Wolanda!! Sip!! Finalmente! Luego de luchar con la maldita inspiración que no me llegaba para poder terminar este chap, puedo subirlo!! Son las 2:06 am y me tan echando del pc, por lo que debo hacerlo rápido... OO!!
Disclaimer: nuevamente la verdad me atormenta u.u. HxH pertenece a Togashi-sama... incluso Killua TT.TT.
Una Historia Juntos
Capítulo 3: Amistad
Habían cambiado de paradero.
Observó el lugar intentando recordar cuando había estado ahí anteriormente, pero no podía recordar nada.
Sra. Riggors...- se dirigió a la mujer que se encontraba a unos metros de distancia de él, preparándose otra taza de su extraño 'brebaje' – disculpe... este lugar, ¿donde es?-.
¿No lo recuerdas? Vaya si que eres un chico distraído – miró hacia todos lados, para luego proseguir – aquí fue donde usted y el Sr. Zaoldyeck fueron a pescar, ¿lo recuerda? -.
Ante tal recuerdo, Gon sonrió. Claro que lo recordaba ese día. Luego de un fallido intento de pescar con Killua durante la prueba del cazador, habían decidido intentarlo nuevamente; prometiendo el albino no inquietarse ante ningún ser repugnante, tal como él lo había dicho.
Esa misma tarde habían salido al lago con la intención de pescar algo para la cena, pues ya no tenían mucho dinero para hoteles después de que Killua 'atacara' las tiendas de chocolates.
De pronto, Gon distinguió dos personas que se acercaban hacia la dirección donde se encontraba, conversando.
...por eso te digo, que la próxima vez, compra de a pocas cajas, que sino no te quedan para comprar otro día- decía uno de los chicos que se acercaba.
Lo sé, pero si no las compro de inmediato alguien más se las puede llevar – contestaba testarudamente el más alto.
¿Crees que alguien, además de ti, se llevaría TODAS las cajas de Sr. Choco-robot de una tienda?- preguntó incrédulo el otro.
Es posible...- respondió el de cabellos blanquecinos, algo más desanimado, al ver que ya habían llegado.
Gon observaba silenciosamente la escena sentado junto a los dos chicos que intentaban pescar. Aunque desde la parada anterior que no se sentía a gusto observar el pasado, deseaba aprovechar de revivir aquellos momentos que tanto disfrutó con su mejor amigo.
Muy bien, Killua, ¿recuerdas lo que debes hacer para atrapar un pez?- preguntó el pelinegro, quien intentaba hacer que su amigo se atreviera a tomar la caña de pescar – Muy bien, recuerda sólo arrójala y espera a que algún pez pique-.
¿Que pique...? ¡¡Muy bien!! – respondió decidido, pues aunque no se llevaba con los seres marinos, siempre había admirado la habilidad de Gon con la caña de pescar y quería intentarlo, al menos una vez - Ya verás Gon! Pescaré tantos peces que... WAAAAH!!-.
No había podido terminar la frase, pues antes q lo hiciera saltó del agua un gran pez el cual pasó muy cerca del rostro del chico albino, dejándolo en estado de shock. (N/A: Mmm... bueno talvés no tanto XD).
¿Sucede algo Killua?- preguntó su compañero que se encontraba a su lado y que lo miraba extrañado al oír su grito; pero luego vio el agua agitada y comprendió todo, soltando una larga carcajada.
¡¡No tienes porqué reírte tanto!!- Exclamó un asustadísimo Killua, quien se encontraba tirado en el suelo – ¡¡Son seres realmente asquerosos!!! -.
Está bien U – respondió el pelinegro calmándose un poco, y luego de unos instantes sintió un tirón en su caña de pescar. Finalmente terminó pescando el mismo pez que había asustado al albino, quien le mostraba la lengua al pobre animal en señal de victoria – Ahora voy a buscar un poco de leña para cocinarlo, prepáralo mientras-.
¿Eh? ¿'Prepararlo'? ¡¿Qué demonios significa eso?!- y luego, como procesando la información, exclamó – ¡¡A noooo!! ¡¡¡Eso no!!! ¡¡Gon!! ¡¡¡Eso es ASQUEROSO!!! -.
Pero su amigo ya se había alejado bastante, por lo que no pudo oír las quejas de Killua; quien se quedó mirando al pescado, y luego desvió la mirada antes de sentir más asco.
Gon, el que había estado junto a los dos amigos, había decidido quedarse con Killua, divirtiéndose de las caras y muecas que ponía éste con los seres marinos; y ahora observaba como el albino se estiraba antes de echarse en el césped.
Killua se recostó en el pasto, y cerró sus ojos por un instante; volviéndolos a abrir bruscamente casi de inmediato.
¡¡¡Deja de pensar estupideces!!!- se ordenó a sí mismo mientras se golpeaba en el rostro – ¡¡Ese tipo de cosas no se piensan!! ¡¡Y mucho menos con una persona de tu mismo género!! MAL, MAL, ¡¡MAL!! – volvía a gritar mientras se desordenaba su blanca cabellera – Además... además, él es tu amigo..., mi amigo, el mejor... ¡¡ASÍ QUE DETENTE!! -.
Gon seguía observándolo, con un semblante lleno de tristeza. Killua era un idiota. ¿Cómo era posible que una persona cambiara tanto? ¿Cómo era posible que Killua sintiera aquello por Gon? Odiaba esto. Odiaba a Killua. Odiaba todo. Lo único que quería era cambiar lo que había pasado, arreglar todo con Killua, evitar que él... que él cambiara su manera de verlo.
¡¡¡Killua!!! – se escuchó una voz que llamaba al albino - ¡Killua! ¡Encontré suficiente leña para que hagamos los pescados!-.
Cuando el mayor de los chicos oyó la voz de su amigo, se incorporó rápidamente, y trató de calmarse. Su rostro se había vuelto de un color rojo fuerte y, por muy inocente e ingenuo que Gon fuera, notaría algo extraño en él. Observó a su compañero quien venía corriendo y traía una gran cantidad de madera en sus brazos. Al llegar junto con él, se detuvo, y trató de calmar su respiración agitada.
¿Por qué? ¿Por qué Gon tenía que ser tan... lindo? ¡¡Demonios!! Su mente le estaba jugando una mala broma mientras su mejor amigo se encontraba frente a él. Trataba de quitar aquellos retorcidos pensamientos y respiró hondo.
Gon, ¿te ayudo con esas maderas? – se ofreció amablemente, evitando así, que su imaginación siguiera volando.
Ah, si, muchas gracias, Killua – aceptó el más pequeño, pasándole unos cuantos maderos, haciendo que sus manos se tocasen levemente, y los dedos de Killua rozaran los brazos el pequeño.
Ante tal contacto, el albino retiró sus manos rápidamente, haciendo que la leña cayera por todo el lugar.
¡Killua! – reclamó el pelinegro - ¿Qué te sucede? ¿Te enterraste una astilla? -.
¡¡N-n-n-n-o!! – respondió inmediatamente el mayor, con su rostro rojo – lo siento, es que creí ver un pez -.
No hay ningún pez Killua... - respondió él entre risas, Killua realmente le tenía pánico a esos seres – Voy a preparar el fuego para cocinarlos y mientras, si quieres puedes seguir pescando-.
¡¡No!! Muchas gracias, pero no..., mejor te ayudaré – respondió el otro chico; intentando no mirar directamente el rostro de Gon mientras recogía la madera; pues sabía que si lo hacía, volvería a dejar en evidencia lo que pasaba por su mente.
Luego de un rato, ambos chicos se encontraban comiendo los frutos obtenidos de su pesca. Al menos de la pesca de uno de ellos. Se encontraban cada uno frente al fuego, mientras conversaban alegremente sobre variados temas; sin siquiera sospechar que alguien los vigilaba. Alguien que a pesar de la alegría que brotaba de la conversación, no se sentía muy a gusto; la verdad se sentía invadido por una nostalgia por aquellos momentos compartidos. Pero aún así los observaba desde un lugar no muy alejado.
Mmm... ¿Killua? - dijo de pronto el pelinegro, rompiendo el silencio que se había formado cuando ambos comenzaron a comer.
¿Qué sucede, Gon? – respondió el albino de manera distraída, mientras miraba hacia todas direcciones. Todo con tan de no mirar a Gon a la cara.
Estaba pensando... que habría pasado si tú y yo no nos hubiésemos conocido en el examen de cazador... talvés yo ni siquiera lo hubiese pasado – de pronto la expresión de Gon se volvió seria – Killua...-
Creo... que hubieses pasado de todas maneras – respondió Killua sin poder mirarlo aún, pero intentando de alguna manera evitar que la conversación se volviera demasiado incómoda.
No es cierto – insistió el más pequeño – todos ustedes me apoyaron, Leorio, Kurapika, y especialmente tú, Killua; tú fuiste el que más me ayudó en todo esto – ante esto último el albino no pudo evitar levantar la mirada y encontrarse con el rostro lleno de felicidad que tenía el pelinegro.
No digas tonterías – fue lo único que respondió el mayor. No era bueno con las palabras. Definitivamente. Y mientras pensaba esto, volvía a desviar la mirada sintiendo su rostro arder. ¿Por qué Gon siempre le hacía sentirse así?
¡No son tonterías! – insistía el menor – Killua, si no te hubiese conocido, no habría pasado el examen y habría vuelto a la Isla Ballena, junto a Mito-san y habría abandonado la búsqueda de mi padre, junto con mis sueños – Killua sólo miraba de reojo como su amigo seguía buscando más hechos que probaran lo que él decía, cuando de pronto el pelinegro llegó a algo mucho más concreto – y... si no te hubiese conocido Killua, nunca habría tenido un amigo como tú. Y eso hubiese sido lo peor de todo, el no haberte conocido -.
G-Gon... yo... - el albino intentó hablar, pero las palabras se trabaron en su boca. No podía decir lo que sentía. Aquello sería traicionar la amistad que el otro sentía por él. Pero al mismo tiempo eran tantas cosas que tenía que expresarle; su propio agradecimiento por ser su primer amigo y la primera persona que lo viera como quien realmente era, no como el descendiente de los Zaoldyeck, sino como Killua, simplemente él. Quería decir tanto, pero al mismo tiempo no quería decir nada que dañara aquella amistad. No podría soportar el perderla.
Killua... gracias por estar conmigo – fue todo lo que dijo para terminar el más pequeño, con una amplia sonrisa en su rostro; la cual hizo sonrojar aún más al albino.
No sigas diciendo eso – respondió rápidamente Killua para evitar la incomodidad que estaba sintiendo, y comenzó a comer.
Mientras esta conversación estaba ocurriendo, la persona que los espiaba seguía ahí. Atenta a todo lo que ocurría; y preguntándose el porqué las cosas tenían que terminar. Cómo hubiese deseado que aquel momento que estaba observando jamás terminara. De pronto cayó en cuenta de algo que no había notado. Esto que estaba observando había ocurrido hacía sólo un par de semanas... y ahora ya había terminado todo.
No era cierto. No había terminado. Aún seguía sintiendo todo aquello que había dicho en ese momento por Killua. Aún sentía esa gratitud hacia su amigo, a pesar de todo lo que había ocurrido. Es que acaso... ¿se estaba volviendo loco? En ese momento debería sentir indignación por lo que estaba ocurriendo. Es cierto que en el pasado lo había querido mucho, demasiado la verdad, pero todo eso había acabado... ¿o no? Algo andaba mal, pues a pesar de que intentaba odiar al albino, no podía. Simplemente no podía cambiar aquellos sentimientos tan fuertes que tenía hacia él. Aquella amistad tan pura e inocente que había comenzado hacía varios años atrás por una simple casualidad del destino. Bendita casualidad que les permitió conocerse.
Se quedó ahí pensando en todo aquello mientras seguía observando a los dos chicos. Si tan sólo pudiese volver a ser todo como antes, si pudiese cambiar algo...
De pronto sintió como todo se mejoraba. ¡Claro que podía cambiar lo que había pasado! Sólo tenía que evitar que Killua dijese lo que había dicho aquella tarde; talvés así todo cambiaría.
Decidido, se dirigió hacia donde se encontraba la Sra. Riggors, quien tomaba otra taza más de su extraño 'juguito'; y cuando se encontraba frente a ella le hizo saber su idea.
Imposible – fue todo lo que ella contestó ante la ocurrencia del muchacho.
P-pero... ¿por qué no? – insistió él, algo desanimado.
Ya le dije, usted no debe interferir en absolutamente nada – reafirmó fríamente.
Entonces no tiene sentido que haya viajado – suspiró decepcionado.
Claro que tiene, ahora, es recomendable– corrigió ya en un tono algo molesto, la mujer – que vaya a ver lo que debería, que ya vamos a cambiar de parada -.
Refunfuñando, Gon se dirigió hacia donde se encontraba hacía un tiempo atrás. Atisbó la vista y vio como él y su amigo seguían conversando y reían juntos. Cuánto extrañaría eso, pero ya no podía hacer nada, después de todo se dio cuenta que algún día tenía que pasar lo que había pasado, ya que Killua ya había cambiado.
Pero aún no terminaba de comprender... ¿qué demonios había hecho cambiar a Killua? Después de todo, él seguía siendo con él como lo era desde un principio; hablaban de cualquier tema, y reían de todo. Como siempre, como al comienzo.
Jamás podré comprenderte – murmuró el pelinegro desde lejos, pues no deseaba seguir viendo más cosas. Si no podía hacer nada, ni siquiera para cambiar algo que hubiese pasado, no tenía ningún sentido el sólo observar algo que no tenía remedio.
Se alejó un poco más de donde se encontraban hace tiempo, y se sentó bajo la sombra de un árbol. Cerró un instante los ojos y decidió calmarse. Tanto que comprender, tanto que había que aguantar, sólo quedaba... resignarse.
Después de todo, él nunca había querido que todo aquello hubiese pasado, ni mucho menos que su mejor amigo no sintiese lo mismo; porque él, Gon Freecs, aún sentía lo mismo por él; amistad. Sólo eso, estaba seguro. Se sintió mejor al darse cuenta de ello; él seguía siendo el mismo niño ingenuo y lleno de esperanzas que había conocido a un descendiente de una familia de asesinos; del cual se había hecho su mejor amigo. Amigos, eso eran, y eso quería que siguieran siendo. Al pensar esto, sonrió, y sintió como si se quitara un peso de encima.
De pronto oyó unos pasos acercándose hacia donde se encontraba él.
¿Ya terminó su siesta? – preguntó una voz femenina – Es hora de cambiar de paradero.
Está bien... - dijo a regañadientes el pelinegro, mientras habría los ojos lentamente y observaba a una Sra. Riggors con una expresión malhumorada - ¿sucede algo malo? –.
¿Algo malo? ¿ALGO MALO? – repetía la pregunta la mujer, mientras levantaba una taza de su siempre y nunca bien ponderado brebaje y lo dejaba caer sobre el rostro del chico – ¡USTED DEBERÍA ESTAR HACIENDO OTRAS COSAS EN VEZ DE DORMIR! ¡MIS SERVICIOS NO SON PARA ESTO, ASÍ QUE COMIENCE A MOVERSE RÁPIDO, QUE MI PACIENCIA SE ACABA! -.
Extrañado ante el repentino cambio de actitud de la Sra. Riggors, y mojado hasta las patas con aquél líquido pegajoso y extraño al tacto; Gon se levantó rápidamente del lugar y siguió a la mujer desde una distancia razonable (N/A: no se fuese a enojar de nuevo o.o!); no sin antes dirigir una mirada a él mismo, hacía un tiempo y a su mejor amigo, que reían bulliciosamente.
Continuará...
Listeilor!! Ya está... ahora si que no me queda nada más escrito... y tampoco ideas... será lo que venga pues n.n, la inspiración divina es bienvenida.
Gracias por los reviews!! Es genial poder cumplir mi sueño de responderlos!! Y sigo haciéndolo o.o
Karlita-chan: A ver si aún encuentras tierna a la Sra. Riggors... que hasta a mi me está dando miedo XD... y ni yo sé de dodne salió ese arranque. Ahora yo soy el ano distraído numá u.u
Kita-eX-dream: Que rubiales? Qué es eso? Se come? Yiko con sal!! Lo siento, no hablo tu jerga amigui U.U. Jujuajuajua!! Sabes que lo pondría si fuera un LeoxKura, pero aquí sólo hay GonxKillua, es mas washona esta pareja XD.
Chibi-poio: Ya lo subí amigui!! A ver que opinas de este capítulo, pues, que no lo has leído enterito!! Desde ahora no sabes que viene muahahaha (risa macabra). Pensé en tus ideas, y hay una que sigue dando vuelta..., ya verás como terminarás todo ;).
Aoi-Hikawa: Aquí te mando más para que sigas suspirando pues, que a mi también me da con suspirar con esta pareja, es tan... linda!! Al menos que sirva para cuando uno se siente mal, pa animarse ;).
Xan: Mail? Nononono usted tiene que revisar solita, juajuajua para Tobira te aviso... o no era así el trato? OO Recuérdame anotarlo para la próxima U.U. Bueno... como sea, ojalá te guste el capítulo, cuando lo encuentres!! n.n
misatito: Eres una de las pocas que ha notado la verdad... el brebaje es la estrella de esta historia. TODO gira en torno a él XD. Nah, mentira, pero si es un aporte n.n. Ojalá sirva para que te inspires en el yaoi!! Tú sabes porqué!
sakurita-chan: Que sufran, miercale!! Así todo es más besho. Nah, amigui! Que weno que te haya gustado mi fic... mi idea? Ni yo sé de donde sale... grandes misterio de la humanidá n.n
Telminé!! Que top este sistema... yaya la hora me está afectando y escribo puras tonterías... mejor me voy para que dejen reviews. Y, nuevamente, gracias por volar con nosotros.
Minasuka
