Hola! disculpen a tardanza... pero aqui les dej como prometi el cap con acción... espero que les guste porque yo quede muy satisfecha con él, para mi es el mejor cap que escribi de este fic hasta el momento

como siempre abaj rspondo reviews!


CAPITULO 8: EL DÍA QUE TE PERDÍ

Cinco personas caminaban por un sendero cubierto de frondosos árboles, ambos llevaban largas túnicas color rojo sangre con una estrella dorada en la espalda, y llevaban sus rostros cubiertos con capuchas.

El camino estaba tapado por hojas secas, por lo que cada paso era percibido fácilmente, y una tenue brisa ondulaba su ropaje. Llevaban horas caminando sin pronunciar ni una sola palabra, hasta que uno de ellos detuvo repentinamente la marcha y le hizo señas a los otros para que se pusieran en guardia.

Inmediatamente desenfundaron sus varitas y se replegaron en un círculo, de tal manera que tuvieran un mayor campo visual.

Sus sentidos se agudizaron y podían sentir el ritmo del corazón de la persona que tenían al lado. Unos segundos después apareció entre los árboles una figura que vestía igual que ellos, pero que en vez de caminar parecía flotar. Se detuvo justo delante de ellos y los observó detenidamente.

Los demás bajaron inmediatamente sus varitas y rompieron la formación. El recién llegado bajó su capucha y dejó que sus ojos azules brillaran con la luz del sol. Su cabello era oscuro como la noche, pero su piel clara como la luna.

- Vienen por el sur, debemos apurar el paso – dijo con voz decidida.

- Pero es muy peligroso, quizás sería mejor si dejáramos el ataque para otro momento – lo interrumpió uno de los cinco dejando ver su rubio cabello.

- ¿Dudando Efraín? – hablo una voz femenina detrás de ellos.

Rápidamente se giraron para ver quién era la dueña de esa voz. Había llegado hasta ellos sin siquiera ser oída, y mantenía su cabeza ligeramente inclinada.

- Deberían estar más atentos – y con un ligero movimiento de sus manos se quito la capucha que llevaba idéntica a los demás.

Su piel era clara y su cabello castaño le caía en forma de cascada por detrás de los hombros en perfectos bucles, sus ojos eran grandes y del color de la miel, pero con una mirada fría, y unos delicados labios rojos enmarcaban su delicado pero firme rostro.

- De igual manera sería imposible percibirte, a menos que tu lo quisieras así, Hedda – volvió a hablar el anterior rubio.

- Nada es imposible – replico ella y se puso al lado del ojiazul – además Alex tiene razón... vamos muy lentos – e intercambiaron una fugas mirada entre ellos.

Y reanudaron su marcha los siete juntos, pero con paso más rápido. Apenas Alex se hubo adelantado un poco, uno de los encapuchados se acercó a ella.

- Sabes que esta es una misión suicida ¿Acaso no piensas hacer nada? – le dijo conteniendo apenas la ira de su voz.

- Es solo una misión más... no te tendría porque resultar mal – le contestó ella serenamente.

- ¡Por Merlín Hedda¡Ni siquiera tú crees lo que estas diciendo! – y bufando de rabia dejó ver su rostro moreno y se detuvo fijando sus negros ojos en los de ella – sabes que esto no fue buena idea... lo veo en tus ojos aunque intentes ocultarlo.

- Aunque fuera cierto lo que dices... no hay nada que podamos hacer... – dijo la joven tensando su rostro – y tú Máximo deberías apoyarnos en vez de cuestionarnos.

Ambos jóvenes siguieron caminando, solo que ahora un poco más rezagados del resto. La brisa se intensificó meciendo los ondulados cabellos de ambos, solo que los de él eran mucho más cortos que los de ella.

- No puedes decirme eso... sabes que siempre cuentan con mi apoyo – hablo luego de uno minutos de silencio Máximo, con nota de agravio en su voz.

- No es lo que parece...

- ¡Disculpa si no quiero que nos maten a todos!

Ante ese comentario ella se detuvo y se giró hacia él.

- Sabes que si querían que alguien muriera en esta misión no eres precisamente tú... ni Efraín... Félix... Alejo... ni Amadeo – concluyó desviando la mirada.

- Te olvidaste de mencionar a Alex... – y con una voz más dulce agregó – y eso es lo que me preocupa... de todos aquí, tú eres la que más arriesga.

- No permitiré que nada les suceda – dijo volviendo a fijar sus fríos ojos en él y poniendo una de sus manos en e hombro de él.

Apuro su paso y se unió a los demás, dejando al morocho que aún observaba el hombro donde segundos antes ella lo había tocado.

- ¿Estas bien? – le pregunto Alex al sentirla ubicarse a su izquierda.

- Me adelantaré... así podré asegurarme que todo esta en orden – eludió la pregunta e intento alejarse, pero una mano la detuvo.

- Todo saldrá bien – le susurro el ojiazul tomándola de la mano, dejando ver una estrella en el dorso brillando y un anillo de Jade.

La expresión de la cara de ella se suavizó y apretó aún con más fuerza la mano del chico. Y él pudo ver que a pesar de que ella no emitiera sonido alguno sus labios formaban claramente la palabra "te amo", y Alex le contesto con una sincera sonrisa, algo que solo lo guardaba para ella. Y acto seguida la joven se esfumo de su vista.

Necesitaba pensar y con tanta presión no lo conseguía hacer con claridad. Las palabras de Máximo retumbaban en su cabeza, después de todo él tenía razón... ¿Pero que más podía hacer ella? Había buscado por todos los medios posibles anular esa misión, pero todo había sido en vano, sabía muy bien que alguien no la quería y por eso estaba buscando la forma de complicarle las cosas.

Y hasta podía adivinar quién estaba detrás de todo eso. Pero lo que más injusto le parecía era que tuviera que arrastrarlos a ellos... si el problema era con ella no tenían porque pagar los de su grupo.

Sintió una presencia extraña detrás de ella, pero no necesito voltear para saber quién era:

- ¿Alguna novedad?

- Ninguna, todo parece estar en calma Alex... dile a los demás que se preparen, llegó la hora – informo ella visualizando una cabaña no muy lejos de donde se encontraban, desde allí podía verse tres personas alistando sus cosas, parecían prepararse para un largo viaje – alguien los previno... los aurores no deben tardar en llegar.

Intentaba mostrarse lo más serena posible, aunque en su interior algo le decía que no las cosas no iban bien, y el joven a su lado pareció notarlo porque acercándose a ella le dijo:

- Yo siento lo mismo Herm... si tu quieres...

- Sabes muy bien que no hay opción – le contestó ella, pero lo cierto era que lo que mas deseaba era que si la hubiera.

Minutos después los siete encapuchados estaban reunidos a pocos metros de la cabaña, cinco llevaban las varitas en guardia y los otros dos que estaban al frente no llevaban ninguna especie de protección visible.

Se separaron y se ubicaron rodeando el lugar, de tal manera que la gente que allí estaba no tuviera forma de escapar. Con un ligero movimiento de manos Alex les indicó que se pusieran sus capuchas y que avanzaran.

Los que estaban afuera de la vivienda intentaron defenderse pero ellos fueron más rápidos, apenas si se podía percibir sus movimientos, por lo que la mayoría de los que estaban allí fueron desarmados, y unos cuantos ofrecieron resistencia, pero al verse superados en numero cayeron rápidamente, pero aún quedaban algunos dentro de la casa.

Según la información con que ellos contaban, no debían ser más de cuatro personas, ya que habían capturado a seis que estaban afuera.

Los hechizos provenientes de los que estaban aún adentro volaban en todas direcciones, pero eran esquivadas fácilmente. Los encapuchados eran mayoría y sus tácticas al igual que sus hechizos eran mucho más avanzadas. Dos de ellos ni siquiera llevaban varita para defenderse, con un simple movimiento de manos repelían los ataques y contraatacaban con peores.

Ya habían logrado ingresar a la cabaña cuando sintieron ruido entre los árboles, cuatro de ellos fueron a averiguar que era lo que sucedía, mientras los demás terminaban de reducir a los ocupantes de la casa.

- ¡Dime donde esta! – gritaba uno de los encapuchados mientras arrinconaba contra la pared a un hombre de unos cuarenta años de edad y con el cabello desteñido.

- ¡No... pienso... decírtelo! – artículo con dificultad el hombre al sentir como le empezaba a faltar el oxígeno en sus pulmones y sacudía sus pies intentando en vano tocar el suelo, ya que el otro muchacho lo apuntaba con su varita directamente al pecho manteniéndolo en el aire.

- Enséñale lo que puede pasar si no coopera con nosotros – habló el encapuchado dirigiéndose a su compañero que sostenía con violencia a una mujer años más joven que el hombre que colgaba del aire.

El otro joven no se hizo esperar y apuntando a la mujer grito "¡Crucio!", haciendo que se retorciera en el piso y aullara de dolor.

- ¿Aún no piensas decirnos nada? – pregunto acercando su cara que aún seguía oculta peligrosamente y la mujer volvió a chillar esta vez con más fuerza.

- Ya basta Félix – dijo una voz femenina e inmediatamente cesaron los gritos – Creo que el señor Sabanes ya entendió el concepto – y se acercó lentamente hacia él – Lo preguntaré solo una vez más ¿Dónde lo tienen?

El hombre temblaba de pies a cabeza, pero aún así no se daría por vencido y escupió a los pies de la joven.

El ambiente se tensó y la encapuchada desvió su mirada a la mujer que aún seguía en el piso. Extendió su mano izquierda sobre ella, haciendo visible una estrella en su dorso y un anillo de jade, los cuales brillaron levemente cuando la mujer dio un débil y último quejido, mientras una tenue luz blanca salía de su cuerpo.

El hombre no necesito más para saber que su esposa estaba muerta, y las lágrimas comenzaron a brotar de su rostro.

Un fuerte estallido se sintió en la parte exterior de la cabaña y llamó la atención de la chica.

- Efraín, trasládalo – dijo señalando al hombre que colgaba del aire – luego tendremos tiempo de interrogarlo, Félix borrales la memoria a los demás... – y diciendo esto salió de la casa.

Lo que vio no la tranquilizo en absoluto, habían sido rodeados por cerca de once aurores encapuchados al igual que ellos solo que vestían de azul oscuro, y estaban causándoles bastantes problemas a los cuatro que intentaban repeler el ataque.

Ya no había duda, eso era una emboscada, sin dudarlo empezó a responder los ataques, necesitaba encontrar a Alex lo más pronto posible.

Los aurores eran buenos, aunque no tanto como ellos, pero eran mayoría porque seguían llegando más, por lo que les dificultaban las cosas momentos después se unieron lo otros dos que habían quedado dentro de la casa y con un movimiento afirmativo de cabeza le indicaron que ya había hecho lo que les había pedido.

Ella conocía a la perfección las clases de hechizos que usaban los aurores... como que había estudiado con ellos y hasta podía adivinar sus pensamientos, intentarían separarlos para debilitarlos.

Logró visualizar a Alex que estaba algo más apartado de los demás peleando con tres aurores, pero cada vez que intentaba acercarse los de azul le impedían el paso. Efraín y Amadeo se cubrían mutuamente intentando deshacerse de cinco aurores, Félix se encontraba en la puerta cubriéndose de los hechizos, cuando un grito llamó su atención. Alejo se encontraba luchando con cuatro a la vez y ahora se mantenía con dificultad el pie, su hombro le sangraba y al parecer tenía una pierna y un brazo roto.

Uno de lo aurores ya había levantado su varita, algo sorprendió a Hermione según tenía entendido los aurores solo mataban en casos extremos, si su vida dependía de ello y por lo que estaba viendo en esos momentos Alejo no mostraba ninguna amenaza para ellos.

La joven no dudo y corrió en auxilio de su compañero. No se veía nada bien y se estaba desangrando, por lo que envió un potente hechizo a los aurores más próximos a él para asegurarse de que no le harían mas daño.

El que acababa de interponerse esquivó ágilmente el ataque y grito un fuerte "¡Expelliarmus!" que se desvaneció en el aire antes de tocarla, sin embargo otro hechizo le rozó una pierna haciéndole sangrar, se volteó hacia él y lo hizo volar por lo aires mientras repelía otro hechizo. No podría resistir mucho tiempo sola, pero justo cuando la empezaban a rodear Máximo fue a respaldarla.

- Te dije que estaría siempre estaría apoyándote – le dijo como al pasar mientras de su varita salía una especie de rayo azul que inmovilizo a varios de los aurores.

- Llévate a Alejo... yo me encargo de esto – alcanzó a decir mientras esquivaba un hechizo que iba directa a su pecho.

- No te dejaré – insistió él - ¡Efraín ven! – y al ver que el otro lo oía agrego señalando a su compañero que estaba en el suelo – ponlo a salvo.

Hermione bufó con fastidio, pero no dijo nada más. Debía encontrar la forma de salir de allí antes de que fuera demasiado tarde. Le indicó a Máximo que debían comenzar la retirada, y con hechizo en común eliminaron a los aurores que le impedían el paso, pudiendo ir por fin hasta donde estaba Alex.

Se veía algo cansado al igual que ella, ambos sabían que no durarían mucho, los aurores aunque no tan poderosos pero eran el doble que ellos.

- ¿Estas bien? – le pregunto ella justo en el momento en que evitaba que un hechizo le diera de lleno a su compañero.

- Perfectamente – mintió él - ¿Ya es hora de irnos?

- Exacto... por lo que no desperdicies tus fuerzas, la necesitarás si quieres salir con vida.

- Solo si tú vienes conmigo – y ambos se reunieron con los otros tres en la puerta de la cabaña.

- Tú primero Alex – dijo ella tomando de la muñeca a su compañero.

- No, Amadeo esta peor – replico ignorando su propia sangre que brotaba de una profunda herida en su cabeza y señalando a otro joven castaño idéntico a Alejo, solo que sus ojos no eran verdes sino marrones y al parecer tenía serios problemas para sostener su varita.

- Esta bien – aceptó la joven y soltó al morocho, sujetando del brazo al otro joven que no tardo en desaparecer, al igual que lo hizo Félix segundos después de entrar en contacto con ella.

- ¡Ya solo quedan ustedes tres¡Ríndanse! – gritó uno de los aurores con una extraña voz conocida para ella, mientras redoblaba sus ataques.

- ¿Y Efraín y Alejo? – pregunto en voz baja Alex.

- Efraín se lo llevó, a esta altura ya deben estar en lugar seguro – informó Máximo.

Un potente hechizo derribo la pared de la casa que les servía como refugio y cayeron varios metros más allá.

Hermione quedó con una de sus piernas atascada por los escombros y semi inconsciente veía la escena algo borrosa, de su boca pendía un hilo de sangre y al parecer por su dolor en el pecho tenía algunas costillas rotas.

Máximo estaba casi al pie de los árboles, con algunas cortadas profundas y se veía algo aturdido cuando los aurores lo empezaron a rodear.

Alex era el menos dañado de lo tres, tenía algunos cortes poco profundos en el rostro y al parecer un hombro dislocado, pero eso no le impidió ir al auxilio de ella.

- No te preocupes todo saldrá bien – la tranquilizó él intentando correr su capucha para asegurarse que aún seguía con vida, pero ella detuvo ese gesto con su mano.

Él sonrío algo más aliviado, al verla casi inmóvil había temido lo peor. Los sonidos que empezó a emitir Hermione le indicaban que tenía dificultad para respirar.

- ¡Oxígenus! – grito él y los pulmones de ella se llenaron de aire.

Empezaba a recuperarse, intento moverse, pero el dolor de su pierna se lo impedía, ya casi no le quedaban fuerzas por lo que extendió su mano y alcanzó la varita de uno de los aurores que tendía en el suelo muerto. Pronunció un hechizo inaudible y la roca que la aprisionaba se rompió en mil pedazos.

Mientras tanto Alex luchaba por mantenerla a salvo de los aurores, Máximo ya casi era derrotado y Hermione tendría que decidir a cual de los ayudaba.

Como pudo se puso de pie, sabia que el ojiazul aún podría aguantar un poco más, por lo que decidió ayudar al moreno.

Extendió sus brazos y empezó a hablar en un idioma desconocido mientras los de azul intentaban dañarla sin éxito ya que Alex no se los permitía. Una aureola roja la empezó a envolver y el cielo empezó a oscurecer repentinamente mientras el viento soplaba cada vez con más furia. Ella levanto aún más su voz mientras algunos aurores empezaban a retroceder ya que el viento les dificultaba la visión.

Nunca antes Hermione había invocado ese ritual, hasta para ella era demasiado avanzado y sabía que si algo salía mal podría terminar con su propia vida, pero ese era un caso especial, no permitiría que ellos murieran por su causa. Cerró sus ojos y el aura que la rodeaba se intensificó.

Unió sus manos y una bola de fuego se formo en ellas, el viento se detuvo abruptamente mientras el tiempo pareció detenerse.

- ¡QRUE NACIM SOPOC IMUENE DEGOST! – gritó con todas sus fuerzas y envió la bola directo a los aurores.

Quines cayeron en ese momento... la mayoría muertos, algunos muy heridos. Hermione había concentrado lo último que quedaba de su energía en invocar ese poder y ahora casi no podía mantenerse en pie.

Máximo se había librado de sus atacantes y ahora se dirigía a reunirse con ella y con Alex.

La castaña apenas si podía abrir los ojos y apenas sintió a Alex cerca se desplomo en sus brazos.

- No debiste hacerlo... podías haber muerto – le susurró Alex cargándola en sus brazos.

Lo que ninguno de los dos sabía era que tres de los aurores había logrado protegerse con un escudo mágico, y que ya estaban listos para atacar.

Máximo logró encargarse de dos, pero no vio al tercero que se dirigía directo a la joven pareja.

Alex había quedado indefenso al sostenerla con ambas manos, por lo que no tuvo tiempo a defenderse cuando vio al encapuchado de azul que los apuntaba con su varita.

- ¡Avada Kedavra! – gritó el auror, lo que solo le dio tiempo a Alex a cubrir con su cuerpo el de Hermione, de tal forma que solo él sufriera el impacto del hechizo.


espero que les haya gustado ya que para mi fue todo un desafio... ocho hjas word para que estoy acostumbrada a escribir caps cortos fue todo un reto!

Lilithvuolack : me alegro qe te hayas animado a dejar tu review! si tengo que decir la verdad pensé en abandonarlo... no soy partidaria a dejar las cosas a medias, pero sentí que el fic no decía todo lo que yo quería expresar.. y que no atrapaba a mucha gente... pero como ya habras visto... este cap lo hice con nueva energía... y estpy segura que cambiara el ritmo del fic... a partir de ahora se hará mucho más interesante... en cada cap a partir de ahora descubrirás cosas sobre el pasado de Herm... y si tal cual ya leiste ella formaba parte del grupo la Estrella del Mago... y es más era una de los líderes... el anillo jugará un importante rol... no lo olvides... espero que sigas dejando tus reviews... besos

The Crazy Dark: me alegra que sigas al pie del cañon! y espero que este cap te aya djado satisfecha! es el resultado de ver duarnte siete horas seguidas peli de acción y de epoca! no se que pero algo me inspiro... espero que haya saciado tu apetito de acción... pero en los proximos se pondrá aún mejor... besos y no e olvides de este fic!

potter5: perdon si crees que tardo mucho... ya dije anteriormente que cambie el ritmo y el estilo del fic como habras notado en este cap... mas pronto de lo que crees sabrás la verdad... lo que si sus amigos tardaran un poco más... inclusive Herm se llevara mas de una sorpresa... que ustedes si fueron atents en este cap pueden llegar a detectar... espero no aburrirte... caulquier sugerencia sera bien recibida... besos

noelia: pues segui tu consejo... mil gracias... es que soy nueva por aqui... espero que este cap te haya gustado y prometo tener tus sugerencias muy en cuenta... besos y espero tu siguiente review para que me digas que te parecio este cap

Muchas gracias a todos los que leen mi fic! animense y dejen sus reviews! acept sugerencias y criticas... besos

GRY