente se va a asustar de mi.
-Tanto
como se asusta de mi- dijo rascándose la cicatriz que ella le
había dejado en la mejilla - además que te importa lo
que digan los demás.
Harry salió de la cabaña y se quedo parado a unos metros mirando hacia la puesta del sol mientras una pequeña llovizna caía sobre el. El aire era fresco al igual que el aroma que desprendía el bosque algunas aves cantaban su canción para terminar su día mientras otros cantaba para comenzar su noche. Harry escucho los pasos de ella acercándose, el giro y la miro desde donde estaba.
Llevaba una remera blanca sin mangas, unos pantalones jeans holgados, unas sandalias negras y una mochila de cuero marrón en la espalda junto a su espada que estaba cubierta por unas telas azules claro y así evitando que se viera el arma.
-Vamos –pregunto ella parándose junto a el, y el le entrego una sonrisa de aliento.
En ese momento el recordó cuando se había escapado de casa para rescatarla a ella y todo lo que había pasado y desde el fondo de su corazón salió la frase que venia bien con la situación
-"toda gran aventura, comienza con un simple paso"
ella levanto el pie derecho y cuando iba a dar el primer paso dudo pero cuando iba a retroceder, Harry le dio un empujoncito y ella fue hacia delante y toco el suelo dando el primer paso.
"ya no hay marcha atrás"- pensó ella y con una sonrisa miro a Harry- gracias no creo que lo pudiera haber hecho sola.
Harry no dijo nada solo la abrazo, luego la tomo de la mano y con un "crack" desaparecieron.
al instante habían aparecido en el callejón Diagon y Harry sintió nostalgia de cuando ese lugar era sinónimo de felicidad y libertad, ahora lo mas seguro era cuando lo vean intentarían encerrarlo de nuevo, con la misma excusa "por su propia seguridad"
-bueno
me gustaría ver que lo intentaran.-con una sonrisa macabra
-que
cosa?
-oh!,
lo dije en voz alta, me refería a que me volvieran a encerrar
para "protegerme".
-yo
no creo que necesites protección
-bueno
ellos no creen lo mismo, dejemos de hablar de eso y busquemos donde
comer algo rico.
Caminaron unos metros hasta que llegaron aun restaurante bastante lindo y alegre, se sentaron y ordenaron spaghetti con salsa, y aunque la camarera miro mal a la chica, Harry le miro peor y la chica casi se fue corriendo. Al final fue un chico el que le trajo la comida.
En el momento que ella iba a agarrar los spaghetti con la mano, harry la detuvo y le mostró el tenedor.
-lo
siento, hace tanto tiempo que vivo sola que ya me había
olvidado de todo esto- dijo hablando de los cubiertos.
-no,
descuida, por cierto casi me olvido de algo- se paro e hizo una
reverencia- Harry James Potter, para servirte- dijo mientras que ella
se reía y se le ponían las mejillas rojas.
-
yo solo soy Karina.
-disculpe
joven- pregunto una señora de edad- usted no es el joven
Potter, el que sale en el profeta.
-aunque
lo deseo con toda mi fuerza, si soy el que sale en ese periódico
basura.
-y
le puedo preguntar porque se escapo e hizo que toda la Orden lo
busque
-por
una simple razón, yo no hice nada por lo cual merezca estar
encerrado como un preso, o no es así Tonks- pregunto a la
mujer.
-pero
harry, no te das cuenta que estas solo y no podes hacer magia fuera
del colegio o te van a expulsar-respondió ella trasformándose
en una joven de cabellos azules.
-no
necesito magia para vivir.
-pero
sin magia lo mas seguro es que te maten muchacho-escucho a sus
espalda la vos de ojo loco
-aunque
nos haría un gran favor si se muriera de una ves por todas-
esa voz seguro era de Snape
-no
digas esas cosas Severus, Harry que bueno que te encuentro será
mejor que te llevemos con tu tíos antes que aparezcan los
problemas.
Harry se paro, dijo nada solo se quedaba ahí como en un estado de trance, de pronto soltó una carcajada que hizo que mas de la mitad de la gente que estaba en el callejón lo mirara.
-por mucho que se esfuercen los problemas siempre están ahí y acaso no saben que los problemas y yo somos siameses e inseparables.
De pronto una serie de explosiones empezaron a destruir las paredes y edificios. Con un movimiento rápido cubrió a la licántropo evitando que varias rocas la golpearan.
-les
dije ya están acá.
-cuidado
gigante, de pronto una mano tomo a la mujer que gritaba y la lanzo
con un edificio y la sangre mancho el edificio.
Entonces
aparecieron tres gigantes con unas armaduras anti-magia y varios
mortifagos o al menos estaban vestidos con tales
-deténgalos
antes de que lastimen a mas personas-ordeno Dumbeldor- harry ven
conmigo te llevare a un...que demonios estas haciendo.
-mi
trabajo, acaso no soy el elegido, mi deber es proteger a las
personas, incluso si para eso tengo matar o dar mi vida.
Harry levanto el revolver, (pum, pum, pum, pum, pum, pum) seis disparos y unos de los gigantes cayo muerto con varios agujeros en la cabeza.
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Y ahí estaba Karina y Harry en medio de la calle frente a ellos los mortifagos y los dos gigante que restaban, de pronto alguien se paro junto a el.
-dumbeldor
no necesito tu ayuda para esto.
-que
suerte por que yo no soy Dumbeldor, además tengo deudas
pendientes con ellos.
Harry miro con atención al chico que estaba junto a el, cabellos rubios, ojos azules, piel blanca y vestía todo de blanco, camisa pantalón, zapatos, todo blanco y al costado atado al cinturón tenia una espada recta (como usaban los caballeros europeos).
-como quieras, pero ellos también me deben unas cuantas así que no te quedes con toda la diversión.
En solo un segundo tanto el rubio como, Karina y Harry había sacado sus armas, era hora de dar el primer golpe contra Riddle y estaba seguro que le iba a gusta
