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Hijo del Agua

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2: Preguntas, respuestas y más preguntas

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A los cinco días Danny ya podía pararse y dar unos pasos. Y, quince días después de despertar, podía caminar por la casa, sin ayuda. Lisa lo seguía a todos lados, pero pronto sus servicios ya no fueron necesarios.

Sólo quedaban Vlad y Danny en la casa.

Y había muchas cosas que Danny quería saber.

-Necesito hablar contigo- le dijo el chico al mayor, cuando lo encontró, en su biblioteca.

-Lo mismo digo- dijo Vlad, y le indicó que se sentara en el sillón que estaba frente a él. Danny se sentó.

Silencio.

-¿Por qué estoy aquí?- empezó Danny.

-Porque yo lo quise. No iba a dejarte a merced del personal de un hospital público- le respondió Vlad, serio.

-¿Y por qué lo hiciste?-

-Por varias razones. Sólo para empezar, porque es lo que Maddie hubiera querido- el chico se mordió el labio y bajó la cabeza, recordando a su madre –Además, no quiero que tus poderes se desperdicien, y más ahora que no tenías a dónde ir-

-¿Y qué harás ahora?-

-Informarte de tu nueva situación- Vlad se levantó del sillón y sacó unos papeles de un escritorio. Volvió a donde estaba Danny y se los mostró –Solicité tu adopción y me la entregaron. Soy tu padre ahora-

El chico estaba shokeado. Miraba los documentos y a Vlad, sin saber si estaba diciendo la verdad, sin poder creerlo. Tomó los papeles y los leyó, descifrando la jerga (1) judicial para llegar a la conclusión que Vlad decía la verdad. Sin saber bien qué hacer, le devolvió los papeles al adulto.

-¿Es tan difícil de asimilar?- le preguntó Vlad.

-Sí- fue la simple respuesta.

-¿Hubieras preferido ir a un orfanato?-

Danny levantó la vista. No lo había pensado, y las constantes preguntas y las rápidas respuestas de Vlad no le daban respiro. Estaba desconcertado.

-Es demasiado- le dijo al fin.

-Ya tendrás tiempo de acostumbrarte- seguía parado a su lado.

-¿Y qué sucederá entre nosotros? ¿Me obligarás a seguir tus pasos?- apretó un brazo del sillón, tenso.

-Tengo nuevos objetivos ahora- le puso una mano en el hombro –Además, no creo que ella hubiera querido eso para su hijo-

-Quiero ir a verlos- dijo Danny, sin mirarlo a los ojos, después de un corto silencio.

-Sus tumbas están en el cementerio municipal de Amity Park. Si quieres, podemos ir a buscar tus cosas, de paso-

Cada frase le había dolido, pero asintió. Se sorprendió un poco cuando Vlad lo abrazó, y no supo cómo reaccionar. Su padre, Jack Fentom, no era del tipo de padre que abrazaba a sus hijos, aunque Maddie Fentom era más cariñosa. No sabía cómo responder a eso. Vlad salió de la biblioteca sin decir una palabra.

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A la mañana siguiente, Danny se preparó para ir al cementerio. Su única ropa en ése lugar era la que tenía el día de la explosión, y si bien Vlad le había comprado algo de ropa, era evidente que tenían distintos gustos. Danny se miró al espejo por enésima vez, y no se reconoció en ése traje negro. Estaba muy flaco, y se veía bastante mal. Luchaba contra la corbata cuando oyó unos golpes en la puerta.

-¿Puedo pasar?- preguntó la voz de Vlad.

-Adelante- dijo el chico.

El mayor entró, viendo a Danny casi listo. Se acercó y lo miró de arriba abajo, haciendo sentir al chico algo intimidado.

-¿No sabes hacerte el nudo de la corbata?- le preguntó, asombrado.

-No- fue la respuesta.

-Se hace así- dijo el adulto y tomó los lazos de la corbata. Le indicó cómo debía hacerlo, y, con ése último detalle, Danny estuvo listo.

-Gracias- dijo el chico, sin mirarlo a los ojos.

-No tienes por qué sentirte intimidado, Daniel-

-Es que aún... No me acostumbro-

-El tiempo curará las heridas- posó una de sus manos en la cabeza de Danny y le palmeó la cabeza con suavidad –Nos iremos en diez minutos, te veré en la sala-

-Sí-

Danny siguió mirándose al espejo por unos momentos, grabando su nuevo aspecto. Pensó en cómo reaccionarían las personas (por un momento pensó "sus amigos", pero recordó que ya no estaban) al verlo con Vlad, y vestido de ésa forma. Se sintió culpable, aunque no sabía por qué. Quizás era el síndrome del sobreviviente, y se apartó del espejo. Iba a volver a llorar.

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Sentado en el asiento trasero de la limusina, con Vlad al lado, Danny se sentía más cohibido que antes. No estaba acostumbrado a ese estilo de vida, y prefirió mirar por la ventana durante todo el viaje. Estaban a una hora y media de la ciudad, y, una vez allí, se dirigieron al cementerio municipal. El chico seguía las instrucciones de su ahora padre como si fuera un autómata. Hasta que Vlad se cansó y lo tomó de la mano, dirigiéndose con paso firme hasta el encargado del cementerio. Le pidió instrucciones para llagar al lugar en donde descansaba la familia Fentom, y se dirigió hacia allí, sin soltar la mano de Danny.

Vlad paró frente a tres tumbas, y Danny levantó la vista. En las tres lápidas estaba escrito el apellido Fentom. Al chico se le doblaron las rodillas, y el mayor tuvo que sostenerlo para que no cayera. Hasta ese momento, Danny había pensado que, quizás, todo era una ilusión o algo parecido, pero el tener algo físico que le dijera que sus seres queridos ya no estaban era el golpe de gracia. Vlad le dio dos de los ramos de flores que había llevado, para que tuviera las manos ocupadas, y puso el restante, uno de rosas rojas, en la tumba de Maddie Fentom.

El chico hizo lo mismo con Jack y Jas Fentom, y se sintió distante. Sabía que sus seres queridos no estaban ahí, no creía que fueran fantasmas, y se sintió muy solo. Al ver las tumbas de Samantha Manson y de Tucker Foley no dijo nada, pero Vlad sabía lo que sentía. Le dio dos ramos de pensamientos, y Danny los puso en las tumbas. No dijo una sola palabra en todo el tiempo que estuvieron dentro del cementerio, y cuando se fueron, Danny fue el primero en salir.

-Iremos a buscar tus cosas a la casa- dijo Vlad, como al pasar.

-Sí-

-Luego discutiremos sobre tu educación. La escuela secundaria Casper ya no funciona, y los alumnos han sido reubicados-

El resto del viaje se hizo en silencio. Cuando llegaron a la casa, Danny sacó sus llaves (las tenía en el bolsillo del pantalón el día de la explosión) y la puerta se abrió con un chirrido que no le había escuchado antes, dando paso a un aire viciado. Pero eso no frenó a Danny, quien abrió puertas y ventanas antes de revisar su antigua casa. Estaba tal y como la habían dejado, incluso había un tazón con pochoclo (2) en la mesa frente al televisor.

-Elige qué quieres conservar y qué no, Daniel- le dijo Vlad –Luego llamaré a una compañía de mudanzas-

El chico asintió. El clima estaba tranquilo hasta que bajó al laboratorio, y entonces paró en seco.

El portal estaba abierto.

Vlad, quien había bajado tras él, se sorprendió. Danny no sabía qué iba a hacer el adulto con todos los inventos, algunos a medio terminar, que estaban ahí, y supuso que se los quedaría. Después de todo, ya había tenido malas experiencias vendiendo objetos de su casa.

El chico se acercó a la computadora y revisó la fecha de la última apertura del portal.

Un mes atrás.

Se le aceleró el pulso. Era el mismo día que, supuestamente, había sucedido la explosión. Revisó las cámaras de seguridad, pero estaban destruidas. Y los archivos de video de ése día habían sido borrados. Danny dio un puñetazo al lado del teclado, impotente, y empezó a temblar, sintiendo cómo lo invadían muchos sentimientos.

Enojo, tristeza, debilidad, y desesperación.

Sintió cómo Vlad lo abrazaba por la espalda, protector, y trató de controlarse. Lo último que tenía que hacer ahora era perder la calma, se dijo, intentando normalizar su respiración.

-Daniel, tranquilízate- le dijo el adulto, sin soltarlo –Debemos pensar con la cabeza fría-

Danny asintió, y se alejó de la computadora. Vlad empezó a revisar los archivos, y Danny decidió cerrar el portal. No estaba de ánimos como para pelear con algún fantasma en ése momento, o en los siguientes. Salió del laboratorio y se recargó en el marco de la puerta, tratando de pensar. No le importaba dejar a su, hasta hace poco, enemigo con todos los datos sobre fantasmas que tenía. Tarde o temprano los iba a descubrir, y si era cierto que había cambiado de objetivos, no había problema.

Después de un rato, escuchó pasos que se acercaban, y vio a Vlad salir del laboratorio. Lo miró, y éste le devolvió la mirada.

-No hay registros sobre ése día- corto silencio –Y también creo que hay que investigarlo. Pero ahora debes ir por tus cosas-

Danny no fue de inmediato a su pieza. Miró por unos momentos más a su ahora padre, y luego asintió. Subió las escaleras y abrió la puerta de su habitación, que se le hizo extraña y distante. Tomó un par de cajas que el chofer había dejado cerca y empezó a guardar lo que pensaba que iba a necesitar. Ropa, zapatos, cuadernos escolares, su PC, algunos otro objetos que encontró... Pero se detuvo al tomar un portarretrato con una foto.

Era una foto con toda la familia Fentom, incluido él, Sam y Tucker. La miró unos instantes y luego la dejó sobre su cama, bocabajo. Se levantó y se sacudió el polvo que había quedado en su ropa. Fue a otras habitaciones de la casa y buscó algunas cosas suyas que habían quedado allí, y cuando se aseguró de tener todo lo necesario, cerró las cajas, poniendo su nombre en cada una.

Eran muchas menos cajas de las que pensaba: apenas cuatro. Al ver su habitación de nuevo se dio cuenta que, en realidad, pocas cosas de las que tenía ahí le importaban. Y ahora todas estaban en las cajas, esperando a ser trasladadas al piso inferior.

Cuando bajó con la primera, vio que la compañía de mudanzas ya había llegado, y estaban transportando el equipo del laboratorio, ante la atenta mirada de Vlad. No le importó tanto como pensaba, y cuando bajó con la última caja, se sentó en el sillón de la sala, frente al televisor. Cerró los ojos y suspiró, hambriento y agotado, en lo físico y en lo emocional.

-Cuando estemos en casa podremos investigar más a fondo qué fue lo que ocurrió- lo dijo Vlad, sentándose a su lado. Le palmeó la cabeza –A mí también me afecta-

Danny no contestó. Sabía que Vlad estaba tras su madre, y el haberla perdido debió haber sido un golpe muy duro. Entendió que lo último que quedaba de Maddie Fentom era él, y que quizás esa era una de las razones –que Vlad no le había dicho directamente- por las que ahora era Daniel Masters. Cuando miró al adulto, lo hizo con una sonrisa triste, la primera desde que había despertado.

-Gracias... papá-

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(1) Dícese del lenguaje usado en tal o cual zona. Lenguaje característico de un lugar.

(2) Pororó, pop corn, rosetas de maíz, etc.

El primer capítulo y gran parte de este fueron escritos el mismo día (o la misma noche) La verdad es que hasta ahora no se me ha ocurrido un título para el Fanfic (aunque cuando lo publique ya tendrá uno) pero no va a ser como el anterior de Danny Phantom, sino que va a tener una temática diferente.

Nos leemos

Nakokun