Wuaaa!
Volví!
No es mentira, de verdad! He vueltooo! XD
Ni yo me al creo :3
Y eso :D
Disclaimer: Todo pertenecer a Togashi-sama :3
Una Historia Juntos
Capítulo 5: Consecuencias
'...tan grande, no puede ser eliminado; sino reemplazado, se entiende? Gon?'
-Gon? Gooooon? Me oyes?-
-Eh?- preguntó el más bajo – ah... si, sí, claro, sólo... creí recordar algo-.
-Desde que despertaste has estado muy raro – comentó el albino – todo por ese sueño de viajar por el tiempo? -.
-Hehe, bueno, es que fue muy raro -. Finalmente Gon le había contado el sueño. Obviamente, omitiendo las partes que mencionaban sentimientos de Killua hacia él y viceversa. Simplemente un viaje y ya. No había para qué arruinar lo que acababa de recuperar.
Continuaron caminando por la ciudad en busca de Sr. Choc—digo, de una pista de Ging.
Bueno, en realidad ambas cosas juntas: buscando a Ging en tiendas de chocolates. Quizás el papá de Gon era adicto a las golosinas como cierto albino.
-Uaaaaaaauahahauuuuuuuuu- bostezó mientras se estiraba, Killua. – Finalmente llegamos a la última tienda, verdad?-
-Ajá – respondió Gon, cansado ya, por llevar las cajas del mayor – cuánto rato más tenemos que caminar? Ya quiero ir al hotel -.
-No exageres, si aún no anochece! –respondió Killua –además, prometo llevarte a algún lugar a comer algo sano si eso quieres! – terminó, entrando a la última tienda
Gon decidió quedarse fuera. Estaba harto de ver tantos chocolates a su alrededor. Se sentó en el suelo, junto con las muchísimas cajas, mientras esperaba a su amigo. Finalmente podía llamarlo así. Era todo como antes, y aquel vacío que había sentido antes estaba lleno. Pero algo le molestaba. Había sido un sueño? O realmente ocurrió todo eso? No estaba seguro, todo parecía tan real..., las imágenes, el pasado, el sabor del té, las emociones, todo. Pero por otro lado, era algo tan imposible, que no podía creer que hubiese ocurrido.
Suspiró.
Killua se estaba demorando mucho, qué lo ocupaba? Luego de más de seis horas seguidas buscando chocolates, ya había calculado el tiempo del proceso: pedir las golosinas, que el encargado llame a alguien para que ayude, y finalmente sacarlas todas de la tienda; exactamente 9 minutos. Ya llevaba más de 15 minutos ahí Killua. Y Gon podía ser muy paciente, pero no cuando se tratase de ir a comer algo más saludable que chocolates, luego de verlos por horas y horas.
Después de pensarlo por un par de minutos, decidió dejar las cajas ahí. Después de todo, quién se atrevería a robar más de 500 cajas de chocolates? Cualquiera que quisiera una indigestión, seguramente.
-..entonces la oveja dijo 'ese es mi beee-beeee'-.
-Killua? – preguntó el pequeño al entrar en la tienda y ver qué cosa distraía a su compañero.
El albino se encontraba apoyado en mesón, mirando a una chica que atendía el lugar, conversando con ella alegremente.
Killua estaba... coqueteando con la vendedora?
Bueno, no era la primera vez que Gon le viera hacer esto, ya que el albino solía hacerlo muy seguido con las vendedoras (sin importar su edad) con tal de que rebajaran el precio de la mercancía. Pero ahora... realmente parecía distinto.
Killua estaba... interesado en ella?
Y de pronto, como un rayo, el recuerdo llegó a su mente:
Un mujer, con mirada dulce, acariciaba su cabeza tiernamente, recordándole a Mito-san.
-Cumpliré su deseo Sr. Freecs – dijo ella, sin dejar de mirar dulcemente al moreno –pero debe saber, que un sentimiento como el de su amigo, un sentimiento tan grande, no puede ser eliminado; sino reemplazado, se entiende?-.
La mujer... la Sra. Riggors! Entonces, todo aquello había ocurrido en realidad, y ahora por su egoísta deseo, Killua se encontraba ahí, coqueteando con quién sabe quien chica era. Los sentimientos del albino hacia él, ahora los recibía esa niñita!
Y en ese momento, sintió como el pecho se le oprimía, mientras su mundo daba vueltas.
-K-killua! – gritó, asombrándose a sí mismo por la sequedad de su garganta y lo débil de su voz.
-Eh? – se volteó el albino, como despertando de algún sueño – Gon! Ahí estabas! Ven, ven! Que quiero presentarte a alguien-.
El moreno obedeció, dejando fuera las cajas, sintiendo como con cada paso que daba, un nudo en la garganta se hacía presente, el cual, latiente, aumentaba más y más.
-Mira, mira- comenzó a presentar Killua, alegremente – ella es Nina. Gon, Nina; Nina, Gon.-.
-M-mucho gusto- respondió tímidamente la muchacha. No debía tener mucho menos edad que ellos, pero aún así, se notaba la formalidad con la que se dirigía a Gon. Pero si recién había estado conversando lo más bien con el albino! Esto sólo ayudó a que se sintiera aún más extraño.
Era como otra de las malditas estaciones, cuando viajó poro el tiempo; estaba viendo algo que no quería y simplemente le molestaba. Pero esta vez no podía irse, debía esperar que el momento pasara, y que sus vidas continuasen.
Bueno, quizás no. Luego de sonreír forzosamente, comenzó a retroceder, sin siquiera voltearse, y sin dejar de sonreír.
-Gon- dijo, el albino, interrumpiendo su honrosa retirada - le decía a Nina que podía acompañarnos mañana, qué crees?-.
-Ma-mañana?- repitió el menor, dirigiendo su mirada a la chica, y luego a su amigo – p-pero mañana... mañana nos vamos de la ciudad! – respondió rápidamente, buscando algo que evitase que ella estuviese cerca.
-Mañana? – preguntó desilusionado Killua – ah, es cierto, no quedan más chocolaterías con Sr. Choc--- digo, donde pueda encontrarse Ging – y dirigiéndose a la chica, agregó – entonces, tendremos que adelantar la salida, qué te parece si nos acompañas hoy? Gon y yo estaremos libres toda la tarde, así que no tenemos problemas si vienes -.
Y así.
Ahora, en un par de horas, Gon y Killua saldrían (por decisión de uno más que otro) con aquella chica.
Luego de dejar arreglado la hora y el lugar de encuentro (el albino insistió en pasar a buscarla, a pesar de las réplicas del menor); compraron las cajas de chocolate, y se dirigieron de vuelta al hotel.
-------
-Pareces una chica- fue todo lo que dijo. Luego de buscar la frase más hiriente que pudo, sólo eso salió de su boca.
Sentado sobre la cama, mirando cómo salía disparada gran cantidad de ropa de una pequeña maleta. Killua realmente sabía empacar..., bueno esa no era la razón para la comparación, sino el hecho de que...
-No tengo qué ponerme! – exclamó desperado el albino, mientras revolvía las prendas regadas en el suelo.
...esa era la razón.
Así llevaban alrededor de media hora, esperando a que Killua encontrara qué ponerse para salir con la chica.
-Killua, ella ya vio con qué ropa andabas hoy, no sería muy obvio si te ve con otra, que te arreglaste? – preguntó el moreno, aburrido y algo molesto por la estúpida actuación de su mejor amigo.
-Pero Gon – respondió el otro, deteniéndose por un momento en su tarea, para voltearse y dirigir a Gon una de sus miradas de 'yo-soy-Killua-y lo-sé-todo' – a las mujeres les gusta eso -.
Y luego continuó desesperado.
Gon suspiró fastidiado. Realmente no sabía si lo que decía el albino era cierto o no; ni si debía creerle. Sólo sabía que estaba aburrido ya de ver esto. Aburrido y molesto. Le molestaba pensar que actuara así por esa Nina. Si apenas se habían conocido hoy, era imposible que llegase a sentir por ella lo que sintió por él antes, verdad?
Después de todo, el sentimiento fue cambiado de receptor, pero no había desaparecido.
Killua alguna vez se preocupó así por la ropa, cuando iba a juntarse con Gon? No lo creía, además, tampoco le interesaba. Pero a pesar de eso, sentía un extraño nudo en el estómago.
Killua idiota.
-AAARGH! – gritó el albino, despeinándose desesperadamente – no puedo decidirme! Y tú Gon- agregó, dirigiéndose al moreno – tú tampoco ayudas mucho con esa cara de amurrado! Espérame fuera, ya salgo! -.
El pequeño obedeció. Killua realmente era un idiota por comportarse así.
Realmente tanto le importó él alguna vez a su amigo? Y pensar que nunca se dio cuenta. No al menos, hasta el momento en que la Sra. Riggors le mostró la verdad.
La Sra. Riggors!
Quién demonios era ella? Era real? Bah, quién sabe. La verdad en ese momento, ya no sabía nada. Todo era distinto.
Ahora había una chica. Una chica! Es decir, siempre habían sido ellos dos, y ahora, había alguien más. Antes, ese alguien era él, Gon. Él era quien atraía la atención de Killua a todas horas, quien lo mantenía alegre, quien lo mantenía a su lado.
Se sintió como un idiota. Por qué había deseado eso? Él no deseaba que Killua cambiara, pero lo había hecho; y si antes no lo había notado, ahora sí. El albino estaba como idiota tras una chica, y él, Gon, ahí, abandonado, arrepentido.
Claro que lo estaba! Si no hubiese deseado eso, ahora él y Killua estarían juntos, buscando a Ging, sin nada que los distrajese más que sus propios asuntos.
'Nunca sabes lo que tienes hasta que lo pierdes'.
Odiaba esa frase. Cada vez que la recordaba por algo, la odiaba más. Él no había perdido a Killua, sólo que ya él no giraba en torno suyo.
-Bien, vámonos- dijo una voz que distrajo sus pensamientos.
Y ahí estaba el albino. Tal como antes, excepto por haberse cambiado de camiseta.
-Qué gran producción – fue todo lo que comentó Gon, antes de estallar en carcajadas.
-Bah, cállate – respondió el otro, sonrojado, comenzando a caminar hacia la salida.
El moreno lo siguió.
-----
-Y si vamos al cine? – sugirió la chica.
-Pero Nina, si vamos allá, no podremos conversar – replicó Killua, acercándose a ella – y necesitamos conversar para conocernos, no crees?-.
La muchacha asintió tímidamente, ante la proximidad del albino.
-Ñe...-
-Dijiste algo Gon? – preguntó Killua.
-No...-. Estaba aburrido, estaba harto. Esta maldita salida había sido una mala idea. Y su maldito estómago! Hace rato ya que sentía cómo éste se retorcía cada vez que miraba a los dos. O cada vez que los oía conversar. O todo el rato.
Simplemente no se sentía bien.
-Y tú, Gon? – volvió a preguntar el albino – qué crees que podemos hacer ahora? -.
-No sé, ni me interesa – respondió fríamente, mientras se alejaba – hagan lo que quieran, yo me voy al hotel -.
Y diciendo esto, comenzó a correr en dirección contraria donde estaban ellos, sin siquiera preguntarse para dónde quedaba el hotel.
Killua idiota! No podía dejar de repetirlo. Cómo podía sentir algo por esa niña? Apenas la conocía! No era como lo que sentía antes por Gon, nooo, lo de ellos era distinto, era real, era fuerte, era sincero; era imposible.
Dejó de correr. No tenía idea dónde había llegado, ni le importaba.
Tenía razón. Lo suyo era distinto, jamás podría haber ocurrido porque no sentían lo mismo el uno por el otro.
Se frotó el rostro, golpeándose las mejillas.
-Gon idiota, mira lo que haz hecho... -.
Y no pudo evitar, preguntarse, cómo habría sido todo si él hubiese correspondido a Killua desde un comienzo. Seguramente todo habría sido más fácil. Ahora seguirían juntos sin esa Nina (no pudo evitar, sentir un nudo aprisionándole la garganta al pensar en ese nombre, y especialmente en la propietaria de él), como siempre debieron haber estado.
Se arrepentía, realmente se arrepentía. Nunca debió haber deseado eso. Sin tan sólo pudiese encontrar a la Sra. Riggors y decirle que quería todo como antes.
Eso!
Era la solución; encontrarla y dejar todo tal cual estaba.
La pregunta era, dónde estaba ella?
La vez pasada se había encontrado con ella por casualidad, en un parque. Pero no tenía idea dónde era eso; sólo recordaba que había sido cerca al lugar donde el albino se había declarado.
Corrió hacia ese lugar. No tenía idea dónde quedaba, pero debía estar por ahí cerca, la ciudad no era tan grande, y todas las calles se le hacían familiares.
Y así estuvo, buscando desesperadamente el lugar donde se había encontrado con aquella mujer, con la intención de volver todo a la normalidad. No más Nina, no más viajes a través del tiempo, no más nada. Sólo él y Killua.
Se detuvo. Estaba cansado ya. Recordó que no había comido en todo el día; a pesar de que le habían prometido una comida, ésta se había arruinado por encontrarse con la maldita Nina.
Al pensar en ella, decidió no detenerse. No había tiempo que perder. Debía evitar a toda costa que Killua estuviese con ella. No importaba lo que tuviese que hacer. Se echó al suelo agotado. Tenía que encontrar la manera de recuperar a Killua.
-Si sigue corriendo tanto sin haber comido puede darle fatiga – le dijo una voz familiar – Sr. Freecs, me oyó? -.
-Sra. Riggors! – exclamó el chico al ver a la mujer de pie, frente a él.
Se puso de pie de inmediato al ver a la señora. Cómo había llegado allí? Lo estaba vigilando? Cómo sabía que no había comido nada? Qué estaba pasando?
-Se siente bien? – preguntó calmadamente ella. Cómo podía estar tan tranquila con todo lo que estaba pasando?
-No! No me siento bien! – respondió el moreno, exasperado – no, después de lo que le ha hecho a Killua! -.
-Lo de Nina, te refieres? – Gon asintió – pero si le dije que debía reemplazar al receptor, lo recuerda, no? -.
-Claro que si, pero no tenía porqué ser ella! -.
-Hubiese preferido que fuera otro chico? – preguntó la mujer, notoriamente molesta -Sr. Freecs, llevo más de cincuenta años haciendo mi trabajo, usted no es nadie para descalificarme! -.
Gon no respondió. Otro chico? No había pensado en eso. Y hubiese preferido no hacerlo. No soportaba la idea de imaginar a Killua con otro chico a su lado que no fuera él.
-Sra. Riggors – le dijo, sin tomar en cuenta las últimas palabras de la mujer – necesito pedirle algo -.
-Y qué sería? -.
-Quiero que Killua vuelva a sentir por mí lo que sintió antes – respondió firmemente. Finalmente estaba seguro de algo.
-Sr. Freecs, eso sólo puede hacerse una vez por persona, lo siento – respondió ella- La única manera de que el sentimiento cambie de receptor es hacerlo de la forma común y silvestre: conquistándolo -.
Eso no se lo esperaba. Conquistarlo? Pero cómo? Además, para eso, él debía sentir algo por su amigo, no? Aunque, después de todo, Killua ya lo había querido una vez, hacer que aquello volviera no debía ser muy difícil.
Nuevamente la imagen de Killua con Nina juntos vino a su mente. Había que separarlos.
Tenía que recuperar a Killua.
Luego de pensarlo por unos minutos, el pelinegro se decidió, y habló con voz firme:
-Entonces... –tragó saliva y miró a la mujer directamente a los ojos –yo quiero estar enamorado de Killua -.
-Lo siento mucho, pero eso me es imposible -.
-P-pero, porqué!- preguntó. Ya no se le ocurrían más ideas.
La Sra. Riggors rió suavemente, y colocó una de sus manos en la cabeza de Gon, acariciándole el cabello.
-Sr. Freecs – le sonrió lo más amablemente que pudo antes de continuar – Ud. ya está enamorado del Sr. Zaoeldyck -.
Continuará...
Notitas mías: Seeh! El penúltimo capítulo de este fic está listo:D! Que emotion ;o;! Aaah adoro a Gon y a Killua -! Senos viene el final, miércale!
Aaah quedé contenta :). Este capítulo va a dedicado a los estudiantes! Seeeh! Amigos y compañeros estudiantes de colegios, escuelas, liceos, universidades, institutos, todos! Porque ahora con marzo, hemos vuelto a hacer trabajar la neurona que creíamos muerta, y que aún sigue ahi! Para todos ustedes, va este capítulo!
Y eso!
Ahora, compañeros estudiantes... un review, ya? XD
Minasuka
